17 diciembre 2014

Nuestro #poema27

De nuevo hemos celebrado la particular fiesta de la poesía que constituye el homenaje a la Generación del 27 todos los finales de año. Una celebración que sigue llenando la red de poemas y versos. Agradezco a todos los amigos de las redes, a los colegas y a muchos de sus alumnos, el esfuerzo por animar el hashtag y por compartir palabras y actividades. Es motivo de alegría, sin duda, pero también invita a la reflexión: ¿por qué ha de apreciarse como excepcional una tarea que debía ser normal en la época que estamos? ¿cómo es posible que siga siendo extraño asomarse desde las redes sociales a las aulas y ver a alumnos leyendo? Quizá dentro de un par de décadas sea lo habitual, no sé. Ya veremos.
En mi centro no hacemos nada especial y por eso envidio el despliegue de Evaristo Romaguera o de Lourdes Domenech, entre otros, que se hacen visibles también en lo presencial. En mi caso, suele ser una celebración íntima, en el seno de un grupo o dos, como este año, en que he podido llevarlo a cabo en los grupos de 2º de PQPI y de 2º de Bachiller


En PQPI, hemos adaptado una actividad que ya realicé en 4º de ESO -lo que demuestra que cuando se trabajan competencias no hay por qué rebajar el nivel- y que consiste en redactar una biografía en 1ª persona de los poetas más destacados, elegir un poema y recitarlo. Estamos todavía terminando la fase de escritura en Google Drive, pero el recitado lo podéis ver ya en vídeo. Hemos usado la pizarra digital como teleprompter y ello ha permitido mejorar la expresión oral.


Por otro lado, con 2º de Bachiller, encaminados como están hacia la Selectividad, resulta difícil salirse del guion, de modo que hemos aprovechado que Miguel Hernández forma parte de las lecturas canónicas de las pruebas, y hemos realizado dos sesiones de grabación y lectura de poemas en el aula. Para animarlos a memorizar, el profe ha hecho sus deberes y se ha dejado grabar como uno más.

No sabemos si el curso que viene habrá ocasión de seguir con este homenaje poético que da paso al invierno, pero seguro que mi aula seguirá abierta para que cualquiera pueda asomarse a ella, como corresponde al siglo XXI, un nuevo siglo de la luz donde las aulas deberían ser transparentes.

03 diciembre 2014

Otra cita con #poema27


Un año más, y serán siete ya, celebramos desde este blog el acto fundacional de la Generación del 27: hace 87 años que se produjo el encuentro de algunos de los autores de ese movimiento literario en el Ateneo de Sevilla. Este evento poético lo conmemoramos durante el martes 16 o miércoles 17 de diciembre publicando poemas (o versos) en nuestros blogs, en Facebook, Google + y, por supuesto, en Twitter, bajo la etiqueta #poema27. La nómina de autores es bastante extensa y podéis encontrar poemas de ellos en la red. Nos quedan por delante dos semanas para que la red se vista de poesía. ¿Os animáis? 



Mis homenajes:
También con el alumnado: 

20 noviembre 2014

Sesquidécada: noviembre 1999


La lista de lecturas de noviembre de 1999 me hace recuperar buenos recuerdos, tal vez por la variedad del repertorio. La primera lectura rescatada de aquellos días es La lengua de las mariposas, el relato de Manuel Rivas que sirvió de base para la película homónima. Descubrir a Rivas fue un gran hallazgo que me animó a seguir leyendo casi todo lo que ha publicado, sobre todo en prensa y relatos cortos. Hace un par de años, en el aula, leímos una novela juvenil sobre Miguel Hernández, Mala luna, de Rosa Huertas. Al hilo de aquella lectura, vimos la película de José Luis Cuerda. Además de emocionarnos, pudimos establecer paralelismos muy interesantes entre ambas obras. Es algo que recomiendo, por ejemplo, para 4º de ESO.

La segunda lectura de esta sesquidécada pertenece a un "autor rarito" que ya ha visitado el blog en otras ocasiones: Bohumil Hrabal. Se trata de la novela Yo que he servido al rey de Inglaterra, una obra cómica, con todas las prevenciones que uno debe tener acerca del humor de este autor. Bohumil Hrabal posee un estilo muy particular, contundente en obras como Trenes rigurosamente vigilados o Una soledad demasiado ruidosa. Sin embargo, en la novela que recupero, el lector puede hallar cierto alivio y consuelo gracias a las situaciones a menudo absurdas que se plantean. Mi amiga Mª José Chordá me informaba el otro día de la publicación de una novela de Hrabal: Clases de baile para mayores. Habrá que ponerse a ello.

La última lectura de esta entrega es un manual de Lingüística: La fraseología del español coloquial, de Leonor Ruiz. Hace quince años también me apunté a un curso de doctorado sobre "Lexicografía histórica del español", impartido por la excelente profesora Mª Teresa Echenique. El trabajo que debía presentar exigía una investigación sobre unidades fraseológicas, es decir, locuciones o frases hechas del castellano. Año 1999, recordad, cuando Internet seguía siendo esa gran desconocida para el público general, pero también para muchos investigadores universitarios. Me tocó revisar muchas enciclopedias y diccionarios en papel, pero descubrí los recién inventados corpus de la lengua: el CREA (Corpus de Referencia del Español Actual) y el CORDE (Corpus Diacrónico del Español), unas herramientas fundamentales para cualquier filólogo o enamorado de las palabras. Gracias al buscador del CORDE pude documentar la aparición de muchas palabras usando las búsquedas y estadísticas cronológicas. En fin, algo que me pareció más que innovador y que comenzó a sembrar en mí la pasión por las TIC. Hasta hoy.
Por cierto, mi trabajo abordaba el estudio sobre la expresión "valer un potosí". Y aquí está, también gracias a las TIC.

18 noviembre 2014

Conchita se queda


Hay en la red muy buenos profesionales y también muy buenas personas. Conchita López es una de esas profes que reúne ambas virtudes, a las que habría que añadir la honestidad y la modestia.

Mi primera referencia de su blog docente fue en 2008, cuando tuvo la gentileza de reseñar una entrada mía. Poco después ya éramos buenos amigos en la red, sobre todo a partir de su interés por el proyecto de homenaje a Miguel Hernández.
Luego vinieron los Callejeros Literarios en Jacarilla, y su tribu de Blogmaníacos se convirtieron en habituales de la red, siempre mostrando proyectos y actividades excelentes, como las preguntas al presidente del gobierno o la reciente entrevista a su alcaldesa.
A pesar de todos los devaneos educativos en los que hemos participado juntos desde entonces, solo coincidimos presencialmente una vez en la entrega de premios Espiral, aunque ni siquiera pudimos hablar. 
Hoy se ha jubilado Conchita. Para mí que solo ha abandonado un poco el aula, porque seguro que un buen trozo se lo lleva puesto. A quienes la mirábamos por estas ventanas virtuales nos deja también un poco huérfanos. Por suerte, nos queda su amistad, su cariño y su buen hacer. Esperemos que desde la trinchera de la retaguardia nos siga alumbrando con su sabiduría.
Te queremos, Conchita.

03 noviembre 2014

20 años después. Cuentacuentos en 2º ESO


En este primer trimestre estamos trabajando en 2º de ESO (y también en PQPI-2º) el proyecto "20 años después..." cuya fase inicial consiste en analizar cuentos tradicionales, descomponer las distintas tipologías textuales presentes en ellos, redactar versiones modernizadas y actuar como cuentacuentos para los compañeros de clase.
He comentado en más de una ocasión la necesidad de adoptar pedagogías activas en el aula, basadas en enfoques comunicativos reales, que exijan al alumnado el desarrollo de habilidades más allá del rellenado de huecos o del copia-pega. Sé que muchas veces los proyectos tienen un lado visible que no evidencia la faena que hay detrás. En este proyecto (cuyos enlaces aparecen al final de esta nota) acabamos de completar la primera fase con la grabación de vídeos, pero en la trastienda hay más de tres semanas de trabajo intenso en el aula, con teoría sobre la narración, con escritura, con correcciones ortográficas y macrotextuales, con revisión de borradores, con ejercicios de coevaluación, con reflexión sobre los errores propios y ajenos en la expresión oral... Todo ese trabajo también forma parte del proyecto, aunque no se vea. Por eso me he tomado la molestia de enseñarlo mínimamente en un vídeo.


Finalmente, aunque todavía quedan unos pocos por editar y las tradicionales tomas falsas, os animo a ver los vídeos de cuentacuentos de mis alumnos. Me parece que se han esforzado bastante por resultar eficaces en su tarea, a pesar de la vergüenza y el miedo. De momento, han roto esa barrera que los bloquea a la hora de hablar en público y han tomado conciencia de muchos de sus errores y aciertos. Seguro que en fases posteriores se desenvuelven mejor.

Enlaces relacionados con el proyecto "20 años después..."

25 octubre 2014

Enredado en el ABP

A veces ocurre que uno anda buscando algo y resulta que lo lleva puesto. Lo curioso es observar que también sucede cuando hablamos de metodología docente. Quienes se adentran en el mundo del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP o PBL) reconocen que llevaban tiempo haciendo algo parecido o, al menos, se hallaban en el camino que conducía a ello. En efecto, nada nuevo hay bajo el sol; el ABP bebe de diversas fuentes que desde hace años ofrecen alternativas a los métodos tradicionales. El ABP resurge ahora con fuerza para tratar de dar respuesta al fracaso escolar y a las exigencias del mundo actual; para ello se ha sistematizado el método y se ha enriquecido con el aporte de las TIC.
Personalmente, cuando llegué a la teorización del ABP, me encontré con el andamiaje que echaba en falta en mis escarceos metodológicos. Ya conocéis proyectos como Callejeros literarios o Piénsame el amor..., de modo que no es necesario explicar que se puede trabajar por proyectos en el aula de Secundaria o Bachiller, que siempre es posible adaptar la metodología del ABP a cualquier contexto, mientras mantengamos la mirada puesta en lo importante, en las competencias.
En estos días hemos comenzado un nuevo curso del INTEF sobre ABP, del cual soy tutor. A pesar de que circularán por la red gran cantidad de recursos actualizados, aprovecho esta nota del blog para recopilar algunos de los recursos propios que he ido acumulando en los últimos tiempos. También aprovecho para animar a mis colegas para que apliquen enfoques didácticos basados en la acción, sea el ABP, la clase invertida o cualquier otro método que exija la implicación y participación del alumnado en la construcción de aprendizajes significativos (y que ello no sea palabrería hueca de burocracia docente).


También os pueden interesar algunas reflexiones sobre la evaluación en los cursos del profesorado:

15 octubre 2014

Sesquidécada: octubre 1999

Hay sesquidécadas en la que asoma mi lado más salvaje de la Filología. En ellas aparecen lecturas no aptas para el público general; si hubiese rombos en los blogs habría que ponerles más de uno para mantener alejados a los incautos. En octubre de 1999 estaba inmerso en varios cursos de doctorado muy específicos, en los que leía obras como La fraseología del español coloquial o El histórico reino de Valencia y su organización foral. De muchas de aquellas lecturas solo ha quedado el vago recuerdo de horas de lectura silenciosa en bibliotecas perdidas. Sin embargo, como en todas las sesquidécadas, siempre cabe destacar un par de obras por encima de esa masa anónima del recuerdo.

La primera protagonista de esta nota es una tesis doctoral que ocupó casi toda la vida de su autor: Erasmo y España, de Marcel Bataillon. Ya hablé en la anterior sesquidécada de la fascinación que me produjo el Elogio de la locura de Erasmo, así que no era extraño que indagase más sobre este peculiar protagonista de la historia en todas las dimensiones de la cultura, la política y la religión. La obra de Marcel Bataillon se centra en la relación de Erasmo con España y su influencia en los círculos reformistas del siglo XVI. Sé que es un tema áspero y demasiado erudito, pero sorprende leer esa historia como un juego de poder y de intriga casi a modo de una novela de, por ejemplo, Umberto Eco. Tanto me fascinó el personaje que estuve a punto de centrar mi tesis en uno de los traductores de Erasmo, Bernardo Pérez de Chinchón. Por suerte, la fiebre reformista se me fue pasando y solo volví a ello de la mano de Miguel Delibes y su novela El hereje, donde aparecen muchos de los mencionados por Bataillon.

La segunda obra que recupero pertenece a otro viejo conocido de este blog, Luciano de Samósata. Se trata de los Diálogos, un conjunto de textos dialogados en los que se parodian pasajes de la mitología, unas veces con cierto humor y otras con abierta sorna (no se pierdan el diálogo de los muertos con un Caronte más banquero que barquero). Se trata de una joya literaria para los amantes de la mitología y también para los aficionados a la literatura clásica, pues entre sus líneas se aprecian antecedentes de obras como la Celestina, los sueños de Quevedo, las novelas ejemplares de Cervantes, etc. Por supuesto, también tienen relación con los hermanos Valdés y sus diálogos, lo que nos lleva de nuevo a Erasmo. Y es que la literatura, a pesar de su lado salvaje, no hace más que hablarnos de nosotros mismos, en un eterno círculo de referencias y alusiones cruzadas.

28 septiembre 2014

Sesquidécada: septiembre 1999

Hay temporadas en las que no atinamos con los libros y otras en las que parece que nos hallamos en racha a la hora de elegir lecturas. En el septiembre de 1999 leí a Javier Marías o a José Saramago, autores de largo recorrido en mi biografía lectora y de los que ya he hablado en el blog. Pero junto a ellos aparecen tres lecturas que han dejado poso y que van a protagonizar esta sesquidécada.

La primera es Carreteras secundarias, de Ignacio Martínez de Pisón, una novela con guiños a las road movies y a la España del sablazo. Se trata de una novela con unos personajes que se hacen querer y que resultan difíciles de olvidar, un adolescente y su padre que crecen cada uno a su manera. Carreteras secundarias ha formado parte de mis recomendaciones lectoras para bachiller desde hace años y, a veces, alguno de mis alumnos se anima y comparte ese placer de revivir lecturas. Hay también una versión cinematográfica bastante digna.

La segunda lectura es un clásico en todos los sentidos. Se trata del Elogio de la locura, de Erasmo de Rotterdam. Me sorprendió hallar un humor tan cáustico en un autor al que consideraba tan serio. El Elogio de la locura tiene un contexto muy preciso de producción en el que cobran sentido todas las burlas que destila Erasmo, aunque el lector no especializado puede disfrutar de la crítica sin necesidad de entender todo el fondo reformista que justifica esa obra. Junto con la Utopía de Tomás Moro, esta obra ofrece una visión alternativa frente la Europa oscura y dogmática que acechaba desde el Concilio de Trento.
“De la misma manera, los pontífices, diligentísimos para amontonar dinero, delegan en los obispos los menesteres demasiado apostólicos; los obispos, en los párrocos; los párrocos, en los vicarios; los vicarios, en los monjes mendicantes y, por fin, éstos lo confían a quienes se ocupan de trasquilar la lana de las ovejas” (Erasmo de Rotterdam, Elogio de la locura, capítulo LX).
Por último, El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, supuso otro de esos hallazgos impresionantes de la literatura contemporánea. No es una novela fácil, ni recomendable a discreción, ni siquiera distraída; es simplemente una de esas obras en las que, al llegar a su última página, uno advierte que ha cubierto un hueco a costa de crear un vacío en otro lugar remoto de la conciencia. Y ese lector incauto habrá de asumir que, como el teniente Giovanni Drogo, durante los años siguientes, en más de una ocasión llenará sus días con el único consuelo de ver asomar a los tártaros por el horizonte.