25 marzo 2026

Caminos de agua. Ríos y literatura

El historiador Fernando Peña acaba de publicar una obra difícil de clasificar, Caminos de agua. Viajes literarios por los ríos, en la que nos lleva de la mano de diversos escritores a través de los ríos del mundo. No es este libro un ensayo sobre la geografía fluvial, ni tampoco de crítica literaria. Ni siquiera tiene aspiraciones de divulgación histórica. Es simplemente (o no tan simplemente) un elogio filosófico y sentimental de la magia de los ríos. Y como si fuese un río, la lectura fluye entre rápidos y meandros, surcando los siglos y llevándonos de Asia a América, pasando por Europa y África. No conviene aquí desmenuzar el listado de autores y ríos, pues creo que siempre agradecerá el lector ir descubriendo por sí mismo los caminos que ha trazado Fernando Peña al escribir esta pequeña joya literaria. Coincido con él en esa atracción por los ríos con toda su carga cultural y un tanto pasional. Los ríos siempre se relacionaron con la vida y la muerte, pero también con la aventura, con la vida, con el amor… 
Me ha encantado reencontrarme en este libro con algunos autores que admiro, como Mark Twain (autor de cabecera en mis lecturas juveniles) o Jerome K. Jerome (con una de las novelas con la que más me he reído en mi vida: Tres hombres en una barca), además de otros muchos nombres de referencia que podréis disfrutar desde la orilla de su lectura. Disfrutad con Fernando Peña de un remanso de paz entre estas aguas literarias y olvidad por unas horas la vorágine del mundo turbulento que se cierne más allá de sus orillas.

Más información:
Caminos de agua. Viajes literarios por los ríos. Fernando Peña Rambla

18 marzo 2026

De crímenes poco ejemplares: La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías


En los primeros años de carrera descubrí a Max Aub y caí rendido ante su obra, algo que habréis notado en alguna ocasión en la que me he referido a él en este blog. No he podido leerlo todo y no creo que nadie lo haya conseguido, porque Max Aub era una máquina de escribir, literalmente: cuando no escribía, leía y nutría así aún más sus escritos. Más aún, Max Aub, bromeaban sus coetáneos cuando publicaba algo. Por esa afición a un autor que cultivó con solvencia todos los géneros posibles (y para mi gusto, la novela y el relato corto con maestría), ahora que me he encontrado con una lectura que convierte a Max Aub en el narrador de un relato casi policíaco, no tengo más remedio que recomendarla para los que pasáis por aquí. La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías, de Pedro Tejada, narra las peripecias en la investigación de un crimen ocurrido en México D.F. en octubre de 1945. Los ancianos y hermanos usureros Miguel y Ángel Villar Lledías fueron asesinados en su casa con gran ensañamiento y, durante la investigación policial, hubo un gran revuelo mediático en la prensa escrita acerca de la autoría y de la posible implicación de su hermana María. Nos encontraríamos ante un true crime más de los muchos que se han puesto de moda en cine y televisión, si no fuese por ese Max Aub narrador que, bajo la maestría de Pedro Tejada, adopta un estilo muy similar al del Aub histórico; no en vano, Tejada es uno de los mayores investigadores de la obra de Aub, y eso se nota. Esta novela se construye bajo la muy probable hipótesis de que el propio Aub hubiese escrito alguna novela o relato a partir de los recortes de prensa hallados por el Pedro Tejada en el archivo de la Fundación Max Aub


Con ese punto de partida, Tejada va hilvanando un diario que nos lleva a través de las pesquisas de la policía, los bulos de los diarios y los chismes y chascarrillos de la “tertulia de los susodichos”. Pedro Tejada capta con gran destreza el tono y estilo de Aub para la narración y acierta también con las voces de los tertulianos, que casi constituyen una especie de coro tragicómico del crimen. Como correspondería a la obra de Aub, aparecen diferentes textos insertos al margen de los recortes (o recortaduras) de prensa: reflexiones, microrrelatos y epitafios, por ejemplo. Estos paratextos no deberían sorprender al lector que ya conoce la obra de Aub, y suponen un acierto más de Tejada a la hora de asumir esa voz aubiana. De este modo, La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías acaba siendo algo más que una novela de crímenes, y se convierte en un diario, en una crónica de sucesos, en un esbozo de guion cinematográfico, en un homenaje a un autor que siempre hay que tener presente... Y no hay que olvidar que también es una novela llena de ironías y guiños dirigidos al lector de hoy, porque, en una época de posverdades, la literatura nos ofrece casi más certezas que la mera realidad.

Más información:
La verdad del caso de los hermanos Villar Lledías, Pedro Tejada Tello


16 marzo 2026

Sesquidécada: marzo 2011


Comenzamos la selección de lecturas de esta sesquidécada con una novela que es también una biografía, la de Leonora Carrington, de la mano de una autora maravillosa: Elena Poniatowska. Leonora es una novela que nos sumerge en la vida de una artista llena de luces y sombras, una vida azarosa en la que el brillo de la gente famosa se empaña con las ambiciones y desencantos de unos entornos en los que reina el egoísmo y la soberbia. Elena Poniatowska sabe construir un relato que huye de los datos para que el personaje histórico se convierta en un personaje literario lleno de matices y humanidad. Solo por ver desfilar a buena parte del mundo artístico de mediados del siglo XX vale la pena leerla.



De Manuel Chaves Nogales os recomiendo casi toda su obra. Creo que El maestro Juan Martínez que estaba allí fue la primera que leí y a partir de ella he ido avanzando en la producción de un autor imprescindible para entender el siglo XX. En ella, Chaves Nogales configura una novela a partir de las experiencias del bailarín y cantaor flamenco Juan Martínez, a quien pilla la revolución rusa en pleno corazón de Rusia. La prosa del autor convierte las peripecias del artista en una auténtica delicia para el lector, en un ejercicio magistral de periodismo literario. 





Por último un libro que más bien es un panfleto, pero que marcó un momento reseñable en nuestra historia reciente y que quizá habría que releer: ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel. En este breve texto se invita a la juventud a rebelarse contra las injusticias y los poderes que buscan una sociedad adormecida y conformista. En aquel momento, hace quince años, estuvimos leyéndolo en clase de bachiller y resultó muy estimulante. Es posible que hoy la respuesta fuese muy diferente. ¿Dónde están aquellos indignados? ¿Qué nos ha quedado del 15M?