17 noviembre 2018

Evaluación decente

Centros pequeños con seis o siete docentes y grandes institutos con centenares de ellos. Escuelas rurales y colegios urbanos. Barrios de lujo y áreas marginales. Funcionarios interinos que no han pasado nunca por una oposición y funcionarios de carrera que han aprobado varias. Interinos que han aprobado muchos exámenes y ninguna oposición y funcionarios de carrera que, por azar, aprobaron a la primera. Docentes que se esfuerzan en cada clase como si les fuese la vida en ello y profes que huyen de sus responsabilidades como si fuese la peste. Buenas personas y malas personas. Buenos profesionales y malos profesionales... Este es el sistema, esto es lo que hay. Seas docente, familia o alumno, te toca la lotería de tu centro, aunque siempre puedes huir a probar suerte en otro.
Se está hablando mucho de evaluación docente y también yo creo que es necesaria, precisamente para que la educación de todos no sea una lotería. Hace falta una evaluación que corrija los errores del sistema y sus desigualdades. Una evaluación que facilite la mejora profesional y el rendimiento de los centros y del alumnado. Evaluarse es sano y muchos lo hacen. No como se está diciendo en las redes, con una evaluación diaria ante la comunidad educativa, porque sabemos que un mal profe, detectado y comprobado en su mala praxis, es una "patata caliente" que queda enquistada en un departamento como una dolencia crónica, si es funcionario de carrera, o va pasando de centro en centro, si es interino. Nos molesta hablar de ello y tratamos de defender nuestra integridad como colectivo, pero una buena evaluación ayudaría a que estos casos minoritarios no empañasen la imagen del profesorado, y tal vez les ayudase a ellos también para tomar conciencia de sus fallos. Es necesaria la evaluación para que los centros aprovechen sus recursos. Es necesaria también para que los proyectos educativos tengan sentido para toda la comunidad educativa. Evaluar es dar valor a lo que nos importa a todos.
Tras este panegírico de la evaluación docente llega la cruda realidad: es imposible una evaluación docente ahora. Ni docente ni decente. Y probablemente lo sea en los próximos años. Toda la evaluación del sistema pasa por asumir la diversidad de contextos que se mencionan al inicio de esta nota, así que no se pueden establecer criterios generales para hacerlo. Una evaluación que no tenga en cuenta el contexto educativo y la diversidad de los miembros que lo conforman es errónea desde la base. Es más, la propia presencia de contextos anormales (guetos educativos, escuela concertada, centros bilingües o de excelencia) dificulta que los resultados de una evaluación tengan valor más allá del aquí/ahora. Por ejemplo, evaluar positivamente a un profe en un centro sin apenas alumnado de compensatoria ¿lo hace competente para trabajar en otro barrio con alto índice de inmigración? Es más, los contextos no son fijos, cambian con el tiempo, con lo cual, la evaluación debería realizarse con cierta frecuencia, lo que exige recursos.
Hablando de recursos para evaluar, se habla poco de quién o quiénes tendrían que realizar esa evaluación del profesorado o de los centros. ¿Una empresa externa? ¿La inspección educativa? ¿Los equipos directivos? No vale la pena extenderse en esto. Las empresas externas no saben lo que es enseñar ni podrán nunca comprender en una o dos sesiones de evaluación la dificultad que entraña nuestro trabajo. Imaginad al auditor que vaya a un centro un lunes a primera hora y a otro el viernes a última. Ah, no, ellos solo medirán la documentación, es decir, no evaluarán la práctica docente, sino las programaciones, las rúbricas, etc. Así sí, claro. En cuanto a la inspección, tal vez en algún caso estén en condiciones de evaluar un centro, pero ni tienen recursos ni capacidad para hacerlo con los docentes, en la mayoría de casos pertenecientes a un nivel o asignatura distinto, e incluso a épocas o ideas educativas distantes. Finalmente, los equipos directivos somos parte implicada y por ello no deberíamos asumir más que aspectos organizativos de esa evaluación y ser también evaluados. Por cierto, imagino que si llega a hacerse esa evaluación, también habría que establecer criterios para evaluar a la inspección, al personal de administración y servicios, ¿a las familias...?
Pero, si hay algo que definitivamente impida la evaluación docente hoy día es el "para qué". Arriba he explicado mis ideas acerca de los objetivos de la evaluación, centrados especialmente en la mejora profesional. Sin embargo, con unos políticos incapaces de ponerse de acuerdo en las líneas generales de la educación, unos políticos que usan la Escuela como un tablero de batalla política, ideológica e incluso religiosa, unos políticos que con una mano aplauden a los profes mientras con la otra les recortan recursos imprescindibles para su trabajo, con esos políticos, la evaluación se convierte en una maquinaria de terror, el instrumento para justificar que no funcionan las cosas que a ellos no les gustan y que hay que promover las que ellos diseñan. Evaluar, para muchos, es una manera de castigar al disidente y premiar al lisonjero. También, si se hace para racionar (que no racionalizar) recursos, se puede convertir en la excusa para privatizar, segregar, excluir... Lo hemos visto demasiadas veces y los resultados han sido demoledores. No, la Escuela no se va al garete por los innoveitors ni por los guruses ni por los profesaurios, tampoco por la LOGSE ni por la LOMCE; la Escuela no arranca porque no hay un pacto de estado a largo plazo que siente las bases de un horizonte educativo en el que todos podamos avanzar hacia objetivos comunes. No existe ese pacto y por tanto no hay ni recursos ni financiación justa. Con una visión de futuro se pueden detectar las carencias y reducir ratios donde haga falta, asignar profesorado para paliar desequilibrios sociales o familiares, trazar mapas escolares con sentido común, eliminar conciertos donde no sean necesarios, potenciar la Escuela pública inclusiva, etc. Por eso, hablar ahora de evaluación docente, cuando hay tantas cosas que solucionar antes, es un tanto temerario, por no decir inconsciente. Espero que a nuestros gestores se les pase esta fiebre evaluadora tan poco meditada y se pongan de verdad a solucionar los problemas de la educación, que empiezan justamente en esa gran pregunta: ¿para qué queremos la Escuela? Mientras tanto, cuenten con que la mayoría de docentes seguirán esforzándose en su trabajo docente y decente, como siempre.

Crédito de la imagen: 'IMG_0037' y 'Feet Direction'

10 noviembre 2018

Sesquidécada: octubre 2003

Creo que es la primera vez que me pasa. Desde que comenzase estas sesquidécadas hace ya casi diez años, no se me había olvidado esta cita mensual del blog, pero resulta que el mes de octubre se ha pasado tan rápido que, cuando me he dado cuenta, estoy casi a mitad de noviembre. Tal vez sea que la lectura de un novelón de Galdós me ha tenido tan absorto, que los días pasaron sin que lo notase. Pongamos, pues, remedio a este olvido con dos reseñas rápidas de aquel octubre de hace quince años.

Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie, no requiere mucha presentación. No sé si aquella fue mi primera lectura o no de este clásico de la novela policíaca. Sé que lo hice por si podía recomendarla en las aulas, aunque no recuerdo a qué conclusión llegué, aunque unos años más tarde sí que leímos en 4º de ESO La ratonera, de la misma autora. Tanto la novela del crimen ferroviario como la película son una auténtica delicia que vale la pena leer y ver, si no se ha tenido todavía ocasión. Lo único malo de Agatha Christie es que puedes morir por sobredosis de crímenes si abusas de sus libros.

He hablado en el blog otras veces de Laura Gallego y de su literatura. En aquellos días leía El valle de los lobos, la primera entrega de lo que luego se convertiría en una saga. Aunque ya no tiene tanto tirón en las estanterías juveniles, Laura Gallego ha sido la gran protagonista en nuestro país de la literatura "adultescente" o young adult. A ella debemos una considerable cantera de lectores actuales que se iniciaron con sus relatos de literatura fantástica. El valle de los lobos contiene todos los ingredientes del género: misterios, amor, transformaciones, seres imaginarios... Después de terminar aquella saga, no he vuelto a leer nada de ella, excepto Finis mundi y el primer volumen de las Memorias de Idhún. Espero que siga brindándonos con el tiempo más éxitos para jóvenes o adultos.

27 octubre 2018

Leyendo en clase

Estamos a finales de octubre y en los dos grupos que tengo de 1º y 2º de ESO, si exceptuamos algunas pruebas iniciales, no hemos hecho otra cosa que leer. En 1º de ESO hemos leído El reino de las Tres Lunas, de Nando J. López, y en 2º de ESO, La piel de la memoria, de Jordi Sierra i Fabra. Los hemos leído enteros, en el aula, en voz alta, participando todo el alumnado. Es posible hacerlo y, bajo mi punto de vista, muy rentable, pues garantiza la lectura sin necesidad de controles ni trabajos en casa. He comprobado la enorme diferencia de niveles de lectura entre alumnos de la misma edad: chavales que pronuncian bien, incluso palabras que no conocen, que hacen las pausas, que modulan la voz según la situación o las marcas de entonación, junto a chavales que se atascan en palabras aparentemente sencillas, que no respetan los acentos, que se saltan la puntuación... Es necesario oírlos para darse cuenta de que muchos de ellos están abocados al fracaso si no tomamos medidas, pues, al no leer bien, no entienden lo que leen, a pesar de que abordamos relatos sencillos. Si en esto se pierden ¿cómo van a comprender una explicación de Historia, de Biología, de Física...?

La lectura en el aula da pie a detenerse periódicamente y explicar el significado de una palabra, de resumir algún pasaje que quizá haya resultado confuso, de retomar día a día una historia que acaban viviendo como algo cercano. Hemos dedicado más de un mes a leer, solo a leer, sin otra distracción, educación sin prisas, festina lente. A partir de ahora comenzaremos a escribir sobre la lectura y, en esta nueva orientación, seguro que vamos introduciendo otros contenidos interesantes, no solo gramaticales o textuales, sino saberes que trascienden de la asignatura de lengua y literatura. Por ejemplo, esta semana que viene, además de la tertulia sobre la lectura como la que ya hemos realizado en otras ocasiones, confeccionaremos los mapas de relaciones de personajes y la ficha de lectura para que no se nos vayan olvidando los detalles. Aquí tenéis el modelo de una de ellas:

Más adelante nos pondremos con las tareas que he diseñado para empezar a trabajar el ABP en estos niveles. En ambos niveles tomaremos como eje los textos periodísticos; en 2º de ESO nos centraremos en un diario impreso, y en 1º de ESO vamos a hincar el diente a los podcasts. Dentro de Bovalar Proyecta ya estamos coordinándonos con colegas de otras asignaturas para ver si llegamos a ser del todo interdisciplinares. Os dejo también el modelo:

Radio Tres Lunas by on Scribd

Por último, si os interesa saber algo más sobre mis enfoques de la lectura en el aula, podéis leer el artículo sobre pautas de animación lectora en Secundaria que preparé hace poco para Carmen Iglesias en IneveryCrea, cuyo vídeo recupero a continuación:

28 septiembre 2018

Sesquidécada: septiembre 2003

Me gustan mucho las novelas de Pérez Galdós. Ojalá tuviese tiempo de leer toda su obra, que me parece un retrato panóptico de su época. Sin embargo, me tengo que conformar con haberme acercado a sus obras más conocidas: Fortunata y Jacinta, Doña Perfecta, Miau, Misericordia... y solo uno de sus episodios nacionales, el que protagoniza esta sesquidécada: Trafalgar.

Casi me avergüenzo de ello, solo una de esas novelas históricas... Leí Trafalgar hace quince años y no he retomado la serie desde entonces, a pesar de reconocer su valía. Tal vez he sucumbido a la sociedad líquida (o gaseosa) que no tiene tiempo para zambullirse en ese tipo de lecturas. Galdós no es un escritor aburrido, sabe mantener el ritmo de la narración y dosificar las descripciones para que el lector no se canse. "No eres tú, soy yo", le diría ahora a don Benito, para justificar mi alejamiento de su obra, para pedirle perdón porque ya hace once años de la última novela suya que leí, Marianela

Por eso, esta sesquidécada, además de dedicársela en exclusiva a él (dejando en el tintero a David Foster Wallace o Andrés Trapiello, entre otros), ha de ser también un propósito de enmienda, una manifiesta declaración de intenciones para retomar su obra, sean episodios nacionales o cualquiera de sus otras novelas, como La fontana de oro o Tormento, a las que todavía no me he arrimado. Si no cumplo la promesa, me someteré a la penitencia que me marquen los lectores de este blog. Ahí queda eso.

Crédito de la imagen: Retrato de Pérez Galdós, por Ramón Casas (MNAC)

24 septiembre 2018

Lo que tengo y lo que quiero

Arrancar el curso es un ejercicio complicado para cualquier docente. En los equipos directivos también lo es, especialmente si se desea que no haya imprevistos y que todo ruede sin complicaciones. Como balance de inicio de curso, en este tercer año del proyecto de dirección, las cosas han ido un poquito mejor que en cursos anteriores, quizá porque casi todos conocemos las líneas de ese proyecto y el horizonte al que nos dirigimos. De los puntos que mencionaba en notas anteriores, hemos ido poniendo en marcha la mayoría. Nos falta mucho por hacer, eso siempre he de decirlo, porque un centro educativo (o un equipo directivo) que considere que todo está hecho sin duda pasa algo por alto. En ese balance inicial, me gustaría contar lo que tengo y lo que quiero, para dejar constancia de las luces y sombras de una gestión que requiere la implicación de muchos. Lo hago también a modo de balance contable, por si algún día la administración quiere saldar cuentas con sus gestores de base. Ahí va esa contabilidad:
  • HABER:
Claustro: tenemos 74 profes, de los cuales 18 son nuevos. Este curso casi todos han llegado a tiempo de empezar. Los hay definitivos, interinos, en comisión, compartidos o a jornada parcial, pero todos ellos participan plenamente de la vida del centro. Tratamos por todos los medios de que se sientan escuchados y acompañados. Es nuestro principal valor.
P.A.S: dicen que son el poder en la sombra y hay algo de razón en ello, ya que su trabajo es fundamental para que el centro funcione. De nuevo, reconozco que tenemos una gran suerte de tener dos conserjes y dos administrativas excelentes, por no hablar de la educadora y el personal de limpieza.
Plan de Formación: orientado hacia el desarrollo de las competencias clave, hemos ido trabajando el ABP, la tutoría, la creación de materiales audiovisuales, las TIC, la evaluación, etc. Este año seguimos en ello, con la participación de más del 70% del claustro en el Plan de Formación en Centros.
Desdobles y refuerzos: las horas de desdobles y refuerzos del Plan de Actuación para la Mejora han permitido que los grupos de 1º y 2º de ESO puedan contar con unos 20 alumnos en casi todas las asignaturas (excepto Música, Educación Física y algunas optativas). 
Atención de PT: disponer de una PT de centro, otra a media jornada y una tercera para la Compensatoria nos facilita la atención para el alumnado con dificultades, aunque los horarios no siempre permiten llegar a todos.
Banco de libros: todos los alumnos del centro tienen derecho a libros o materiales educativos gratuitos. En un centro CAES es una garantía educativa para las familias con menos recursos y un alivio para las economías de todos. La gestión ha sido un extra para el profesorado, que quizá hubiese agradecido una ayuda, pero el esfuerzo vale la pena.
Transporte: la gestión del transporte escolar nos ocupa muchísimo tiempo, a veces más de lo razonable, pero entendemos que es un servicio necesario para las familias y por ello tratamos de alcanzar al mayor número de beneficiarios.
Recursos materiales y equipamiento: contar con un centro relativamente nuevo nos ha permitido ofrecer espacios dignos para la comunidad educativa. Ahora mismo están dotadas casi todas las aulas con ordenador y proyector. Las aulas-materia facilitan el trabajo por proyectos o agrupaciones diferentes en cada asignatura; es una pena que la progresiva masificación del centro dificulte cada día más esta ventaja de los espacios.
Convivencia: este año comenzamos a trabajar la tutoría entre iguales. Es un paso más en la lucha por mejorar la convivencia en el centro. Poco a poco se han ido reduciendo los conflictos graves y queda pendiente la mejora en esos otros choques que se pueden solucionar entre el propio alumnado.
Familias: salvo mínimas excepciones, las familias del centro, a través del AMPA o a título particular, confían en el centro y en sus profesionales. Era algo que también sabíamos desde el principio, que hay que buscar la participación activa y mantener una sana transparencia para que sientan el centro como algo propio.
Colaboración externa: agradezco infinitamente el apoyo de colegas de la universidad, del Cefire, de la inspección educativa, del claustro virtual, de las asociaciones que colaboran con el centro, y de toda esa gente que viene por aquí y nos echa una mano desinteresada de vez en cuando. Es siempre un poco de oxígeno para todos nosotros.
  • DEBE:
Profesorado: aunque la dotación es la que establece la ley, echamos en falta profesorado para que los desdobles estén garantizados en todos los niveles y asignaturas, al menos hasta 3º de ESO. Como he dicho, hay desdobles en 1º y 2º, pero son desdobles parciales (de dos grupos hacer tres ,o de tres hacer cuatro); recuerdo un tiempo en el que los desdobles eran de verdad dos profesores para cada grupo, lo que permitiría, por ejemplo, abordar la docencia compartida. En el fondo, lo que se debería garantizar es una reducción de la ratio en toda la ESO hasta un máximo de unos 20 alumnos por grupo.
Personal no docente: cada día es más necesaria la dotación de personal especializado en convivencia y en bienestar social: profesores técnicos de servicios a la comunidad, educador o trabajador social, enfermero... La compleja vida de un centro educativo requiere tareas para las que no estamos formados los docentes.
Contable o gestor: mucha tarea de los equipos directivos se orienta a campos que requieren una formación administrativa y contable específica. Inventarios, contabilidad, pagos a la tesorería, auditoría... Tal vez un contable compartido entre varios centros bastaría para aligerar esa faena. 
Asistencia técnica: cada día hay más equipamiento tecnológico en las aulas y eso requiere un mantenimiento y asistencia eficaz, que ahora mismo no se da, porque las aulas se han ido dotando con material de retirada de aulas de informática obsoletas. Los profes de informática del centro hacen más faena de la que les toca solo por salvar el día a día. Hace falta más planificación TIC y más recursos para ello.
Aulas: el crecimiento del centro nos está dejando casi sin aulas. Muy pronto estaremos desbordados, pues el instituto estaba pensado para 600 alumnos y ya vamos por más de 700. Con un centro masificado no se puede ofrecer una buena educación.
Familias: solo un tercio de las familias está dada de alta en la web familia, la plataforma que informa de faltas, retrasos e incidentes. Eso quiere decir que dos de cada tres alumnos pueden faltar a clase o recibir amonestaciones sin que se enteren en su casa. Si hay un conflicto de convivencia, los docentes llaman a casa, pero esas otras faltas no se detectan. Insistimos mucho para que las familias participen, pero quizá nos haga falta una escuela de padres y madres para que todos tomemos conciencia de que esa falta de comunicación solo perjudica a los menores.
Agentes sociales: hay mil campañas en marcha, de la policía, de servicios sociales, de Cruz Roja, de asociaciones, etc. pero la sensación es que vienen al centro, dan la charla y luego todo queda en nada. Necesitamos la implicación constante y diaria, no campañas puntuales, sino acción directa, con personas que entren en las aulas y trabajen codo con codo con los profes. Menos dispersión y acciones más intensivas.
Burocracia: a la administración solo le pediría que dejase de abrumarnos con los papeles, con tener que rellenar un mismo trámite por vías diferentes, con hacer tres papeles para una gestión que se soluciona con una llamada telefónica. Es agotador que, tras resolver la tarea importante del día, se tenga que dedicar una hora extra a rellenar formularios o a clicar ítems.


Seguro que me dejo muchas cosas por contar, pero de momento esto es lo que más necesitaba airear. Nada de esto sería posible, como he dicho, sin la colaboración de todo el claustro y del resto del equipo directivo y coordinadores. Ojalá durante este curso crezca el saldo positivo de este balance contable.

Crédito de la imagen: 'Pide un deseo (132/365)'

22 agosto 2018

Sesquidécada: agosto 2003

En estos tiempos de coeducación y de lucha contra el machismo, debería ser inexcusable la lectura de Lisístrata, una de las más divertidas y reivindicativas comedias de Aristófanes. Hace quince años, todavía tenía muy fresca mi formación académica clásica y ello me permitía disfrutar de algunos autores no muy conocidos, como Luciano de Samósata o Julio Obsecuente. Así que fue una sorpresa encontrarme este clásico tan famoso que se me había pasado leer. Por suerte, es una obra muy viva que se sigue representando en la actualidad y que nunca pasará de moda, por su valor cómico y por sus otros valores: la defensa del pacifismo y el poder de las mujeres, entre otros. A diferencia de otros comediógrafos que usan el enredo amoroso como elemento satírico, Aristófanes coloca la huelga sexual de las mujeres en el eje de un conflicto que acerca más a la tragedia que a la comedia. Un gran acierto.
Lisístrata: Lampito, todas las mujeres toquen esta copa, y repitan después de mí: no tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante.
Cleónica: No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante.
Lisístrata: Aunque venga a mí en condiciones lamentables.
Cleónica: Aunque venga a mí en condiciones lamentables. (¡Oh Lisístrata, esto me está matando!)
Lisístrata: Permaneceré intocable en mi casa.
Cleónica: Permaneceré intocable en mi casa.
Lisístrata: Con mi más sutil seda azafranada.
Cleónica: Con mi más sutil seda azafranada.
Lisístrata: Y haré que me desee.
Cleónica: Y haré que me desee.
Lisístrata: No me entregaré.
Cleónica: No me entregaré.
Lisístrata: Y si él me obliga.
Cleónica: Y si él me obliga.
Lisístrata: Seré tan fría como el hielo y no le moveré.
Cleónica: Seré tan fría como el hielo y no le moveré.
(...) Lisístrata: ¿Todas han jurado?
Mirrina: Todas.
Otra lectura que rescato en esta sesquidécada es la novela El hereje, de Miguel Delibes. Después de haber leído el magnífico ensayo de Marcel Bataillon, Erasmo y España, la novela de Delibes se lee con el goce de una novela histórica bien documentada, con el placer de asomarse bien pertrechados a otros tiempos. Una lectura que reúne la mejor prosa del autor con el ambiente de una de las épocas más significativas de nuestra historia. Aunque parezca alejada de sus otras novelas, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario... El hereje sigue indagando en esos temas trascendentales que definen a Delibes y que lo unen a través del tiempo con las inquietudes de la Generación del 98. Una lectura muy recomendable.



Finalmente, rescato otra obra de teatro, más trágica que cómica, y también muy actual, como la de Aristófanes: Muerte accidental de un anarquista, de Dario Fo. Es tan breve que no vale la pena reseñar su argumento, así que os dejo que la descubráis, si aún no la conocéis, en estos pocos días que quedan de verano. Felices postrimerías de agosto. 

30 julio 2018

Sesquidécada: julio 2003

Hay meses en los que la lectura queda relegada a breves espacios de la vida, meses en los que leer es una quimera, un deseo reprimido que permanece latente esperando mejor ocasión para florecer. Hace quince años tenía otros alicientes vitales al margen de los libros, con una pequeña vida que ocupaba al completo mi tiempo, con unas expectativas laborales inciertas, con un panorama de decisiones complejas que había que tomar y que con toda seguridad cambiarían nuestras vidas, como así ocurrió. Por eso, en esta solitaria sesquidécada, solo un libro breve, una novela corta, se salvó del registro lector de aquel mes, una obra, además, muy apropiada para acompañar ese sentimiento de desamparo vital: La soledad del corredor de fondo, de Alan Sillitoe.
Sé honrado. Es como decir: sé un muerto, como yo, y luego ya no te dará pena dejar tu agradable casa de los barrios bajos para ir al reformatorio o a la cárcel. Sé honrado y confórmate con una porquería de empleo de seis libras a la semana. Bueno, pues a pesar de todas estas carreras de fondo, todavía no he sido capaz de entenderlo… y lo que quiere decir no me gusta. Porque después de todo lo que he pensado, me doy cuenta de que habla de algo que no me sirve, sobre todo teniendo en cuenta dónde nací y me crié. Porque otra cosa que la gente como el director no entenderá jamás es que yo soy honrado, que nunca he sido más que honrado, y que siempre seré honrado. Parece raro, pero es verdad, pues yo sé lo que para mí significa ser honrado y él sólo sabe lo que significa para él. Creo que mi honradez es la única que hay en el mundo, y él cree que la única que hay en el mundo es la suya. Por eso se han inventado esta casa tan grande y tan asquerosa rodeada de muros y vallas en medio de ninguna parte, para meter a los chavales como yo.

La novela de Sillitoe habla de la superación de la adversidad, de vivir al margen de las normas, de la responsabilidad, de la toma de decisiones. Es un texto breve e intenso que requiere pararse a respirar. No había vuelto a él desde aquella primera lectura y ahora, al recuperar algunos fragmentos, me doy cuenta de que también para mí fue aquel mes una carrera de fondo, un momento de pararme y decir: debo detenerme y buscar un nuevo camino. Y aquí ando.

22 julio 2018

El lento declive de la web 2.0

He pasado el fin de semana purgando, exportando y guardando contenido de algunas de mis páginas de Wikispaces, que anunció su cierre definitivo para finales de este mes de julio. Algunos de esos contenidos ya los doy por perdidos, como ocurre con la antología poética colaborativa que sirvió de homenaje espontáneo por la muerte de Ángel González. En 2008, a través de la conexión de blogs educativos (no había Twitter), un grupo de profes y simpatizantes nos lanzamos a grabar podcasts con los poemas de Ángel González. Los recogí en un wiki en Nirewiki, que cerró en 2011, obligándome a migrar a Wikispaces. En aquella exportación ya se habían perdido la mayoría de podcasts, los de Odeo o los de Divshare; con los años también se perderían los de Goear. Creo que ahora ya no queda ninguno de ellos activo. 

También desaparecerán, como lágrimas en la lluvia, los contenidos de las dos ediciones de "Callejeros literarios en Castellón y Borriol". Permanecerán los vídeos y los documentos del alumnado (si no han cerrado ya sus cuentas), pero no la plataforma que los agrupaba, a no ser que me tome el trabajo de clonar una a una sus páginas. 
De igual modo desaparecerá Littera, un intento de portfolio personal en el que he ido publicando recursos propios y enlaces de interés a lo largo de años. Este wiki lo he redistribuido en dos páginas del blog, el currículum vitae y una página de recursos y proyectos. El resto de contenidos lo he ido almacenando en documentos de Google Drive para que no se pierda.

Este trasiego me lleva a pensar qué ocurrirá el día que me toque rescatar todo lo que tengo en Google Drive, Blogger, Slideshare, Scribd o cualquier otra plataforma de esas que aun resisten y que tanto y tantos usamos. También me hace pensar que los principios de colaboración y difusión que dieron origen a aquella web 2.0 quizá hayan caducado con la misma rapidez. Cada día cuesta más encontrar profes que comparten actividades y tareas de manera organizada, más allá del tuit, más allá de una comunicación en unas jornadas o congreso. Pocos mantienen vivos los blogs educativos y muchos menos ofrecen un portafolio docente con sus experiencias de aula. No es una crítica, sino una reflexión en voz alta. Puede que nos hayamos cansado de compartir, que no tengamos tiempo de ello, que la red no ofrezca ya la retroalimentación positiva que suponía en su origen, que las críticas negativas desanimen a muchos a la hora de compartir, que la desconfianza de esas plataformas efímeras nos haga más cautos... Puede haber tantas razones para compartir como para no hacerlo. Es una pena que esté ganando el silencio, un vacío que otros llenarán con productos de mercado.

15 julio 2018

Entre #Novadors18 y #Aulablog18

Julio es el mes de la formación para muchos de nosotros, incluso para los que estamos aun matriculando y haciendo horarios. Desde hace años, julio arranca con dos encuentros de docentes que son imprescindibles en muchas agendas: Novadors y Aulablog. Hace poco, un artículo recogía el espíritu de esas redes horizontales en las que se rompen las jerarquías y en las que el aprendizaje informal es más sustancioso que el que emana de las charlas o comunicaciones que se ofrecen en los programas oficiales. Llevo nueve años contando tareas, proyectos y reflexiones en Novadors, una asociación de amigos que, como cualquier grupo humano, pasa por sus buenos y por sus malos momentos, siempre con la mirada puesta en aprender unos de otros y en disfrutar de pequeños encuentros. Este año nos reunimos en Cocentaina bajo el lema "La Escuela Salvaje", una idea que traté de desarrollar en mi ponencia inaugural.


En esas jornadas también disfrutamos de una mesa redonda para visibilizar el papel de la mujer en la Escuela, talleres de aprender haciendo y las clásicas sesiones de pechakuchas, un auténtico reto al que siempre estáis invitados. También contamos con la poderosa ponencia de Óscar Martín Centeno y la charla llena de compromiso de Jaume Martínez Bonafé. Además, gracias a Francesc Llorens, supimos de las fatales consecuencias de la derrota de los neandertales por los cromañones, o el concepto de colonización a ritmo de trap. Para los que se quieran acercar a estos momentos, se puede acceder a todo el material de las jornadas desde aquí: Jornadas #Novadors18 

De manera simultánea, en Vilafranca estaban celebrando las jornadas Aulablog un montón de buenos amigos, colegas a los que conozco de hace años y con quienes me unen un sinfín de azares personales y profesionales. Estas jornadas tenían como cicerone a Vanesa Marín, amiga y vecina de uno de los coles adscritos a mi centro, que desembarcó en esas jornadas con medio claustro, lo que me alegra y da miedo a la vez, por las expectativas que genera en el paso del alumnado de su cole a mi instituto.
Como Novadors y Aulablog coinciden en el tiempo, nunca había podido pasar por allí, pero este año, la asociación ha tenido a bien galardonar con el premio Sekeirox a dos instituciones que me tocan de pleno: Novadors y el IES Bovalar. Así que allí nos presentamos Ana Ovando, presidenta de Novadors y yo, como director del Bovalar, para recoger el premio y para disfrutar de una buena compañía. 


Para los que no hayan vivido estos encuentros, es difícil explicar las emociones y las energías que destilan los contactos con colegas y amigos de todos los niveles educativos, gente a la que nos une la pasión por enseñar, más allá de etiquetas y de métodos. Gente con ilusión, gente alegre, gente curva, porque si este año he aprendido algo interesante (gracias al @SrLluisTomas que me descubrió a Jesús Lizano) es que me gusta la escuela curva y los maestros curvos. Así que, animaos a participar de cualquiera de estos encuentros (también del EABE, no se os olvide) para cargar pilas. Feliz verano.

30 junio 2018

Lecturas del curso

Las lecturas de aula de este curso han sido bastante variadas y creo que han cumplido los objetivos que se perseguían al ser seleccionadas:
  • Fomentar el hábito lector
  • Desarrollar una actitud crítica ante la realidad que nos rodea
  • Considerar la lectura como un entretenimiento y placer personal y colectivo
  • Conocer y valorar el patrimonio literario
En 2º de ESO hemos planteado tres lecturas a lo largo del curso:

Wonder. La lección de August (R.J. Palacio). Coincidió casi al milímetro con su estreno en los cines, lo que permitió una retroalimentación positiva de la lectura. Dedicamos unas 5 sesiones de clase a la lectura en grupo, hasta que la trama estaba bien avanzada; posteriormente, continuaron por su cuenta. Se realizó una tertulia en clase y, después, una prueba de comprensión, sin nota y sin carácter sancionador. Al hilo de Wonder, se desarrollaron tareas creativas (imagina y dibuja a August a partir de los primeros datos sobre él) y reflexiones sobre la diversidad en el aula. La valoración del alumnado fue muy positiva.
La piel de la memoria (Jordi Sierra i Fabra). Es una lectura que llevamos tiempo trabajando en 2º de ESO y que les suele gustar bastante, ya que reúne aventura, sufrimiento, amor, amistad, dolor, alegría, etc. Para preparar la tertulia de aula, el alumnado debe confeccionar una ficha donde se recogen ideas sobre la trama y sobre las circunstancias que rodean al protagonista. Utilizamos una versión adaptada de este ficha genérica sobre lecturas del exilio: Leer el exilio, vivir el exilio. Hace cuatro años grabamos las tertulias de aula en 2º de ESO a partir de esta lectura, por si alguien tiene curiosidad: Comentamos "La piel de la memoria"

De todo corazón. 111 poemas de amor (Ed. J.M. Plaza). Es la lectura poética de referencia del último trimestre de 2º de ESO desde hace años. Se lee poesía libremente en el aula, se coevalúan al leer, se trabaja mínimamente la métrica y la rima, se realiza una recitación y se confeccionan propuestas creativas (todo ello se puede ver este año en la cuenta de Instagram @lenguabovalar (la falta de tiempo me ha impedido editar vídeos y subirlos a Youtube, como de costumbre). Esta actividad pone de manifiesto que les encanta leer poesía, sobre todo si nadie les estropea el placer con cuestiones técnicas o retóricas.

En 4º de ESO, las lecturas han sido también variadas. 

En el primer trimestre leímos La edad de la ira, de Nando J. López, una novela de ambiente juvenil, pero que tiene suficiente calidad para abrir debates en el aula, sobre la educación, sobre las relaciones familiares, sobre los prejuicios, sobre la diversidad sexual, sobre lo justo y lo legal... Fue una pena no poder contar con el autor, pero ya tenemos concertada una visita para el curso que viene. No hubo control de lectura y comentamos el libro en una sesión de debate muy interesante.

A caballo del primer y segundo trimestre, leímos en el aula fragmentos de manifiesto Indignaos, de Stéphane Hessel, un material que nos venía muy bien para ilustrar el proyecto Románticos y rebeldes y para trabajar el plan lector de Mayo del 68. Con ese manifiesto en mente, surgieron muchas tareas de comentario de texto sobre publicidad, sobre libertad de expresión, sobre crisis económica y globalización, etc. 

Curiosamente, la lectura del segundo trimestre fue La visita del inspector, de J.B. Priestley, una obra de teatro con unos giros dramáticos muy interesantes y con un trasfondo social también importante. Me hubiese gustado grabar la tertulia, porque muchas aportaciones de mis alumnos desmienten esa leyenda urbana de que los jóvenes no se preocupan por nada y no tienen criterio ni ideología propia. Ha sido una lectura que nos ha permitido relacionar los conflictos entre la burguesía y el proletariado de principios del siglo XX con la situación laboral de la actualidad.

En el último trimestre nos hemos volcado con la poesía. Se les propuso una tarea a partir de una antología poética: leer y seleccionar poemas, para defenderlos en el aula ante sus compañeros, que también los evaluaban en contenido y expresión. Podéis ver los resultados de esa selección en el blog de aula: Mejores poemas 4º ESO 
Al margen de evaluar las destrezas orales, la capacidad crítica y la selección de información, esta actividad me ha servido para comprobar el cambio en el gusto juvenil con el paso del tiempo. Si queréis ver los elegidos de la misma antología hace 10 años lo podréis comprobar vosotros mismos: Mejores poemas 2008. Algunas conclusiones de esa comparación: 

  • Se mantienen "No volveré a ser joven" de Gil de Biedma, "Caminante son tus huellas", de Machado y la poesía de Juan Ramón Jiménez
  • Pierden vigencia Neruda y Bécquer 
  • Cobran mucha fuerza Gloria Fuertes y Ángel González
  • Se valora ahora más la poesía escrita por mujeres

A título personal, me ha sorprendido que no votasen más a Pedro Salinas o Luis Cernuda, y sí lo hiciesen por Rafael Alberti. También me ha chocado que nadie haya seleccionado ningún poema de Miguel Hernández. Supongo que las prisas y la presión del fin de curso no son buenas consejeras para la lectura poética. Como siempre, algunas alumnas han presentado trabajos de creación poética, pero me han pedido que no los publique. Quizá el curso que viene seamos más ambiciosos y nos montemos nuestro propio taller de poesía.

23 junio 2018

Sesquidécada: junio 2003

Esta sesquidécada, quizá por la cercanía del verano, suele venir cargada de libros de viajes. Tres obras recupero, cada una de ellas de un estilo diferente, para que haya donde elegir. Comencemos el viaje.

El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. Más conocida por la adaptación sui generis al cine en Apocalypse now, la novela de Conrad es un relato complejo, mucho más profundo que un mero viaje al corazón de la jungla. Hay novelas que te dejan un recuerdo nítido de su trama o de sus personajes, pero otras, como esta, que te dejan un recuerdo cenagoso, una sensación turbia no haber escapado de ellas, como si sus líneas se hubiesen desmadejado en tu memoria y formasen una telaraña que no te puedes sacudir. El horror, un horror demasiado cercano, especialmente si lo ponemos en relación con la Europa de nuestros días.

El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez. Una compañía de teatro ambulante en la España de posguerra, poco más hace falta decir. Lectura ideal para amantes de la literatura, del teatro, de los cómicos de la legua, del nacimiento del cine, del hambre y la miseria de un país devastado por la sinrazón. Una novela que no suele aparecer destacada en las historias de la literatura, a pesar de representar como pocas el contexto de recepción del teatro español de masas, alejado del teatro burgués de las clases medias y del teatro intelectual de las minorías.

La Biblia en España, de George Borrow. A pesar de su título, nada tiene que ver con lo religioso, más allá del motivo que impulsa al viajero Borrow a visitar España. Los relatos literarios de viajeros suelen ser bastante extensos, pues es condición intrínseca del extraño demorarse en todas las cuestiones curiosas, sin embargo, la narración de George Borrow, don Jorgito el inglés, como lo llamaban en los albores del XIX, es una auténtica delicia para cualquier lector. Inasequible al desaliento y con una mentalidad demasiado avanzada a su época, recorre aquella España atrasada intentando vender biblias; en su empeño y gracias a la hospitalidad de los gitanos, acaba convirtiéndose en un experto en caló, idioma al que traduce las Escrituras. El relato autobiográfico de sus andanzas no tiene desperdicio y es una lástima que siga siendo un libro bastante desconocido.

Espero que tengáis un buen verano de lecturas y que podamos seguir hablando de ellas.

18 junio 2018

Felipe Zayas, maestro y amigo…


Hace dos años, tal día como hoy, en muchos blogs educativos se publicaba una entrada como homenaje a Felipe Zayas con ocasión de su 70 cumpleaños. Estos son algunos de los enlaces en los que podéis encontrar nuestra particular felicitación:

Hoy es la misma fecha, pero ya no es posible celebrarlo ya que -como sabéis- nos dejó el pasado 15 de abril. Por ello, en esta ocasión y con esta entrada común queremos recordar momentos compartidos con él, traer otra vez a nuestra memoria tantos aprendizajes, tantas charlas, tantos brindis, tantas vivencias…  Es imposible olvidar tantos Encuentros educativos compartidos…
Por ejemplo, las jornadas de aulaBLOG, desde la primera y fundacional en Roa de Duero en la que compartimos taller con Felipe para aprender a crear un “podcast” e insertarlo en un blog… (aprendimos poco, pero nos reímos muchísimo)

Las distintas ediciones de Getxolinguae en las que participó. En especial, la de 2009 centrada en el tema Competencia en comunicación lingüística, metodologías y TIC, en las que nos reunimos con él muchos de nosotros.


Los eventos relacionados con Leer.es, fundamentalmente, el encuentro que tuvo como título “Maneras de Leer” en Madrid, en el año 2011.

-¿Te acuerdas en Maneras de leer? Estuvo genial.
-Sí, pudimos charlar bastante en aquella terraza… tantos amigos.
-El club de la lengua…
-Exacto.
-Y la discusión sobre la muerte de la gramática.
-Felipe decía: “la gramática ha muerto”, con ese tono entre Ramón Gómez de la Serna y Salvador Dalí.
-Alguno de los más jovencitos le puso una nota en el bolsillo de la chaqueta: “la gramática hiede”. Fue casi un homenaje a las vanguardias.
-¡Cómo nos reímos!
-Felipe siempre avivaba el sentido del humor en sus charlas.
-Sí.

En I Encuentro de profesores de Lengua, en Sevilla, en el 2014 en el que Felipe colaboró con un entusiasmo de principiante, a pesar de estar ya jubilado, y en el que se convirtió en el referente de una generación de profesorado de Lengua con la charla inaugural del encuentro titulada: Enseñar lengua y literatura. De insatisfacciones, búsquedas, certezas y extravíos.


Este recuerdo y homenaje es un canto a la risa, al humor, a la sutil ironía que siempre compartió Felipe con nosotros y a todo lo que aprendimos con él y de él.


¡¡¡HASTA SIEMPRE, MAESTRO!!!

26 mayo 2018

Sesquidécada: mayo 2003

Hablar de literatura es hablar del transcurrir del tiempo, de lo real y de lo imaginado, hablar del valor de las palabras y de los silencios, de lo nuevo y de lo caduco. Por tanto, hacer coincidir esta sesquidécada con el duodécimo aniversario de este blog tiene algo de literario también, por lo cíclico y recurrente, por la magia del número 12, porque el tiempo acaba por hacernos reflexivos, no necesariamente para bien. Doce años dan para muchas palabras y para muchos recuerdos. Cuando nació este blog no había muchas voces en las redes (ni siquiera existían los gigantes de Facebook o Twitter), así que hablar en abierto de lengua, literatura y educación era cosa de cuatro locos. Lamentablemente, apenas hace un mes nos dejó uno de ellos, quizá el más grande, Felipe Zayas, así que para él va destinada este sesquidécada y este aniversario de un blog que creció bajo su mirada siempre amable y maestra.

Hace quince años leía una de las mejores novelas de Luis Mateo Díez: La fuente de la edad. Ya había leído otras de sus obras, admirables todas ellas, pero creo que es en esta en la que mejor se concentra su maestría literaria. La fuente de la edad tiene todos los ingredientes que he mencionado arriba: nos hace pensar sobre el valor de la literatura, sobre los sueños y sobre lo que somos. La grandeza de Mateo Díez es llegar a esa literatura con mayúsculas desde unas tramas centradas en gentes pequeñas, desde lugares despojados de grandeza, desde minúsculas ambiciones. Para mayor satisfacción del lector, esas insignificantes epopeyas provincianas se construyen con una prosa exquisita, digna de los mejores paladares. La fuente de la edad recuerda a las utopías renacentistas y a las disputas cervantinas. En ella se mueven personajes que se parecen a veces a don Quijote y otras a Sancho, pero que hablan también con el ingenio de Quevedo. Si tanto aprecio le tengo a esta novela quizá sea porque la búsqueda de la fuente de la edad es paralela a este viaje en el tiempo que me lleva a lecturas añejas, un viaje en el tiempo que también me hace revivir buenos momentos con mi amigo y maestro Felipe, que siempre tendrá un lugar para el recuerdo en este humilde blog.

Fuente de la imagen: Blog de Felipe Zayas

29 abril 2018

Sesquidécada: abril 2003

La primavera es tiempo de poesía. Llevo años dedicando el tercer trimestre a trabajar la poesía en el aula, especialmente en 2º de ESO, con la lectura de poemas de amor, que vamos recopilando poco a poco en nuestro canal. Tal vez por el efecto primavera o porque estaba preparando oposiciones, en el lejano abril de 2003 acometí la lectura del breve manual de Rosa Navarro Durán: Cómo leer un poema, la obra que protagoniza esta sesquidécada.
En la carrera había leído numerosos monográficos sobre el comentario de textos y muchos más artículos analizando con detalle toda la poesía a lo largo de la historia. Esta visión de la poesía como disección me había dejado un tanto insensible a su grandeza, como imagino que le ocurre al forense con el cuerpo humano: los árboles del análisis retórico no me dejaban respirar el oxígeno del poema. Quizá lo mejor del libro de Rosa Navarro es que respeta los límites entre el análisis y la disección, es decir, que ofrece claves para acercarse con rigor a la poesía pero sin llenar la cabeza del lector de tecnicismos. No sé si fue gracias a su lectura o a que me iba haciendo cada vez más escéptico con la jerga del comentario de texto retórico, pero el resultado fue que a partir de aquellos años comencé a leer poesía sin los apriorismos de la visión filológica, entregado al disfrute del verso por el placer de degustar y paladear las palabras. Me tocó muchas veces volver al rigor técnico y a la filigrana retórica (también los comentarios de texto pueden ser poéticos, os lo aseguro) para aprobar oposiciones o para ayudar a otros a aprobarlas, pero nunca olvidé ya la estrategia de abandonar la erudición para gozar de la palabra fluida.

09 abril 2018

Día del Pueblo Gitano: la inclusión educativa, una tarea pendiente


Hablar de los gitanos en la Escuela es un tema tabú. Podéis hacer la prueba y buscar blogs o artículos de profesores que hablen de ello: no encontraréis muchos. Aplicamos la estrategia del silencio: no hablar del asunto nos hace creer que no existe un problema, y sí, existe, y lo vemos. Otra cosa es que solucionarlo sea sencillo. Esta semana se celebran numerosos actos relacionados con el Pueblo Gitano, cuyo día mundial fue ayer 8 de abril. En mi centro, el año pasado participamos en los actos que celebró el ayuntamiento, y este año también acudiremos el viernes. Mi centro tiene censados alrededor de 40 alumnos gitanos, de un total de 700. Solo uno de ellos está en 3º de ESO, el resto hacen 1º y 2º, cumplen la escolarización obligatoria y se marchan. En los años que llevo en el centro, solo tres o cuatro han pasado de 4º de ESO. Para los que nos tomamos la educación en serio, esto es un auténtico drama. Pero, como decía al empezar, nos cuesta hablar de ello y nos cuesta mucho más dar con soluciones, porque lo primero que uno piensa es que hay un único culpable y, como todo en la vida, los factores que intervienen son muy diversos. Ahí van algunos, siempre desgranados a partir de mi experiencia, personal y muy discutible:

1.- Los guetos educativos responden a guetos sociales. Hay coles que acumulan anormalmente una proporción exagerada de alumnado gitano. La propia fundación Secretariado Gitano publicaba ayer un artículo en ese sentido: Segregación escolar en escuelas españolas: 173 centros registran alta concentración de alumnos gitanos. La escuela no puede ser inclusiva cuando se diseña con esos perfiles. Está claro que hay barrios diversos, pero los ayuntamientos deberían luchar para que no se produzcan esos focos de marginación que todos conocemos. Una planificación urbanística adecuada puede ser un primer paso para acabar con ello.
2.- Los guetos educativos se sostienen por una deficiente planificación escolar. ¿Es normal que un colegio de barrio heterogéneo albergue mayoría de alumnado gitano y que el colegio concertado del mismo barrio no tenga ninguno? Hablo de un caso extremo, pero real. La distribución de zonas y de matrícula dentro de un distrito es en ocasiones surrealista. Todos hemos oído la frase: "me lo llevo a tal colegio porque allí no hay gitanos (ni moros, ni rumanos...)". Que la administración educativa lo permita sin establecer mecanismos de control y sin favorecer una distribución adecuada de los recursos, la convierte en cómplice de esa segregación. Y la frasecita nos lleva al siguiente culpable:
3.- El racismo de las familias payas. Muchas familias no quieren que sus hijos convivan con la diferencia. No solo con gitanos, como es el caso del que hablamos, sino tampoco con otras razas o religiones (o diversidad sexual). Es más, tampoco con personas de una clase social inferior, la célebre aporofobia. Todos han oído hablar de las maldades de fulanito, que es gitano, o de lo difícil que es integrar (fíjense, "integrar", no "aceptar la diferencia") a tal colectivo, y por eso, si pueden, se llevan al niño o a la niña a otro cole. Para luchar contra esto hay pocas soluciones, más allá de evitar esas alternativas "libres de gitanos" pagadas con dinero público, o jornadas de puertas abiertas para que conozcan la riqueza de la diversidad.
4.- El racismo de los profesores. Como cualquier otro ser humano, el colectivo docente tampoco se libra de esa lacra y existen profes que son racistas, con unos colectivos más que con otros tal vez, pero racistas. Las soluciones para ello exigen formación y sensibilización, además de recursos humanos suficientes para atender a la diversidad, ya que tras ese racismo se encuentra a veces la frustración de no poder o saber educar en la diferencia.
5.- El racismo de las familias gitanas. Mientras los niños van al cole, como el entorno es cercano y se mantiene cierta identidad de grupo, las familias gitanas aceptan de buen grado la escolarización, pero al llegar al instituto, donde esa identidad se diluye y las normas son más rígidas, comienza una percepción del centro educativo como centro carcelario. Cualquier falta cometida se percibe también como un ataque racista. Si se notifica una incidencia o se abre un expediente, se ha hecho "por ser gitano", cuando en realidad se abren expedientes y notifican incidencias a cualquier alumno, sea de la raza o color que sea. Ante esa percepción de las "normas payas" como una imposición arbitraria, la salida de algunas familias es tolerar o fomentar el absentismo a partir de la ESO. 
5.- El racismo de los propios alumnos gitanos. Cuando vienen al instituto alumnos gitanos de un cole en el que solo se han relacionado con gitanos, detectamos el mismo racismo que he mencionado arriba. No quieren que se les ponga en grupos de payos, no quieren participar en actividades conjuntas, etc. Entiendo que buscan el apoyo de su colectivo, que es su manera de mantener la identidad dentro del grupo, pero debemos admitir que es también una actitud que aumenta la segregación. Esta configuración como subgrupo aislado provoca que haya una figura de referencia para ellos, generalmente el alumno líder del colectivo, que marca sus propias normas: "no vale la pena estudiar, no pasa nada si faltas un día, a ese no le hagas caso..." En ese contexto, la inclusión educativa resulta muy compleja, porque los modelos positivos que puedan ofrecer los docentes o sus otros compañeros quedan diluidos en un mensaje negativo de mucha mayor autoridad para ellos.
6.- El absentismo. Para mí, es el factor más determinante de todos. Los alumnos gitanos son en su gran mayoría absentistas en el instituto. Quizá en los coles de Primaria no tanto, pero, al llegar a Secundaria, podría asegurar que alrededor del 70% de ellos son absentistas parciales o totales. Faltar uno o dos días a la semana no se percibe como algo grave dentro del colectivo, pero para los docentes supone la pérdida del hilo formativo. En un trimestre, el descuelgue del currículo es casi insalvable y por eso, en la mayoría de casos, los alumnos gitanos repiten 1º, repiten 2º y cumplen los 16 años y se van. Incluso los más aplicados acaban cayendo en esa trampa del absentismo, para sorpresa de sus maestros de Primaria. Las soluciones aquí son complejas: ya he comentado que los protocolos de absentismo sirven de poco; la responsabilidad es en este caso de las familias, que deberían asumir la asistencia regular a clase como una garantía de educación de calidad.
7.- Las organizaciones y asociaciones gitanas. Sabiendo como sabemos la dificultad de solucionar este problema, Secretariado Gitano o Fundación Punjab (por mencionar dos de las entidades que tengo más cerca) deberían movilizar todos sus recursos para que cada uno de los factores que he señalado tuviese la menor incidencia posible. No vale echar la culpa únicamente a los profesores o a los políticos. Los centros educativos necesitamos su ayuda y colaboración, pero una ayuda activa. Si el discurso inclusivo no es un discurso compartido, nada podremos hacer. Si los comentarios despectivos que algunos payos lanzan sobre los gitanos resultan ser una réplica exacta de los que lanzan algunos gitanos sobre los payos, mal vamos. 
8.- Los políticos. Así, en general, si hubiese una decidida voluntad política de acabar con la segregación del pueblo gitano, las diferentes administraciones públicas habrían desarrollado estrategias para hacerlo. ¿Conviene? Viendo cómo está la situación política, creo que no. Las ayudas sociales acaban siendo un caramelo envenenado para un colectivo que tampoco tiene representación en los órganos de gobierno. Cuando tengamos un ministro gitano quizá comiencen a cambiar las cosas.

Sé que con este artículo me van a llover críticas de todos los lados: por poner en entredicho la honestidad de los profes y familias payas y por cuestionar el papel de víctimas de algunos gitanos. Ya lo he dicho al comenzar, es un tema tabú sobre el cual pocos quieren hablar, pero desde el silencio jamás se solucionará.

05 abril 2018

Lecturas diversas #LGTB

Es muy difícil afirmar que un centro educativo está completamente libre del acoso escolar o de actitudes xenófobas, homófobas o cualquier otro tipo de exclusión familiar, sexual, étnica o religiosa. Somos muchas personas las que convivimos en un centro como el nuestro, con 700 alumnos (y sus respectivas familias) y más de 80 docentes y PAS. Formar parte de esa heterogeneidad de la Escuela Pública es para muchos un orgullo, aunque no sea fácil lidiar a veces con los posibles conflictos y prejuicios. Sin embargo, hemos intentado hacer de esa pluralidad un signo de identidad del centro y procuramos que esa diversidad sea también una verdadera inclusión educativa y no una mera amalgama.
A finales del año 2016, nuestra Conselleria d'Educació aprobó una instrucción por la que se establece el protocolo de acompañamiento para garantizar el derecho a la identidad de género, la expresión de género y la intersexualidad. Algunas de las indicaciones que allí se señalaban ya las habíamos ido poniendo en práctica por nuestra cuenta para dar respuesta a casos concretos. A partir de ahí, estamos intentando normalizar la situación en lo que se refiere a la diversidad de género, sexual, familiar y afectiva, participando en cursos y jornadas, primero para sensibilizar al profesorado y posteriormente para intervenir con el alumnado. A principios de curso, la asociación Lambda València impartió un curso dentro del plan de formación del centro, de donde surgió un seminario de trabajo que está preparando la jornada del 17 de mayo, Día Internacional contra la LGTBfobia, dentro de la campaña piloto #DretsAmbOrgull. Es curioso comprobar que se ha avanzado bastante en la integración e inclusión de colectivos tradicionalmente marginados, pero pocos centros visibilizan esta otra diversidad, sujeta aún a los tabúes del sexo y las relaciones afectivas, en una edades donde este es precisamente uno de los ejes en la forja de la identidad personal.


Estamos todavía preparando esa jornada, pero, de momento, queremos enriquecer la biblioteca del centro con lecturas también diversas, ya que es difícil encontrar en la literatura canónica (adulta y juvenil) modelos de relaciones distintas de lo que falsamente se llama "normal". Esa biblioteca diversa no ha de ser una biblioteca para unos pocos, sino una biblioteca para todos, con lecturas que ayuden a entender que todos somos diferentes, diversos, "raritos" en nuestra singularidad, porque lo normal no existe, porque llamar normal a un modo de sentir implica que otros sentimientos no lo son.

Con esa voluntad de buscar lecturas diversas, lancé una petición de ayuda en twitter y enseguida me echaron una mano mis buenos amigos y amigas. Agradezco la colaboración de Nando López, referente clave de la normalización LGTB en la literatura actual y cuya novela La edad de la ira ha sido lectura de referencia en 4º de ESO, de Jorge Gómez Soto, que me mandó un enlace a una estupenda recopilación propia, y de Araceli Pérez, que me descubrió la sección específica de la librería Berkana, y también la de otros muchos colegas que aportaron ideas y títulos. Con todo ello, he preparado esta lista provisional para ir completándola en el futuro. Espero que nos ayudéis en esta labor.

Biblioteca Diversa

(12-18 años)

  • El tercer lobo, Francisco Javier Olivas (Ediciones cívicas)
  • El fuego en el que ardo, Mike Lightwood (Neo)
  • Yo, Simon, Homo Sapiens, Becky Albertally (Puck)
  • Recuerda aquella vez, Adam Silvera (Puck)
  • Dos chicos besándose, David Levithan (Nocturna)
  • George: Simplemente sé tú mismo, Alex Gino (Nube de tinta)
  • Fans de una vida imposible, de Kate Scelsa (Nube de tinta)
  • El increíble caso de Barnaby Brocket, John Boyne (Nube de tinta)
  • Jungla de saltamontes, Andrew Smith (Hidra)
  • Tengo un secreto: El diario de Meri, Blue Jeans (Booket)
  • El arte de ser normal, Lisa Williamson (Destino)
  • El Chico de las Estrellas, Chris Pueyo (Destino)
  • Solo tú me conoces, Nina Lacour y David Levithan (Destino)
  • Will Grayson, Will Grayson, John Green y David Levithan (Fanbooks)
  • La cometa rota, Paula Fox (Noguer Caralt)
  • Nunca soñé contigo, Carmen Gómez Ojea (Loguez ediciones)
  • Sandra ama a Meike, Marliese Arold (Loguez ediciones)
  • Al otro lado del espejo, Jordi Sierra i Fabra (Planeta)
  • Un pavo rosa, Diana Gutiérrez (Meracovia)
  • Jo sóc així i això no és un problema, Fani Grande (Vincle editorial)
  • La edad de la ira, Nando López (Espasa)
  • #Malditos16, Nando López
  • Cuando todo era fácil, Nando López (Tres hermanas)
  • Crónicas del mago negro (serie), Trudi Canavan (Debolsillo)
  • La espía traidora (serie), Trudi Canavan. (Plaza & Janés)
  • Desoriental, Negar Djavadi (MalPaso)
  • En familia, Alexandra Maxeiner y Anke Kuhl (Editorial Takatuka)
  • El corredor de fondo, La carrera de Harlan y El hijo de Billy, Patricia Nell Warren (Egales)
  • Dame un like, María Pareja (Sansy)
  • Res a amagar, Anna Boluda (Tabarca Llibres)
  • Abril no és un mes, Rosa Sanchis (Tàndem)
  • Primavera per a Palmer, Rosa Sanchis (Tàndem)
  • Cap de vena, de Miquel Salvo (Tabarca)
  • Fun home. Una familia tragicómica, Alison Bechdel (Reservoir books)
  • ¿Eres mi madre?, Alison Bechdel (Reservoir books)
  • Me llamo David, Miriam Belmonte (Primera)
Adenda:
  • Lo que no se dice. Antología de relatos (Dos Bigotes)
  • Ábreme con cuidado. Antología de relatos (Dos Bigotes)
  • Puedo oír el sol, Yuki Fumino (Milky Way ediciones)
  • Los nombres del fuego, Nando López (Santillana)
  • Saltar sin red, Nando López (Antígona)
  • Las ventajas de ser un marginado, Stephen Chbosky (Alfaguara)
  • Elisa frente al mar, Clara Asunción García (Amazon)
  • Duna, diari d'un estiu / Duna, diario de un verano, Muriel Villanueva (Babulinka Books)
  • El viaje de Marcos / El viatge de Marcos, Óscar Hernández Campano (Egales)
  • Jim en el espejo,  Inger Edelfeldt (Lóguez ediciones)
  • Blanco nuclear. antologia de la poesia gay y lésbica última (Sial ediciones)
  • Haikus fieramente gays, Kevin Artai (Editorial Manuscritos)
  • El azul es un color cálido, Julie Maroh (Dibbuks)
  • El beso de Aquiles; Homosexualidad, Alberto Conejero e Isabel García Santiago (SM)
  • Oculto sendero, Elena Fortún (Renacimiento)
Enlace de interés enviado por Gracia: Igualdade e Feminismo na Biblioteca do Laxeiro

Crédito de la imagen: 'Rainbow Stickies'