28 septiembre 2018

Sesquidécada: septiembre 2003

Me gustan mucho las novelas de Pérez Galdós. Ojalá tuviese tiempo de leer toda su obra, que me parece un retrato panóptico de su época. Sin embargo, me tengo que conformar con haberme acercado a sus obras más conocidas: Fortunata y Jacinta, Doña Perfecta, Miau, Misericordia... y solo uno de sus episodios nacionales, el que protagoniza esta sesquidécada: Trafalgar.

Casi me avergüenzo de ello, solo una de esas novelas históricas... Leí Trafalgar hace quince años y no he retomado la serie desde entonces, a pesar de reconocer su valía. Tal vez he sucumbido a la sociedad líquida (o gaseosa) que no tiene tiempo para zambullirse en ese tipo de lecturas. Galdós no es un escritor aburrido, sabe mantener el ritmo de la narración y dosificar las descripciones para que el lector no se canse. "No eres tú, soy yo", le diría ahora a don Benito, para justificar mi alejamiento de su obra, para pedirle perdón porque ya hace once años de la última novela suya que leí, Marianela

Por eso, esta sesquidécada, además de dedicársela en exclusiva a él (dejando en el tintero a David Foster Wallace o Andrés Trapiello, entre otros), ha de ser también un propósito de enmienda, una manifiesta declaración de intenciones para retomar su obra, sean episodios nacionales o cualquiera de sus otras novelas, como La fontana de oro o Tormento, a las que todavía no me he arrimado. Si no cumplo la promesa, me someteré a la penitencia que me marquen los lectores de este blog. Ahí queda eso.

Crédito de la imagen: Retrato de Pérez Galdós, por Ramón Casas (MNAC)

24 septiembre 2018

Lo que tengo y lo que quiero

Arrancar el curso es un ejercicio complicado para cualquier docente. En los equipos directivos también lo es, especialmente si se desea que no haya imprevistos y que todo ruede sin complicaciones. Como balance de inicio de curso, en este tercer año del proyecto de dirección, las cosas han ido un poquito mejor que en cursos anteriores, quizá porque casi todos conocemos las líneas de ese proyecto y el horizonte al que nos dirigimos. De los puntos que mencionaba en notas anteriores, hemos ido poniendo en marcha la mayoría. Nos falta mucho por hacer, eso siempre he de decirlo, porque un centro educativo (o un equipo directivo) que considere que todo está hecho sin duda pasa algo por alto. En ese balance inicial, me gustaría contar lo que tengo y lo que quiero, para dejar constancia de las luces y sombras de una gestión que requiere la implicación de muchos. Lo hago también a modo de balance contable, por si algún día la administración quiere saldar cuentas con sus gestores de base. Ahí va esa contabilidad:
  • HABER:
Claustro: tenemos 74 profes, de los cuales 18 son nuevos. Este curso casi todos han llegado a tiempo de empezar. Los hay definitivos, interinos, en comisión, compartidos o a jornada parcial, pero todos ellos participan plenamente de la vida del centro. Tratamos por todos los medios de que se sientan escuchados y acompañados. Es nuestro principal valor.
P.A.S: dicen que son el poder en la sombra y hay algo de razón en ello, ya que su trabajo es fundamental para que el centro funcione. De nuevo, reconozco que tenemos una gran suerte de tener dos conserjes y dos administrativas excelentes, por no hablar de la educadora y el personal de limpieza.
Plan de Formación: orientado hacia el desarrollo de las competencias clave, hemos ido trabajando el ABP, la tutoría, la creación de materiales audiovisuales, las TIC, la evaluación, etc. Este año seguimos en ello, con la participación de más del 70% del claustro en el Plan de Formación en Centros.
Desdobles y refuerzos: las horas de desdobles y refuerzos del Plan de Actuación para la Mejora han permitido que los grupos de 1º y 2º de ESO puedan contar con unos 20 alumnos en casi todas las asignaturas (excepto Música, Educación Física y algunas optativas). 
Atención de PT: disponer de una PT de centro, otra a media jornada y una tercera para la Compensatoria nos facilita la atención para el alumnado con dificultades, aunque los horarios no siempre permiten llegar a todos.
Banco de libros: todos los alumnos del centro tienen derecho a libros o materiales educativos gratuitos. En un centro CAES es una garantía educativa para las familias con menos recursos y un alivio para las economías de todos. La gestión ha sido un extra para el profesorado, que quizá hubiese agradecido una ayuda, pero el esfuerzo vale la pena.
Transporte: la gestión del transporte escolar nos ocupa muchísimo tiempo, a veces más de lo razonable, pero entendemos que es un servicio necesario para las familias y por ello tratamos de alcanzar al mayor número de beneficiarios.
Recursos materiales y equipamiento: contar con un centro relativamente nuevo nos ha permitido ofrecer espacios dignos para la comunidad educativa. Ahora mismo están dotadas casi todas las aulas con ordenador y proyector. Las aulas-materia facilitan el trabajo por proyectos o agrupaciones diferentes en cada asignatura; es una pena que la progresiva masificación del centro dificulte cada día más esta ventaja de los espacios.
Convivencia: este año comenzamos a trabajar la tutoría entre iguales. Es un paso más en la lucha por mejorar la convivencia en el centro. Poco a poco se han ido reduciendo los conflictos graves y queda pendiente la mejora en esos otros choques que se pueden solucionar entre el propio alumnado.
Familias: salvo mínimas excepciones, las familias del centro, a través del AMPA o a título particular, confían en el centro y en sus profesionales. Era algo que también sabíamos desde el principio, que hay que buscar la participación activa y mantener una sana transparencia para que sientan el centro como algo propio.
Colaboración externa: agradezco infinitamente el apoyo de colegas de la universidad, del Cefire, de la inspección educativa, del claustro virtual, de las asociaciones que colaboran con el centro, y de toda esa gente que viene por aquí y nos echa una mano desinteresada de vez en cuando. Es siempre un poco de oxígeno para todos nosotros.
  • DEBE:
Profesorado: aunque la dotación es la que establece la ley, echamos en falta profesorado para que los desdobles estén garantizados en todos los niveles y asignaturas, al menos hasta 3º de ESO. Como he dicho, hay desdobles en 1º y 2º, pero son desdobles parciales (de dos grupos hacer tres ,o de tres hacer cuatro); recuerdo un tiempo en el que los desdobles eran de verdad dos profesores para cada grupo, lo que permitiría, por ejemplo, abordar la docencia compartida. En el fondo, lo que se debería garantizar es una reducción de la ratio en toda la ESO hasta un máximo de unos 20 alumnos por grupo.
Personal no docente: cada día es más necesaria la dotación de personal especializado en convivencia y en bienestar social: profesores técnicos de servicios a la comunidad, educador o trabajador social, enfermero... La compleja vida de un centro educativo requiere tareas para las que no estamos formados los docentes.
Contable o gestor: mucha tarea de los equipos directivos se orienta a campos que requieren una formación administrativa y contable específica. Inventarios, contabilidad, pagos a la tesorería, auditoría... Tal vez un contable compartido entre varios centros bastaría para aligerar esa faena. 
Asistencia técnica: cada día hay más equipamiento tecnológico en las aulas y eso requiere un mantenimiento y asistencia eficaz, que ahora mismo no se da, porque las aulas se han ido dotando con material de retirada de aulas de informática obsoletas. Los profes de informática del centro hacen más faena de la que les toca solo por salvar el día a día. Hace falta más planificación TIC y más recursos para ello.
Aulas: el crecimiento del centro nos está dejando casi sin aulas. Muy pronto estaremos desbordados, pues el instituto estaba pensado para 600 alumnos y ya vamos por más de 700. Con un centro masificado no se puede ofrecer una buena educación.
Familias: solo un tercio de las familias está dada de alta en la web familia, la plataforma que informa de faltas, retrasos e incidentes. Eso quiere decir que dos de cada tres alumnos pueden faltar a clase o recibir amonestaciones sin que se enteren en su casa. Si hay un conflicto de convivencia, los docentes llaman a casa, pero esas otras faltas no se detectan. Insistimos mucho para que las familias participen, pero quizá nos haga falta una escuela de padres y madres para que todos tomemos conciencia de que esa falta de comunicación solo perjudica a los menores.
Agentes sociales: hay mil campañas en marcha, de la policía, de servicios sociales, de Cruz Roja, de asociaciones, etc. pero la sensación es que vienen al centro, dan la charla y luego todo queda en nada. Necesitamos la implicación constante y diaria, no campañas puntuales, sino acción directa, con personas que entren en las aulas y trabajen codo con codo con los profes. Menos dispersión y acciones más intensivas.
Burocracia: a la administración solo le pediría que dejase de abrumarnos con los papeles, con tener que rellenar un mismo trámite por vías diferentes, con hacer tres papeles para una gestión que se soluciona con una llamada telefónica. Es agotador que, tras resolver la tarea importante del día, se tenga que dedicar una hora extra a rellenar formularios o a clicar ítems.


Seguro que me dejo muchas cosas por contar, pero de momento esto es lo que más necesitaba airear. Nada de esto sería posible, como he dicho, sin la colaboración de todo el claustro y del resto del equipo directivo y coordinadores. Ojalá durante este curso crezca el saldo positivo de este balance contable.

Crédito de la imagen: 'Pide un deseo (132/365)'

22 agosto 2018

Sesquidécada: agosto 2003

En estos tiempos de coeducación y de lucha contra el machismo, debería ser inexcusable la lectura de Lisístrata, una de las más divertidas y reivindicativas comedias de Aristófanes. Hace quince años, todavía tenía muy fresca mi formación académica clásica y ello me permitía disfrutar de algunos autores no muy conocidos, como Luciano de Samósata o Julio Obsecuente. Así que fue una sorpresa encontrarme este clásico tan famoso que se me había pasado leer. Por suerte, es una obra muy viva que se sigue representando en la actualidad y que nunca pasará de moda, por su valor cómico y por sus otros valores: la defensa del pacifismo y el poder de las mujeres, entre otros. A diferencia de otros comediógrafos que usan el enredo amoroso como elemento satírico, Aristófanes coloca la huelga sexual de las mujeres en el eje de un conflicto que acerca más a la tragedia que a la comedia. Un gran acierto.
Lisístrata: Lampito, todas las mujeres toquen esta copa, y repitan después de mí: no tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante.
Cleónica: No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante.
Lisístrata: Aunque venga a mí en condiciones lamentables.
Cleónica: Aunque venga a mí en condiciones lamentables. (¡Oh Lisístrata, esto me está matando!)
Lisístrata: Permaneceré intocable en mi casa.
Cleónica: Permaneceré intocable en mi casa.
Lisístrata: Con mi más sutil seda azafranada.
Cleónica: Con mi más sutil seda azafranada.
Lisístrata: Y haré que me desee.
Cleónica: Y haré que me desee.
Lisístrata: No me entregaré.
Cleónica: No me entregaré.
Lisístrata: Y si él me obliga.
Cleónica: Y si él me obliga.
Lisístrata: Seré tan fría como el hielo y no le moveré.
Cleónica: Seré tan fría como el hielo y no le moveré.
(...) Lisístrata: ¿Todas han jurado?
Mirrina: Todas.
Otra lectura que rescato en esta sesquidécada es la novela El hereje, de Miguel Delibes. Después de haber leído el magnífico ensayo de Marcel Bataillon, Erasmo y España, la novela de Delibes se lee con el goce de una novela histórica bien documentada, con el placer de asomarse bien pertrechados a otros tiempos. Una lectura que reúne la mejor prosa del autor con el ambiente de una de las épocas más significativas de nuestra historia. Aunque parezca alejada de sus otras novelas, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario... El hereje sigue indagando en esos temas trascendentales que definen a Delibes y que lo unen a través del tiempo con las inquietudes de la Generación del 98. Una lectura muy recomendable.



Finalmente, rescato otra obra de teatro, más trágica que cómica, y también muy actual, como la de Aristófanes: Muerte accidental de un anarquista, de Dario Fo. Es tan breve que no vale la pena reseñar su argumento, así que os dejo que la descubráis, si aún no la conocéis, en estos pocos días que quedan de verano. Felices postrimerías de agosto. 

30 julio 2018

Sesquidécada: julio 2003

Hay meses en los que la lectura queda relegada a breves espacios de la vida, meses en los que leer es una quimera, un deseo reprimido que permanece latente esperando mejor ocasión para florecer. Hace quince años tenía otros alicientes vitales al margen de los libros, con una pequeña vida que ocupaba al completo mi tiempo, con unas expectativas laborales inciertas, con un panorama de decisiones complejas que había que tomar y que con toda seguridad cambiarían nuestras vidas, como así ocurrió. Por eso, en esta solitaria sesquidécada, solo un libro breve, una novela corta, se salvó del registro lector de aquel mes, una obra, además, muy apropiada para acompañar ese sentimiento de desamparo vital: La soledad del corredor de fondo, de Alan Sillitoe.
Sé honrado. Es como decir: sé un muerto, como yo, y luego ya no te dará pena dejar tu agradable casa de los barrios bajos para ir al reformatorio o a la cárcel. Sé honrado y confórmate con una porquería de empleo de seis libras a la semana. Bueno, pues a pesar de todas estas carreras de fondo, todavía no he sido capaz de entenderlo… y lo que quiere decir no me gusta. Porque después de todo lo que he pensado, me doy cuenta de que habla de algo que no me sirve, sobre todo teniendo en cuenta dónde nací y me crié. Porque otra cosa que la gente como el director no entenderá jamás es que yo soy honrado, que nunca he sido más que honrado, y que siempre seré honrado. Parece raro, pero es verdad, pues yo sé lo que para mí significa ser honrado y él sólo sabe lo que significa para él. Creo que mi honradez es la única que hay en el mundo, y él cree que la única que hay en el mundo es la suya. Por eso se han inventado esta casa tan grande y tan asquerosa rodeada de muros y vallas en medio de ninguna parte, para meter a los chavales como yo.

La novela de Sillitoe habla de la superación de la adversidad, de vivir al margen de las normas, de la responsabilidad, de la toma de decisiones. Es un texto breve e intenso que requiere pararse a respirar. No había vuelto a él desde aquella primera lectura y ahora, al recuperar algunos fragmentos, me doy cuenta de que también para mí fue aquel mes una carrera de fondo, un momento de pararme y decir: debo detenerme y buscar un nuevo camino. Y aquí ando.

22 julio 2018

El lento declive de la web 2.0

He pasado el fin de semana purgando, exportando y guardando contenido de algunas de mis páginas de Wikispaces, que anunció su cierre definitivo para finales de este mes de julio. Algunos de esos contenidos ya los doy por perdidos, como ocurre con la antología poética colaborativa que sirvió de homenaje espontáneo por la muerte de Ángel González. En 2008, a través de la conexión de blogs educativos (no había Twitter), un grupo de profes y simpatizantes nos lanzamos a grabar podcasts con los poemas de Ángel González. Los recogí en un wiki en Nirewiki, que cerró en 2011, obligándome a migrar a Wikispaces. En aquella exportación ya se habían perdido la mayoría de podcasts, los de Odeo o los de Divshare; con los años también se perderían los de Goear. Creo que ahora ya no queda ninguno de ellos activo. 

También desaparecerán, como lágrimas en la lluvia, los contenidos de las dos ediciones de "Callejeros literarios en Castellón y Borriol". Permanecerán los vídeos y los documentos del alumnado (si no han cerrado ya sus cuentas), pero no la plataforma que los agrupaba, a no ser que me tome el trabajo de clonar una a una sus páginas. 
De igual modo desaparecerá Littera, un intento de portfolio personal en el que he ido publicando recursos propios y enlaces de interés a lo largo de años. Este wiki lo he redistribuido en dos páginas del blog, el currículum vitae y una página de recursos y proyectos. El resto de contenidos lo he ido almacenando en documentos de Google Drive para que no se pierda.

Este trasiego me lleva a pensar qué ocurrirá el día que me toque rescatar todo lo que tengo en Google Drive, Blogger, Slideshare, Scribd o cualquier otra plataforma de esas que aun resisten y que tanto y tantos usamos. También me hace pensar que los principios de colaboración y difusión que dieron origen a aquella web 2.0 quizá hayan caducado con la misma rapidez. Cada día cuesta más encontrar profes que comparten actividades y tareas de manera organizada, más allá del tuit, más allá de una comunicación en unas jornadas o congreso. Pocos mantienen vivos los blogs educativos y muchos menos ofrecen un portafolio docente con sus experiencias de aula. No es una crítica, sino una reflexión en voz alta. Puede que nos hayamos cansado de compartir, que no tengamos tiempo de ello, que la red no ofrezca ya la retroalimentación positiva que suponía en su origen, que las críticas negativas desanimen a muchos a la hora de compartir, que la desconfianza de esas plataformas efímeras nos haga más cautos... Puede haber tantas razones para compartir como para no hacerlo. Es una pena que esté ganando el silencio, un vacío que otros llenarán con productos de mercado.

15 julio 2018

Entre #Novadors18 y #Aulablog18

Julio es el mes de la formación para muchos de nosotros, incluso para los que estamos aun matriculando y haciendo horarios. Desde hace años, julio arranca con dos encuentros de docentes que son imprescindibles en muchas agendas: Novadors y Aulablog. Hace poco, un artículo recogía el espíritu de esas redes horizontales en las que se rompen las jerarquías y en las que el aprendizaje informal es más sustancioso que el que emana de las charlas o comunicaciones que se ofrecen en los programas oficiales. Llevo nueve años contando tareas, proyectos y reflexiones en Novadors, una asociación de amigos que, como cualquier grupo humano, pasa por sus buenos y por sus malos momentos, siempre con la mirada puesta en aprender unos de otros y en disfrutar de pequeños encuentros. Este año nos reunimos en Cocentaina bajo el lema "La Escuela Salvaje", una idea que traté de desarrollar en mi ponencia inaugural.


En esas jornadas también disfrutamos de una mesa redonda para visibilizar el papel de la mujer en la Escuela, talleres de aprender haciendo y las clásicas sesiones de pechakuchas, un auténtico reto al que siempre estáis invitados. También contamos con la poderosa ponencia de Óscar Martín Centeno y la charla llena de compromiso de Jaume Martínez Bonafé. Además, gracias a Francesc Llorens, supimos de las fatales consecuencias de la derrota de los neandertales por los cromañones, o el concepto de colonización a ritmo de trap. Para los que se quieran acercar a estos momentos, se puede acceder a todo el material de las jornadas desde aquí: Jornadas #Novadors18 

De manera simultánea, en Vilafranca estaban celebrando las jornadas Aulablog un montón de buenos amigos, colegas a los que conozco de hace años y con quienes me unen un sinfín de azares personales y profesionales. Estas jornadas tenían como cicerone a Vanesa Marín, amiga y vecina de uno de los coles adscritos a mi centro, que desembarcó en esas jornadas con medio claustro, lo que me alegra y da miedo a la vez, por las expectativas que genera en el paso del alumnado de su cole a mi instituto.
Como Novadors y Aulablog coinciden en el tiempo, nunca había podido pasar por allí, pero este año, la asociación ha tenido a bien galardonar con el premio Sekeirox a dos instituciones que me tocan de pleno: Novadors y el IES Bovalar. Así que allí nos presentamos Ana Ovando, presidenta de Novadors y yo, como director del Bovalar, para recoger el premio y para disfrutar de una buena compañía. 


Para los que no hayan vivido estos encuentros, es difícil explicar las emociones y las energías que destilan los contactos con colegas y amigos de todos los niveles educativos, gente a la que nos une la pasión por enseñar, más allá de etiquetas y de métodos. Gente con ilusión, gente alegre, gente curva, porque si este año he aprendido algo interesante (gracias al @SrLluisTomas que me descubrió a Jesús Lizano) es que me gusta la escuela curva y los maestros curvos. Así que, animaos a participar de cualquiera de estos encuentros (también del EABE, no se os olvide) para cargar pilas. Feliz verano.

30 junio 2018

Lecturas del curso

Las lecturas de aula de este curso han sido bastante variadas y creo que han cumplido los objetivos que se perseguían al ser seleccionadas:
  • Fomentar el hábito lector
  • Desarrollar una actitud crítica ante la realidad que nos rodea
  • Considerar la lectura como un entretenimiento y placer personal y colectivo
  • Conocer y valorar el patrimonio literario
En 2º de ESO hemos planteado tres lecturas a lo largo del curso:

Wonder. La lección de August (R.J. Palacio). Coincidió casi al milímetro con su estreno en los cines, lo que permitió una retroalimentación positiva de la lectura. Dedicamos unas 5 sesiones de clase a la lectura en grupo, hasta que la trama estaba bien avanzada; posteriormente, continuaron por su cuenta. Se realizó una tertulia en clase y, después, una prueba de comprensión, sin nota y sin carácter sancionador. Al hilo de Wonder, se desarrollaron tareas creativas (imagina y dibuja a August a partir de los primeros datos sobre él) y reflexiones sobre la diversidad en el aula. La valoración del alumnado fue muy positiva.
La piel de la memoria (Jordi Sierra i Fabra). Es una lectura que llevamos tiempo trabajando en 2º de ESO y que les suele gustar bastante, ya que reúne aventura, sufrimiento, amor, amistad, dolor, alegría, etc. Para preparar la tertulia de aula, el alumnado debe confeccionar una ficha donde se recogen ideas sobre la trama y sobre las circunstancias que rodean al protagonista. Utilizamos una versión adaptada de este ficha genérica sobre lecturas del exilio: Leer el exilio, vivir el exilio. Hace cuatro años grabamos las tertulias de aula en 2º de ESO a partir de esta lectura, por si alguien tiene curiosidad: Comentamos "La piel de la memoria"

De todo corazón. 111 poemas de amor (Ed. J.M. Plaza). Es la lectura poética de referencia del último trimestre de 2º de ESO desde hace años. Se lee poesía libremente en el aula, se coevalúan al leer, se trabaja mínimamente la métrica y la rima, se realiza una recitación y se confeccionan propuestas creativas (todo ello se puede ver este año en la cuenta de Instagram @lenguabovalar (la falta de tiempo me ha impedido editar vídeos y subirlos a Youtube, como de costumbre). Esta actividad pone de manifiesto que les encanta leer poesía, sobre todo si nadie les estropea el placer con cuestiones técnicas o retóricas.

En 4º de ESO, las lecturas han sido también variadas. 

En el primer trimestre leímos La edad de la ira, de Nando J. López, una novela de ambiente juvenil, pero que tiene suficiente calidad para abrir debates en el aula, sobre la educación, sobre las relaciones familiares, sobre los prejuicios, sobre la diversidad sexual, sobre lo justo y lo legal... Fue una pena no poder contar con el autor, pero ya tenemos concertada una visita para el curso que viene. No hubo control de lectura y comentamos el libro en una sesión de debate muy interesante.

A caballo del primer y segundo trimestre, leímos en el aula fragmentos de manifiesto Indignaos, de Stéphane Hessel, un material que nos venía muy bien para ilustrar el proyecto Románticos y rebeldes y para trabajar el plan lector de Mayo del 68. Con ese manifiesto en mente, surgieron muchas tareas de comentario de texto sobre publicidad, sobre libertad de expresión, sobre crisis económica y globalización, etc. 

Curiosamente, la lectura del segundo trimestre fue La visita del inspector, de J.B. Priestley, una obra de teatro con unos giros dramáticos muy interesantes y con un trasfondo social también importante. Me hubiese gustado grabar la tertulia, porque muchas aportaciones de mis alumnos desmienten esa leyenda urbana de que los jóvenes no se preocupan por nada y no tienen criterio ni ideología propia. Ha sido una lectura que nos ha permitido relacionar los conflictos entre la burguesía y el proletariado de principios del siglo XX con la situación laboral de la actualidad.

En el último trimestre nos hemos volcado con la poesía. Se les propuso una tarea a partir de una antología poética: leer y seleccionar poemas, para defenderlos en el aula ante sus compañeros, que también los evaluaban en contenido y expresión. Podéis ver los resultados de esa selección en el blog de aula: Mejores poemas 4º ESO 
Al margen de evaluar las destrezas orales, la capacidad crítica y la selección de información, esta actividad me ha servido para comprobar el cambio en el gusto juvenil con el paso del tiempo. Si queréis ver los elegidos de la misma antología hace 10 años lo podréis comprobar vosotros mismos: Mejores poemas 2008. Algunas conclusiones de esa comparación: 

  • Se mantienen "No volveré a ser joven" de Gil de Biedma, "Caminante son tus huellas", de Machado y la poesía de Juan Ramón Jiménez
  • Pierden vigencia Neruda y Bécquer 
  • Cobran mucha fuerza Gloria Fuertes y Ángel González
  • Se valora ahora más la poesía escrita por mujeres

A título personal, me ha sorprendido que no votasen más a Pedro Salinas o Luis Cernuda, y sí lo hiciesen por Rafael Alberti. También me ha chocado que nadie haya seleccionado ningún poema de Miguel Hernández. Supongo que las prisas y la presión del fin de curso no son buenas consejeras para la lectura poética. Como siempre, algunas alumnas han presentado trabajos de creación poética, pero me han pedido que no los publique. Quizá el curso que viene seamos más ambiciosos y nos montemos nuestro propio taller de poesía.

23 junio 2018

Sesquidécada: junio 2003

Esta sesquidécada, quizá por la cercanía del verano, suele venir cargada de libros de viajes. Tres obras recupero, cada una de ellas de un estilo diferente, para que haya donde elegir. Comencemos el viaje.

El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. Más conocida por la adaptación sui generis al cine en Apocalypse now, la novela de Conrad es un relato complejo, mucho más profundo que un mero viaje al corazón de la jungla. Hay novelas que te dejan un recuerdo nítido de su trama o de sus personajes, pero otras, como esta, que te dejan un recuerdo cenagoso, una sensación turbia no haber escapado de ellas, como si sus líneas se hubiesen desmadejado en tu memoria y formasen una telaraña que no te puedes sacudir. El horror, un horror demasiado cercano, especialmente si lo ponemos en relación con la Europa de nuestros días.

El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez. Una compañía de teatro ambulante en la España de posguerra, poco más hace falta decir. Lectura ideal para amantes de la literatura, del teatro, de los cómicos de la legua, del nacimiento del cine, del hambre y la miseria de un país devastado por la sinrazón. Una novela que no suele aparecer destacada en las historias de la literatura, a pesar de representar como pocas el contexto de recepción del teatro español de masas, alejado del teatro burgués de las clases medias y del teatro intelectual de las minorías.

La Biblia en España, de George Borrow. A pesar de su título, nada tiene que ver con lo religioso, más allá del motivo que impulsa al viajero Borrow a visitar España. Los relatos literarios de viajeros suelen ser bastante extensos, pues es condición intrínseca del extraño demorarse en todas las cuestiones curiosas, sin embargo, la narración de George Borrow, don Jorgito el inglés, como lo llamaban en los albores del XIX, es una auténtica delicia para cualquier lector. Inasequible al desaliento y con una mentalidad demasiado avanzada a su época, recorre aquella España atrasada intentando vender biblias; en su empeño y gracias a la hospitalidad de los gitanos, acaba convirtiéndose en un experto en caló, idioma al que traduce las Escrituras. El relato autobiográfico de sus andanzas no tiene desperdicio y es una lástima que siga siendo un libro bastante desconocido.

Espero que tengáis un buen verano de lecturas y que podamos seguir hablando de ellas.