20 diciembre 2010

Los docentes siembran el caos

El caos se ha desatado en esta mañana de diciembre, cuando millones de padres y madres, que han acudido a los colegios e institutos para dejar a sus hijos, se han encontrado con las puertas cerradas. Al parecer, los docentes alegan que se encuentran mal y que no están en condiciones de impartir clase al alumnado. Todo parece indicar, sin embargo, que se trata de una huelga encubierta. Algunos colectivos de docentes han estado avisando en los últimos días de que las condiciones de trabajo se han deteriorado hasta el punto de resultar insostenibles: “Nos han quitado autoridad, nos bajan el sueldo, estamos siempre amenazados física y moralmente por el alumnado y sus familias, la administración reduce personal y sube el número de alumnos, con casos cada vez más complicados; es normal que el profesorado acabe agotado en todos los sentidos”, manifiesta un portavoz del colectivo.

El plante de maestros y profesores está provocando una situación extrema. Cientos de miles de trabajadores no han podido acudir a sus puestos de trabajo porque no podían dejar abandonados a sus hijos. Médicos, jueces, policías, bomberos, y muchos profesionales de servicios básicos han tenido de quedarse en sus casas, al no poder contar con ayuda en la custodia de sus criaturas. También han sido miles los compradores compulsivos que han tenido que llevarse a los niños a sus compras navideñas. Uno de ellos se lamentaba en la puerta del Carrefour: "Dicen que están para educar, pero son lo peor: Han destrozado la ilusión de mi niña, que ahora no va a creer en Papá Noel". Por otro lado, los abuelos están desbordados y ya se han registrado numerosos casos de insuficiencia cardiaca en este colectivo. El clamor general es de indignación: “No sé qué quieren esos sinvergüenzas: Tienen un montón de vacaciones y cobran más que cualquier operario”, gritaba indignada una agente inmobiliaria que había tenido que llevarse a sus dos hijos adolescentes y sus respectivas videoconsolas al despacho. Un escayolista iba aun más lejos: “Es un descaro absoluto que estos privilegiados exijan mejores condiciones; no se manchan, no madrugan, no tienen apenas riesgos profesionales. Si de mí dependiera, los pondría a todos de patitas en la calle”. Una señora que pasaba por allí apuntaba en la misma línea: “Cuando le cogen manía a un chiquito, entre todos se ponen de acuerdo para suspenderlo y decir que es un demonio. Eso le hicieron a un sobrino mío, un trozo de pan, al que le han amargado la vida. Ya ve, ahora en el paro, por culpa de esos inútiles”.

Mientras tanto, el gobierno está preparando un decreto de excepcionalidad que permita obligar a los docentes a volver a su trabajo. Así lo ha manifestado el ministro del ramo: “Deben saber (los docentes) que la sociedad no va a ceder al chantaje. El colectivo docente mantiene privilegios impropios de estos tiempos y encima es poco productivo, pues el fracaso escolar no para de crecer. Si esta actitud continúa, pondremos al ejército a dar clases, que ellos sí que saben hacerse respetar”.

Es muy probable que, si se aplica esta ley, los miles de docentes que han abandonado sus aulas se vean en el banquillo, aunque, si el ejército no logra hacerse con el control de las clases, los juicios se tendrán que celebrarse en improvisadas guarderías multinivel. En todo caso, intennntarremms mantnnerleeeeeees infforsmmasdooos dee looauque ocuurra (hijo mío, deja de toquetearme el teclado que me van a despedir del periódico...)


Crédito de la imagen: 'Wretched'

15 diciembre 2010

Homenaje a la Generación del 27

Se cumplen 83 años del acto fundacional de la Generación del 27 en el Ateneo de Sevilla. El poema que he elegido para este año alberga un doble homenaje, poético y musical, a dos grandes artistas. Espero que os guste.

Donde habite el olvido
. Luis Cernuda

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

12 diciembre 2010

Sesquidécada: diciembre 1995

Ya estamos en la última sesquidécada del año. En diciembre de 1995 seguía liado con monográficos sobre diversos asuntos filológicos: El teatro del siglo de oro, del que ya hablé en la anterior entrega; la historia de la lengua española, a la que espero dedicar una nota más profunda; la literatura hispanoamericana, a la que también me enganché perdidamente... Demasiados frentes que apenas dejaron sitio a obras de ficción. La única novela que leí aquel mes fue La exagerada vida de Martín Romaña, de Alfredo Bryce Echenique. Algunos amigos me habían recomendado a este autor, al que consideraban un maestro del humor. La novela que cito me resultó divertida, pero tampoco era para tanto (lo que he leído después de este autor no me ha gustado nada, incluidos los recientes episodios de plagio en los que se ha visto envuelto). De hecho, creo que le sobran páginas, pues el estilo se hace bastante repetitivo. Precisamente ese estilo singular, tan identificativo de algunas obras de Bryce Echenique, fue el que me impulsó a tomarlo como referencia para un trabajo de grupo en la asignatura de Literatura Hispanoamericana (a cargo de Sonia Mattalia). Se trataba de aislar rasgos estilísticos de autores americanos y construir un texto "a la manera" de ellos. Recuerdo que preparé una base de datos en Access con todos los procedimientos técnicos del autor; después sustituí el marco del 68 parisino por las revueltas del 0'7 en la Valencia de 1996, y al personaje pusilánime de Martín Romaña por un hipocondríaco estudiante de filología. El texto de base que pergeñé fue mejorado por el grupo de trabajo y nos permitió comprobar que detrás de todo autor existe una técnica que es posible imitar, por lo que la creación literaria, igual que la pintura u otras artes, consiste más en abrir caminos que en mostrarse virtuoso con las palabras. Es algo que procuro no olvidar para no ponerme estupendo a la hora de escribir.

P.D. Os recuerdo que el próximo día 16 (y 17) de diciembre se conmemora el aniversario del acto fundacional de la Generación del 27 (la cita en el Ateneo de Sevilla). El año pasado, muchos blogs publicaron ese día un poema del 27 bajo la etiqueta ponunpoemadel27enelblog. Este año pienso seguir la convocatoria, de modo que estáis invitados a publicar el poema que más os guste el próximo jueves 16 (o viernes 17). Por supuesto, también se hace extensible a Twitter, bajo la etiqueta #poema27.

06 diciembre 2010

Leemos en abierto

Estoy cada vez más convencido de que la lectura es un acto social, pese a que generalmente se lleva a cabo de manera individual. Esta idea sostenía buena parte de mi artículo "Leer en abierto", publicado hace unos meses en Cuadernos de Pedagogía. En otros foros he defendido con pasión este predominio de lo social en el acto de leer. La faceta de animador lector es un deber inexcusable en nuestro oficio; daba ayer Víctor García de la Concha una respuesta al retroceso de las humanidades en la educación:
"Tal vez porque hemos atiborrado durante años las mentes de los muchachos con análisis gramaticales complejos. Hay que volver a lo básico: a enseñar a leer y a escribir, a leer en voz alta, a recitar, a discursear. Es lo que nos enseñaron a nosotros en la escuela"
No volveremos a aquella escuela, porque ahora lo social no es el aula, sino Internet, pero habrá que seguir en la brecha de formar lectores desde la base, y eso exige más que exámenes tipo test o clases magistrales de literatura (al menos en los primeros cursos de la Secundaria). Pero, acompañando la adquisición de esas destrezas, las redes sociales nos brindan la oportunidad de que las críticas, las recomendaciones, los juicios negativos, etc. salgan del cerrado círculo de 'profesor que obliga, alumno que redacta y profesor que lee y corrige'.
Siguiendo algunas de las propuestas que recogía en aquel artículo y viendo lo que hace la cantera de profes innovadores (no citaré a los clásicos que son ya más amigos que compañeros), como José Hernández, Silvia González, Estrella López y tantos otros que merecen la pena, he preparado estas videorrecomendaciones lectoras en 3º de ESO. Por una vez, no me quejaré del equipamiento, pues ya tenemos cámara y aulas libres en las que las alumnas que graban pueden ser autónomas. Mi apuesta entonces ha sido 'profesor que sugiere, alumno que lee sin obligación de escribir, propuestas diversas de compartir su lectura'.
Después de experiencias así, en las que he visto tanta ilusión y ganas de compartir, he recuperado levemente la fe en el futuro.





Ver las recomendaciones en el blog de 3º ESO

29 noviembre 2010

Flato literario

Disfrutar de la lectura como una experiencia placentera y enriquecedora supone correr ciertos riesgos y desengaños. Igual que un aficionado a la buena mesa elige con cuidado sus remansos del paladar, el buen lector selecciona también autores a los que recurrir con cierta garantía. Y en ambos casos, no duele tanto el hecho de ser engañado por una experiencia desconocida como el verse defraudado por un autor (o un chef) en el que uno confía.
Algo parecido me ha ocurrido con buenos autores que consideraba valores seguros: Así me decepcionaron las últimas novelas de Julio Llamazares, Luis Landero o Muñoz Molina, por citar algunos casos. Imagino que muchos de ellos se ven presionados por sus editores para cumplir con los respectivos contratos, pero deberían pensar en esos lectores cuyo paladar destrozan a menudo por la baja calidad de sus mejunjes y a los que llegan a producir cierto 'flato literario'.
La última experiencia de este tipo ha venido de la mano de mi querido Juan José Millás, quien ha publicado Lo que sé de los hombrecillos, una novela corta que, a mi juicio, hubiese ganado siendo una columna larga. En realidad, los lectores de Millás sabemos que la historia que se cuenta y el fondo absurdo que la sustenta es la materia común de sus artículos; la novela en este caso no aporta nada, pues el lector siente que la anécdota del hombrecillo perverso (que en ocasiones recuerda al malo malote del Vizconde demediado de Italo Calvino) se alarga artificiosamente sin apenas justificación. De hecho, la novela ocuparía la mitad de páginas en un formato estándar menos generoso con el tamaño de letra, los espacios y los saltos de capítulo. La conclusión: Una historia ligera, ingeniosa en un par de ocasiones, que podría estar sacada de uno de esos folletines veraniegos que nos regalan los diarios.
Mejor opinión tengo de la última de Eduardo Mendoza, otro de mis imprescindibles que me venía fallando últimamente. Riña de gatos. Madrid 1936 no es una gran novela, aunque tal vez sea uno de los mejores Premios Planeta de los últimos tiempos. En esta obra aparece de nuevo el humor fino de Mendoza, sobre todo en la caracterización del crítico de arte inglés que la protagoniza (que recuerda en ocasiones al destartalado detective del Laberinto de las aceitunas y otras de la saga). En la novela se agradecen la ambientación y los diálogos; también vale la pena descubrir a algunos secundarios muy bien engarzados en los hechos históricos que sirven de marco. Sin embargo, me han resultado pesadas algunas digresiones historicistas o culturales que parecen soslayar la competencia del lector. Aun así, la novela mantiene la intriga y se sostiene como artefacto narrativo, pese a no constituir una obra fundamental en la carrera de Mendoza.
Como esos jóvenes de la imagen superior que se asoman al tronco de un árbol hueco, a veces los lectores abrimos suspicaces las páginas de un libro temiendo no hallar un tesoro escondido, sino los desperdicios de un dominguero incívico. Y si solo hubiese vacío, tengamos cuidado también, pues su ingestión produce flato.

Credito de la imagen: 'Stump 1'

19 noviembre 2010

Tuenti de bohemia

Este año, las evaluaciones de 2º de Bachillerato, por cuestiones de calendario, se nos han echado encima sin dar tiempo a respirar. A la presión del currículo oficial, que incluye toda la literatura de los siglos XIX y XX, más el comentario de textos en todos sus niveles, más el conocimiento pleno de la morfosintaxis, se añade la lectura de las obras de referencia para esta comunidad: Luces de bohemia, de Valle-Inclán, Antología poética, de Miguel Hernández, y La casa de los espíritus, de Isabel Allende. Todo ello en tres horas semanales, a una media de 25 clases al trimestre, de las que hay que descontar las sesiones de examen y las diversas eventualidades. No creo que me fusilen si reconozco que el estudio de la literatura se reduce a las obras de referencia, sobre las que versará el examen de Selectividad, pues todo tiempo extra dedicado al estudio de la historia de la literatura tendría que descontarlo de la práctica del comentario de texto, un contenido que vale 8 puntos en Selectividad.
Con tan apretada agenda, decidimos trasladar parte del comentario de Luces de bohemia, la lectura del trimestre, fuera de horas de clase. Concretamente, el seguimiento de la lectura se haría en Twitter (dado el escaso éxito de Edmodo); sin embargo, ante esa propuesta, el alumnado en pleno sugirió que lo hiciésemos en Tuenti. Como sabía que José Luis Gamboa ya andaba trasteando con Tuenti para sus clases, me animé a ello y, durante quince tardes de las últimas semanas, preparé y publiqué comentarios sobre las quince escenas de esa obra. Esas píldoras de comentarios literarios se publicaron de manera simultánea en Twitter y en Tuenti (sólo disponible por invitación). Una vez finalizado el seguimiento de la lectura, las reuní en un documento que ya está en Scribd:
Anotaciones sobre la lectura de 'Luces de bohemia'

He realizado también entre mis alumnos de bachillerato una encuesta anónima sobre esta experiencia y sobre el uso real de las redes sociales en el ámbito educativo. No he tenido tiempo de analizar a fondo los resultados, pero avanzo algunas conclusiones interesantes que complementan las reflexiones en las que me he enredado con Miguel Ángel García Guerra y José Luis Gamboa sobre evaluación en redes sociales:
  • En general, crees que los sitios educativos son útiles para ti:
Sí 27 / No 3
  • Piensas que las redes facilitan tu trabajo en el aula:
Sí 29 / No 1
  • Mejorarían las clases si se pudieran entregar y evaluar más actividades on-line:
Sí 20 / No 9
  • Has seguido la lectura del trimestre en Twitter:
Sí 0 / No 30
  • Has seguido la lectura del trimestre en Tuenti:
Sí 27 / No 3
  • Te ha resultado útil el seguimiento:
Sí 26 / No 4
  • Te ha permitido entender mejor la obra:
Sí 26 / No 4
  • Crees que vale la pena repetir la experiencia con otras obras:
Sí 28 / No 2
  • Piensas que algunas actividades se podrían realizar a través de Tuenti:
Sí 29 / No 0

Como he dicho, se trata sólo de un extracto de lo más interesante para mí. Espero poder ofrecer más adelante todas las preguntas y respuestas en un documento más elaborado.
En fin, que con tanto frenesí, apenas he podido disfrutar de este maravilloso mes en el que mi blog ha sido protagonista de Educared: Disculpen, tengo alumnos que atender...

 ACTUALIZACIÓN 06/09/11:
Esta actividad ha sido reconocida como Buena Práctica Leer.es. En cuanto a los resultados completos de la encuesta mencionada arriba, pueden consultarse en la nota Lectura y redes en el aula de este mismo blog.

12 noviembre 2010

Sesquidécada: noviembre 1995

Al revisar el registro de lecturas de noviembre de 1995 para esta sesquidécada, me he dado cuenta que el teatro de los Siglos de Oro fue una de esas pasiones casi inexplicables por las que uno hace locuras. La mía fue devorar en pocos meses casi toda la bibliografía fundamental sobre el tema. Sólo para el mes de noviembre encuentro estos títulos:
  • Maravall, José Antonio: Teatro y literatura en la sociedad barroca
  • Díez Borque, José María: Sociología de la comedia española en el siglo XVII
  • Varios autores: Constantes estéticas en la "comedia" del Siglo de Oro
  • Aubrun, Charles: La comedia española 1600-1680
  • Varios autores: Comedias y comediantes
  • Orozco, Emilio: ¿Qué es el "Arte Nuevo" de Lope de Vega?
  • Parker, Alexander A: La imaginación y el arte de Calderón
  • Froldi, Rinaldo: Lope de Vega y la formación de la comedia
Lo mismo para diciembre y enero... Las razones de este desenfreno bibliográfico hay que buscarlas en una asignatura concreta de la carrera, Literatura de los Siglos de Oro, cuyo primer cuatrimestre corría a cargo de la catedrática Evangelina Rodríguez Cuadros, experta en Calderón de la Barca, entre otros muchos menesteres. Esta profesora proponía un método de examen no muy usual, que a mí me parece estupendo, pero que no complacía a muchos. Al inicio de curso, daba un listado de bibliografía y dejaba claro que cada cual se buscase la vida para administrarla. En febrero, el examen consistiría en un texto crítico sobre el teatro clásico que podríamos llevarnos a casa, donde tendríamos cinco días para entregar una reflexión crítica a partir de nuestra propia investigación. El reto era impresionante, como podéis imaginar, de ahí que me tomase tan en serio lo de leer crítica literaria y obras de teatro, que no aparecen aquí, pero que también fueron numerosas como demuestra la foto que encabeza esta nota.
El resultado fue bastante bueno (o al menos así me lo evaluaron) y eso me hizo pensar que algún día me dedicaría a la investigación del Barroco. De hecho, empecé mi tesis doctoral con esta profesora, aunque pronto asumí que no podría entregarme con la dedicación que el empeño exigía. Los años marcaron otro destino profesional y quizá algún día retome lo que quedó a medias. De momento, para los devotos del teatro áureo, os dejo aquel examen que empezó a redactarse meses antes de tenerlo en mis manos:

APOSTILLAS SOBRE LA RECEPCIÓN DEL TEATRO CALDERONIANO

03 noviembre 2010

¡Gracias, Miguel!


El pasado 30 de octubre lo conseguimos gracias a todos vosotros: la Red se inundó de versos, poemas, imágenes, vídeos, testimonios y grabaciones de Miguel Hernández. Fue un día feliz para todos los amantes de la poesía, fue una jornada plena para todos aquellos profesores que usan las TIC y una experiencia que creemos demuestra la fuerza que puede y debe tener la Educación en nuestro país.

Una vez más los versos desencadenados de Miguel Hernández inundaron la Red y volaron durante veinticuatro horas por nuestras bitácoras, twitters y, sobre todo, por nuestra memoria y nuestros corazones. Sólo podemos decir: "Flor de un día es lo más grande / al pie de lo más pequeño [...] Entre las flores te fuiste. / Entre las flores te quedas...".

Hemos estado muy atentos a vuestras excelentes producciones, montajes, antologías, grabaciones, vídeos y hemos comprobado su gran calidad, por eso no quisiéramos dejarnos en el tintero ni uno solo. Os pedimos un último esfuerzo: que rellenéis este formulario y así daremos un cierre de lujo a esta extraordinaria iniciativa que hemos hecho entre todos.

Muchísimas a gracias a todos por participar en el Homenaje y por dedicarle un poquito de vuestro tiempo. Moltes gràcies, eskerrik asko, moitas grazas, muchas gracias.

30 octubre 2010

Los versos de Miguel Hernández inundan la red


Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, poeta al que hemos ido recordando en Internet con numerosas actividades. Hagamos que la Red se inunde con sus versos.

IMPOSIBLE

Quiero morir riendo ojos,
no quiero morirme serio;
y que me den tierra pronto...
pero no de cementerio.

No quiero morir -dormir-
no quiero dormir muriendo
en un estéril jardín...
¡Yo quiero morir viviendo!

Quiero dormir...¿Dónde?...Sea
donde lo quiera el Destino:
en un surco de barbecho,
a la vera de un camino...

En una selva ignorada,
o a la orilla de un riachuelo
de estos tan claros, que están
venga a robar cielo al cielo.

Que cuando mi carne sea
nada en polvo, broten flores
de ella, donde caiga escarcha
y escarcha de ruiseñores.

Que resbale por mi cuerpo
la corriente cristalina
y ladronzuela, sacándole
alguna nota argentina.

Que escuche mi oído armónico,
en cuanto el día se vuelva
ascua, la armonía virgen
del virgen Pan de la selva.

Que nazcan espigas fáciles
con luminosas aristas
de mi pecho, que ama el arte,
para recreo de artistas...

No quiero morir -dormir-,
no quiero dormir muriendo
en sagrada tierra estéril...
¡Yo quiero morir viviendo!

Miguel Hernández

(Obra Completa, I. Espasa Clásicos, 2010)



Visita nuestra página homenaje a Miguel Hernández.

Visita nuestra página en Twubs y tuitéalo.

23 octubre 2010

Alzado del suelo

Quienes me conocen saben que es raro verme vencido por el desánimo; sin embargo, hace unos días estuve a punto de tirar no la toalla, sino la sección entera de ropa de hogar. El detonante de esta cuasi derrota fue descubrir que, desde los ordenadores del instituto, no se podía acceder a Scribd, quizá el mayor repositorio de documentos de la red y uno de los que más empleamos en los blogs de aula. Unos días antes había constatado que el filtro de contenidos de la consellería impedía también el acceso a Dropbox y a Box.net, discos duros virtuales en los que almaceno mis materiales y en los que se aloja el Departamento Virtual de Lengua Castellana (programaciones, informes, etc.). Envié una petición al SAI y traté de llamarlos por teléfono, pero no hay respuesta; por otra parte, el profesor de Informática del centro está al borde del colapso, pues tiene que montar tres aulas de informática e innumerables puntos de conexión del centro, atender las consultas de todos los que nos cruzamos con él y dar sus clases (no sé cómo no ha asesinado a alguien todavía -quizá yo sea la primera víctima-).
Reconozco que me sentí frustrado, con las TIC especialmente, porque estos problemas sólo nos afectaban a quienes andamos enredados en este asunto, y pasaban inadvertidos para los demás. Por si fuera poco, en el aula, las condiciones tampoco son para echar cohetes: Como ya comenté, nos encontramos con numerosos alumnos que necesitan adaptaciones significativas (ACIS) y para los que no hay personal que pueda atenderlos; de nuevo nos vemos con grupos de 2º de ESO en los que se hallan cuatro o cinco ACIS, dos o tres nouvinguts (extranjeros que acaban de incorporarse), y otros tantos alumnos con perfiles difíciles por diversas circunstancias.
Con este panorama, se estaba complicando el inicio de curso, por muy ilusionante que resulte estrenar instituto. Pero, hete aquí que lancé mis dolorosas quejas en Twitter y, enseguida, aparecieron voces de compañeros que pasaban por trances similares o que, simplemente, me lanzaban palmadas virtuales en la espalda. De modo que, cual ballena alzada por los pajaritos, levanté el ánimo y me propuse recoger la toalla y ordenar de nuevo la sección completa de ropa de hogar.
A esta remontada moral también contribuyeron dos circunstancias: Les propuse a mis alumnos de 2º de Bachillerato que podríamos comentar Luces de bohemia (obra de referencia para Selectividad) escena a escena en Twitter, pero ellos preferían que lo hiciésemos en Tuenti; así que abrí una cuenta allí (con la tutela espiritual de @jlgj) y en esas estamos, comentando a Valle-Inclán en Twitter y en Tuenti a la vez. Por otro lado, a partir de los resultados de una encuesta en 3º de ESO, consideré oportuno montar un blog para los dos grupos que tengo en ese nivel. El nombre lo eligieron ellos, por votación soberana, y acaba de ponerse en marcha: Radio Patio Bovalar. Probablemente, si no se arreglan las cosas, no podremos subir documentos a Scribd, ni compartir materiales en Box.net. Pero, una vez más, parece que el alumnado está muy por encima de la administración en cuanto a sentido común: Ellos siempre saben mirar hacia adelante.

Crédito de la imagen: 'Smile & Frown'

16 octubre 2010

Sesquidécada: octubre 1995

El mes de septiembre se quedó sin sesquidécada; creo que la reseña de novelas humorísticas hacía innecesaria y redundante una nota sobre lecturas añejas, de modo que decidí esperar a octubre para una nueva entrega de la serie.
Octubre de 1995 podría convertirse en una fecha señalada en mi calendario lector, si hiciese caso de algunos letraheridos que consideran el Ulises, de James Joyce, como la obra suprema de la literatura moderna. Después de leerla con auténtica devoción, he de confesar que sólo se la recomendaría a lectores compulsivos amigos de la filología extrema.
Llegué a esta novela por inclinación filológica y por amor a las tierras irlandesas que acababa de visitar en aquellos remotos tiempos. Sabía que se trataba de una obra compleja, con problemas de traducción, con referencias metaliterarias enrevesadas, con un armazón crítico-erudito de ardua inteligibilidad, pero aun así acepté el reto. Me gustó bastante, a pesar de que hubo numerosos pasajes a los que no accedí con mis entendederas. Sin embargo, me resultó incomprensible que tantos críticos hablaran del Ulises como la obra total. A mí me pareció más bien un ejercicio de trasgresión técnica en lo literario y lo lingüístico, una especie de desafío filológico, mucho más valioso y eficaz como texto teórico que como novela. No negaré que el Ulises tiene fragmentos divertidos (el monólogo final de Molly Bloom, por ejemplo) y que su paralelismo con la Odisea convierte al lector en un cómplice necesario, pero dudo que los lectores no expertos puedan gozar con esta novela De hecho, me resultan mucho más interesantes los relatos recogidos en Dublineses, una obra que me parece literariamente superior.
Animo a quienes hayan leído esta novela a dejar sus impresiones en los comentarios. Y a quienes no lo hayan hecho, les recomiendo que no se dejen liar por críticos y filólogos, que renuncien a las ochocientas páginas de desventuras de Leopold Bloom y Stephen Dedalus por las calles de Dublín, y que lean Dublineses acompañados por la película de John Huston sobre uno de esos relatos, "Los muertos".


Crédito de la imagen: 'joyce-textorized'

10 octubre 2010

El centenario que no cesa


Se acerca el día cumbre de este año hernandiano. El próximo 30 de octubre se cumplen los 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, a quien hemos ido recordando en Internet con numerosas actividades.

Ese día, ¡inundemos la Red con versos del poeta!

Desde el portal Leer.es, y los blogs A pie de aula, Blogge@ndo, Re(paso) de lengua y Tres Tizas llamamos a la blogosfera para que el 30 de octubre inundemos los blogs y las redes sociales con versos de Miguel Hernández.

¿Cómo participar en esta iniciativa?
  • Selecciona un poema y publícalo en una entrada de tu blog con el título Los versos de Miguel Hernández inundan la Red, bajo la etiqueta "mhernandez2010", y con este encabezamiento común para todos los participantes:
"Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, poeta al que hemos ido recordando en Internet con numerosas actividades. Hagamos que la red se inunde con sus versos."
  • Además, si eres docente y has realizado actividades en torno al poeta (grabaciones, montajes...), enlázalas en tu entrada.
  • Si tienes cuenta en Twitter, enlaza la entrada y usa el hashtag #mhernandez2010.
  • Tuitea a lo largo del día versos del poeta con el hashtag #mhernandez2010.
La Red permite compartir la emoción de la poesía. Anímate a participar para que el día 30 el "viento del pueblo" se extienda sin límites.

01 octubre 2010

Lecturas para empezar el curso

Con el traslado de centro y rodeado de cajas sin abrir, me ha pillado octubre con los deberes sin hacer: No he contado aún las lecturas previstas para el primer trimestre. Seré un bloguero disciplinado y solventaré esta demora en un periquete.
Para 2º de ESO, tenemos al incombustible Jordi Sierra i Fabra: Donde esté mi corazón (editorial Edebé). Se trata de una historia juvenil con dobles sentidos y juego de palabras para el título (ver ficha de lectura). Fue el libro más votado en el concurso de lectura de junio, así que se ha ganado el puesto de lectura recomendada para el nivel más complicado.
En 3º de ESO, la lectura de referencia es Rebeldes, de Susan E. Hinton (editorial Alfaguara), un clásico juvenil con gran tirón y que es bastante conocido en el mundillo de la animación lectora. Sin embargo, después de haber estado lejos de los terceros de ESO durante unos cursos, he decidido ofrecer a mis grupos un Plan B de lectura a medida. Se trata de una lista de diversos libros que se pueden escoger como alternativa del obligado o como lecturas voluntarias de ampliación. Por supuesto, me ofrezco a recomendar libros de mayor calibre a aquellos alumnos y alumnas que exijan lecturas maduras:
Sugerencias lectoras 3º ESO

El último nivel es 2º de Bachillerato. Aquí la lectura viene impuesta por el examen de Selectividad; en nuestro caso se trata de Luces de bohemia, de Valle-Inclán, una obra maestra con la que espero disfrutar en el aula y quizá en el blog de bachiller.
No quisiera dejar de reseñar algunos libros que he leído y que valen la pena. En primer lugar, en el blog de Lourdes Domenech encontré La canción de Shao Li, de Marisol Ortiz de Zárate, y La tuneladora, de Fernando Lalana; ambos han encontrado acomodo en la lista arriba citada, el primero porque tiene un desenlace curioso y el segundo porque mantiene una buena dosis de intriga y extrañeza (también me gusta el tacto, el encuadernado y el diseño de los libros de la editorial Bambú, aunque se les desliza alguna que otra errata).
Así mismo, me resultan interesantes dos nuevos libros de la editorial Vicens-Vives: en la colección Cucaña: El rey de los mendigos y otros cuentos hebreos, de Penninah Schram; y en Clásicos adaptados, las Metamorfosis de Ovidio; ambos cumplen con la premisa de ofrecer relatos breves y con un nivel asequible, ideales para ser leídos en clase.
Y, por último, dos antologías: Esto y ESO, de Raúl Vacas (editorial Edelvives), es una interesante propuesta ideal para 4º de ESO, con poemas diversos agrupados bajo la etiqueta de distintas asignaturas. El mismo autor tiene otra antología en Anaya titulada Consumir preferentemente.
La otra antología es Nueve liras de hiedra y un secreto (editorial Bambú), que conocí a través de Hortensia Lago en un comentario a la citada nota de Lu en su blog, y que me parece ideal para el tercer trimestre de 3º de ESO (ver ficha)
Que la suerte acompañe a los nuevos lectores.

18 septiembre 2010

Leer para reír

Me satisface encontrar hoy en el suplemento 'Babelia' un reportaje sobre "Humor y literatura":
No es fácil encontrar reseñas literarias que aborden las relaciones entre humor y literatura sin caer en tópicos. Como apuntan algunos de los entrevistados, "humor" es un término de significado amplio, confuso y muy subjetivo. Entre la ironía, el sarcasmo, el guiño humorístico y el chiste fácil hay un terreno demasiado extenso en el que es complicado hallar puntos de encuentro entre autores y lectores (o críticos).
Conozco varias obras que se mencionan en el artículo y me complace que no hayan olvidado Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza; en cuanto al valor cómico de algunos clásicos, me parecen imprescindibles varios pasajes del Quijote, todo El buscón de Quevedo, Cándido, de Voltaire... a los que habría añadir muchas comedias y entremeses de los siglos de oro.
Aun a riesgo de resultar simplista y profundamente subjetivo, me animo a confeccionar mi lista de diez libros/autores que me han hecho soltar alguna risa en voz alta (ya veis mi definición de humor). Quedan los comentarios para que hagáis vuestras apuestas.
  • Relatos fantásticos, de Luciano de Samósata.
  • Eloísa está debajo de un almendro, de Enrique Jardiel Poncela (también algunas de sus novelas).
  • El vizconde demediado, de Italo Calvino (y otros muchos relatos suyos).
  • El incongruente, de Ramón Gómez de la Serna.
  • Tres hombres en una barca, de Jerome K. Jerome.
  • La concesión del teléfono, de Andrea Camilleri.
  • La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.
  • Algunas de las 'novelas' de Álvaro de Laiglesia (sobre todo las que parodian escenas cotidianas)
  • Muchos de los relatos de Quim Monzó.
  • La mayor parte de articuentos o columnas literarias de Juan José Millás.
Sin duda, me dejo muchas en el tintero, pero, tarde o temprano, acabaré acordándome de ellas.

Crédito de la imagen: 'Smart dragon'

13 septiembre 2010

Ojalá los alumnos fueran baldosas...

Curso nuevo, centro nuevo. De 350 alumnos pasamos a más de 500. En el claustro, tres profesores menos, dos de nuestro departamento de Castellano. Eso sí, se dobla el personal de limpieza. Ojalá los alumnos fueran baldosas...


Crédito de la imagen: 'Oaxaca mop'

30 agosto 2010

Lectores del presente para lecturas del futuro

Hace unos meses amenacé con seguir hablando de lecturas y de libros electrónicos, y aquí estoy de nuevo. Con la perspectiva que ofrece el uso de un lector de libros electrónicos durante seis meses, me aventuro a comentar algunos aspectos sobre este tipo de aparatos y sobre el aprovechamiento particular que he hecho de ello.
Mi lector es muy sencillo, un booq ligero, que comercializa Luarna, y que permite leer y poco más. Creo que es importante destacar que en la lucha por el mercado de libros digitales se está perdiendo el norte: La mayoría de aparatos que se ofrecen a precios escandalosos son en realidad pequeños ordenadores y no meros lectores; mi libro permite pasar hojas y, en todo caso, dejar una lista de mp3 sonando de fondo, suficiente para quien sólo quiere leer un libro tranquilamente.
Como ventajas de uso destacaré las siguientes:
  • Ligero: Pesa muy poquito y se puede llevar en el bolsillo de una chaqueta.
  • Sencillo: No ofrece complicaciones para su uso. La actualización de software viene con tutoriales sencillos, aunque podría mejorarse la interfaz para versiones futuras. No obstante, el servicio técnico on-line funciona bastante bien y resuelven las dudas al instante. Tiene un puerto mini-USB para la recarga y para conectarse a un ordenador y una salida para los auriculares. Tiene una ranura en la que se puede insertar una tarjeta SD para las actualizaciones de software.
  • Capacidad: Además de los 300 títulos de obras libres que venían con el aparato, dado que obras como Guerra y paz ocupan poco más de un mega, es posible morirse sin haber agotado su memoria. En cualquier caso, se puede usar la tarjeta SD para disponer de memoria adicional.
  • Versatilidad: Para los viajeros, es una herramienta más que útil, pues, además de los libros digitales, almacena y permite visualizar documentos de texto, PDF, presentaciones, etc. La autonomía es considerable (al menos yo he podido leer perfectamente dos libros de 300 páginas sin cargar la batería).
Para no ser parcial, algunos inconvenientes:
  • Lentitud en el arranque: Unos 25 segundos para que esté operativo y otros tantos para llegar a la página que leíamos. Aunque el sistema tiene un historial de lectura que nos remite a donde lo dejamos, cuando uno tiene ganas de leer, todo le parece exasperadamente lento.
  • Actualizaciones de software: Necesarias para pulir algunos fallos. En la última versión, el lector ha solucionado los problemas de historial y de cuelgue al iniciar. Faltan versiones de software más operativas para los menúes de música y los diccionarios.
  • Formatos: El formato EPUB va de maravilla. Es muy útil contar con el programa gratuito Calibre de gestión de libros electrónicos para suministrar versiones en este formato. No obstante, se pueden leer PDF, aunque resulta problemático si tienen imágenes o son muy pesados.
Como balance general, estoy bastante satisfecho. He realizado sesiones intensas de lectura y no he notado la vista cansada; el lector no tiene iluminación y es preciso disponer de una fuente externa de luz, lo que más que un inconveniente es una ventaja para la vista. Recomiendo el uso de una funda rígida, pues la que se ofrecía con el lector (una especie de calcetín elástico) resulta poco útil.
¿Y qué libros he leído? Bueno, al principio recurrí a Scribd y busqué dos libros a los que tenía bastantes ganas y que no encontraba en mis librerías: El gaucho insufrible, de Roberto Bolaño y El vino del estío, de Ray Bradbury. A partir de ahí, tuve una visión: Dedicaría el libro electrónico sobre todo a la ciencia-ficción. De modo que rescaté lecturas recomendadas de mis amigos (Eduardo Larequi, Joselu, Wraitlito, Eduideas..) y las fui buscando por las redes (*). Así han ido cayendo grandes clásicos de este género: El mundo sumergido, de J.G. Ballard, Solaris, de Stanislav Lem, Pórtico, de Frederik Pohl, Hyperion, de Dan Simmons, El día de los trífidos, de John Wyndham, Neuromante, de William Gibson, El hombre en el castillo, de Phillip K. Dick, Estación de tránsito, de Clifford Simak o Misión de gravedad, de Hal Clement. Hasta tal punto me he enganchado a la sci-fi, que me he animado a saltar al formato tradicional, pero ya hablaré de ello en otra ocasión.

(*) En la nota que enlazo al inicio ya comentaba que harían de mí un pirata: A día de hoy, resulta caro y complicado conseguir estos clásicos en formato digital. Las iniciativas como Libranda no parecen tampoco muy centradas, por lo que el lector acostumbrado a las descargas en la red obtiene lo que busca por el camino más fácil. Una ocasión perdida para las editoriales.

23 agosto 2010

De bazares y locos

Alguna vez he mencionado mi participación en Twitter y lo he descrito como una especie de corrillo virtual, semejante a esas salas de profesores en las que uno charla con los colegas o pega el oído a tres o cuatro conversaciones sin implicarse en ninguna. Ese corrillo global ha encontrado una definición más exacta en un proyecto que ha nacido hace pocos días: El bazar de los locos. Coordinado por @FrancescLlorens y @eraser busca convertirse en una obra colaborativa en la que los usuarios de Twitter en general, y los educadores en particular, escriban sus experiencias, sus teorías y sus impresiones acerca de esta herramienta. Los primeros textos publicados son muy suculentos y creo que animan a los usuarios de Twitter a participar con sus visiones particulares; me parece que también sirven para que los profanos vayan perdiendo el miedo o los prejuicios y descubran el potencial de unas aplicaciones que son comunicación en estado puro y en tiempo real.
Por mi parte, he colaborado con un texto con poco rigor y mucha parodia, que he titulado "21 días en Twitter". Os animo a los tuiteros a que participéis en ese bazar de los locos; si a mí me han dejado entrar, seguro que a vosotros os acogen con los brazos abiertos.

15 agosto 2010

Sesquidécada: agosto 1995


Luis Landero, Miquel Llor, Valle-Inclán, Eduardo Marquina, Juan Carlos Onetti, Charles Baudelaire, Rojas Zorrilla, Américo Castro, Henry James e incluso dinamita cerebral... Si madurar como lector supone un cierto rigor en la selección de las lecturas y dejar de picotear aquí y allá, tal vez pueda considerar que he madurado en los últimos quince años. Al menos, mis listas de lecturas actuales no parecen un cajón 'desastre' como esta que acabo de citar: Lo que he perdido en variedad lo he ganado en cordura.
Para esta sesquidécada, del lejano agosto de 1995 voy a rescatar, sin embargo, a un autor casi desconocido: James A. Michener. En aquel año empecé a leer la serie de tres volúmenes Iberia: Viajes y reflexiones sobre España, editada por Grijalbo y que no creo que hayan vuelto a reeditar. Reconozco que me atraen mucho los libros de viajes, en especial los de viajeros extranjeros por España; es una pasión que nació cuando apenas era un niño tras la lectura de los Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving, y de Carmen, de Prosper Merimée, y que sigue vigente hoy día, pues hace muy poco leí las Aventuras de un irlandés en España, de Walter Starkie (por cierto, recomiendo vivamente la lectura de La Biblia en España, de George Borrow -editorial Alianza-, una deliciosa visión de la España de principios del XIX llena de momentos divertidos y de reflexiones lúcidas sobre cultura y política).
Volviendo a Michener y sus viajes por España, se trata de una crónica viajera muy personal con el paisaje de la España de los años sesenta como fondo y figura. En algunos momentos, la narración discurre por diferentes tópicos como los toros o el Camino de Santiago, pero el carácter subjetivo de la obra nos deja momentos muy interesantes que sirven para que no olvidemos quiénes fuimos e incluso quiénes no hemos dejado de ser.
Consciente de que sois pocos los que aguantáis un agosto bloguero, me atrevo a copiar extensas citas que me parecieron interesantes en su día y que creo que todavía tienen vigor y mucha actualidad. Espero que os gusten.
Cualquier nación que sea capaz de desayunarse todos los días a base de chocolate con churros merece quedar exenta de demostrar su valor de otras maneras. (Vol. II, p.206)
Los españoles son conservadores en el vestir (...) No vi ni una sola camisa de sport, ni siquiera un traje de color claro. (Vol.I, p.53)
Uno de los indicios más seguros de que nos hallamos en España es el número de muchachas casadas que han dejado de cuidar la línea y han engordado (...) en cuanto una mujer se casa, ya puede tumbarse a la bartola; tiene a su hombe y no hay nada de este mundo que se lo pueda quitar, de modo que ya le tiene sin cuidado engordar. En España no hay divorcio, y ni sus hijos ni su hogar pueden serle arrebatados, o sea que se siente segura. Naturalmente, lo más probable es que su marido se eche una amante. Las tres cuartas partes de esos caballeros españoles (...) tienen una amante (...) (Vol.I, p.54)
Dudo que haya otro país europeo con más porcentaje de ruido que España (...). Todos los que poseen televisores se creen en la obligación de ponerlos al mayor volumen posible, para que los vecinos se enteren. Los dueños de motocicleta han de tener el acelerador rugiendo el día entero, para envidia de los que no han tenido tanta suerte. (Vol.I, p.136)
España está realmente corriendo peligro de achabacanar las cosas mismas que le hacen atractiva a los turistas. (...) Si esta cultura, por obra de los propios españoles, se convierte en parodia de sí misma, nadie que tenga buen gusto volverá a ocuparse de ella. (Vol. I, p.229)
La situación de los literatos en España es lo contrario a la existente en Estados Unidos: los escritores norteamericanos ganan mucho dinero, pero apenas influyen en la sociedad en que viven; los españoles, por el contrario, ganan poco, pero una vez muertos se convierten en figuras nacionales. (Vol.III, p.46)
Si la aristocracia española hubiese aceptado deberes dirigentes proporcionados a los privilegios de que disfrutaba (...), España habría prosperado, pero no aconteció así. Cuando España necesitaba industrializarse, los nobles dijeron que no. Cuando España necesitaba un Ejército y una armada de primera fuerza para defender su Imperio, los nobles insistieron en utilizar estos contingentes bélicos en pro de sus intereses personales, con un general para cada diez o quince soldados rasos, deformando de tal manera al Ejército que, de ser el mejor de Europa, pasó a ser el peor. Cuando le llegó a la Iglesia el momento de hacer en España lo que había hecho en los demás países de Europa, es decir, reajustar la religión a las circunstancias de un mundo en evolución, los nobles, desde sus puestos de poder, se negaron a permitir toda actitud crítica. Ninguna nación europea, con las posibles excepciones de Hungría y Rumania, ha sido tan mal servida por su clase dirigente como España. Tenían capacidad moral e intelectual de Gobierno, pero no la usaron; en vez de buscar el bien común no buscaron más que el propio, y el abismo entre ellos y el pueblo se ensanchó trágicamente. (Vol.II, p.50)
No recordaba ningún país, aparte de la India, donde la diferencia entre ricos y pobres fuese tan grande. (Vol.I, p.122)

05 agosto 2010

Holganza estival

Ando en estos días a medio gas, casi conectado o casi desconectado, según se mire. Reviso mis suscripciones en Google reader con cierto remordimiento de no comentar en mis sitios habituales, aunque todos sabemos que son fechas de relajación y que las visitas se demoran, y demoran...
Aprovecho también para leer, sobre todo novela negra y ciencia-ficción, aunque ya daré cuenta de ello en su día (tomadlo si queréis como amenaza). Y disfruto de la buena música en streaming gracias al magnífico invento de Spotify (de nuevo gratis, así que aprovechad).
No obstante, para no perder el hábito de bloguear, dejo ahora algunas recomendaciones no estrictamente académicas, para el que tenga tiempo de investigar y trastear.
Gonzalo "Darabuc" tiene un blog y un oficio que son una estupenda muestra de animación lectora. Tuvo en su día la amabilidad de enviarme un ejemplar del Libro de las mandangas, a cuya lectura en voz alta me entrego más de una noche para regocijo de mis peques y no tan peques.
Del mismo modo, se entrega en cuerpo y alma al arte de contar historias (o de enseñar a contarlas) Mario Aller en su blog Contomundi 2.0. Su actividad twittera también es impresionante, así que vale la pena seguirlo.
Por los vericuetos del libro y de la literatura se mueven dos blogs que admiro casi por igual: DesEquiLIBROS y Algún día en alguna parte. En ellos se entera uno de casi todo, con rigor y con entretenimiento. Son dos clásicos ya en mis suscripciones.
Y por último, un blog que, a pesar de estar demasiado cargado de publicidad, ofrece numerosas Ilusiones ópticas, un entretenimiento curioso y sorprendente en ocasiones.
Después de esta entrega manifiesta a la holganza estival, espero que disculpéis mi dispersión en los comentarios en los blogs y en twitter. Que disfrutéis del verano.

28 julio 2010

La calidad no la da el traje

El pasado lunes se inauguró el nuevo IES Bovalar con toda la pompa que rodea a estos eventos. En las diversas fotos que aparecen en los medios se puede ver a unos sacrificados señores que, a pesar de la canícula, han soportado estoicamente la tortura del traje chaqueta. No se ven docentes ni alumnado y ni siquiera se atisba al equipo directivo, pero eso es lo de menos, porque quien paga manda. Confieso que no estuve allí porque nadie invitó formalmente al profesorado; sí que hubo una llamada para la representante de las familias en el Consejo Escolar y también para algunos alumnos (maravillosa la pregunta de una de las alumnas al conseller: "¿Cuál es la ratio para Bachillerato?" -silencio y capotazo hacia el técnico de turno-. Claro, el grupo de bachiller que se cuece para el curso que viene supera los 35 alumnos, cuando en el centro no es habitual que ningún grupo supere los 25).
Todo parece indicar que estamos de enhorabuena por estrenar centro. No me quejaré, después de tantos años sobreviviendo en un cuartel. Pero tampoco voy a dar saltos de alegría por algunas razones de las que doy cuenta a renglón seguido. En primer lugar, la crisis nos ha llegado con el recorte de plantilla: En mi centro sólo somos tres profesores de lengua castellana definitivos. Hasta ahora, la plantilla oscilaba entre los 300 y los 400 alumnos, pero a partir del año que viene supera los 500. Dado que es un centro CAES (con una mayoría de alumnado con necesidades de educación compensatoria), siempre hemos contado con una dotación extra de profesores de lengua; por ejemplo, el curso 2009-2010, éramos siete docentes, con atención de algunas horas de valenciano. Por arte de magia, de siete pasamos a cinco para el próximo curso 2010-2011; curiosamente, la matrícula de alumnos crece al menos en un 60%. Esto implica que no habrá posibilidad de desdoblar todos los grupos de 1º y 2º de ESO y que tampoco se podrán mantener los programas de refuerzo para alumnado en situación especial (recién llegados, extranjeros, etc.); por supuesto, el proyecto de la Revista Riu Sec, que estaba alzando el vuelo, tampoco tendrá disponibilidad horaria.
Quizá algunos piensen que estas quejas responden a cierta exigencia de comodidad laboral. Lo cierto es que este centro tiene un perfil muy singular que requiere una atención también singular. Basta ver la distribución de grupos para darse cuenta de que algo falla: Cinco grupos de 1º de ESO, seis de 2º de ESO, cuatro de 3º de ESO, dos de 4º de ESO, dos de 1º de Bachiller, uno de 2º de Bachiller. Esta es la pirámide del fracaso y el abandono escolar. En nuestro centro, tenemos grupos de 1º y de 2º de ESO con más del 90% de repetidores, y es habitual que el alumnado cumpla los 16 años en 2º de ESO sin más posibilidades de crecimiento académico que una Diversificación Curricular o un Programa de Cualificación Profesional Inicial. Visto esto, resulta especialmente doloroso que, después de dos años con un 3º de Diversificación, nos hayan quitado esa alternativa para luchar contra el fracaso. Esta es mi segunda gran queja: Somos (y seremos) el centro con mayor índice de fracaso escolar, pues la única vía que tenían nuestros alumnos (recordemos el perfil: alumnado con largo historial de absentismo, desde Primaria; alumnado en situación de exclusión social, desarraigo familiar, etc.) ha sido liquidada a golpe de decreto por esos señores de la foto, tan sufridores con su traje.
Alguna vez he mencionado que he podido trabajar con las TIC en 2º de ESO porque contaba con otra compañera en el aula con la que podía desarrollar una metodología compartida. He podido coordinar la revista porque no pesaba sobre mí la espada de Damocles de grupos de 1º 0 2º de ESO con 27 alumnos. Si nuestros gestores piensan ganar calidad en la educación reduciendo grupos a costa de incrementar la ratio, podrán hacerse las fotos que quieran, pero siempre habrá algún alumno o alumna que les lance a la cara una pregunta molesta, porque la calidad educativa no la da el edificio sino sus habitantes.

Crédito de la imagen: La Plana al Día

18 julio 2010

Sesquidécada: julio 1995

Si la sesquidécada anterior resultó un tanto frugal, para la de julio de 1995 me ha costado seleccionar únicamente tres lecturas entre nueve títulos bastante interesantes todos ellos. El primer seleccionado es Max Aub, un autor muy querido en este blog. Una de las recopilaciones más interesantes de sus relatos tiene como telón de fondo la guerra civil; se trata de Enero sin nombre, editada por Javier Quiñones. Los cuentos se agrupan en tres partes: La guerra, los campos de concentración y el exilio. Todos ellos son de una calidad literaria e histórica indiscutible y contribuyen a que no se olvide lo que tantos quieren enterrar (*). Algunos de esos relatos son muy conocidos, pero quizá el que más me divirtió con su humor negro fue "La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco", evidentemente prohibido durante años en España junto a buena parte de la obra de Aub.
El segundo seleccionado es Juan Carlos Onetti, con El astillero, una novela difícil en la que el lector tiene la impresión de que todo se derrumba a su alrededor. Los personajes de Onetti (y su mundo de Santa María) rezuman desolación y ruina, aunque parece que siempre haya dentro un rescoldo de pasión o de humanidad teñida de nostalgia.
Y, para cambiar de registro, un ensayo de Marvin Harris, Bueno para comer, en el que explora los tópicos y las verdades de las costumbres alimenticias más extrañas del mundo, aunque ya sabemos que no debemos considerar únicamente extraño lo ajeno, pues lo propio, a menudo, es como para echar a correr. El librito de Harris es una lectura más que recomendable para superar prejuicios culinarios y culturales. Buen apetito.

(*) Mi compañero de instituto, Fernando Peña, ha publicado un libro estremecedor: El precio de la derrota. La ley de responsabilidades políticas en Castellón, 1939-1945. En él se da cuenta de algunos procesos llevados a cabo al amparo de dicha ley, que tenía como base la venganza y la humillación de todos aquellos que votaron al Frente Popular (así aparece textualmente, excluyendo a quienes votaron a las derechas): vamos, un total de cinco millones de sospechosos, más sus familias, herederas del oprobio aunque el acusado ya en su día hubiese sido depurado o fusilado. Impresiona descubrir cómo un régimen establece toda una maquinaria "legal" de castigo civil sobre un delito que no existía en el momento de cometerse (nullum crimen sine lege) y que permitió la delación, el ajuste de cuentas, el embargo de bienes, el destierro, etc., sin más base que los testimonios de los vencedores. Un libro que, sin entrar en la valoración moral o política, muestra la perversión de ciertas personas que nunca han pagado (ni pagarán ya) las injusticias cometidas a sabiendas. Un libro que parece la trastienda legal de muchos de esos relatos de Max Aub arriba citados.

Sesquidécada: junio 1995

No me he equivocado en mi sesquidécada: El mes de junio pasó tan rápido que no hubo espacio ni tiempo para recordar lecturas de hace 15 años; como dicen en los medios, "la actualidad manda".
Por otro lado, hubiera dejado correr las lecturas de aquel junio de 1995, por escasas e insustanciales, si no hubiese caído en la cuenta de que tras la sequía se escondían los exámenes de la facultad, una presión que apenas me permitió leer un manual de semántica de Stephen Ullmann, una novelita ligera de Ramón Gómez de la Serna, El caballero del hongo gris, otra de Georges Simenon, El hombre que miraba pasar los trenes, y, por último una novela de guerra de Pere Calders, Unitats de xoc. Cuatro lecturas en un mes, en aquellos años sin Internet, sin Reader, sin Twitter... es como no haber leído nada.
Saber que detrás de ello se hallaban los exámenes me ha decidido a escribir esta nota, aunque sea con retraso, porque ahora también es tiempo de oposiciones, esos terribles encuentros con la administración, con los compañeros y con uno mismo. Y, del mismo modo que nunca un examen de facultad daba cuenta con justicia de lo que uno sabía de la materia, los tribunales de oposición tampoco podrán valorar en su justa medida a todos aquellos que pasan por el trance opositor.
Creo que las oposiciones son el sistema menos injusto de los posibles, algo que no implica que sean perfectas o intocables. Supongo que podrían afinarse los criterios y mecanismos de valoración de los opositores con el fin de evitar la picaresca, que siempre la hay. Mientras tanto, la única receta válida para los que han quedado en la cuneta es presentarse año tras año, pues, desde mi experiencia personal, sé muy bien que uno no aprueba la oposición, sino que es la oposición la que te elige como ganador cuando te ve maduro.
Conozco un grupo de magníficas personas que no se rinden y se presentan año tras año, conscientes de que tarde o temprano la puerta grande se abrirá para ellos y ellas; les dedico esta nota para que sepan lo mucho que los admiro. Aprobar la oposición no será para ellos una suerte, sino el broche de un esfuerzo continuo por mejorar. Ánimo.

Crédito de la imagen: 'The stack'