03 enero 2023

Sesquidécada: enero 2008

Vamos a por el decimoquinto año de sesquidécadas, un año que me llevará a un curioso bucle de lecturas y relecturas, ya que al acabar coincidiré con el inicio de estas sesquidécadas, en enero de 2009. ¿Tendré que reseñar entonces aquellas relecturas y doblar como un calcetín la sesquidécada o habré de ceñirme exclusivamente a las lecturas contemporáneas? Eso me pasa por no prever con antelación que quince años no son nada...

En cualquier caso, tengo por delante todo un año para reflexionar sobre ello, incluso con la azarosa probabilidad de que deje de escribir aquí o que cierren definitivamente los blogs, cumpliéndose aquel pronóstico que viene de tan lejos. Pero, dejémonoso de elucubraciones y vayamos al lío.


Tenemos en esta sesquidécada un trío de lecturas variadas. Para empezar, un clásico de los superventas, que sigue siendo una buena propuesta para el aula, aunque ya hay película: El niño con el pijama de rayas, de John Boyne. No es necesario explicar su argumento, centrado en los campos de concentración nazis, porque casi todo el mundo ha oído hablar de ello. Es una novela ligera, con un enfoque bastante original y sin demasiados elementos melodramáticos, si exceptuamos su desenlace. Como digo, puede ser una lectura recomendada para trabajar en el aula, ampliando su sentido hacia cualquier tipo de exclusión o xenofobia. 


La segunda novela me marcó bastante en su momento. Se trata de La carretera, de Cormac McCarthy. Es una narración dura, muy en la línea de su autor, con una sobriedad que ayuda a marcar la soledad y devastación que rodea a sus protagonistas. Una road movie distópica que también habla de afecto y esperanza, a su manera. Creo que es un clásico de nuestra época, una obra que ha creado escuela y que merece la pena leer.

Finalmente, recomiendo un ensayo de José Antonio Millán, Perdón, imposible, un libro divulgativo muy ameno sobre cuestiones referidas a la puntuación. Al margen de las cuestiones ortográficas o de estilo, el autor utiliza unos ejemplos y textos sugerentes, que evitan que se convierta en una lectura demasiado técnica. Ideal para ese gramático que todos llevamos dentro. 



12 diciembre 2022

Buscando respuestas en el infierno

Demonios, una novela de medias verdades.

No es fácil reseñar la novela demonios de Javier Vicente Moreno sin desvelar algún elemento esencial de su trama. No se trata de una novela de intriga ni tampoco un drama amoroso que pueda desmontarse si salen a la luz los detalles que el lector desconoce. Pero en el fondo sí que se trata de un drama amoroso con intriga, aunque también podría decirse que es una comedia negra con tintes fantásticos. En mi opinión, esa es la gran virtud de esta obra de Javier Vicente: conseguir que la tragedia se disfrace de comedia a través de un hábil narrador que maneja los hilos de una trama llena de recodos y habitaciones sin visitar. El juego de puntos de vista articula esas zonas de luz y sombra con maestría, dejando al lector a merced de un narrador demiurgo, que administra con rigor y crueldad los datos precisos para descubrir la gran pregunta, esa pregunta que lleva al protagonista a su particular descenso a los infiernos. Se puede apreciar que me gusta el narrador, creo que es el gran logro de la novela, más allá incluso de sus personajes poliédricos y esquivos. He intentado buscarle antecedentes a ese tono erudito, soberbio y socarrón que se gasta en bastantes ocasiones, un estilo que recuerda un poco a Eduardo Mendoza y otro poco a John Kennedy Toole: esa mezcla de lo ácido, lo cómico y lo sórdido están ahí presentes. Por supuesto, hay mucha literatura clásica detrás, referentes que no es necesario desgranar, desde la mitología o la epopeya, hasta la novela decimonónica. Sin embargo, esta intertextualidad se encuentra diluida en una prosa ágil y esmerada, una prosa que busca continuamente la complicidad del lector, de ese lector que es capaz de disfrutar por igual de la sobriedad de Baroja que de la riqueza de Luis Martín-Santos. Así pues, demonios es una novela que merece la pena leer, una primera novela de un autor que tiene mucho que contar y que sabe hacerlo bien. Es una novela sin moralejas pero con mensaje: la verdad es demasiado compleja como para ser única, y mucho más si la confiamos a la memoria. En cuanto a los demonios, conviene que cada uno tengamos a mano la pregunta adecuada por si, de repente, llega el momento de pedirles explicaciones, porque el cielo puede esperar, pero el infierno, no.

Página web de la editorial Saralejandria: demonios

10 diciembre 2022

Vuelve #poema27... y son ya 15 ediciones


Por diciembre vuelve el acontecimiento poético por excelencia: #poema27, y este año se cumplirán 15 desde que inicié en este blog, con ayuda de muy buenos colegas esta llamada poética. Para los más despistados, hay que recordar que esta cita anual celebra el acto fundacional de la Generación del 27, cuando en los próximos días 16 y 17 de diciembre se cumplan los 95 años del encuentro de algunos autores de ese movimiento literario en el Ateneo de Sevilla. Este aniversario poético lo celebramos llenando la red de poemas y versos de aquellos poetas. Cada año, docentes, alumnado y aficionados a la poesía en general, se suman a esta invitación y comparten en redes sus poemas o versos preferidos.

Así pues, a lo largo de esta semana podéis publicar cualquier homenaje poético en los blogs, en Facebook, en Instagram y, por supuesto, en Twitter, bajo la etiqueta #poema27. La nómina de autores es bastante extensa y podéis encontrar suficientes poemas de ellos en la red, sin olvidar a las mujeres de la Generación, esas olvidadas que tímidamente asoman en los últimos años bajo la etiqueta de Las sinsombrero, como si necesitaran unirse para ser escuchadas tantos años después. Es también una oportunidad para llenar las aulas de poesía y para jugar en familia con la narrativa digital. Os dejo unos ejemplos y variados enlaces al final por si queréis investigar. Para el aula se pueden repartir poemas (por ejemplo, esta antología del 27), para ser grabados en podcast o vídeo de manera voluntaria. ¿Os animáis?


Mis homenajes:
Año 2017: Al final de la tarde (Ernestina Champourcín)
Año 2016: Underwood girls (Pedro Salinas)
Año 2015: La tarde... Josefina de la Torre
Año 2014: Dos poemas y más
Año 2013: Canción que nunca pone el pie en el suelo (Rosales)
Año 2012: Al oído de una muchacha (Lorca)
Año 2011: Amor oscuro (Altolaguirre)
Año 2010: Cernuda y Morente
Año 2009: Cernuda

Sesquidécada: diciembre 2007


La literatura de terror no es mi género preferido, aunque sí que he disfrutado muchísimo con autores como H.P. Lovecraft, Richard Matheson, Robert Bloch o los clásicos como Poe o Maupassant. En diciembre de 2007 me acerqué a un autor relativamente actual que me habían recomendado: Clive Barker, cuyos Libros de sangre protagonizan esta breve sesquidécada. Se trata de un conjunto de relatos de terror variados y originales, que combinan el horror con el suspense, en unas tramas ágiles e inquietantes. Estan recogidos en diversos volúmenes, pero os recomiendo que os acerquéis al primero y echéis un vistazo primero, no sea que el miedo se apodere de vosotros y no tengáis ánimo de seguir con el resto (aquí podéis leer uno de ellos). En serio, vale la pena su lectura y creo que incluso algunos de ellos se han convertido en película o serie. 

Tengo asimismo anotadas en mi registro un par de comedias de Plauto, supongo que para contrarrestar el pánico: también para eso sirven los clásicos.   

27 noviembre 2022

Sesquidécada: noviembre 2007


De aquel mes de noviembre de 2007 tengo dos lecturas de didáctica, una de T.W. Moore y otra de Fernando Savater, que apenas recuerdo, y otras dos obras que reseñaré brevemente en esta sesquidécada.

La primera es un breve ensayo de Noam Chomsky e Ignacio Ramonet, Cómo nos venden la moto, que supongo que conoceréis. Es un librito fácil de conseguir y de leer, que explica cómo actúa la propaganda sobre nosotros a través de los medios de comunicación dependientes de intereses económicos y políticos. Se trata de una obra de 1995, que casi treinta años después sigue teniendo la misma vigencia. Han cambiado los canales y se ha diversificado la manera de difundir y recibir la información, pero las estrategias siguen siendo las mismas. Merece la pena releerlo de vez en cuando.


El otro libro es un clásico de Galdós, Marianela, una lectura que hemos usado alguna vez en 4º de ESO. Es una obra que resulta interesante recuperar, porque tiene diversos niveles de lectura y aporta una visión muy rica de lo que era la sociedad de finales del siglo XIX, pero también da pistas de lo poco que hemos cambiado en ciertos aspectos como la caridad o la justicia social. 


05 noviembre 2022

Sesquidécada: octubre 2007

Es difícil rastrear el momento exacto en el que uno se aficiona a un género. Aunque suele leer de todo, la novela policíaca nunca había sido mi pasión, pero creo que hace más o menos 15 años, los que recuerdan estas sesquidécadas, empecé a formalizar mi relación con los clásicos del género negro. En este mes de octubre aparecen dos de ellos.

El primero es Los mares del sur, uno de los libros de la saga de Pepe Carvalho, el detective eterno creado por Manuel Vázquez Montalbán. No es la primera novela de la serie, pero quizá es la más conocida por haber recibido el premio Planeta en 1979. El contraste entre los barrios altos y los bajos fondos de Barcelona acompañan al lector en una intriga por las pasiones y por la historia más o menos reciente de nuestro país. Las novelas de Vázquez Montalbán (y las de otros de su generación, como Marsé o González Ledesma) permiten acercarnos a los pequeños detalles que no se cuentan en las enciclopedias, como si viajásemos en el tiempo y pudiéramos asomarnos por las ventanas de la España gris de los años 60 y 70. Muy recomendable.  

Otro clásico del género es La dama del lago, de Raymond Chandler. Tal vez esa afición por el género que reconocía arriba se deba en parte a aquella colección de quiosco que venía con el diario El País, con novelas imprescindibles y autores que no había leído jamás, pero que, a partir de entonces, se convirtieron en favoritos. Libros de baja calidad material (qué podemos pedir por un euro que costaban) pero exquisita calidad literaria. Libros que han acabado en la biblioteca del instituto o en las librerias de saldo, porque uno ya no cabe en casa. La novela de Chandler está protagonizada por otro detective inolvidable: Philip Marlowe. Novela negra estadounidense, novela que se impregna también con las adaptaciones cinematográficas, con las caras de actores que acaban adueñándose de los personajes. Cine y literatura, drama y pasión, dinero, poder, sexo... La vida en blanco y negro.

Finalmente, para mi grupo de 2º de bachillerato elegí como lectura una selección de cuentos de Julio Cortázar: La autopista del sur y otros cuentos. En aquellos años no había literatura en Selectividad, así que aproveché la oportunidad que brinda el relato breve de Cortázar para acercarlos a la literatura de calidad. Cada quince días leíamos y comentábamos alguno de los relatos del libro, y les ofrecía en el blog adaptaciones o versiones sobre ellos. Era días de lecturas y tertulias que permitían un descanso en el ritmo frenético de ese nivel. Creo que ahora no lo podría hacer, y es una pérdida para mí y también para mis estudiantes, porque las aulas están hechas para leer obras, no para estudiar teoría sobre ellas.
 



25 septiembre 2022

Sesquidécada: septiembre 2007

Compruebo un año más que las lecturas de septiembre suelen ser ligeras, de poca consistencia y calado, quizá por la necesidad de hacerlas compatibles con los intensos arranques de curso. Los meses de septiembre no están las cabezas para pensar mucho, no está el cuerpo para digerir literatura seria, larga, frondosa, críptica... Así coinciden en estos meses lecturas juveniles, género policíaco, libros de relatos... Os dejo en esta sesquidécada algunos de aquellos libros de hace quince años.

Grimpow es una novela de Rafael Ábalos que se sumó a la fiebre por las aventuras fantásticas y de misterio de la época (al estilo Laura Gallego, El nombre de la rosa o incluso el Código da Vinci). Una novela destinada a un perfil muy específico de lector y que tuvo bastante impacto entre los lectores jóvenes del momento. Creo que con las nuevas narrativas actuales no vale la pena recuperar este tipo de novelas que tuvo su importancia para la fidelización de lectores en su día, pero cuyos ingredientes han perdido la vitalidad que los mantuvo en el escaparate.



En las antípodas se encuentra el clásico Cuatro corazones con freno y marcha atrás, de Enrique Jardiel Poncela. Me animé a leerlo por mi afición al humor de Jardiel y en un intento de proponer lecturas teatrales en 4º de ESO (donde seguía mandándose Bajarse al moro). A pesar de ser una obra divertida para mi gusto, entendí que resultaba demasiado alejada del público joven del momento y que su valor cómico se diluía tanto que no compensaba ese esfuerzo (creo que finalmente opté por La visita del inspector, de la que ya he hablado aquí). Más allá de su abordaje en el aula, sigo pensando que Jardiel Poncela es un autor injustamente arrinconado por la crítica.


Por último, dejo constancia de un libro de cuentos de Robert E. Howard, La piedra negra y otros relatos, una antología de un autor imprescindible en el género del horror sobrenatural. Autor maldito, discípulo de Lovecraft y digno sucesor de sus tramas y traumas, Howard mantiene en sus relatos esa angustia del miedo primigenio, del terror telúrico heredero de los mitos de Cthulhu. Una lectura solo para aficionados al género, apasionados de la oscuridad y de ese halo de fría humedad de las costas de Nueva Inglaterra. 

28 agosto 2022

Sesquidécada: agosto 2007


Reconozco que, en estas sesquidécadas, hay meses en los que me apetecería viajar en el tiempo para disfrutar de algunas lecturas como si fuese la primera vez. En un verano de hace quince años se cruzaron algunas de ellas como en una conjunción mágica para dejarme un buen mar de recuerdos.

Creo que El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, no necesita muchas reseñas. Es una novela magnífica, muy diferente de Cien años de soledad en el planteamiento, pero igual de exquisita en su lenguaje y en la capacidad sugestiva de su prosa. Fermina Daza y Florentino Ariza se convierten gracias a García Márquez en dos referentes literarios de la talla de Ana Ozores y Fermín de Pas, personajes difíciles de olvidar, igual que son difíciles de olvidar muchas de las frases que han acabado convertidas en aforismos de Facebook o Twitter. Tal vez hayáis visto la película (*) y no os haya convencido: tratad de olvidarla y acercaos a disfrutar de la novela sin prejuicios. Merece la pena.


También tiene película, esta sí de buena calidad, la otra novela reseñada en este mes: El sueño eterno, de Raymond Chandler. El detective Phillip Marlowe se enfrenta a un caso de chantajes, desapariciones, crimen y mujeres fatales, todos los ingredientes de la buena novela negra. Creo que fue por esta época cuando comencé a aficionarme a este género, empezando por los clásicos, como este de Chandler, para ir leyendo a los autores más recientes. También descubrí que la novela negra es un magnífico antídoto contra el aburrimiento y contra el "atasco lector", esa sensación de no saber qué leer o de estar cansado de libros demasiado intensos. Así que, en mis cortos veranos, continúo leyendo novelas policíacas para desestresarme.


La última reseña es de Matadero cinco, de Kurt Vonnegut, una obra extraña, polisémica, a la que llegué después de los dos novelones anteriores, y a la que quizá por ello no presté la debida atención. Recuerdo muy poco de su lectura, salvo que me dije que tenía que volver a leerla en algún otro momento, porque detecté que había un fondo satírico al que no estaba llegando y que merecía una segunda oportunidad. Casualmente, igual que en las anteriores, hay también película, pero no la he visto, así que no puedo opinar.


(*) La película, protagonizada por Javier Bardem y Giovanna Mezzogiorno, es incapaz de escapar de todo lo tópico y accesorio de la trama amorosa de la novela. Más interesante me parece ver Serendipity, protagonizada por John Cusack y Kate Beckinsale, una película en la que esta novela, como libro-objeto, se convierte en un referente para una divertida historia de amor.