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23 abril 2016

Cervantes, siempre



Lanzamos a la aulas el proyecto Quijote News como recordatorio de la publicación de la segunda parte del Quijote y volvemos ahora conmemorando la muerte de Cervantes. En unas fechas en las que instituciones y medios de comunicación quieren reivindicar nuestro clásico, habría que recordar que el amor por la literatura se fragua en las aulas, en la formación de jóvenes lectores, en el aprecio desde la infancia de figuras universales que forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad. Es innegable que es un deber conmemorar a Cervantes en estos días y en estas circunstancias que nos colocan, a veces, demasiado cerca de la sociedad del Barroco. Pero el verdadero deber de las instituciones consiste en promover una Escuela en la que el arte y la cultura sean valores destacados. Leer el Quijote en las aulas no debería ser una obligación, sino una actividad deleitosa y educativa, pero eso requiere un esfuerzo de toda la sociedad, no el trabajo abnegado y solitario de unos pocos docentes.
En este proyecto, en el que han participado 40 centros de toda España, cientos de niños y jóvenes han leído a Cervantes, han recreado las aventuras de sus personajes y han construido nuevas historias que mantienen viva su memoria. Los clásicos tienen esa virtud, permanecer siempre vivos, abrir nuevos sentidos con cada lectura.
Muchos olvidarán a Cervantes y al Quijote hasta dentro de diez o veinticinco años, cuando una fecha señalada les avise desde la agenda. Sin embargo, para quienes viven las aulas con pasión, cualquier ocasión será propicia para volver a recorrer los caminos de la Mancha. En las aulas, Cervantes y el Quijote siempre son celebrados con la lectura y la relectura; en las aulas, los clásicos nunca mueren. Muchas gracias a todos los que habéis hecho posible este proyecto.

Otras entradas en el blog sobre este proyecto:

13 enero 2016

Hoy me he encontrado con la Celestina…


Estaba en un centro comercial y la he visto pasar. No me he asustado al verla y ni siquiera me he sorprendido demasiado; por el contrario, me ha alegrado encontrarla después de casi seis años. No, no me refiero a la verdadera alcahueta de Rojas, que lleva siglos muerta y enterrada, sino a una antigua alumna que hizo el papel de Celestina en un memorable proyecto de aula que dio como resultado una adaptación cinematográfica del clásico que se acerca a las 80.000 visitas. He contado en muchas jornadas y cursos que aquella Celestina de mis alumnos de bachiller en 2010 supuso mi epifanía audiovisual, una auténtica caída del caballo metodológico que me impulsó a virar hacia proyectos multimedia y a la progresiva introducción de la narrativa digital en el aula, antes incluso de que el storytelling educativo se convirtiera en trending topic. En aquella ocasión, los alumnos se organizaron y repartieron papeles según sus habilidades (desde el guionista o la operadora de cámara hasta el encargado de vestuario), se buscaron patrocinadores, resolvieron problemas complejos, movilizaron a familias e instituciones hasta difundir públicamente su trabajo. Dejar que los estudiantes experimenten y romper con las comodidades del rol docente de toda la vida nos lleva casi irremediablemente a esto, a hacer cosas que ni siquiera sabíamos que existían, como el ABP, el storytelling o tantas otras novedades que solo lo son en la medida en que se popularizan en las redes. 
Pero vuelvo a nuestra Celestina, una alumna que ya ha terminado su carrera, que incluso está empezando a trabajar y a cobrar por ello, cosa verdaderamente extraña hoy día entre los jóvenes. Creo que sigue teniendo contacto con Pármeno y Sempronio, con Calisto y Melibea, aunque sus respectivas trayectorias académicas y profesionales hayan ido separándolos con el tiempo. Por lo poco que hemos podido hablar, me parece que ninguno de ellos guarda mal recuerdo de aquella aventura y tampoco creo que les haya perjudicado mucho no haber dedicado más tiempo a la sintaxis o la historia de la literatura. A veces, nos preocupamos demasiado por lo que podemos transmitir a nuestros alumnos, por los saberes que perpetuamos en ellos o por las carencias que no sabemos suplir. Sin embargo, al despedirme de Celestina esta mañana, de lo que me he dado cuenta es de lo mucho que ellos me aportaron en aquel curso, del imborrable recuerdo que dejan y, sobre todo, de la trascendencia que supuso su empeño colectivo para mi manera de abordar las clases y para modificar la visión de lo que realmente importa en la educación: el esfuerzo por mejorar y la ilusión por aprender. Ellos lo consiguieron y yo también.



01 julio 2015

20 años después: de la idea al aula



El proyecto "20 años después..." nació como prototipo en un MOOC sobre ABP; curiosamente en aquel curso en el que practiqué el diseño de proyectos es el mismo en el que recientemente he ejercido como curador de contenidos. "20 años después..." plantea el análisis de cuentos tradicionales para llegar a una dramatización del encuentro de sus personajes 20 años después. Aquel prototipo ideal lo hemos llevado durante este curso al aula de 2º de ESO, con una pequeña incursión en el PQPI. Ya conté en el blog los resultados de la primera fase, allá por noviembre; durante el segundo trimestre no avanzamos mucho porque estábamos liados con el Plan Lector de la Luz, pero en la tercera evaluación le dimos el empujón a la segunda fase y culminamos el proyecto.


Enlaces IES Bovalar:
Ha sido un proyecto con el que hemos disfrutado mucho, sobre todo si tenemos en cuenta que los grupos de 2º de ESO no suelen ser fáciles de gestionar, al menos en mi centro. En la mayoría de grupos estábamos dos profes, mi compañera Elena Cervero y yo, como ya he explicado en otras ocasiones; incluso en uno de ellos, que no podíamos desdoblar, nos uníamos solo para el proyecto, ya que eran 35 alumnos. He tratado de documentar todo el proceso, porque como he dicho alguna vez las tareas no son solo vídeos y presentaciones, sino que hay muchísimo trabajo de lectura, planificación, escritura y reescritura; también ha habido mucha coevaluación en las fases de exposición oral.


El proyecto tuvo un diseño colaborativo mientras se fraguaba en el curso ya mencionado, pero durante el desarrollo invité a los socios a que participaran libremente, sin condiciones, con toda la flexibilidad que exigiese su contexto. Eso ha proporcionado al proyecto unos socios de calidad:
Lugar destacado merece también la colaboración de Vanesa Marín y sus alumnos de 2º de Primaria, que vinieron a escuchar los cuentos y que acabaron contándolos mucho mejor que los supuestos expertos. Esto nos compensó que no hubiese ningún familiar para contar cuentos (sin duda, algo estamos haciendo mal cuando pedimos a las familias que vengan a participar y nadie responde).
Como decía, estamos muy contentos, pues tanto el trabajo de los cuadernos de aula, como los productos finales, han sido satisfactorios. El final de curso nos ha pillado trabajando simultáneamente los poemas y los videoencuentros 20 años después, lo que ha convertido las clases en espacios de trabajo casi frenético, sin lugar para el aburrimiento (lo decían ellos, ojo). También, por primera vez, creo, ha funcionado bien la coordinación con el Departamento de Orientación y con Lourdes Sáez, la profesora de Pedagogía Terapéutica, hasta el punto de que dos de las alumnas con N.E.E. han seguido el proyecto de principio a fin, completando todas las tareas dentro de su nivel de competencia, algo que demuestra la eficacia del ABP para la integración y las adaptaciones curriculares. 
A continuación os dejo todos los materiales para que podáis curiosear y preguntar. Agradezco a todos los socios y socias la paciencia y el apoyo ante el "hostigamiento educativo" al que los he sometido durante el año; aquí queda también recogido parte de su trabajo.

P.D: Hablé de este proyecto en las XI Jornadas Novadors 2014 en Gandía y volveré a hablar de ello en las próximas XII Jornadas Novadors 2015 en Vinarós, este viernes. Estáis avisados.

14 mayo 2015

Comienza otra aventura: #ABPmooc_INTEF


En la Escuela siempre he detectado entre los docentes un miedo exagerado al cambio, una prevención casi proverbial ante las novedades. Algunos hablan de renuncia a salir de la zona de confort, pero yo creo que es más una cuestión de precaución o de inseguridad, motivada tal vez por la excesiva responsabilidad ante un posible fracaso. Sin embargo, me parece fundamental que los docentes experimenten métodos nuevos, que se arriesguen a buscar por su cuenta, solos o con ayuda, alguna experiencia que les permita descubrir nuevos caminos. En esa búsqueda estamos inmersos en las redes educativas desde hace tiempo, con los blogs, con las TIC, con los proyectos, siempre trasteando con herramientas o con metodologías que tienen mayor o menor éxito. En mis cursos de formación siempre incluyo un corolario que dice: "si tratas de ser mejor, tienes todo el derecho a equivocarte". Ese corolario y el verso de Machado "se hace camino al andar" son los elementos de partida para una aventura a la que os quiero invitar desde el blog: el curso ABP MOOC del INTEF, un curso masivo, abierto y online dedicado a iniciarse en el Aprendizaje Basado en Proyectos. Se trata de un curso coordinado por Fernando Trujillo, gran profesional y buen amigo de la red desde hace muchos años, en el que Belén Rojas se encarga de dinamizar las tareas y en el que yo me ocuparé de la selección y difusión de contenidos destacados, a través de las redes (con el hashtag #ABPmooc_INTEF) y del blog del MOOC.

¿Por qué apuntarse a este curso?
  • Porque nos anima a poner en práctica metodologías distintas.
  • Porque permite conocer herramientas nuevas.
  • Porque pone en contacto a docentes con afinidades educativas.
  • Porque nos fuerza a salir del anonimato.
  • Porque nos ayuda a perder el miedo a los cambios.
  • Porque un docente no puede renunciar a seguir aprendiendo.
  • Porque es un curso abierto en el que todos aprendemos un poco.
Y ¿cómo sé todo esto? Porque el proyecto "20 años después...", que estamos trabajando actualmente en el aula, surgió de un curso que hice como éste, y porque muchos de los profes cuyos proyectos envidio hoy día los conocí en aquel viaje virtual. Así que os animo a que os apuntéis y hagáis realidad el verso de Machado.



13 abril 2015

No soy yo, son ellos


Aunque es habitual entre los profes usar las palabras que dan título a esta nota como muestra de una fingida modestia, no es este el propósito con el que las recojo en esta ocasión. He visitado Gijón hace muy poco para impartir (o compartir, mejor) unas jornadas formativas en diversos foros y me he encontrado varias veces con unos elogios que agradezco pero que debo matizar. Al acabar mis exposiciones, algunos profes comentaban: "¡qué trabajos más interesantes haces!", a lo que siempre tenía que responder: "lo que he enseñado no son mis trabajos, sino los de mis alumnos".
Es posible que mi mayor mérito sea el de ser pesado y de no cansarme de mostrar lo que hacemos en clase. Desde hace tiempo, en el blog, en las redes o en los eventos educativos, insisto en la necesidad de difundir el trabajo de aula, independientemente de lo llamativo o innovador que sea. Los profes tenemos que asumir esa tarea de abrir el aula como algo fundamental. Muchos de los trabajos que muestro en jornadas y cursos no son brillantes: tienen fallos, son simples, esconden vicios o descuidos garrafales... pero son los trabajos de mis alumnos, con sus luces y sus sombras. Está claro que suelo enseñar los más originales, pero todos los demás también están en la red y, lo que es más importante, también está visible en parte la trastienda de todos ellos. Esta era otra de las cuestiones que quería comentar: mi trabajo no es que mis alumnos hagan vídeos divertidos o creativos; eso es un elemento más de las tareas, pero no el objetivo final. En todos los proyectos hay una gran parte del trabajo que no sale a la luz, como en un iceberg. Cuando trabajamos con Google Drive es fácil colgar los documentos de trabajo (portfolios o sitios web de algunos proyectos, por ejemplo), pero en otras ocasiones, ese esfuerzo queda en las libretas o en borradores que permanecen en la sombra. Esos trabajos -textos expositivos, instructivos, guiones, resúmenes, biografías, etc.- también son tareas suyas, tareas en las que ejerzo mi tutela curricular tanto como en el desarrollo de las competencias digitales o la alfabetización audiovisual. Por eso, son mis alumnos y alumnas quienes merecen todos los elogios. Y por ellos seguiré contando todo lo que pase en el aula.

En cuanto a mi ponencia en Gijón, os dejo los materiales, tanto la presentación como el vídeo del streaming. Como dije en la charla, si durante un tiempo hemos permanecido al margen de la ley desarrollando metodologías que muchos consideraban cuanto menos dudosas, quizá valga la pena seguir siendo un forajido educativo y tratar de promover un cambio para ese posible BOE de 2020. No creo que sea fácil, pero tampoco es sencillo para muchos de nosotros resignarnos al fracaso o a la rutina. ¿Cuáles serían esos objetivos?
  • Dar prioridad a las competencias 
  • Abolir los deberes 
  • Flexibilizar etapas y niveles 
  • Aprendizaje móvil y ubicuo 
  • Trabajo por ámbitos 
  • Pedagogía de la lentitud 
  • Invisibilidad de las TIC 
  • Derribar los muros de aulas y centros
  • Desaparición de las notas numéricas 
  • Leyes educativas del siglo XXI
De momento, sólo una lista de aspiraciones y deseos, que quizá se vayan cumpliendo si nos empeñamos en empezar a cambiar nosotros mismos.

Por último, aprovecho para mostrar mi agradecimiento: a mi amigo Xulio Berros, que me acompañó en el periplo asturiano como un estupendo cicerone; a Lucía Álvarez y Alberto García, a quienes admiro desde hace tiempo y con quienes pude charlar un rato; a los equipos docentes del CPR Gijón Oriente, del IES Emilio Alarcos, del CP El Lloréu y de la CEPA de Gijón, que me abrieron sus puertas y mostraron su gran profesionalidad y una gran cordialidad; a Queli Fueyo y a sus alumnos de Pedagogía, por la magnífica iniciativa de compartir experiencias reales de aula con alumnado de Primaria; y finalmente a todos los profes que dedicaron un poco de su tiempo a escuchar todas estas experiencias de las que solo soy un mero relator, porque el protagonista no soy yo, son ellos.

10 marzo 2015

Festina lente: aprender sin prisas


Al hilo del Slow movement (ciudades lentas, educación lenta o pedagogía del caracol) la introducción de metodologías basadas en proyectos (ABP) me lleva cada día más a no tener prisas, a dejar que los procesos ocupen paulatinamente más tiempo en el aula y que la clase acabe convertida en un taller de producción en lugar de un auditorio de explicaciones. Por ejemplo, lo último que hemos estado trabajando en 2º de ESO es el Plan Lector del Año Internacional de la Luz. Los Planes Lectores, a pesar de ser de obligado cumplimiento y de afectar a TODAS las áreas del currículo, son una especie de leyenda urbana en los institutos, algo de lo que todos hablan sin haberlo visto o sin saber bien cómo aplicarlo. Por suerte, en mi centro somos bastante pesados y llevamos unos años promoviendo actividades globales para que todos los departamentos se impliquen en ello. A fin de cuentas no es tan difícil: en un plan lector se ha de leer de manera comprensiva, se ha de extraer información, se ha de reelaborar y se ha de presentar, es decir, competencias básicas, competencias clave de todas las asignaturas.
Para nuestra actividad, elegimos cuatro bloques dentro del tema de la luz. La ficha es esta:


A partir de aquí, tenían que trabajar en pareja, buscando información en sus casas pero trayéndola en bruto al aula para sintetizarla en clase con nuestra ayuda. Una vez preparada esa síntesis, la actividad se abría en dos líneas:

a) Un breve trabajo monográfico que debía cumplir los requisitos formales y de contenido exigidos para ello: portada, índice, epígrafes, bibliografía, tipo de letra, números de página, etc.
b) Un mural de cartulina con imágenes y notas aclaratorias.
Además, en la libreta debían recoger una memoria de lo que se había ido haciendo día a día.

Para trabajar a gusto en grupo con murales, ordenadores y material fungible, desarrollamos la actividad en la biblioteca del centro, que acabó convertida casi en un scriptorium medieval. Debo decir que las tres semanas que nos ocupó esta tarea fueron frenéticas y que ni siquiera los dos profes que compartimos docencia dábamos abasto a supervisar y ayudar con las tareas. Eso sí, podemos dar fe de que todo el trabajo se hacía en el aula, pues cada pareja tenía su carpeta de material y estaba prohibido llevarse los deberes a casa. Con el trabajo artesanal de los murales, también comprobamos que todos los alumnos al final hacían algo, bien en su pareja o bien ayudando a otros (se daban casos de "subcontratación de especialistas", por ejemplo en hacer títulos o dibujos).

Al acabar los trabajos, cada pareja exponía su mural y explicaba tanto el contenido como la disposición del mural y el reparto de tareas. Esta exposición se evaluaba por parte de sus compañeros con una rúbrica de evaluación. Con ello también verificamos que este modo de trabajar había dado como resultado un aprendizaje real, pues el alumnado sabía responder las preguntas trampa que lanzaban algunos de sus compañeros. Los resultados de los murales y un fragmento de exposición podéis verlos en este vídeo:


Siguiendo el curso de este Plan Lector, dado que dentro de los textos argumentativos explicamos siempre la instancia como género de interés, aprovechamos para redactar instancias protestando por el exceso de iluminación urbana y su impacto en la contaminación lumínica. Curiosamente, esto nos sirvió también a los profes para aprender mucho más sobre las leyes actuales al respecto.
El redactado de la instancia también sigue esta pedagogía de la lentitud, pues las instancias se revisan una y otra vez hasta que están perfectas. Esta tarea cobra sentido también en la evaluación, ya que en el examen ya tienen que redactar una instancia siguiendo este modelo que se ha trabajado a conciencia en el aula. Hay alumnos que a la segunda vez ya la tienen lista, pero otros llegan a hacer cuatro o cinco borradores. Ello obliga a que los profes estemos en clase supervisando y corrigiendo continuamente: ortografía, pragmática, cuestiones formales... Para evitar tiempos muertos en el aula, se combina la instancia con otros textos como el anuncio por palabras. Os dejo una muestra de una de las libretas con tres borradores y la definitiva:

Clic en la imagen para ampliar

Como decía al principio, creo que este es el camino para desarrollar destrezas básicas. Muchos docentes se quejan de que el alumnado no sabe buscar información, que no sabe redactar un trabajo, que no sigue las normas mínimas de presentación. Curiosamente, nuestros alumnos reconocían que nadie les había dicho jamás cómo tenían que hacerlo y que de ese modo era difícil que lo hiciesen bien. En la Escuela, en lugar de correr tanto de unidad en unidad, más nos valdría ir paso a paso caminando sobre seguro: vísteme despacio, que tengo prisa, o festina lente que decían los romanos.

Crédito de la imagen: 'snails & math'

02 marzo 2015

El ABP y la paella


Estamos en los albores de marzo y brotan con la primavera los proyectos en las aulas. Ahí tenemos, por ejemplo, Quijote News o las Infografías educativas o Van Gogh 2015, entre otros. También florecen cursos de formación, como los que organiza el INTEF y otros más cercanos como las jornadas y el curso de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) en el que he participado recientemente, organizado por el Cefire de Castellón, del que hablaré al final de esta nota.

Llevamos ya mucho tiempo compartiendo proyectos en las redes, la mayoría de ellos colaborativos. No sé si todos los que he llevado al aula han seguido al pie de la letra los postulados del ABP. Eso sí, cuando leí la Orden del BOE, que apunta las orientaciones metodológicas para trabajar por proyectos (léanse las páginas 17-18 del documento), por lo menos me sentí identificado en la acción y en la intención. Conozco la teoría del ABP bastante bien y me gusta; por eso siempre he tratado de cambiar mi aula en la línea de esos enfoques. Sin embargo, como ocurre con la paella, hay tantas fórmulas del ABP como docentes, o más bien habría que decir como aulas. Porque, al igual que la paella, cada docente debe elaborar su plato con los ingredientes que tiene a mano y con la tradición que ha heredado. Por estas tierras, por ejemplo, a la paella se le pone costilla de cerdo, un anatema para los de pueblos más al sur; en otros lares, añaden romero o tomillo, incluso cebolla. Los puristas se echan las manos a la cabeza porque no conciben semejantes atropellos. Parece evidente que el "arroz con cosas" que se ofrece en muchos lugares no debería llamarse paella, pero, ¿dónde está el límite?
Como decía, algo similar ocurre con el ABP, que también tiene sus puristas y exegetas. ¿Hay ABP sin trabajo cooperativo? ¿Hay ABP sin uso de las TIC? ¿Hay ABP sin socialización fuera del aula? ¿Y sin pregunta o producto final? De todo esto se habla en los cursos y jornadas sobre ABP, y yo me acuerdo entonces de la paella con costillas, que bien buena está. Los de lengua conocemos bien una dicotomía saussuriana fundamental, la de lengua y habla, esto es, el sistema ideal y abstracto, y su ejecución real y concreta. Llevar el Aprendizaje Basado en Proyectos al aula como sistema abstracto es imposible, tanto como encontrar la receta original de la paella, pero cada docente debería saber actuar en su aula de acuerdo con los principios que lo rigen, adaptándose a las circunstancias propias de su formación, de sus intereses y del propio contexto educativo en el que se halla. Sin embargo, deberíamos reflexionar en esos cursos y jornadas acerca de cuáles son los límites que separan el ABP de los "proyectos con cosas". Por si sirve de consuelo, tampoco yo los tengo claros, aunque intento cada vez aproximarme más al ideal. 

Después de este preludio gastronómico, doy paso a la crónica de las Jornadas #CsABP. En estas jornadas pude charlar un rato con buenos colegas como Jordi Doménech, Jordi Martí o Ramón Paraíso, además de otros muchos docentes a los que veo más a menudo. Por mi parte, estuve contando los aciertos y errores de un proyecto que llevé a las aulas hace un par de años: "Vamos a venderlo todo". Como ya lo expliqué aquí, os dejo los vídeos (gracias a Sergio Mestre) y el enlace a la presentación:

Para cerrar las jornadas, alguien tuvo la idea de contratar a dos farsantes (en su acepción más literal) para hablar de ABP y TIC con el tono de una charla intrascendente de taberna. Solo os dejo una imagen que puede dar idea aproximada del resultado. Por suerte, mi histriónico compañero Juanfra Álvarez supo dar el toque de seriedad que la ocasión requería (*).


Tras las jornadas, ha dado comienzo un curso de ABP en siete días cuya sesión inicial corrió a cargo de mi compañero de centro (y de PQPI) Francesc Collado y de un servidor. Se trataba de un minitaller para abrir boca y para esbozar in situ un proyecto. Es evidente que los límites de tiempo no dieron para mucho, pero resultó curioso comprobar que hay numerosos docentes que apuestan por el cambio metodológico y que está dispuestos a formarse para ello, lo que es sin duda motivo de alegría en estos tiempos inciertos.




(*) ADENDA 7/03/15:
Disponible el vídeo de la charla sobre ABP y TIC:



03 noviembre 2014

20 años después. Cuentacuentos en 2º ESO


En este primer trimestre estamos trabajando en 2º de ESO (y también en PQPI-2º) el proyecto "20 años después..." cuya fase inicial consiste en analizar cuentos tradicionales, descomponer las distintas tipologías textuales presentes en ellos, redactar versiones modernizadas y actuar como cuentacuentos para los compañeros de clase.
He comentado en más de una ocasión la necesidad de adoptar pedagogías activas en el aula, basadas en enfoques comunicativos reales, que exijan al alumnado el desarrollo de habilidades más allá del rellenado de huecos o del copia-pega. Sé que muchas veces los proyectos tienen un lado visible que no evidencia la faena que hay detrás. En este proyecto (cuyos enlaces aparecen al final de esta nota) acabamos de completar la primera fase con la grabación de vídeos, pero en la trastienda hay más de tres semanas de trabajo intenso en el aula, con teoría sobre la narración, con escritura, con correcciones ortográficas y macrotextuales, con revisión de borradores, con ejercicios de coevaluación, con reflexión sobre los errores propios y ajenos en la expresión oral... Todo ese trabajo también forma parte del proyecto, aunque no se vea. Por eso me he tomado la molestia de enseñarlo mínimamente en un vídeo.


Finalmente, aunque todavía quedan unos pocos por editar y las tradicionales tomas falsas, os animo a ver los vídeos de cuentacuentos de mis alumnos. Me parece que se han esforzado bastante por resultar eficaces en su tarea, a pesar de la vergüenza y el miedo. De momento, han roto esa barrera que los bloquea a la hora de hablar en público y han tomado conciencia de muchos de sus errores y aciertos. Seguro que en fases posteriores se desenvuelven mejor.

Enlaces relacionados con el proyecto "20 años después..."

25 octubre 2014

Enredado en el ABP

A veces ocurre que uno anda buscando algo y resulta que lo lleva puesto. Lo curioso es observar que también sucede cuando hablamos de metodología docente. Quienes se adentran en el mundo del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP o PBL) reconocen que llevaban tiempo haciendo algo parecido o, al menos, se hallaban en el camino que conducía a ello. En efecto, nada nuevo hay bajo el sol; el ABP bebe de diversas fuentes que desde hace años ofrecen alternativas a los métodos tradicionales. El ABP resurge ahora con fuerza para tratar de dar respuesta al fracaso escolar y a las exigencias del mundo actual; para ello se ha sistematizado el método y se ha enriquecido con el aporte de las TIC.
Personalmente, cuando llegué a la teorización del ABP, me encontré con el andamiaje que echaba en falta en mis escarceos metodológicos. Ya conocéis proyectos como Callejeros literarios o Piénsame el amor..., de modo que no es necesario explicar que se puede trabajar por proyectos en el aula de Secundaria o Bachiller, que siempre es posible adaptar la metodología del ABP a cualquier contexto, mientras mantengamos la mirada puesta en lo importante, en las competencias.
En estos días hemos comenzado un nuevo curso del INTEF sobre ABP, del cual soy tutor. A pesar de que circularán por la red gran cantidad de recursos actualizados, aprovecho esta nota del blog para recopilar algunos de los recursos propios que he ido acumulando en los últimos tiempos. También aprovecho para animar a mis colegas para que apliquen enfoques didácticos basados en la acción, sea el ABP, la clase invertida o cualquier otro método que exija la implicación y participación del alumnado en la construcción de aprendizajes significativos (y que ello no sea palabrería hueca de burocracia docente).


También os pueden interesar algunas reflexiones sobre la evaluación en los cursos del profesorado:

15 julio 2014

Novadors y buena compañía



Mi primer Novadors fue en 2009 y llegué a él de la mano de mi maestra y mentora en el mundo de las TIC: Ana Ovando. Aquel Novadors, junto a Getxolinguae y Espiral Edublogs supusieron la confirmación de que mis ídolos de la red eran personas de carne y hueso; de hecho, algunos de ellos acabaron siendo buenos amigos en la red y fuera de ella.
Hoy día me resulta imposible hacer una crónica de mi paso por Novadors14 y mencionar a todos aquellos con los que compartí aunque fuese unos minutos. Estos encuentros presenciales tienen sus ventajas y sus inconvenientes: por un lado, puedes abrazar a esa gente a la que conoces en lo virtual y echas de menos en lo presencial, pero por otro resulta complicado hablar con todos en tan poco tiempo. No insistiré en la emoción de poner cara a tantos avatares de Twitter o el placer de tomarse un aperitivo con profesionales a quienes admiras profundamente. Si queréis conocer todo lo que pasó, os recomiendo que rebusquéis entre los enlaces que recopiló Sergio Mestre en este storify.


Ante la incapacidad de mencionar uno a uno sin dejarme a nadie, en esta nota voy a agradecer de manera general el cariño de todos los que acompañaron en esa jornada y también manifestar mi particular reconocimiento a Juanfra Álvarez por su paciencia y profesionalidad durante el taller y las pechakuchas. 
De paso, aprovecho para enlazar mi pechakucha "Sueñan los profes con tareas eclécticas", en la que se hacía referencia al proyecto "20 años después...", que surgió a partir del MOOC sobre Aprendizaje Basado en Proyectos del INTEF, y del que podéis encontrar más información en mi blog De textos.
Gracias a las ubicuas tecnologías, tenéis ocasión de ver y escuchar la pechakucha en distintos formatos y desde distintos puntos de vista, pero no os preocupéis, porque, en el fondo, lo que importa es soñar.
Feliz verano
 

14 junio 2014

Ortografía, cómic y dieta saludable.


Se nos acaba el curso y con él los proyectos que iniciamos con tanta ilusión como incertidumbre. Estos días estoy recopilando en 2º de ESO los cómics que forman parte del proyecto "Ortografía y dieta saludable" (una adaptación para nuestro Plan Lector dentro del proyecto Ortografía y cómic), en la que hemos trabajado por parejas las reglas de ortografía y algunos principios de la dieta mediterránea. Durante la primera evaluación, nos aproximamos al concepto de "la clase al revés" con explicaciones en vídeo de los alumnos. En el siguiente trimestre, trabajamos el texto expositivo-argumentativo mediante murales y exposiciones orales. Finalmente, en este último tramo, hemos utilizado el cómic como herramienta de síntesis para que los personajes hablasen de dieta saludable y también de ortografía; sobre todo, los alumnos han utilizado Pixton, una herramienta a la que dedicamos una sesión en clase para conocer su funcionamiento (*). Algunos guiones han captado bien el sentido de la actividad y creo que ha valido la pena ligarlo al Plan Lector de centro, pues se ha visto reforzado por  tareas de otras asignaturas. Hemos recogido todos los materiales en el storify que abre esta nota; también podéis ver los cómics en un tablero de Pinterest: Ortografía, cómic y dieta saludable. Por último, quiero agradecer a Pilar Román que me brindase la oportunidad de participar en este proyecto con el que nos lo hemos pasado bastante bien.

(*) Si os animáis con Pixton, tened en cuenta que: a) si son menores tienen que poner una cuenta de correo de adulto para confirmar -también se puede mentir con la edad-; b) el correo de confirmación de cuenta suele ir derivado a la bandeja de spam, así que hay que buscarlo bien pues no deja publicar cómics si no se ha confirmado la cuenta; c) si la conexión es lenta, cuesta cargar los editores de viñetas; d) en aulas virtuales, puede que no carguen todas las cuentas. En nuestro caso, lo han ido haciendo en casa y dedicábamos algunos ratos sueltos a solucionar problemas.

30 mayo 2014

La práctica hace al maestro... o no


El lunes pasado este blog cumplió ocho años. En todo este tiempo de vida bloguera apenas he hablado de un asunto que ocupa buena parte de mi oficio: la formación del profesorado. Es ésta una faceta en la que me inicié de manera activa en 2007 y en la que todavía sigo interviniendo con bastante asiduidad. Reconozco que empecé a impartir cursos de formación porque no me gustaban los que recibía; no se me entienda mal: no sugiero que mis cursos sean mejores que los de los demás, sino simplemente que como alumno me aburría y como profe no puedo hacerlo por el empeño que pongo en ello. Es algo así como lo que dicen las parejas rotas, "no ha sido culpa tuya, sino mía".
La formación del profesorado es un tema del que no resulta fácil hablar sin tapujos. Me parece que este oficio nuestro es de los pocos en los que los grandes profesionales se atreven a jactarse de que no necesitan formación, alegando que "la práctica hace al maestro". Si lo pensáis bien, nada impide que un pésimo licenciado esté toda su vida dando clase sin tener ni remota idea de lo que hace. Al menos mientras mantenga un alto índice de aprobados. La formación en nuestro colectivo está entendida tradicionalmente como "asistencia o participación en cursos", nunca vinculada a su aprovechamiento, asimilación o relación con la práctica de aula. De hecho, parece que hay una desconexión total entre "formación" y "práctica docente", como si ambas esferas fuesen universos paralelos que nunca se han de tocar. Podríamos hablar incluso de la "burbuja formativa", esa oferta de los últimos años en la que había cursos de todo y para todos, cursos que ofrecían propuestas, enfoques o métodos cuyo contacto con la realidad del aula era pura ficción. Todos hemos sido cómplices, sí, de esa burbuja que solo servía para conseguir créditos y afianzar sexenios: una formación por encima de nuestras posibilidades.
No sé cuál es el camino correcto para abordar la formación docente. He hablado con muchos asesores que se muestran preocupados porque ya no saben cómo promover cursos: incluso ofertando en el propio centro, los docentes se resisten a participar. Por ello, la administración, aplicando aquello de "a grandes problemas, grandes soluciones", ha apostado por la formación on line, probablemente tan efectiva, pero más barata. La clave de todo ello es que tal vez, como ocurre con la política, hayamos llegado al punto de no tomarnos en serio algo que deberíamos considerar fundamental. Digo fundamental porque sé bien que la formación es muy necesaria, no solo para la mejora y la innovación, sino también para la calidad docente.
Para ilustrar estas afirmaciones, voy a poner un ejemplo personal reciente. Quienes me conocen saben que llevo más de cuatro años colaborando en el diseño e implementación de proyectos educativos en el aula. Para hacerlo con mediano éxito, he tenido que formarme y autoformarme: sobre todo lo he hecho leyendo blogs, artículos didácticos, aprendiendo de compañeros, etc. La parte práctica la tenía consolidada, sin duda, y podría haberme quedado ahí, señor de mi rutina, pontífice de mi saber hacer. Sin embargo, cuando a finales del año pasado tuve la ocasión de ejercer de tutor de un curso de "Aprendizaje Basado en Proyectos" para el INTEF, pude comprobar que me faltaban bases teóricas y que desde la atalaya de la tutoría de otros docentes estaba aprendiendo también sobre mis propios errores. De nuevo podría haberme quedado ahí, pues ya tenía la teoría y la práctica; pero me faltaba el tercer lado del triángulo formativo: la visión del aprendiz. Después de tantos años, no había sido juzgado ni evaluado, lo que ponía de manifiesto esa carencia en mi metodología. Así que, en el último MOOC sobre ABP, en el que he participado como "alumno raso" he podido ver lo complicado que resulta a veces cumplir con los deberes, completar tareas, colaborar con colegas, tomar decisiones... y, en especial, lo duro que resulta ser evaluado. 
El punto de la evaluación es el último que quería tratar. Los docentes nos formamos poco y mal. Al menos en la formación estándar, esa que da créditos, porque otra cosa son los eventos educativos y la autoformación. Nos formamos mal porque no nos creemos que otros sepan más o enseñen mejor, porque no nos interesa tanta teoría, porque, mientras el profe explica, buscamos ofertas de viaje o hacemos dibujitos hipnóticos en la libreta, porque firmamos y nos vamos... pero, sobre todo, porque aceptamos de mala gana que nos evalúen. Si dicen que el médico es el peor enfermo, el docente es sin duda el peor alumno. Tanto en el curso del INTEF como en el MOOC que acabo de mencionar han sido muy frecuentes las quejas por evaluaciones injustas, bien por la falta de feedback o comentarios que aclarasen los puntos negativos o bien porque evaluadores y/o evaluados no habían siquiera leído las rúbricas. Yo mismo he tratado de colar algunas tareas un poco flojas y he sido descubierto por colegas que me lo han hecho notar; aún así, en otras ocasiones, he recibido calificaciones bajas sin ninguna aclaración, lo que me ha hecho pensar: "¿Son tan rigurosos esos profes consigo mismos como lo son con los demás?" Reconozco que ese tema ha sido para mí una auténtica "caída del caballo" que me ha hecho reflexionar sobre mi propio modo de evaluar (incluso lo hice explícito en mi blog del MOOC). ¿Qué garantías tenemos de que evaluamos bien a nuestros alumnos? ¿Recibimos u ofrecemos comentarios acerca del acto de evaluar? ¿Qué nos hace pensar que estamos trabajando bien? ¿Quién le dice al profe que lo hace mal? ¿Quién le pone el cascabel al gato?
Cómo veis, había empezado a hablar de formación y acabo haciéndolo de evaluación. No puedo ofrecer respuestas acerca del mejor modo de formar a los docentes, porque en ello hay factores que escapan a mi control (cuánto dinero dedicar, quién debe diseñar la formación de un centro, quiénes están en condiciones de evaluar a un docente....). No obstante, creo que debemos tomar conciencia de que sin formación real, sin someternos periódicamente a una evaluación de nuestras capacidades docentes, es muy probable que estemos viviendo en una burbuja de satisfacción profesional que poco tiene que ver con la realidad. Tal vez sea cierto que la práctica hace al maestro, pero no sabemos si lo hace bueno, regular o malo.