Mostrando entradas con la etiqueta memoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta memoria. Mostrar todas las entradas

29 octubre 2025

Aniversario del dolor

Hoy es un día difícil para ver la televisión, para asomarse a las redes, para leer la prensa... Hoy es un día en el que cuesta no llorar. Buena parte de mi vida ha transcurrido en Sedaví, donde estaba mi primer colegio, en Benetússer, donde estudié mi primer curso de Bachillerato, y en Alfafar, donde fue al colegio mi hija mayor y donde siguen viviendo mis padres y uno de mis hermanos. También ahí vive mi prima, y ahí vivía su hermano hasta que una ciénaga desatada lo sepultó en su cama arrebatándolo de los brazos de su mujer, que salvó la vida de milagro. Hoy, cuando se cumple un año de la DANA de Valencia, es un día difícil para escribir desde la serenidad y no desde la rabia.

Hoy es también un día difícil para olvidar. Olvidar que ya por la mañana estábamos viendo rescates de personas arrastradas por el agua. Olvidar que a mediodía y en la sobremesa ya había decenas de muertos y que una avalancha de barro bajaba desde las montañas hacia la Albufera. Olvidar que los máximos responsables de las emergencias estaban mareando la perdiz mientras esperaban las órdenes de un presidente que, un año después, todavía no sabemos dónde andaba ni qué hacía. Olvidar las imágenes y los testimonios de las víctimas y su desamparo.

Pero hoy sí que es un buen día para reflexionar acerca de los errores que se cometieron y de quiénes fueron responsables de ellos. Es buen día para desenmascarar a los que mintieron y sembraron odio y bulos mientras miles de personas sufrían por sus pérdidas. Y, sobre todo, es buen día para homenajear a los que dieron la cara y a los que tendieron su mano sin esperar nada a cambio. 

Hoy es ese día en el que hubiera preferido escribir de libros y no de muerte. Pero cada día que vuelvo a visitar las calles de mi infancia y juventud, cada vez que abrazo a mis padres, cada vez que hablo con mi prima, sé que tenía que dejar constancia de este dolor, de esta rabia, de esta impotencia. Y poner la televisión o asomarse a las redes para ver la hipocresía de los responsables de este horror solo acrecienta esta indignación.

06 octubre 2025

Mi primera escuela


Me cuentan que mi primera escuela fue una guardería (una “miga” la llamaban en mi pueblo) a la que asistí con apenas 3 años; de aquello no recuerdo nada. Mi memoria empieza en un colegio nacional en el que hice toda la EGB. Era el colegio del barrio, en un pueblo cercano a Valencia, un colegio pequeño que compartía territorio con otros dos colegios concertados a los que iban algunos de mis vecinos. En aquel momento no lo entendía, pero resultaba curioso, ya en los años 70, que las familias de clase media llevasen a sus hijos a colegios diferentes de los que íbamos los de clase más baja. En mi clase, casi todos éramos hijos de inmigrantes, hijos e hijas de esas familias que venían de Albacete, de Badajoz, de Jaén o de Córdoba, como era mi caso. Por eso nadie hablaba valenciano (luego supe que los otros niños del lugar tampoco podían hablar valenciano en sus colegios selectos, que eso solo era para casa). Mi primera escuela era la escuela de muchos niños humildes de aquella época, una escuela en la que aún se formaba en filas con la mano en el hombro y en la que se rezaba al empezar el día y al acabarlo. De la etapa de infantil solo albergo un vago recuerdo de mi maestra doña Remedios, que propuso que me adelantasen de curso para empezar la EGB con cinco años. Así pasé toda mi etapa primaria siendo el más pequeño de la clase, un niño esmirriado que era poco menos que la mascota del grupo. Tengo buenos recuerdos del patio de tierra y árboles, de mi abuela llevándome a la valla yogures para almorzar, de jugar a pillar o a la cadena o al “churro va”. En mi memoria, el colegio era amplio y espacioso, y entrar en él después, ya de adulto, supuso un impacto enorme al descubrir que era justo lo contrario, un edificio angosto y reducido. Mi primera escuela tenía maestras en los niveles más bajos (tanto que no guardo apenas recuerdo de ellas) y maestros a partir de 4º de EGB. Entre ellos los había estrictos, muy autoritarios al estilo del franquismo, incluso con capones y tirones de pelo en las patillas, otros a los que se les notaba ya derrotados, con signos de estar en un lugar en el que no les apetecía, y algún otro que todavía mantenía la vocación de educar. En cuanto a los compañeros, esos treinta y pico en clase de aquellos años, eran como dije al principio un revoltijo de chavales de familias humildes, con bastante absentismo a partir de los doce años y también con algunos repetidores, la mayoría de ellos con necesidades educativas muy acentuadas. De todos ellos, apenas un tercio siguieron con estudios de bachillerato o formación profesional; el resto entraba como aprendiz en las numerosas fábricas de muebles de la zona o en pequeños talleres familiares. En estos momentos en los que se habla tanto de disciplina en las aulas, recuerdo que también había “gamberros” en mi primera escuela: chavales a los que la escuela les daba la espalda y saltaban por la ventana para escaparse, chavales que fumaban (igual que el maestro que lo hacía en pipa en el aula), chavales que ya estaban trabajando sin que nadie se escandalizase. Mi primera escuela era mi mejor escuela, porque no había otra y porque, junto con la biblioteca municipal, era el único lugar en el que saciar mi curiosidad. Ojalá recuperar aquella escuela, no para volver a los capones y castigos, sino para satisfacer esa ansía de curiosidad que todos los niños tienen y que, a veces, no sabemos colmar.

31 julio 2024

Memoria de un curso complejo

Esta semana se cierra un curso más, un curso tan extraño como complejo. Decir que este curso ha sido muy complejo podría inducir a pensar que otros no lo han sido, pero hay que reconocer que en el 2023-2024 hemos tenido demasiados frentes abiertos, algunos felizmente solucionados y otros no tanto. Vamos con ello.


Empezamos con mal pie, con una sentencia que anulaba los proyectos interdisciplinares y que desembocaba en una supresión de horas cuando ya estaban las plantillas solicitadas. El nuevo gobierno, que se estrenaba en julio, lanzó una resolución el 31 de agosto que obligaba a rehacer los horarios que la anterior administración había suprimido. En 1ESO se añadieron una hora de inglés y otra de matemáticas, pero para 2º y 3º de ESO se configuró una falsa asignatura sin currículo ni calificación AHP (ampliación de horario PAM), que era de obligatoria asistencia. Esta circunstancia nos ha llevado a tener a los alumnos de esos niveles ocupados durante dos horas a la semana en actividades diversas; imaginad el resultado, sin programación, sin objetivos, sin evaluación... Los horarios de septiembre provocaron las primeras susceptibilidades, porque ya ni siquiera se trataba de respetar desideratas, sino de comparar el horario de agosto con el de septiembre, con los correspondientes disgustos y malas caras.


El otro caballo de batalla ha sido la reducción de horas de codocencia, derivadas de la renuncia a impartir ámbitos en 1ESO, tras una reñida votación de 43 votos a favor y 46 en contra. Por tanto, este curso volvimos a las asignaturas separadas en 1º de ESO, no con el éxito que cabría esperar, a la vista de los resultados académicos y de convivencia, a pesar de tener casi 50 alumnos menos en ese nivel. De hecho, el profesorado de cinco departamentos ha solicitado la vuelta a la organización por ámbitos el curso que viene, y ya tenemos configurados los grupos para poder reducir la ratio en ese nivel de 1º de la ESO en el que es tan importante cuidar la transición de Primaria a Secundaria. En este sentido, también hemos recuperado las jornadas de intercambios de tutores de 1ESO/6º de Primaria.


Tampoco fue buena noticia la pérdida de horas en la asignación del Plan de Actuación para la Mejora (PAM), esas horas con las que se desarrollan los programas de mejora del centro: proyecto futuro, Casa Camarón, patios lúdicos, Stonewall, compensatoria, etc. De las 50 o 54 horas de otros cursos, pasamos a solo 6 horas este. Evidentemente, eso ha provocado numerosas desatenciones en el alumnado vulnerable: alumnos que no entraban en clase y se quedaban por el pasillo, incremento del absentismo, falta de recursos para el alumnado recién llegado, etc. Es increíble que un centro de especial dificultad no tenga garantizada la dotación horaria estable para un alumnado que tiene ese perfil tan complicado. 



La gestión de la convivencia ha sido extremadamente difícil, con alumnado y profesorado sobrepasado por la impotencia de no poder atender casos a los que ni siquiera los servicios sociales sabían o podían dar respuesta. El absentismo, las notificaciones de desprotección y los protocolos de conductas autolesivas acaban consumiendo un tiempo y unos recursos que no tenemos, por lo que se dejan en suspenso otras actuaciones que habían dado buenos resultados. No es sencillo entender que con la situación actual de los centros educativos no existan figuras como el trabajador o educador social o el técnico de servicios a la comunidad, que serían recursos excelentes para que los docentes y los equipos directivos no ocupemos infinidad de horas en una tarea para la que no estamos formados.


Pero no todo han sido quejas y lamentos. Hemos renovado el Consejo Escolar y van entrando caras nuevas, lo que siempre es motivo de satisfacción, a pesar de la baja participación de la comunidad educativa en un órgano colegiado que no sienten como suyo (o para el que no esperan demasiadas atribuciones). También he renovado por segunda vez el proyecto de dirección, con una necesaria actualización después de ocho años. Probablemente sea mi última legislatura, si todo va bien. Con un contexto tan cambiante y tan complicado, la decisión no fue sencilla, y debo agradecer a mis compañeras de equipo y a la gran mayoría del claustro su apoyo para seguir en el cargo otros cuatro años más. Espero no perder ilusiones ni fuerzas para ello.



Asimismo, ha sido motivo de alegría ver la graduación de otra promoción de bachilleres, la más numerosa de nuestra historia, y de titulados de la ESO, algunos contra viento y marea, como dos chicas gitanas que se suman a una tercera que ya tituló hace un par de años, excepciones en un contexto educativo que sigue mirando hacia otro lado en la compensación de desigualdades de un colectivo que tiene casi todo en contra: si un payo se porta mal en un instituto, a nadie se le ocurre decir que todos los payos son iguales...



Tenemos también la suerte de contar, además de una unidad específica de alumnado TEA, con dos programas de formación básica adaptados para alumnado de necesidades especiales, uno de jardinería y el otro de administración. Este alumnado nos demuestra cada día la importancia de la diversidad en los centros, así como la necesidad de aplicar estrategias inclusivas para que puedan compartir espacio y tiempo con los compañeros de grupos ordinarios. Recibir a final de curso la mención de centro inclusivo por parte de la Asociación Síndrome de Down compensa todo el esfuerzo de los grandes profesionales que se ocupan de este alumnado y del resto de compañeros que facilitan su inclusión en el aula.


Hemos desarrollado proyectos al hilo de un plan lector sobre el cine, con diversas actividades interesantes -muestras de proyectos, actuaciones de teatro, murales, agendas...-, que luego se han difundido en las jornadas de formación "Compartim", que ya van por su octava entrega con notable seguimiento. Hemos trabajado también con PLANEA tanto en el pilotaje de  algunas de sus propuestas y recursos para el aula, como con la intervención directa de artistas, en este caso el fotógrafo Julián Barón, que ha diseñado una intervención muy interesante sobre "Adolescencia móvil", que se convertirá seguramente en caja de recursos para aprovechar en otros centros. También fuimos sede de uno de sus cursos de verano, concretamente "Odiseamix" para trabajar las habilidades de DJ en el aula. Mucho éxito tuvo también un taller de situaciones de aprendizaje que montaron varias compañeras dentro del plan de formación en centros, algo que ayudó a entender un poco mejor el enfoque por competencias y el ajuste de las programaciones a la LOMLOE.


Al final de curso, nos sentimos satisfechos con las encuestas de autoevaluación del proyecto de dirección, en las que la valoración del equipo directivo (y en general del funcionamiento del centro) por parte de las familias, profesorado y alumnado son positivas en su mayoría. De ellas se extraen numerosas propuestas de mejora, especialmente en la gestión de la convivencia, aunque no siempre coinciden las valoraciones de toda la comunidad educativa. Hay que destacar también que se valora especialmente la comunicación del profesorado con las familias, ya que es el principal motivo de queja de los descontentos. El otro elemento de disputa es la atención del alumnado con algún tipo de problema de conducta o aprendizaje, que no siempre recibe la atención que necesita.

Ha sido también el año en el que se nos desgajó el nuevo IES Crémor, que se ha llevado consigo uno de los colegios adscritos y la FP agraria. Esto ha permitido descongestionar momentáneamente el centro, con unos sesenta o setenta alumnos menos. Gracias a ello hemos podido recuperar entre este curso y el que viene la distribución de aulas materia, aunque con una ocupación de aulas casi rayando el 100%. Esperamos reducir la masificación que ahora tenemos en 3º de ESO con siete grupos y poder llegar en breve a la configuración de un centro normalizado, en el que no sea tan evidente el fracaso y el abandono escolar como lo era hace unos años. Las estadísticas parecen darnos la razón en esta evolución lenta pero segura hacia la "normalidad". 



También nos ayuda a tomar decisiones el seguimiento de las repeticiones y las promociones automáticas que, desde el curso pasado, nos indican que somos más efectivos cuando analizamos bien el perfil del alumnado y sus posibilidades de mejorar o no si repite curso, al margen del número de suspensos. En los cursos altos de la ESO, el nivel de acierto es bastante mayor que en los cursos bajos, pero ya podéis imaginar la cantidad de variables que entran en juego en esas decisiones y en el posterior desarrollo del alumnado.



Por último, solo queda agradecer un año más a todos los compañeros del claustro (y al personal no docente) su colaboración en esta tarea educativa en la que hay demasiados días complejos, con situaciones de auténtica desesperación que afectan al alumnado y a sus familias -y por contagio o incluso por circunstancias propias, al profesorado-, con cuestiones que, sin ser propias de la Escuela, acaban afectando a quienes vivimos en ella, a menudo con la impotencia de no saber o poder hacer nada por solucionarlas. Sé que es fácil decir que no podemos con todo, que sería incluso más fácil decir que la culpa es de otros, pero por suerte hay muchos profesionales que no se resignan y a menudo ponen buena cara al mal tiempo, al menos frente a los menores que están a nuestro cargo, porque el lugar en el que se reclaman los recursos y las condiciones dignas es otro, y para ello hay que mojarse. 

Os deseo que paséis un feliz verano y nos vemos en septiembre.

30 julio 2023

Memoria de un curso masificado


Hubo un tiempo en el que me daba la vida para hacer memorias trimestrales en este blog. Ahora casi me conformo con hacer un somero repaso anual destacando lo más importante. Este ha sido el séptimo año en el equipo directivo del IES Bovalar, un año muy complicado, muy intenso y, en ocasiones, duro de sobrellevar. La principal causa de todo ello ha sido la masificación del único centro de Secundaria de la zona oeste de la ciudad de Castellón, un centro planificado hace 23 años para 600 alumnos y que va ya por 900, un centro al que acuden transportados más de 300 alumnos de otras zonas de la ciudad porque no hay otro instituto en el que alojarlos. Esa masificación ha provocado numerosos efectos adversos: la pérdida de las aulas-materia, que tan buenos resultados nos habían dado en años anteriores; la supresión del salón de actos, la biblioteca, las aulas de música y dibujo; la ocupación de espacios como pasillos y distribuidores para uso educativo; la imposibilidad de realizar guardias con más de un grupo (excepto en el patio); la falta de aulas para reuniones o actividades que durasen más de una hora o que requiriesen de más de 25 sillas... Esto en cuanto a espacios, porque los efectos sobre la metodología, sobre la coordinación de actividades o sobre la tutoría, son inexplicables: tened en cuenta que teníamos nueve grupos de 1ESO y otros tantos de 2ESO. Todos esos achaques han paralizado buena parte de las iniciativas previstas en el proyecto de dirección actual, lo que ha supuesto una gran decepción profesional para todos los que lo habíamos diseñado.

Como era de esperar, a pesar de las ratios reducidas (23 alumnos en 1ESO y alrededor de 26 en el resto de niveles, excepto Bachiller), los problemas de convivencia han aumentado notablemente, eso sí, manteniéndose muy por debajo de los 700 partes y 45 expedientes de hace ocho años. La imposibilidad de hacer tutorías conjuntas ha mermado la eficacia del programa TEI, que nos había beneficiado bastante desde su implantación. Para el curso que viene volveremos a ello, combinándolo con la mediación, a ver qué tal sale. 

¿Qué panorama se presenta para el curso que viene en cuanto a este problema? La creación de un nuevo instituto aliviará en parte la presión sobre 1º de ESO donde reducimos dos grupos. También, con gran pesar, nos abandona la FP de jardinería y arreglos florales. Solo nos quedamos con dos PFQB de necesidades educativas especiales, con grupos muy reducidos. En septiembre, después de tres años, recuperaremos la biblioteca y el salón de actos, y parte de la organización por aula-materia. Seguiremos sin aulas de música ni dibujo y con 900 alumnos (más de 200 solo en 2º de ESO), pero al menos nos queda la esperanza de ir bajando grupos desde la base.


Los resultados académicos han ido en la línea de otros cursos, siempre con una leve mejora respecto a cursos anteriores. Las estadísticas de repetición siguen siendo tristes, pero, con la nueva ley, solo repiten los que consideramos que pueden aprovechar esa repetición, que es algo bastante positivo. Por primera vez hemos hecho un análisis de los resultados de los repetidores, algo que trasladaremos a cursos sucesivos, no solo con los repetidores, sino también con aquellos a los que se ha promocionado con bastantes asignaturas suspendidas. Esperamos sacar conclusiones a medio-largo plazo, si nos dejan. Estas son las conclusiones de este año:


Esto desmiente la creencia de que en la ESO nadie repite o que las repeticiones siempre son excepcionales y por el bien del alumno. Es cierto que tras muchos de esas cifras hay situaciones de absentismo, pero, incluso en esos casos, la repetición perjudica más que ayuda, pues deja a esos alumnos en una situación de mayor vulnerabilidad y desapego del sistema escolar, en grupos con compañeros unos años menores que ellos. También hay que desmontar la interesada cantinela de que se regalan títulos. En un estudio longitudinal que compara los matriculados de 1ESO en un curso y los titulados cuatro años después, se pone en evidencia que en algunos centros, como el mío, no llegamos ni al 55% de titulados en ESO.

Por lo demás, el centro sigue sus dinámicas habituales en cuanto a la atención a la diversidad y la inclusión (unidad CiL, PFQB, compensatoria, Comisión Stonewall...), con la satisfacción, entre otras, de tener a la primera titulada gitana, primero en la ESO y luego en el Grado Medio de FP, con premio autonómico incluido. La votación de los ámbitos de 1ESO dejó un resultado muy ajustado de 43 a favor frente a 47 en contra, por lo que el curso que viene volveremos a la organización por asignaturas en este nivel; con ello perdemos también las 45 horas de codocencia que correspondían a este recurso. La supresión de la asignatura del Proyecto Interdisciplinar se lleva también por delante la radio y la revista de centro que habían empezado a funcionar este curso. El cambio de gobierno autonómico nos preocupa por dos cuestiones que deberían garantizarse por ley: el mantenimiento (o bajada) de ratios (ya he comentado que tenemos ratios bajas desde hace tres años) y la inclusión educativa con recursos. Nos queda ver cómo va evolucionando la política educativa en estos aspectos, porque el discurso y el programa electoral apuntaba hacia el refuerzo de la escuela concertada, lo que me hace temer un nuevo recorte en la pública, como ya hemos vivido en otras épocas. 

En cuanto a mis clases, por primera vez en veinte años no he tenido grupos de 1/2 ESO, aunque me he ocupado del aula de convivencia y de Casa Camarón (ya en fase de extinción, como explicaré en algún momento). Desde la jefatura del departamento se nos conminó a los definitivos a ocuparnos del Bachiller, ya que casi nadie quiere hacerse cargo de ellos. De hecho, este próximo curso vuelvo a tener un grupo de 2º de Bachiller porque no hay voluntarios. En este nivel no hay lugar para innovaciones ni proyectos, porque el objetivo, mientras no cambien las pruebas de acceso, es aprobar la Selectividad. Por supuesto, seguiré vinculado a la comisión de convivencia y a la compensatoria, porque solo se puede gestionar un centro de especial dificultad desde la cercanía con el alumnado y familias más vulnerables, con ese 45% del alumnado a quien nadie le regala ni sobresalientes ni títulos.

Nos queda todavía un día de trabajo, un día para terminar de pulir horarios, grupos, logística y otros detalles de un nuevo curso que comenzaremos con ilusión, como siempre. Por último, solo queda agradecer su inmensa labor a mis compañeras de equipo, a mis colegas del claustro, que han sufrido la masificación en primera línea, y a toda la comunidad educativa del Bovalar (AMPA, familias, alumnado, PAS...), que cada día es más grande y más digna. 

06 diciembre 2021

Un trimestre de claroscuros


Estamos por aquí de nuevo para hacer balance de los avances en este oficio tan rico como imprevisible. Como es habitual, desgloso la memoria en dos bloques, el de mi labor como docente de lengua y literatura y el de la función directiva. Este curso tengo un 1º de Bachillerato por primera vez desde hace mucho. Cuando empecé en la dirección tuve claro que había que estar en los cursos bajos, que es donde se cuece la convivencia y donde se sientan las bases del futuro del centro. Por eso he tenido siempre grupos de 1º y 2º de ESO, junto con la compensatoria, que es también fundamental. Este año, a petición del jefe de departamento, los profes definitivos hemos asumido los grupos de bachiller (no todos) para que no queden tampoco a merced de los azares de las bolsas de interinos. Eso me ha devuelto a un nivel en el que había puesto en práctica proyectos como Piénsame el amor... o la Celestina, que he retomado con ligeros cambios. Así hemos ido comentando durante cinco lunes La Celestina, mientras avanzábamos en la literatura medieval, el comentario de textos y la morfología. 


Por otro lado, tengo también una codocencia en el ámbito lingüístico y social de 1ESO, en la que entro con una compañera del Departamento de Historia a reforzar competencias comunicativas. Si recordáis, el curso pasado estas codocencias se hacían entre un ámbito y el otro, lo que facilitaba la transversalidad. Este nuevo modelo en el que docentes de lengua entran con docentes de historia tiene sus ventajas e inconvenientes: ventajas como la seguridad para abordar determinados contenidos más específicos, inconvenientes como confiar esos contenidos a la hora en la que entra el otro docente en lugar de integrarlos en el ámbito. Poco a poco iremos ajustando esos detalles.
Finalmente, tengo también docencia en dos programas de atención a la diversidad que se engloban en el PAM (Plan de Actuación para la Mejora). Uno de ellos ya lo conocéis, porque llevo con él seis años: Casa Camarón, para atender al alumnado gitano. Estos alumnos han sufrido aun más los efectos de la pandemia, que ha agravado en ellos el absentismo. Tendemos a echarles a ellos la culpa de ese abandono y desapego escolar, cuando son víctimas de un modelo que los ha excluido a ellos y a sus familias, un modelo que establece y mantiene guetos que hacen inviable casi todo intento de integración, como hemos podido comprobar en los cursos de formación que hemos desarrollado junto al Secretariado Gitano. Hablo de un alumnado que ha perdido el tren del currículo, 15 o 20 chavales que ya no pueden seguir las clases, aunque quisieran. Por suerte, cada día tenemos más que sí lo hacen, que se adaptan y van avanzando poco a poco (este año, por ejemplo, hemos tenido a la primera alumna gitana que ha titulado en la ESO, la primera en 17 años que llevo en el centro). Casa Camarón es un reto diario para los que hemos asumido ese programa, un reto que agota nuestra paciencia en más de una ocasión, pero que también nos proporciona alegrías, la mayor parte de las veces cuando salen del centro y continúan sus estudios, donde vemos claramente que la educación es una inversión de futuro.
El otro programa lo hemos puesto en marcha este curso y consiste en detectar y atender las altas capacidades. Algunos alumnos ya venían con el diagnóstico y otros los estamos valorando; en total son unos siete alumnos/as de 1ESO. De momento, solo salen algunas horas de clase para reforzar áreas concretas: lenguas, plástica, historia, música y matemáticas. Es un proyecto piloto que necesita seguimiento y supervisión para que realmente sea eficaz. Os iré contando.
En la función directiva, este es el sexto curso de mi ejercicio del cargo y sigo viéndome como un novato, cada día con más dudas y proyectos para abordar. Quizá ahora mantenga un cierto sosiego que no me lleva a la exasperación de los primeros momentos, aunque hay cosas que siguen sacándome de mis casillas. Por ejemplo, la burocracia acumulada, burocracia repetida, en lo analógico y digital: sin ir más lejos, hace poco fueron las elecciones a Consejo Escolar; para una misma acta hay que entrar en tres plataformas, además de imprimirla y de enviarla por correo. Así con casi todo. Las mañanas se convierten a menudo en una comedia (negra) en la que enviar un correo puede llevarte dos o tres horas, entre interrupciones y pérdidas de login. Por no hablar de la renovación del certificado digital... Por contra, la relación con los docentes, las familias y el alumnado acaban siendo lo más gratificante, de manera general, ya que casos puntuales negativos hay en todo. También hemos recuperado el seminario de formación de directores y directoras que coordino y que sirve de punto de encuentro y de solución de dudas para muchos, especialmente los nuevos y nuevas.


En cuanto a los resultados de este primer trimestre, se observa que tanto la mejora académica como la de convivencia se han estancado. Si bien no hemos tenido ningún expediente disciplinario, sí que se está notando un incremento sustancial de los partes de convivencia, en la mayoría de casos por incumplimiento de los protocolos del plan de contingencia contra el COVID. La ratio de 20 del curso pasado (y los grupos de semipresencialidad) ha dado paso a una ratio de 23 en toda la ESO (excepto algunos grupos de 3/4 ESO), lo que ha generado más incidentes diarios y una peor atención de la diversidad. Hay que decir que el centro, diseñado para 600 alumnos, alberga actualmente a 830, lo que no puede ser bueno. No tenemos espacios comunes, las aulas específicas han desaparecido, también la biblioteca y el aula de usos múltiples. Lo que hemos ganado en reducción de ratio lo hemos perdido en espacios. Cuando vuelvan las "ratios de siempre" no sé qué haremos, sobre todo con los cada día más frecuentes trastornos mentales (autolesiones, depresión, ansiedad...). Debo decir que, por lo menos, hemos tenido un incremento de profesorado para mantener esas ratios: de los 65 profesores de hace cinco años hemos pasado a más de 90, eso sí con una subida de matrícula de 150 alumnos. Todas estas cifras condicionan el funcionamiento del centro: imposibilidad de hacer claustros o reuniones de delegados presenciales, dificultad para encontrar espacios para encuentros presenciales o actividades complementarias, compleja coordinación de equipos docentes (que apenas se conocen), etc. Ya veremos cómo evoluciona el centro en el futuro, un centro que está desbordado y que no puede ya cumplir con la demanda de toda la zona Oeste de la ciudad.
Seguro que me dejo muchas cosas en el tintero, como siempre. La vida docente y la función directiva son una montaña rusa, que para eso sí que somos un parque de atracciones. Hay mañanas en las que empiezas como docente, sigues como psicólogo, avanzas como policía y terminas como contable. Otras mañanas te querrías ocultar en una cueva donde nadie te encontrase. Otras disfrutas de la guardia de patio como un niño de 12 años. Es la grandeza de este trabajo. Es el propio claroscuro de la vida.

04 abril 2021

Normalidad, pero no mucha

Hay que aprovechar los días de vacaciones para poner en orden los recuerdos y las memorias, especialmente las del trimestre, aquellas que nos permiten ir evaluando los objetivos fijados, a la vez que trazamos otros nuevos. La anterior memoria se remonta a finales de noviembre, con el curso pandémico en ascenso y más incertidumbre que certeza sobre el desarrollo de los acontecimientos sanitarios y educativos. En esta memoria del segundo trimestre, han cambiado algunas cosas que merecen ser contadas. Cosas de esta normalidad extraña que me hacen sentir contento, pero con matices que me mantienen con la mosca detrás de la oreja. Así que allá vamos.

En el ámbito de mis clases, tenemos en marcha en 3º de ESO el proyecto "Te escribiré cuando llegue", que aborda las migraciones y la invisibilidad de sus protagonistas, con el mar Mediterráneo como telón de fondo. Es un proyecto en el que nos embarcamos la vicedirectora Patricia García, el coordinador de proyectos, Francesc Collado, mi compañera de departamento, Anna Navarro, y algunos colegas más de varias asignaturas (Historia, Filosofía, Tecnología y Religión), en colaboración con PLANEA y Bovalar projecta, y que tendremos ocasión de contar más adelante, cuando tengamos todo el mapa desplegado. De momento, en mi grupo, hemos leído dos novelas que pueden ayudarles a inventar un relato de migrantes: En el mar hay cocodrilos, de Fabio Geda, y el Lazarillo, este clásico de un migrante avant la lettre. Con esos mimbres y con los documentos compartidos de Google drive, se han documentado y han esbozado unos guiones sobre los cuales montarán sus relatos, que culminarán en diversos productos audiovisuales. Por cierto, sobre el Lazarillo también han realizado algún draw my life, como en el trimestre pasado:

Ha sido especialmente emocionante también la actividad de Bibliotecas humanas (una iniciativa de Valencia acoge, gestionada a través de Javier Molinero), en las que personas de diversos orígenes, les han relatado los pormenores de sus viajes y de sus experiencias como migrantes dentro y fuera de sus países.

Una actividad que han valorado muy positivamente los estudiantes en una encuesta anónima, solicitando que se haga más a menudo. Por cierto, ¿sabéis qué han pedido los alumnos como sugerencia? Sorpresa...

También hemos realizado actividades divertidas y enriquecedoras en la codocencia del ámbito científico-matemático de 1º de ESO. Ya os conté que hemos dedicado unas horas de refuerzo del Fondo Social Europeo a que entren profesores de un ámbito en el otro, para promover tareas transversales. Hemos aprendido algo sobre Fibonacci, hemos leído versos sobre frutos, árboles y plantas, leyendas míticas sobre animales, y hemos jugado con los animales extraños, como ya conté en Twitter:

En Casa Camarón las cosas llevan otro ritmo. La pandemia ha agudizado el absentismo en algunos alumnos que, progresivamente, han ido solicitando atención telemática por problemas médicos. Eso se traduce en una desconexión total del entorno educativo, lo que nos hace retroceder muchos pasos en esa lucha contra el monstruo del fracaso y abandono escolar entre el alumnado gitano. Por suerte, los que vienen parecen interesados en el programa y gracias a ello la convivencia ha mejorado sustancialmente. Las actividades propuestas suelen ser la lectura y comentario de noticias relacionadas con la cultura, el trabajo o la educación en el mundo gitano, pero también hemos visto episodios de Black mirror ("Arkangel"), que nos han abierto camino a jugosos debates. Muy emocionante fue ver que el último día de clase aparecieron antiguos alumnos gitanos preguntando si podían venir algún día al instituto a participar en Casa Camarón: en 16 años que llevo en el centro es la primera vez que esto ocurre.

En el terreno de la función directiva, también puedo compartir algunos avances. En plenas vacaciones de navidad, se nos comunicó que podría ampliarse plantilla para garantizar la presencialidad en 2º de ESO, cuyo alumnado hasta diciembre venía en días alternos por falta de espacio. En un tiempo récord, habilitamos dos aulas y ajustamos horarios y conseguimos dos grupos más de 2º de ESO. Un mes más tarde, se aprobó el programa PROA +, lo que nos permitió solicitar más recursos humanos: 28 horas de apoyo para codocencia en 1º y 2º de ESO, lo que nos da un total de 40 horas de codocencia en esos mismo niveles. Ya sabéis que siempre he defendido la codocencia como un arma indispensable para atender la diversidad y mejorar la convivencia y los resultados académicos; ahora no estoy solo en la lucha, pues han sido muchos los colegas que han solicitado ese recurso. Ojalá nos llegasen más horas.

En línea con lo anterior, hemos realizado la supervisión y auditoría del Plan de Actuación para la Mejora (PAM) y hemos comprobado que la inversión de recursos tiene sus recompensas: mejores resultados académicos, menos conflictos y más satisfacción del profesorado, alumnado y familias. El único punto negro es la semipresencialidad en 3º de ESO por falta de aulas: el centro ha crecido por encima de sus posibilidades. 

También hemos evaluado la implantación de los ámbitos en 1º de ESO; en contra de lo que se escucha por ahí, la valoración es bastante positiva. Eso sí, ojalá hubiese más formación y más profesores para hacer codocencia en ellos. Y por supuesto, mantener la ratio actual de 20 alumnos por grupo. Os dejo algunas de las conclusiones gráficas del cuestionario anónimo:



Finalmente, antes de marcharnos de vacaciones tuvimos la oportunidad de ser vacunados. El proceso de vacunación ha incluido a toda la comunidad educativa: docentes, PAS, educadores, personal de limpieza, alumnado de prácticas, conductores y monitores del transporte escolar y cantina. Se estableció un día y hora y con una puntualidad y eficacia inusuales, en menos de media hora, estábamos las 110 personas del centro vacunadas. Desde aquí mi más sincera enhorabuena a todos los organizadores, y, especialmente, a los sanitarios por su paciencia y profesionalidad.

Ahora nos queda por delante menos de un trimestre para enfilar el final de este curso anormal. Ahí tenemos unas oposiciones en las que, aunque consiga librarme de participar como tribunal, nos tocará ser sede, de modo que mucha faena a la vista. También nos han confirmado ya que se mantienen las adaptaciones por la pandemia en el sistema de evaluación y titulación, lo que volverá a generar bastante incertidumbre, al depositar en la junta de evaluación decisiones que, si bien ya están recogidas en la ley, a menudo son demasiado imprecisas. El mayor reto para nosotros, sin embargo, será ver cómo afrontamos el curso 2021-2022, con poco espacio y mucha matrícula, sabiendo que gran parte de los avances que hemos reseñado y evaluado se deben a la reducción de ratio. Esperemos que esa reducción no sea a costa de la semipresencialidad ni del sacrificio de espacios comunes. Ojalá.

29 noviembre 2020

Contener la respiración

La memoria de este trimestre debería empezar por una retractación: durante varios meses, antes de empezar el curso, afirmé que los centros educativos no estaríamos abiertos ni siquiera un mes. Han pasado casi tres y ahí seguimos. También hay que decir que han confluido muchos factores para que esto ocurra, incluido el azar, que nunca se debe menospreciar en una pandemia. Esos factores decisivos son principalmente dos: la reducción de ratio y el respeto de los protocolos por parte de toda la comunidad educativa. El primero, lamentablemente nos ha costado dejar a los grupos de 2º y 3º de ESO en semipresencialidad por falta de espacio en el instituto, un centro que está diseñado para 600 alumnos y que tiene actualmente una matrícula de 750. Hemos hecho cuanto hemos podido para solucionar este inconveniente, desde buscar espacios alternativos, hasta llamar personalmente a las familias por si querían voluntariamente cambiar de centro. No ha podido ser. La semipresencialidad no es la mejor medida y solo es positiva para reducir el número de alumnos en el centro; quizá por eso hemos tenido tan poca incidencia de contagios, prácticamente ninguna imputable al contacto en las aulas. El coste es alto para esos grupos que vienen día sí, día no, a los que el profesorado trata de adaptar las programaciones para que no pierdan la mitad del currículo. En ello estamos.


En mi aula, este año tengo un 3º de ESO, uno de esos grupos que vienen semana sí, semana no (pues ha coincidido así en mi horario), con los que hemos trabajado la argumentación, la historia de la lengua y la literatura medieval; también hemos leído En el mar hay cocodrilos, de Fabio Geda, un libro a partir del cual intentaremos llevar a cabo un proyecto de concienciación sobre las migraciones. Coincido con algunos colegas en que es más fácil dar clase, sobre todo, clase magistral, por el menor número de alumnos, porque están separados a metro y medio y porque están todos con mascarilla sin moverse. Me he tenido que adaptar también a ese modelo, ya que prefiero que puedan trabajar juntos en proyectos y ahora solo lo pueden hacer de manera telemática. Concretamente, para la Edad Media, aprovechando la idea y el material de mi compañera Anna Navarro, les propusimos un Draw my life. Los resultados son muy irregulares, pero os dejo este sobre la Celestina que me parece especialmente brillante:

Por otro lado, tengo dos horas de codocencia en los ámbitos de 1º de ESO. Esas horas son financiadas por el Fondo Social Europeo para el refuerzo en competencias clave en 1º o 2º de ESO. En nuestro caso, tenemos asignadas 12 horas, que repartimos entre los diez grupos de 1º de ESO. Las hemos configurado para que uno de los docentes del ámbito lingüístico-social imparta una hora semanal junto al compañero/a del ámbito científico-matemático y ayude en tareas de tipo transversal. Por el momento, hemos planteado actividades como las siguientes:

  • Lectura de una entrevista a un científico: escribir un texto en el que se cuente cómo se despierta una vocación.
  • A partir del análisis de las células: escribir un relato biográfico como si fueses una célula.
  • A partir de la clasificación de seres vivos: realizar y compartir una presentación en GDrive.
  • Sobre los reinos animales: mezclar dos animales y generar una ficha de un animal híbrido fantástico.
  • Después de un visita a los microscopios del laboratorio: realizar una ficha de observación.
  • A partir de la lectura de un relato de Millás: escribir un cuento en el que los protagonistas son números.



Este enfoque nos ha permitido desarrollar junto con las competencias comunicativa o científico-matemática, la creatividad y la iniciativa personal, además de la competencia digital, con interesantes reflexiones sobre la privacidad, la seguridad de los datos, el trabajo cooperativo en red, etc. Es para mí una de las mejores horas de la semana.


Por último, tengo también tres horas de compensatoria en Casa Camarón, con el alumnado gitano. Este año estamos notando con mayor intensidad el absentismo de este colectivo, un absentismo fundamentado principalmente en el miedo al contagio, un miedo que hace todavía mayor el recelo hacia una institución educativa en la que confían poco, en parte por las bajas expectativas de éxito y en parte por el escaso apoyo familiar a los asuntos de la escuela. Aunque estamos colaborando con varias asociaciones, nos falta mucho para conseguir que ese absentismo se reduzca a niveles razonables.


En el ámbito de la función directiva, la pandemia nos ha puesto en una situación muy compleja, tanto académica como organizativamente. Apenas hemos podido hacer reuniones, claustros o consejos escolares, por la dificultad de hacerlo presencialmente y porque la maquinaria del centro está sometida a unos requerimientos tan estrictos que apenas hay margen para tomar decisiones. Vivimos el día a día conteniendo la respiración, tratando de minimizar riesgos sin que eso afecte a las relaciones entre los miembros de la comunidad educativa. Con todas las precauciones, decidimos hacer reuniones presenciales de familias con los tutores/as, porque consideramos que era importante que viesen las aulas y las condiciones en las que están sus hijos e hijas. Mantenemos con ellas un contacto bastante fluido a través de las plataformas educativas. Intentamos responder a todas las dudas y consultas que llegan a diario; el motivo más importante de queja es, evidentemente, la semipresencialidad, para el cual no tenemos solución. Por suerte, los resultados de la 1ª evaluación han sido bastante buenos, a pesar de todos los condicionantes. Incluso en la convivencia se ha notado una mejora sustancial, pues hemos pasado de unos 100 incidentes en años anteriores a apenas 20 este año. El esfuerzo del profesorado y del alumnado en esta "nueva normalidad" está dando sus frutos; también hemos de agradecer que la administración eche una mano rebajando la presión burocrática y ayudando en los problemas puntuales que surgen. Ojalá se mantuviesen estas ratios de aquí en adelante, sin el sacrificio del virus y de la semipresencialidad. 

Como siempre, quedan muchos retos e historias por contar, proyectos que están todavía germinando, actividades que apenas están esbozadas. Espero tener tiempo y ganas de contarlas más adelante, cuando ya no tengamos que contener la respiración cada vez que suena el teléfono o nos busca el conserje.

23 diciembre 2019

De nuevo, memoria del trimestre

Renunciando a mi tendencia a la retórica, voy a tratar de resumir este primer trimestre en una nota casi navideña. Este año tengo dos grupos de 1º de ESO en codocencia con Anna Navarro, gracias al programa de refuerzo financiado por el Fondo Social Europeo. Debo decir que, a pesar del coste en burocracia infinita, vale la pena gozar de estas horas para poder desarrollar una programación centrada de verdad en las competencias, con una atención casi personalizada de verdad. Por si fuera poco, tengo la suerte de que mi compañera Anna es una profe inquieta que aporta ideas geniales y con la que aprendo día a día (además, ella comparte grupo en codocencia con Ángel Gil, de modo que métodos e iniciativas se enriquecen aun más con una nueva perspectiva). Al margen de esos niveles ordinarios, tengo mi grupo de Compensatoria de Casa Camarón, chicos y chicas a los que tratamos de salvar del absentismo y de la segregación social.

En 1º de ESO hemos desarrollado el proyecto "Mujer, tu música me suena", ligado al plan lector de centro, "Invisibles", con las mujeres como centro de atención. Optamos por asignar cantantes y artistas a cada alumno/a para que buscasen información y la presentasen oralmente mediante un lapbook. La última fase es la grabación de un videoclip sobre la letra de una de sus canciones. La nómina de artistas era muy variada, desde Aretha Franklin o P.J Harvey, hasta Dua Lipa o Pantones.
Hemos utilizado para ello diversos instrumentos de evaluación, incluyendo una rúbrica de autoevaluación, y diversos espacios: aula de informática, aula ordinaria con disposición individual y en grupos, pasillos y patios para las grabaciones, etc. No hemos grabado las exposiciones orales, pero podéis ver las fotos de algunos lapbooks en el instagram de LenguaBovalar. También en esa cuenta hemos compartido los vídeos de homenaje a la Generación del 27 (#poema27) que han ocupado la última semana de clase de diciembre. Han leído poesía y han decorado sus libretas y el aula con los versos de unos poetas que muy pocos conocían y que quizá algunos no olvidarán. 


También hemos dado forma al Banco de Palabras, una actividad que el año pasado se hallaba en fase germinal con #aciertalapalabra, y que este año Anna Navarro ha configurado como una tarea gamificada, con "voquis" para los que traigan palabras que el resto de compañeros no conocen, y "voqui de oro" para el que nos cuele alguna que no conocemos los profes. Esas palabras van quedando expuestas en un panel del aula para que no caigan en el olvido. También están confeccionando anticuadernos con diversos retos que propone Anna, a partir de la idea de Berta Ocaña. 
La lectura de referencia ha sido El reino de las tres lunas, de Nando López, que se ha leído en clase hasta la mitad, dejando después dos sesiones para tertulia de lo leído en casa. No había control de lectura.
En Casa Camarón, sin embargo, la vida fluye más despacio. El absentismo hace estragos en cualquier programación prevista. Hemos abordado algunos estereotipos del mundo gitano, haciendo hincapié en que hay quienes escapan de ese determinismo abrumador. De momento, estamos consiguiendo que baje el índice de faltas de asistencia y la aplicación de sanciones disciplinarias. Son pequeños avances, como conseguir que participen en #poema27 leyendo y palmeando poemas del Romancero Gitano de Lorca. Sentirse escuchados y apreciados, como si estuviesen en casa, es mucho para ellos.


En el ámbito de la dirección de centro, este año me tocaba renovar por un periodo de cuatro años más. Hasta el último momento he estado pensándolo. Factores que me hacían optar por el sí: el apoyo del resto del equipo directivo y del claustro, el buen ambiente con las familias y el alumnado, las satisfactorias relaciones con la inspección, entre otros. Factores que me volcaban hacia el no: la insoportable carga burocrática, la persistente comparación con "otros tiempos mejores" que no tienen nada que ver con la actualidad, o el postureo de la administración en asuntos como la formación del profesorado, el plurilingüismo y la inclusión educativa, que tienen más de brindis al sol que de dotación real de recursos. Finalmente, la ilusión por continuar un proyecto que va dando sus frutos ha vencido a esos fantasmas del desaliento que nos acechan a diario.


Por eso seguimos animando a todo el centro para que todas las iniciativas contribuyan a la mejora de la convivencia y la superación del fracaso y abandono escolar. De momento, hemos reducido casi a la mitad los partes de incidencia y los expedientes disciplinarios, gracias a la implementación de la Tutoría entre Iguales y la puesta en marcha de diversos protocolos de convivencia. También hemos mejorado los resultados académicos (como se observa en la captura de pantalla adjunta) y el índice de repeticiones de curso, especialmente en 1º de ESO, con la concentración de recursos de desdobles, codocencia y trabajo por proyectos en esos niveles. Un año más, hemos puesto en marcha el intercambio de tutores de 6º de Primaria con los de 1º de ESO, para establecer una transición más fluida.
En cuanto a los resultados de la Selectividad, la posición del centro en las estadísticas generales demuestra que el trabajo por proyectos o la reducción de deberes no afectan en absoluto a las notas de acceso a la universidad. En cualquier caso, el respeto por la diversidad de métodos sigue siendo nuestra premisa. 
Al final, he sucumbido a la retórica y me ha salido una nota demasiado larga. Espero que la próxima memoria sea más concisa. Felices fiestas.


07 septiembre 2019

El "milagro" Bovalar

Este será mi cuarto curso como director del IES Bovalar. En septiembre de 2016 desgajaba con bastante detalle el horizonte que se abría para el centro en este período que está a punto de concluir. Haciendo balance de todos aquellos objetivos y propuestas, hemos comprobado que quedan muy pocos por conseguir o culminar. Quizá por ello, en este último año, se ha hablado mucho de mi centro, a veces con motivo de algún premio, otras veces por el tema de los deberes. Esto hace que el Bovalar parezca un centro modélico en el que ocurren milagros educativos. Cualquiera de vosotros sabe ya que no existen esos milagros, que detrás de cada éxito educativo hay horas de trabajo y muchos recursos invertidos. En esto, el IES Bovalar no es una excepción y voy a tratar de contarlo.
Nuestro centro proviene de unos orígenes bastante humildes, un instituto de la periferia, centro CAES, con mucho alumnado de compensatoria. Durante años fue el centro al que se enviaba a buena parte de la población escolar en riesgo de exclusión social del noroeste de Castellón. Ocupábamos un antiguo cuartel del ejército y prácticamente vivíamos olvidados del resto de la ciudad. Estuvimos muchos años en condiciones precarias, demasiados. Incluso el equipo directivo anterior tenía que lidiar con esa provisionalidad mediante comisiones de servicio prorrogadas anualmente. Ya sabéis el coste organizativo que eso supone.
Por fin, en 2010 se construyó el nuevo centro, en el barrio universitario, lo que prometía grandes cambios. El alumnado creció con la incorporación de dos nuevos colegios y se diluyó el alumnado de compensatoria, que ya no superaba el 30%. Aun así, mantuvimos la condición de centro CAES por tener dos colegios adscritos con esa característica. Sin embargo, para la administración seguíamos siendo un centro periférico en el que no convenía invertir demasiado. Muchas quejas al respecto podéis encontrar en este blog: La calidad no la da el traje, Ojalá los alumnos fuesen baldosas, Quizá callados hubiésemos estado mejor... 
Con este panorama, hace tres años decidimos presentar un proyecto de dirección con personal definitivo del centro para trazar unos objetivos a largo plazo que nos permitiesen salvar esa condición de centro marginal, con bastantes problemas de fracaso escolar y de convivencia. En esto no hay misterio, el profesorado es el mismo, el centro y el alumnado también, parte del equipo directivo anterior continúa en el centro y es de agradecer todo el apoyo prestado en la transición; el "milagro" fue simplemente poner por escrito qué queríamos alcanzar y cómo debíamos hacerlo. 
Poco a poco, he ido contando esos avances y, bajo la etiqueta "dirección" del blog, podéis encontrar esos artículos, y también algún otro sobre mi papel como director. No es un camino fácil. Como decía arriba, todo milagro requiere trabajo y recursos. Tuvimos la suerte de contar con muchos compañeros que han puesto ilusión y horas de esfuerzo para salir adelante, pero también hemos contado con el apoyo de la administración, que ha decidido acabar con esa imagen del Bovalar como centro de segunda. Prueba de ello es que hemos pasado en los últimos años de 57 profesores a 79, con un incremento de 100 alumnos. No es que ahora vayamos sobrados, sino que antes éramos claramente deficitarios. Eso son recursos, muy necesarios, más que la ilusión, la vocación, la formación y las ganas de trabajar, porque sin recursos, todo lo demás puede servir durante un tiempo, pero no es sostenible ni efectivo.
Pero no solo hay que hablar de recursos, también de implantación de medidas y modelos de organización acordes con ese proyecto a largo plazo. En el ámbito de la convivencia, hemos puesto en marcha programas para reducir el absentismo y los conflictos. En los últimos tres años, hemos pasado de 47 expedientes disciplinarios anuales a 35; los partes de incidencia, han pasado de 700 a 340, y los registros PREVI, de 17 a 9. Decisiva ha sido la adopción el curso pasado del programa TEI de tutoría entre iguales, que ha mejorado notablemente la convivencia, sobre todo en 1º de ESO, donde los conflictos se han reducido casi un 70%. También la progresiva implantación del trabajo por proyectos, a través de la iniciativa Bovalar projecta, que coordina el compañero Francesc Collado. Seguimos luchando contra el drama del absentismo, con gran inversión de tiempo en conseguir que vengan al instituto y no sean expulsados, aunque es muy difícil convertir al alumno absentista en alumno integrado en el sistema académico ordinario. A pesar de ello, también hemos mejorado la tasa de titulación en ESO, que ha pasado del 77% al 81%. El índice de repetidores ha descendido también, sobre todo en 1º de ESO, donde ha pasado del 23% al 19%. Y fuera de las cifras, muy importante la mejora en la inclusión del alumnado con necesidades educativas, por ejemplo TEA, a través de las maestras de soporte a la inclusión de la unidad CiL, y su esfuerzo por promover la codocencia, los grupos cooperativos y, en general, la no segregación de este alumnado. Pero aún nos queda mucho por hacer.
Con todo esto que llevo contado, ya veis que no hay "milagro" Bovalar, que son pequeños avances en plazos muy largos de tiempo, avances que solo se sostienen mientras la administración garantice los recursos, pues cada programa o cada intervención exigen horas, horas que no pueden dejarse al albur de la voluntad, de la entrega o la devoción por el centro. Ya bastantes horas echamos todos más allá de lo obligatorio.

En cuanto al balance personal de este trayecto, quisiera destacar algunas cosas que me hacen sentir especialmente satisfecho. El apoyo de los compañeros/as de claustro en todos estos "experimentos" que vamos lanzando y evaluando, un apoyo sin el cual sería imposible haber conseguido estos resultados. El esfuerzo compartido de mis compañeras del equipo directivo y del resto de colegas que han asumido diferentes cargos y coordinaciones, no siempre debidamente incentivados. La confianza de los tres inspectores/as (y de sus superiores) que he tenido en este período, que no solo nos han apoyado, sino que han ejercido de protectores del proyecto contra viento y marea. La ayuda del CEFIRE de Castelló para la formación del profesorado, a través de su director Sergio Mestre y de los demás asesores, especialmente Rubén Safont. Y claro está, el imprescindible beneplácito del personal de administración y servicios: conserjes, administrativas, educadora, personal de limpieza...

Pero nada de esto tiene sentido si no menciono la fuente de la mayor parte de las satisfacciones de este cargo: el alumnado y las familias. Ya sé que hay familias y alumnos a los que hay que dedicar grandes esfuerzos no siempre reconocidos, pero de verdad, para mí, buena parte de ese "milagro" del Bovalar proviene del alumnado que se siente orgulloso de pertenecer al centro y de esas familias que confían en nosotros para la educación de sus hijos. Una de las medidas que hemos mantenido con especial intensidad es visibilizar las actividades del centro y ser transparentes en su gestión. Es algo a lo que dedico (dedicamos) mucho tiempo, a llamar a las familias, a atenderlas a ellas y a sus hijos en el centro, a dar todas las explicaciones posibles, a facilitar información a través del Facebook, del Instagram, de Twitter... Además de los cauces oficiales (webfamilia Ítaca), muchos de ellos se comunican directamente con nosotros a través de las redes, lo que hace que el instituto se perciba cercano y aumenta la confianza en el centro y sus profesionales. El milagro son ellos, sin duda, porque ¿qué es un centro educativo sin alumnos? 

Espero que este curso os pueda contar más cosas de la gestión diaria y también de los problemas: la falta de espacio en el centro, las carencias de personal especializado en convivencia, la burocracia... Tenemos por delante continuar con el TEI, pero también mejorar los protocolos de detección y de apoyo del alumnado con altas capacidades, la formación en atención a la diversidad e inclusión educativa, y un plan lector muy sugerente: Invisibles, las mujeres que la historia nos ocultó. Ya veremos hasta dónde llegamos.

22 diciembre 2018

A modo de memoria

Estamos en el primer día de vacaciones, así que vais a tener que disculparme si esta memoria del trimestre no está contada con todo el detalle que merece. Ha sido un periodo largo, casi cuatro meses de un tirón para los que empezamos a finales de agosto, un periodo intenso con pocos momentos libres para detenerse a pensar. Por eso, este alto en el camino permite sentarse, aunque solo sea unos minutos, para pensar y evaluar lo vivido hasta ahora.

En el aula tengo este año tres grupos, un 1º y un 2º de ESO y el reducido grupo de compensatoria Riu Sec-Casa Camarón, de alumnado de etnia gitana. Con los grupos ordinarios de la ESO hemos dedicado mucho tiempo a leer en el aula, algo que ya he contado con detalle en el blog y en un artículo de IneveryCrea. Estos grupos tienen alrededor de 20 alumnos cada uno. Son agrupaciones heterogéneas, compartidas con otros colegas del departamento, en las que el alumnado no se selecciona por su nivel académico o su comportamiento. En 1º de ESO, además, tenemos un día a la semana grupos cooperativos con alumnado de espectro autista, en los que Ester, responsable del aula CiL (Comunicación y lenguaje), entra en clase y comparte docencia conmigo. En este grupo, además de la lectura, estamos trabajando la redacción de textos periodísticos como la noticia, pues la idea es comenzar en enero con los podcasts, dentro del plan lector de centro, que mencionaré más adelante. Hemos visto también, muy de soslayo, las clases de palabras, pues ya tendrán tiempo de profundizar en ello en cursos superiores.
En 2º de ESO, hemos seguido la misma pauta, lectura y redacción de textos, haciendo hincapié en la revisión y la corrección. También hemos enriquecido el vocabulario con la propuesta #aciertalapalabra, que anima al alumnado a rebuscar palabras desconocidas en el diccionario para compartirlas en clase. Tanto en 1º como en 2º de ESO hemos dedicado una sesión en diciembre a grabar poemas para #poema27, el homenaje a la Generación del 27. Los podéis escuchar en la cuenta de instagram de LenguaBovalar.
Como decía en este tuit, por primera vez (si no contamos mi experiencia con el PCPI) no he planteado exámenes para obtener la calificación. Las rúbricas de autoevaluación de cada grupo (1ESO - 2ESO), la libreta-portafolio y las anotaciones del cuaderno del profesor me han dado elementos suficientes para evaluar. Además, he entregado un breve informe cualitativo para que las familias sepan los puntos débiles y fuertes de sus hijos e hijas. Como he comentado también en un artículo del Diario de la Educación, esto es posible de manera experimental por mis pocos grupos y por los desdobles. Sería muy complicado llevarlo a cabo con éxito de forma general. Tampoco descarto hacer pruebas escritas más adelante, pues el sentido es que aprendan mejor combinando diferentes modelos de evaluación.
En el grupo de Riu Sec, estamos trabajando la guía de la Fundación Secretariado Gitano, Lección Gitana, para elaborar materiales que sirvan para desterrar prejuicios y facilitar la convivencia. También estamos escribiendo guiones para un posible vídeo que represente escenas de costumbres gitanas de nuestros alumnos. Hemos revisado vocabulario caló para elaborar un panel de palabras de uso común y otras que se están perdiendo. Ahora nos toca darle forma a todo ello, algo bastante difícil cuando el principal reto es vencer el absentismo de este colectivo.

Dentro del proyecto de dirección, este es nuestro tercer año en el equipo directivo, algo que nos hace pisar un poco más seguros el camino del curso. Seguimos cometiendo errores y pagando algunas novatadas, pero ya no nos espanta casi nada de lo que sucede alrededor, por ejemplo, el abandono institucional en el tema de servicios sociales (desbordados), de salud mental (más desbordados y solo llegan a los 15 años, así que los que obligatoriamente escolarizamos hasta los 16 quedan fuera), de las fuerzas de seguridad (llamadas desatendidas para garantizar la seguridad o la salud del alumnado), de la administración educativa (soluciones limitadas a problemas infinitos)... Reconozco que hay generalmente buena voluntad de todas las personas que representan a esos colectivos, pero los recursos son tan escasos y están tan dispersos y burocratizados, que resultan ineficaces, si es que llegan a tiempo.
Sin embargo, hay muchas cosas que nos hacen sentir satisfechos como centro. Seguimos promoviendo el compromiso de centro sin deberes, con un tercio de la plantilla suscribiéndolo. Continúa el desarrollo de proyectos y la formación continua bajo el paraguas de Bovalar projecta, ahora planteado como plan integral de formación en centro, con intervenciones formativas variadas para promover enfoques y puntos de vista alternativos. Con ese hilo de los proyectos, llevamos adelante el plan lector de centro, dedicado a los "Viajes por el mundo", un tema que ha aglutinado a profes de muy diversos departamentos para trabajar en tareas comunes. Por otro lado, estamos comenzando el desarrollo del programa de tutoría entre iguales (TEI), que ha conseguido que pasemos de 164 partes de convivencia en 1º de ESO en el primer trimestre del año pasado a unos 37 este año, algo que nos da un respiro en uno de las grandes preocupaciones de nuestro proyecto de dirección: la convivencia. Nos hemos apuntado a la red de centros sostenibles que impulsa la consellería, y ya hemos comenzado a elaborar propuestas e intervenciones, gestionadas en parte por alumnado y profesoras de la FP Básica de jardinería. También somos los anfitriones del seminario de directores y directoras de Castellón, un foro donde surgen muchas dudas y alguna buenas ideas. Y mantenemos otras acciones de vertebración con el contexto, como el órgano de participación ciudadana de la infancia y la adolescencia, con el ayuntamiento de Castelló, las sesiones formativas con alumnado del Máster de Secundaria de la Universitat Jaume I, o los proyectos de intercambio docente entre los colegios adscritos y los tutores de 1º de ESO. Un no parar...
En la formación del profesorado apenas tengo ocasión de participar últimamente en cursos o jornadas, salvo visitas esporádicas a algún centro cercano. Estuve hace un mes en Santander, invitado por el Consejo Escolar de Cantabria, para hablar de la escuela nueva en estos tiempos modernos, un alegato por la actualización metodológica del profesorado, pero también una llamada de atención a todos los agentes implicados en la educación para que cumplan con su parte de responsabilidad. Para enero también quiero contar en algunos foros el desarrollo del plan lector de centro. A veces, la tentación de decir que no es muy grande, pues esa formación siempre es a costa de nuestras escasas horas de ocio, pero, por otro lado, igual que me gusta aprender de muchos docentes que comparten sus experiencias, creo que es justo devolver de alguna manera ese favor.
Dije al principio que no me extendería, pero ya veis que no tengo remedio; encima, seguro que se me olvidan cosas. Que paséis unas felices fiestas.