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27 diciembre 2025

Sesquidécada: diciembre 2010

En la sesquidécada de este mes tenemos una recomendación genérica de poesía: Miguel Hernández. En diciembre de 2010 disfruté de la antología de Jesucristo Riquelme en la editorial ECIR, puede que hoy descatalogada: Miguel Hernández: un poeta para espíritus jóvenes. Se trata de un libro que incluye, además de una interesante selección de poemas, una biografía ilustrada con numerosas fotos del autor. En aquel curso 2010-2011 me tocaba preparar a mi grupo de 2º de bachillerato para una Selectividad que incluía como lecturas de referencia Luces de bohemia, de Valle-Inclán, los poemas de Miguel Hernández y La casa de los espíritus, de Isabel Allende. Quince años después, vuelvo a encontrarme con este nivel, pero las lecturas ya han cambiado no una, sino dos veces. Pasamos por Lorca, Buero Vallejo y Martín Gaite, para acabar en la actualidad en los cuentos de Emilia Pardo Bazán, los poetas del 27 y Tres sombreros de copa, de Mihura. Así que no hay vacaciones de Navidad en las que no esté presente, de alguna manera, la poesía del 27. Quizá algún día escriba una nota en el blog acerca de esas selecciones de lecturas para las EBAU, que dan para una reflexión profunda acerca del canon y de las curiosas relaciones entre los especialistas de las universidades y el profesorado del Bachillerato. En todo caso, se encuentre o no entre esos "imprescindibles", Miguel Hernández siempre merece ser leído y releído.



Para no quedarnos con una sola reseña en este mes, recupero también la novela Dientes de leche, de Ignacio Martínez de Pisón. Sí, es otra novela de la guerra y posguerra civil, pero creo que el autor ha acertado al elegir los personajes y el tono de la narración para conseguir que el lector disfrute con una trama que tiene ese tinte agridulce de una época también llena de contrastes. A través de tres generaciones se recorre buena parte de la historia reciente de nuestro país. Aprovecho para recordar una vez más que las lecturas ambientadas en este período son muy necesarias, especialmente entre una juventud que recibe cada día más una visión distorsionada del franquismo y la transición. Felices fiestas y felices lecturas.

01 diciembre 2025

Regresa #poema27





Vamos con una nueva edición de #poema27, la cita anual que celebra el acto fundacional de la Generación del 27. Los próximos días 16 y 17 de diciembre se cumplirán los 98 años del encuentro de algunos autores de ese movimiento literario en el Ateneo de Sevilla. Este aniversario poético lo celebramos llenando la red de poemas y versos de aquellos poetas. Cada año, docentes, alumnado y aficionados a la poesía en general, se suman a esta invitación y comparten en redes sus poemas o versos preferidos. Este año, además, gracias a mis estimados José Luis Sánchez y Carmen Iglesias, me consta que ha llegado noticia de este homenaje a la II Feria Internacional de Expoesía de Caracas.
Y, por si fuera poco, la comisión de lengua y literatura de las EBAU de la Comunidad Valenciana ha modificado las lecturas, incluyendo una antología de la Generación del 27, con seis autores y 18 poemas, por lo que los alumnos de Bachillerato tendrán que salir del universo de Lorca para explorar otras poéticas de ese mismo periodo. Desde hace años, sea el curso que sea, por estas fechas vemos este documental en clase, que deja el tiempo justo y la excusa para hablar de estos poetas y de su importancia en la cultura hispánica. 



Así que, como extensión del aula, invito también a que, a lo largo de la semana del 15 al 19 de diciembre publiquéis en vuestras redes poemas y actividades relacionadas con el 27: en Facebook, en Instagram, en X, en Bluesky o en TikTok, bajo la etiqueta #poema27. La nómina de autores es bastante extensa y podéis encontrar suficientes poemas de ellos en la red, sin olvidar a las mujeres de la Generación, esas olvidadas que tímidamente asoman en los últimos años bajo la etiqueta de Las sinsombreroEs también una oportunidad para llenar las aulas de poesía y para jugar en familia con la narrativa digital. Os dejo unos ejemplos y variados enlaces al final por si queréis investigar. Para el aula se pueden repartir poemas (por ejemplo, esta antología del 27), para ser grabados en podcast o vídeo de manera voluntaria. ¿Os animáis?

Mis homenajes:
Año 2017: Al final de la tarde (Ernestina Champourcín)
Año 2016: Underwood girls (Pedro Salinas)
Año 2015: La tarde... Josefina de la Torre
Año 2014: Dos poemas y más
Año 2013: Canción que nunca pone el pie en el suelo (Rosales)
Año 2012: Al oído de una muchacha (Lorca)
Año 2011: Amor oscuro (Altolaguirre)
Año 2010: Cernuda y Morente
Año 2009: Cernuda

También con el alumnado:
Poemas en la red:
Herramientas para trabajar la poesía en el aula:
Crédito de la imagen: Trabajos sobre las SinSombrero en el IES Bovalar 

25 agosto 2025

Sesquidécada: agosto 2010


En esta sesquidécada traigo dos novelas de ciencia-ficción, para uso particular, y una novela juvenil, por si os interesa para el aula de secundaria.

Pórtico, de Frederik Pohl, es un clásico de los viajes interestelares y el primero de la saga Heechee. Además de las intrigas propias del género de este tipo de viajes, sus riesgos y amenazas, tenemos una novela con pinceladas distópicas basadas principalmente en el colapso malthusiano. A pesar de su fama, se ha intentado en alguna ocasión llevarla a la pantalla como serie de televisión, pero aún no se ha llevado a cabo.



Otra novela que daría la talla en el cine es Muerte de la luz, de George R.R. Martin, sí, nuestro admirado procrastinador de la Canción de Hielo y Fuego. Curiosamente, esta novela se publicó el mismo año que la anterior, en 1977, aunque, a mi juicio, se mantiene más fresca y actual, lo que demostraría que este autor tiene más interés en el entretenimiento que en la reflexión filosófica. En esta novela se mezcla una historia de amor con el retrato elegíaco de una cultura condenada a perderse. Martin prefigura aquí su habilidad para enganchar al lector con una trama y una narración en la que no puedes dejar de avanzar.



Por último, una novela juvenil que suele funcionar muy bien para el alumnado de 13-15 años es Donde esté mi corazón, de Jordi Sierra i Fabra. No hace falta contaros mucho del autor, uno de los referentes de la literatura juvenil y, sin duda, el más prolífico. En cuanto a la novela, aborda una relación sentimental con algunos elementos añadidos que dan pie a tertulias y debates en clase. Podéis tenerla en cuenta para cuando volvamos en septiembre al aula, que eso ya está ahí, a la vuelta de la esquina. 

01 diciembre 2024

Sesquidécada: noviembre 2009


Quienes pasáis por aquí desde hace tiempo sabéis lo mucho que me preocupa la cuestión del fomento de la lectura entre los jóvenes. Es cierto que con las funciones directivas, la didáctica de la lengua y la literatura han pasado a un discretísimo segundo plano, en el centro y en el blog. Hace quince años las lecturas juveniles ocupaban sin embargo buena parte de mi tiempo. También las cuestiones teóricas relacionadas con la pedagogía y el canon literario juvenil. Dos de aquellos libros se cuelan en esta sesquidécada:

Lecturas adolescentes es un compendio de artículos relacionados con la literatura juvenil, algunos de ellos preparados en la editorial Graó por eminentes especialistas, como Teresa Colomer, Mireia Manresa o Carme Duran. Es un libro ameno y variado, con diferentes enfoques que pueden dar una visión general del estado de la cuestión en aquel momento, con aspectos que quizá no han cambiado mucho desde entonces.



Otro punto de vista supone el ensayo De Robinson Crusoe a Peter Pan: un canon de literatura juvenil. En este caso, Vicenç Pagès ofrece un panorama muy personal acerca de clásicos del género, reflexionando de paso sobre la importancia de la variedad del canon y de su abordaje profesional desde las aulas. Conviene recordar de vez en cuando que hay muy poca formación (y a veces demasiada condescendencia) entre el profesorado de lengua acerca de la didáctica de la literatura, de las estrategias de fomento de la lectura y, en especial, del conocimiento y valoración de ese canon que debería estar siempre en continua revisión y actualización. Solo desde esta formación y reflexión los planes lectores de departamento y de centro tendrán sentido.

03 junio 2023

Sesquidécada: junio 2008

Se nota que en junio de 2008 no ocupaba cargos directivos... Se nota en que tengo al menos ocho o nueve lecturas juveniles producto de esas jornadas más relajadas una vez terminadas las evaluaciones finales y la las clases. Ahora apenas llego al final del día con ganas de mantener los ojos abiertos, da igual mayo que junio y casi que julio. En esta sesquidécada, sin embargo, solo mencionaré alguna de esas novelas juveniles, y rescataré lecturas de otros géneros. Si tenéis curiosidad por el resto, podéis leer la nota que escribí en su momento sobre todas ellas: Leer por no escribir.


La primera novela es una delicia que no deberíais dejar pasar: Sueños en el umbral, de Fatima Mernissi, un relato evocador sobre el mundo de las mujeres en Marruecos. Narra desde los recuerdos de infancia de una niña la realidad femenina del harén, de las costumbres, deseos y esperanzas de esas mujeres que ocupan un espacio propio mientras tratan de conquistar otros que les están vedados. La manera de contar, el modo de describir los espacios, el ambiente general del relato y sus personajes nos van seduciendo casi con el encanto de los cuentos orientales.


En otra línea se mueve Alberto Méndez con Los girasoles ciegos, una novela dura y necesaria sobre la Guerra Civil y sus miserias, sobre la traición y la venganza, sobre algunas de esas historias tan crueles que no pueden haber sido inventadas. La estructura de cuatro relatos, interconectados por algunos personajes, narrados con diferentes técnicas, ofrece una visión poliédrica de la guerra y sus secuelas en el bando perdedor, salpicando de paso a los ganadores. Una obra imprescindible, de la que se filmó una versión cinematográfica.



Por último, entre las lecturas juveniles, me gustaría reseñar el clásico Kafka y la muñeca viajera, de Jordi Sierra i Fabra. Se trata de una fabulación a partir de una anécdota que se cuenta sobre Kafka, que consoló con un relato a una niña que había perdido su muñeca. Es una historia breve, exquisita y que incide en el valor de la literatura como construcción de mundos y de identidades. Muy recomendable.


Aprovecho también para recomendar, fuera del tope de las tres reseñas que marqué para estas sesquidécadas, otro clásico del momento, que he usado en el aula durante años y que me resisto a dejar de hacerlo: La bruja de abril y otros cuentos, de Ray Bradbury, del que ya he hablado en este blog.

29 diciembre 2021

Lecturas de un año, lecturas de diez años


Se acaba este año 2021 y hago balance de las lecturas de este periodo, que son más de 50, seleccionando como en otras ocasiones las doce que más me han gustado o marcado. Las podéis encontrar también en uno de los tableros de Pinterest, junto con otras selecciones de años anteriores (2020, 2019, 2018...). También me he dado cuenta de que cumplo 10 años de lectura en esta red social de Pinterest, en la que voy publicando mis lecturas desde entonces en el panel ESTOY LEYENDO. Son 574 lecturas, un repertorio que puede parecer exagerado, pero que evidencia también nuestros límites como lectores. Diez años que se resumen en un barrido vertical de unos pocos segundos, mucho más limitado que mirar cualquier estantería de una biblioteca, de una librería. Seguiremos leyendo para disfrutar, para aprender. Seguiremos leyendo para vivir vidas que nunca tendremos, para sentir penas y alegrías ajenas. Seguiremos siendo limitados lectores que asumen que nunca vivirán lo suficiente para leer todo lo que quisieran. Feliz fin de año.

31 marzo 2021

Sesquidécada: marzo 2006


En marzo de 2006 llegué a un clásico de la literatura juvenil: Rebeldes, de Susan E. Hinton. Conocía la historia y me sonaba incluso haber visto la versión cinematográfica, pero no había leído aún la novela. Por supuesto, me gustó mucho y fue durante bastante tiempo una lectura recomendada para mis grupos de la ESO, especialmente los de tercero. Es posible que a día de hoy no se perciba como una lectura cercana a los jóvenes, pues las pandillas callejeras se han convertido en grupos de wasap que se enfrentan más en lo virtual que en lo real, pero sigue teniendo ese atractivo de la transgresión, de la juventud en estado efervescente, del amor al riesgo y las emociones. Por eso sigo recomendándola a pequeñas dosis, a alumnos en particular que se pueden sentir atraídos por la historia o el fondo. Lo bueno de los clásicos es que siempre hay alguien que te agradece que lo hayas llevado hasta ellos. 


También leí Pandora en el Congo, la segunda novela de Albert Sánchez Piñol, que también podéis leer en catalán. No fue una decepción, porque la novela se sostiene en un razonable mundo de ficción, con un montaje bastante solvente, pero a mi juicio no está a la altura de La piel fría, su obra más conocida. En esta ocasión, explora también los territorios del miedo telúrico, con evocaciones de Lovecraft o de los grandes novelistas de aventuras de principios del siglo XX, pero me da la impresión de que el resultado no impacta tanto al lector como en su predecesora. Como digo, si os apetece acercaros a este autor, empezad con La piel fría y daréis por bien aprovechada esta sesquidécada.

06 diciembre 2020

Menos mal que nos queda #poema27 (y van 13)


Un diciembre más regresa el acontecimiento poético por excelencia: #poema27. Esta edición es la número 13, muy apropiada para este año 2020. Para los más despistados, hay que recordar que esta cita anual celebra el acto fundacional de la Generación del 27, cuando en los próximos días 16 y 17 de diciembre se cumplan los 93 años del encuentro de algunos autores de ese movimiento literario en el Ateneo de Sevilla. Este aniversario poético lo celebramos llenando la red de poemas y versos de aquellos poetas. Cada año, docentes, alumnado y aficionados a la poesía en general, se suman a esta invitación y comparten en redes sus poemas o versos preferidos.

Así pues, a lo largo de la semana del 14 al 20 de diciembre podéis publicar cualquier homenaje poético en los blogs, en Facebook, en Instagram y, por supuesto, en Twitter, bajo la etiqueta #poema27. La nómina de autores es bastante extensa y podéis encontrar suficientes poemas de ellos en la red. Es también una oportunidad para llenar las aulas de poesía y para jugar en familia con la narrativa digital. Os dejo unos ejemplos y variados enlaces al final por si queréis investigar. En nuestras clases vamos a repartir poemas de una antología del 27, confeccionada ex profeso para el aula, para ser grabadas en vídeo de manera voluntaria. Nos quedan diez días para pensar y programar, siempre con la poesía por delante. ¿Os animáis?







Mis homenajes:
Año 2017: Al final de la tarde (Ernestina Champourcín)
Año 2016: Underwood girls (Pedro Salinas)
Año 2015: La tarde... Josefina de la Torre
Año 2014: Dos poemas y más
Año 2013: Canción que nunca pone el pie en el suelo (Rosales)
Año 2012: Al oído de una muchacha (Lorca)
Año 2011: Amor oscuro (Altolaguirre)
Año 2010: Cernuda y Morente
Año 2009: Cernuda

15 noviembre 2020

Sesquidécada: noviembre 2005

No es fácil encontrar lecturas juveniles que perduren en el tiempo, que sigan enganchando a los jóvenes lectores pasados unos años. A veces, ni siquiera los clásicos soportan esa presión de las modas y quedan relegados para el disfrute de los lectores más exigentes o más aguerridos. Casualmente, hace quince años encontré dos lecturas que cumplían con los requisitos necesarios para mantenerse en las recomendaciones de los primeros cursos de la ESO, y acerté con ellas, porque todavía hoy permanecen en el aula con relativo éxito. Vamos con el primero de esos libros.

El ojo de cristal. Charlie saldrá esta noche, de Cornell Woolrich, recoge dos relatos de intriga protagonizados por chavales que se ven inmersos en una trama policíaca llena de riesgo y tensión hasta el final. Llevamos años manteniéndolo como lectura para 1º de ESO; en mi caso, lo leemos en clase dedicando un día de la semana a avanzar. Aunque se pueden encontrar en internet los relatos de manera separada, vale la pena que compren el libro, porque las ilustraciones de Tha son excelentes. Al final del libro hay tareas por si se quiere trabajar la comprensión lectora y la expresión escrita, aunque nada mejor que una tertulia guiada a partir de la lectura. El año pasado, además, estuvimos comprobando la invisibilidad de las mujeres en los relatos policíacos clásicos, así que da mucho juego. Os recomiendo además que busquéis más información sobre el autor, una vida y una obra que bien merecen un acercamiento detallado (si queréis otra recomendación de este autor y editorial, echad un vistazo a Aprendiz de detective. Un robo muy costoso). Por último, aprovecho para felicitar a Vicens Vives por esa colección Cucaña en la que se ofrecen lecturas muy valiosas para el aula, editadas con buen gusto y a buen precio.


Otro gran hallazgo fue La piel de la memoria, de Jordi Sierra i Fabra, el rey Midas de la literatura juvenil. Es un libro que trabajamos sobre todo en 2º de ESO y nos permite abordar los temas de las migraciones, de la explotación infantil, de los niños soldado y del colonialismo comercial, entre otros. Como es habitual en los relatos de este autor, tiene los elementos fundamentales para enganchar al joven lector: personajes verosímiles y cercanos, amistad, amor, dolor, castigos y recompensas. Es un buen libro y por ello se mantiene año tras año entre los mejor valorados por nuestro alumnado. En otras ocasiones ya he comentado que, a partir de su lectura, hemos trabajado textos periodísticos, el podcast o la tertulia. Os dejo la ficha de lectura por si os resulta útil.

Finalmente, en tiempos de bulos, desinformación y conspiraciones, vale la pena recuperar la novela Enterrar a los muertos, de Ignacio Martínez de Pisón, un gran autor al que admiro, que cuenta un episodio histórico de intriga, política y periodismo, con el telón de fondo de la guerra civil, la visita a España de John Dos Passos y la muerte de su traductor, el republicano José Robles. Periodismo novelado o ficción documental, da igual, una delicia de lectura. 

Es una pena que no me quede más hueco en esta sesquidécada para hablar de una novela que me gustó y que no ha tenido después demasiada repercusión: La piel fría, de Albert Sánchez Piñol, una buena muestra de ciencia-ficción ecléctica en español y catalán. 



21 septiembre 2020

Sesquidécada: septiembre 2005

Septiembre es un mes de lecturas casi otoñales y por eso no me extraña encontrar en el registro de esta sesquidécada unos libros cargados de melancolía. Son tres novelas que, cada una a su manera, reflejan pérdidas en la vida y hallazgos en la memoria. Tres novelas muy diferentes, pero unidas por ese regusto amargo de la nostalgia. Vamos allá.


Un puente sobre el Drina, del serbio Ivo Andrić, es una de esas obras que una vez leídas no olvidas jamás. Le dediqué una nota en el blog hace años, con motivo de la guerra de Kosovo; es la novela que siempre recuerdo cuando estalla una guerra civil, porque el puente sobre el Drina es el testigo milenario de los encuentros y desencuentros de quienes circulan por sus orillas, de quienes se ven obligados a cruzarse par pasar de un lado a otro. Es una novela que representa a la perfección el sinsentido de las fronteras, el obstinado choque entre quienes tienden puentes y quienes los dinamitan. Una novela imprescindible para entender la historia y para entendernos. Pero para eso hace falta voluntad de hacerlo.


Mucho más cerca se sitúa una novela intimista, Historia universal de Paniceiros, de Xuan Bello. Es un relato mosaico, un collage de historias, impresiones y recuerdos alrededor de un pequeño pueblo asturiano. Como decía al principio, es un libro otoñal que invita a la nostalgia, al olor de leña en la chimenea, al roce de las mantas, al dolor sordo de algo que perdimos y no volverá... En estos momentos de pandemias hasta en la sopa, puede ofrecer al lector el refugio de una arcadia aislada de su tiempo.


Por último, como aún estamos a tiempo de recomendar lecturas para el aula de Secundaria, os dejo esta novela que me gustó bastante en su momento: La foto de Portobello, de Vicente Muñoz Puelles. Durante un tiempo la estuve recomendando en 2º y 3º de ESO. Es una historia sencilla, verosímil y humana, que no incurre en las desmesuras de las novelas juveniles de acción o drama. Es un relato de autoconocimiento que aporta puntos de vista interesantes sobre algunos de los problemas que sufren los jóvenes y que, a menudo, permanecen invisibles para los adultos. Tal vez no es la novela que guste a todos, pero sí es una novela para recomendar de manera individual. Seguro que alguien lo agradece. 

28 septiembre 2019

Sesquidécada: septiembre 2004

Empecé a leer los libros de la serie de Manolito Gafotas de Elvira Lindo, hace quince años, cuando llevaban un decenio en las librerías, lo que los convertía ya en aquel momento en un clásico de la literatura juvenil. Me consta que se siguen vendiendo en ediciones actualizadas, más por la nostalgia de una generación de padres y madres lectores que por el interés de los niños en unos personajes que tienen ya ese gusto añejo de épocas pasadas, en las que hay que poner notas al pie para entender el contexto. 

Manolito Gafotas se ha convertido en nuestra serie "Los Cinco", un referente de un tiempo en el que se podía ser políticamente incorrecto sin que las hordas de las redes sociales te quemasen en la pira. Manolito y el resto de personajes de sus novelas representan también esa clase media que parece ninguneada por los políticos y los medios, salvo para protagonizar docudramas televisivos o fotos de campaña electoral. Sin embargo, para los que vivimos en las aulas, Manolito y sus amigos siguen siendo unos personajes bastante humanos y cercanos, más en su ingenuidad que en sus intereses de aquella época, desplazados ya por el mundo del móvil y los videojuegos. Pienso que los futuros maestros y profesores deberían seguir leyendo estas novelas para entender, aunque sea de soslayo, la visión lúdica del mundo por parte de los niños, pues más de una vez he oído decir que son inmaduros, que solo piensan en jugar, que no tienen interés en nada... como si fuesen niños y niñas. Ahí queda esta recomendación, más social que literaria, una lectura de una saga que habría tenido más repercusión si las gafas de Manolito hubiesen tenido magia en lugar de tendencia a romperse a tortazos.

En el lado serio de esta sesquidécada, recupero también la lectura de El retrato de Dorian Grey, de Óscar Wilde. Es una obra que no requiere muchas explicaciones. Se me hizo un poco costosa de leer, tal vez por solaparla con la literatura juvenil, pero reconozco el valor de su autor para publicar esta obra tan compleja en la época del folletín. La vanidad, la soberbia, el vicio, la hipocresía social... creo que esta novela sigue siendo demasiado actual y podría adaptarse casi sin variaciones a la era de las redes sociales: El instagram de Dorian Grey, ¿no lo veis?

10 noviembre 2018

Sesquidécada: octubre 2003

Creo que es la primera vez que me pasa. Desde que comenzase estas sesquidécadas hace ya casi diez años, no se me había olvidado esta cita mensual del blog, pero resulta que el mes de octubre se ha pasado tan rápido que, cuando me he dado cuenta, estoy casi a mitad de noviembre. Tal vez sea que la lectura de un novelón de Galdós me ha tenido tan absorto, que los días pasaron sin que lo notase. Pongamos, pues, remedio a este olvido con dos reseñas rápidas de aquel octubre de hace quince años.

Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie, no requiere mucha presentación. No sé si aquella fue mi primera lectura o no de este clásico de la novela policíaca. Sé que lo hice por si podía recomendarla en las aulas, aunque no recuerdo a qué conclusión llegué, aunque unos años más tarde sí que leímos en 4º de ESO La ratonera, de la misma autora. Tanto la novela del crimen ferroviario como la película son una auténtica delicia que vale la pena leer y ver, si no se ha tenido todavía ocasión. Lo único malo de Agatha Christie es que puedes morir por sobredosis de crímenes si abusas de sus libros.

He hablado en el blog otras veces de Laura Gallego y de su literatura. En aquellos días leía El valle de los lobos, la primera entrega de lo que luego se convertiría en una saga. Aunque ya no tiene tanto tirón en las estanterías juveniles, Laura Gallego ha sido la gran protagonista en nuestro país de la literatura "adultescente" o young adult. A ella debemos una considerable cantera de lectores actuales que se iniciaron con sus relatos de literatura fantástica. El valle de los lobos contiene todos los ingredientes del género: misterios, amor, transformaciones, seres imaginarios... Después de terminar aquella saga, no he vuelto a leer nada de ella, excepto Finis mundi y el primer volumen de las Memorias de Idhún. Espero que siga brindándonos con el tiempo más éxitos para jóvenes o adultos.

27 octubre 2018

Leyendo en clase

Estamos a finales de octubre y en los dos grupos que tengo de 1º y 2º de ESO, si exceptuamos algunas pruebas iniciales, no hemos hecho otra cosa que leer. En 1º de ESO hemos leído El reino de las Tres Lunas, de Nando J. López, y en 2º de ESO, La piel de la memoria, de Jordi Sierra i Fabra. Los hemos leído enteros, en el aula, en voz alta, participando todo el alumnado. Es posible hacerlo y, bajo mi punto de vista, muy rentable, pues garantiza la lectura sin necesidad de controles ni trabajos en casa. He comprobado la enorme diferencia de niveles de lectura entre alumnos de la misma edad: chavales que pronuncian bien, incluso palabras que no conocen, que hacen las pausas, que modulan la voz según la situación o las marcas de entonación, junto a chavales que se atascan en palabras aparentemente sencillas, que no respetan los acentos, que se saltan la puntuación... Es necesario oírlos para darse cuenta de que muchos de ellos están abocados al fracaso si no tomamos medidas, pues, al no leer bien, no entienden lo que leen, a pesar de que abordamos relatos sencillos. Si en esto se pierden ¿cómo van a comprender una explicación de Historia, de Biología, de Física...?

La lectura en el aula da pie a detenerse periódicamente y explicar el significado de una palabra, de resumir algún pasaje que quizá haya resultado confuso, de retomar día a día una historia que acaban viviendo como algo cercano. Hemos dedicado más de un mes a leer, solo a leer, sin otra distracción, educación sin prisas, festina lente. A partir de ahora comenzaremos a escribir sobre la lectura y, en esta nueva orientación, seguro que vamos introduciendo otros contenidos interesantes, no solo gramaticales o textuales, sino saberes que trascienden de la asignatura de lengua y literatura. Por ejemplo, esta semana que viene, además de la tertulia sobre la lectura como la que ya hemos realizado en otras ocasiones, confeccionaremos los mapas de relaciones de personajes y la ficha de lectura para que no se nos vayan olvidando los detalles. Aquí tenéis el modelo de una de ellas:

Más adelante nos pondremos con las tareas que he diseñado para empezar a trabajar el ABP en estos niveles. En ambos niveles tomaremos como eje los textos periodísticos; en 2º de ESO nos centraremos en un diario impreso, y en 1º de ESO vamos a hincar el diente a los podcasts. Dentro de Bovalar Proyecta ya estamos coordinándonos con colegas de otras asignaturas para ver si llegamos a ser del todo interdisciplinares. Os dejo también el modelo:

Radio Tres Lunas by on Scribd

Por último, si os interesa saber algo más sobre mis enfoques de la lectura en el aula, podéis leer el artículo sobre pautas de animación lectora en Secundaria que preparé hace poco para Carmen Iglesias en IneveryCrea, cuyo vídeo recupero a continuación:

19 marzo 2017

Sesquidécada: marzo 2002

Marzo de 2002 me regaló lecturas muy diversas:  El guitarrista, de Luis Landero, los 13,99 euros, de Frédéric Beigbeder, unas Vidas imaginarias, de Marcel Schwob, o los hechos memorables de Solino, pero, para esta sesquidécada, solo voy a rescatar un libro con el que, por aquel entonces, comenzaba una saga que ha llegado hasta nuestros días: Harry Potter y el prisionero de Azkaban, de J.K.Rowling.

Las sagas nunca empiezan con el primer libro, y me atrevería a decir que tampoco con el segundo. Es a partir del tercero cuando uno se da cuenta de que la cosa va en serio (o en serie), y por eso aparece aquí este tercer libro del mago más famoso de la literatura juvenil. Por aquel marzo de 2012, ya había leído los dos primeros libros de J.K. Rowling y era consciente del poder de seducción de sus tramas llenas de referencias mitológicas, fantásticas y legendarias. Curiosamente, esas lecturas me llegaban a través de mis alumnos o de mis sobrinos, no de las lecturas canónicas de los institutos, casi siempre alejadas de las tendencias de lectura de su público potencial. Quizá alguno no me crea si digo que, en aquella época, las lecturas que veía en los departamentos de lengua eran El camino, de Miguel Delibes, Platero y yo, de J.R. Jiménez, el Lazarillo, todo ello para alumnado del primer ciclo de la ESO, como lecturas obligatorias, sin apoyo en el aula, sin anestesia. Mientras algunos alumnos devoraban en sus casas los libros de Harry Potter o de Laura Gallego, en las aulas -supuestamente- les animábamos a leer con libros que les resultaban opacos y soporíferos, porque pocos se molestaban en envolverlos con el cariño que requiere la buena literatura. No sé si aquellos años fueron los primeros del declive de la lectura en los institutos, agudizados con el crecimiento imparable de internet. Tal vez fueron también los años en los que comenzó el mercado de novedades literarias juveniles, con sagas como Harry Potter, Crepúsculo, Memorias de Idhún y, más recientemente, las inacabables series entre lo romántico y lo gótico que pueblan la sección joven de las librerías. Mientras tanto, los profesores discutíamos y seguimos discutiendo sobre la pertinencia de mandar lecturas juveniles o clásicos en la ESO y el Bachiller, como si fuese posible establecer un canon válido para todos los institutos, para todos los jóvenes. Mientras tanto, divididos entre los que veneran a Jordi Sierra i Fabra y quienes añoran el panteón de clásicos de Cátedra, seguimos discutiendo y perdiendo lectores en el aula, unos lectores que en el mejor de los casos seguirán leyendo por su cuenta obras de dudosa calidad, atraídos por vistosas portadas o por diversas estrategias de mercadotecnia. Y en mitad de esa brecha, un veterano Harry Potter, por suerte, sigue conquistando nuevos lectores.

30 abril 2014

Leer es cosa seria

He tenido ocasión de participar en las IV Jornadas de Fomento de la Lectura en Zamora y allí he contado mi visión pragmática de la lectura en el aula, ilustrada con vídeos de actividades concretas de mi alumnado, entre las que destacaban unas recientes confesiones sobre el acto de leer. Creo que la presentación que acompaña esta nota es bastante sintética al respecto, pero aun así trataré de resumir en pocos puntos algunas ideas clave que quedaban fuera de ella:
  • No hay que confundir lectura con literatura
  • Leer por obligación no es leer, pero, sin intervención docente, el hábito lector se extingue
  • Leer es comprender y aprender, pero también debe conducir al disfrute
  • La lectura en el aula es fundamental para crear lectores competentes
  • Sin hábito lector difícilmente se puede progresar en ninguna materia
  • Hay que plantear en las aulas estrategias de lectura activas
  • La vinculación de la lectura con proyectos de aprendizaje la hacen más efectiva
  • Enseñar a leer y fomentar su hábito no es tarea exclusiva de los docentes de lengua
  • Los planes lectores de centro deberían ser algo más que un requisito legal
  • Es preciso estar formado y actualizado en prácticas de animación lectora
  • Para enseñar a leer es conveniente predicar con el ejemplo
Si de mí dependiese, en el desarrollo de la lectura en el aula prohibiría y castigaría cualquier manifestación del tipo "cuando yo era joven..." o "es que los jóvenes de ahora..." Creo que muchos docentes han leído poco y mal, igual que ocurre hoy día entre el alumnado, y que escudarse en una arcadia educativa inexistente es poco eficaz y menos profesional. Debería ser una obligación ética tomarnos en serio la formación de lectores competentes, pues no se trata de que sean devoradores eruditos de literatura el día de mañana, sino de que sean ciudadanos críticos y autónomos. Resulta doloroso ver que en el tránsito de Primaria a Secundaria perdemos una buena cantidad de ávidos lectores simplemente porque los condenamos a lecturas aburridas, solemnes, mal orientadas, desasistidas... Bastaría con que en cada asignatura se dedicase una hora semanal a lectura comprensiva (con actividades contextualizadas, nada de preguntas del libro) para paliar el fracaso que evidencian las pruebas internacionales. 
No insistiré más en ello, de momento. Solo añadiré que en el viaje de vuelta tuve la suerte de encontrarme con Jordi Sierra i Fabra, a quien en una ocasión llamé "rey Midas de la literatura juvenil", y pudimos charlar brevemente sobre lectura y jóvenes. Me mostró sus apuntes para el nuevo libro y me dijo que no pensaba dejar de escribir, pues siempre hay temas que resultan interesantes para los jóvenes. En efecto, siempre hay algo interesante que leer y esa es parte fundamental de nuestra labor, encontrarlo y conseguir que ellos también lo conozcan y lo sepan buscar.

06 marzo 2014

El exilio es cosa de todos


Pensamos en exilio y nos vienen imágenes de la España de 1939 o de la Europa de posguerra, pero según la RAE, el exilio es cualquier "separación de una persona de la tierra en que vive". Muchos piensan en el exilio como algo que siempre les llega a otros, que tener que marcharse a trabajar al extranjero no es exilio, que renunciar a tu cultura para sobrevivir dignamente tampoco es tan grave. Pero el exilio es cosa de todos y el vídeo que encabeza esta nota pretende concienciarnos de que cualquiera puede sufrir ese leve tránsito entre la paz y el horror.

Seguimos con nuestra semana de las lecturas juveniles del exilio ocupándonos de exilios de todo tipo. Las guerras siempre han nutrido el mundo de exiliados y es fácil hallar lecturas juveniles con este tema. Por ejemplo, Rosas negras en Kosovo, de Jesús Cortés, es una durísima novela de refugiados en las guerras de los Balcanes. La zona de Afganistán es el contexto de obras como El viaje de Parvana, de Deborah Ellis, Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini o El chico que encontró la felicidad, de Edward Van de Vendel. Muy conocida es la obra de Judith Kerr, Cuando Hitler robó el conejo rosa, centrada en las peripecias de una familia judía que huye de la Alemania nazi.

Exiliados son también los miles de africanos que tratan de huir de los azotes de la naturaleza o de sus congéneres. Paradigmática es la novela de Jordi Sierra i Fabra, La piel de la memoria, en la que un niño es vendido para trabajar en una plantación, de la que escapa para sufrir nuevas esclavitudes. Podéis escuchar las tertulias de aula sobre ella en este mismo blog. Estremecedor también el relato de Náufragos, de Javier Arias, con varios africanos a la deriva en el Atlántico.

Otro exilio es el que trazan las fronteras arbitrarias, como la de Palestina e Israel, presente en una interesante obra de teatro juvenil de Luis Matilla, Manzanas rojas, que fue abordada en un interesante proyecto colaborativo; bajo el mismo conflicto se halla la protagonista de Saboreando el cielo, Ibtisam Barakat, que narra en clave autobiográfica la historia del exilio de su familia.

Por último, quedan esos exilios en los alguien vive dentro de una cultura marginada o silenciada dentro de otra comunidad dominante. Suelen ser exilios silenciosos, familiares, en los que los más pequeños ni siquiera comprenden por qué son diferentes si ya han nacido en ese lugar. Una novela de este tipo es Penny, caída del cielo, una preciosa historia cargada de experiencias infantiles, pero también con una latente reflexión sobre la xenofobia contra las familias italianas en la Norteamérica de los años 40.

Son historias que al final resultan muy cercanas. Creo que en esta vieja Europa, todos hemos tenido alguna vez un familiar que "ha sido separado de la tierra en la que vivía", lo que se dice un exiliado.

Os recuerdo que hay un panel colaborativo en Pinterest en el que podéis encontrar las lecturas aquí mencionadas y en el que, si queréis, podéis aportar recomendaciones.

03 marzo 2014

El exilio cercano


Dentro de este tramo inicial del Barco del Exilio en el mes de marzo, nos ocupamos de las lecturas juveniles. Las primeras propuestas que traigo a este fugaz taller son lecturas relacionadas con el exilio cercano, el que nos toca como habitantes de la península o de Latinoamérica. Vamos a distinguir tres bloques: 
a) Exilio desde España
b) Exilio hacia España
c) Exilio en América
a) El exilio desde España tiene como protagonista estrella la posguerra civil, el éxodo de miles de vencidos que tuvieron que escapar de la represión franquista. Hay numerosas novelas juveniles cuyos protagonistas han sufrido ese exilio; en otras ocasiones, son sus descendientes quienes rememoran los sufrimientos de aquella diáspora. Por destacar algunas, menciono Los fuegos de la memoria, de Jordi Sierra i Fabra, con el tema de las fosas comunes y un exilio mexicano; Zara y el librero de Bagdad, de Fernando Marías, con la historia de Machado de fondo; El llanto de las palomas, de Carlos Puerto, que recupera la historia de las Trece Rosas para tejer un drama juvenil sobre la realidad y el deseo; Caminar sobre hielo, de Manuel Valls y Norberto Delisio, en la que un niño ha de escapar de una Barcelona sacudida por la Guerra Civil. Resulta interesante descubrir que muchas tienen como escenario Galicia, en muchas ocasiones con un aire más intimista y de drama interior; es el caso de La sombra descalza, de An Alfaya o Del amor y la muerte, te hablo, de Blanca Álvarez.

Casos particulares son los que se articulan en otros tiempos, como Pasos perdidos en Granada, de Pablo Zapata, que relata la expulsión de los moriscos de Granada, o Cantan los gallos, de Marisol Ortiz de Zárate, ambientada en el siglo XVI, y en la que cuatro personajes marginales huyen buscando un futuro mejor. En el caso de El juramento de los Centenera, de Lydia Carreras de Sosa, los protagonistas escapan hacia Argentina de la miseria de la España de principios del XIX.

b) El exilio hacia España se corresponde con novelas en las que los protagonistas suelen venir de África o de países del Este, en calidad de refugiados. Del primer modelo tenemos Laila, de Laila Karrouch, novela de tintes autobiográficos que muestra algunas vicisitudes de una adolescente marroquí que debe adaptarse a la vida española. En el caso de los refugiados, Diario en un campo de barro, de Ricardo Gómez, cuenta en forma de diario las experiencias de una niña en un campo de refugiados bosnio, dirigido a su familia española de acogida.

c) No tengo apenas lecturas juveniles que narren exilios en Latinoamérica. En Un hogar en el mundo, de Pepa Guardiola, se menciona en uno de sus relatos las migraciones en Centroamérica. También se hace referencia a las penurias del conflicto de Chiapas en la novela de Jordi Sierra i Fabra Un hombre con tenedor en una tierra de sopas, que además aborda el tema del compromiso periodístico. Quizá alguno de nuestros colegas del otro lado del Atlántico nos pueda recomendar alguna lectura juvenil en esta línea.

Seguro que quedan muchas más en el tintero. Os recuerdo que hay un panel colaborativo en Pinterest en el que podéis encontrar las lecturas aquí mencionadas y en el que, si queréis, podéis aportar recomendaciones. Muy pronto ofreceré otra tanda con exilios ajenos, aunque nunca un exilio debería resultarnos ajeno.


Crédito de la imagen: Mapa de Waldseemüller

14 febrero 2014

Si quieres lectores, pide lectura


Perdonad por este tautotítulo (un título tautológico que parece de Perogrullo), pero resulta que llevamos demasiados años con el espinoso asunto de las lecturas en el aula y algunas cuestiones que a mí se me antojan obvias no acaban de serlo en la realidad con la que me encuentro y con la que me cuentan mis contactos.
Si la costumbre dicta que los profes de lengua y literatura tenemos que mandar libros de lectura podemos asumirlo como un compromiso profesional con dos objetivos: fomentar la lectura y estimular el acercamiento al patrimonio literario (clásico o actual). También podemos olvidarnos de los libros y decidir que los alumnos ya leerán por sí mismos; en ese caso, deberíamos al menos garantizar los mencionados objetivos a través de otras actividades, si las hay. Debo decir que esta última opción me parece arriesgada, ya que estimular la lectura alejado de los libros es complicado y mucho más difícil resulta acercarse a la literatura sin leer obras literarias o fragmentos relevantes. Por tanto, me incluyo entre los que asumen como compromiso 'mandar' la lectura de libros en mi asignatura. Ahora bien, como dice el título de esta entrada, si quiero formar lectores, he de pedir lectura. Un lector no es un redactor de resúmenes, ni un descargador compulsivo de trabajos de internet, ni tampoco un memorizador de detalles para responder a un control de lectura. Me parece que casi todos los que os pasáis por este blog sabéis a qué me refiero y creo que también compartís esa impresión (de la que hablaremos en el Encuentro de Docentes de Lenguas). Leer en el aula es acompañar en la lectura, iniciar con los alumnos un libro, preguntarles por dónde van, qué les está pareciendo, si les aburre, si les emociona... La lectura para los lectores que empiezan es una aventura en la que a menudo necesitan el apoyo y la complicidad de alguien que haya recorrido esos pasos. El resultado final no debería ser nunca un castigo, es decir más trabajo, sino un premio, el reconocimiento al esfuerzo, la oportunidad de dar voz a las dudas y las impresiones.
Este año, en 2º de ESO estamos leyendo algunas lecturas relacionadas con el exilio, para poder compararlas después con experiencias propias de los alumnos (dentro de ese gran proyecto colaborativo del Barco del exilio). En esta segunda evaluación hemos comentado en el aula la lectura de La piel de la memoria y hemos aprovechado para ponerla en relación con la de Laila, del primer trimestre. Tomando como ejemplo la grabación de tertulias literarias que nos ha regalado Mª José Chordá con su PQPI, hemos grabado esas sesiones finales en las que se puede comprobar si han leído o no, sin necesidad de controles de lectura. Es una pena que por cuestiones de privacidad no podamos publicar los comentarios sobre historias personales de exilio que han quedado fuera de las grabaciones. La ficha de lectura que se menciona podéis encontrarla también en la red.
Espero que esto anime a más profes a compartir sus experiencias en esta línea, pues como sigamos pensando que la lectura con sangre entra, vamos a cargarnos a los pocos jóvenes lectores que caigan en nuestras manos.

Aquí podéis escuchar esas sesiones en los tres grupos de 2º ESO.


Grupo 2º ESO A/B:

Grupo 2º ESO C:

Grupo 2º ESO D/E:


Crédito de la imagen: 'Peligro'

04 septiembre 2013

Leer el exilio, vivir el exilio



No resulta fácil para mí elegir los proyectos en los que quiero embarcarme cada inicio de curso. Por un lado, la oferta de actividades en las que colaborar es cada vez más amplia y atractiva. Se añade, además, la "amistad profesional" con muchos de los compañeros que los coordinan y promueven. Por otro lado, también me complica la elección el hecho de no tener claro aún el contexto de aula en el que me voy a mover, aunque resulta evidente que cada curso las condiciones se endurecen con una vuelta de tuerca, o más.
A pesar de ello, uno de los proyectos a los que no renunciaré este año es mi colaboración en El barco del exilio, un proyecto en el que ya participé el curso pasado, y que viene ahora con un ambicioso plan de trabajo cooperativo: N-MOOC Los astilleros del barco. No voy a entrar en detalles porque podéis encontrar mucha información en los diversos foros y plataformas en los que está ya fraguándose esta segunda edición del proyecto. Animo a todos los lectores del blog a que lo conozcan y participen de manera activa en la creación de actividades y en la construcción de una red de conocimiento compartido para el aula y fuera de ella.
Decía que tengo clara mi participación en este proyecto, pero hasta que no vea el material humano con el que cuento en el aula no voy a entrar en materia. Es muy posible que lo lleve a cabo en el 2º curso de PQPI de Jardines y Viveros, un grupo reducido que se rige por el currículo de la escuela de adultos. Tengo en mente trabajar la vivencia de los exiliados a partir de lecturas juveniles que les resulten cercanas. Es curioso comprobar que vivimos en una sociedad de exiliados, unos que se fueron, otros que llegan y muchos más que tendrán que marchar. En ese contexto de migraciones, creo que todo el alumnado tiene historias familiares que contar, experiencias cercanas vividas con alegría o dolor. Por tanto, mi proyecto, al que he llamado "Leer el exilio, vivir el exilio", irá encaminado a leer, recrear y compartir estas vivencias. No sé si llegaremos a buen puerto, como pretende mi amigo Joaquín José Martínez, patrón fáctico de este Barco del exilio, pero siempre he defendido que más que la meta importa el viaje.
De momento, comparto con vosotros un listado de lecturas juveniles cuyo tema es el exilio, abordado desde distintos puntos de vista. Es una selección personal, con sus virtudes y carencias. Algunas lecturas las conozco bien y puedo dar fe de su calidad (cito, por ejemplo, Saboreando el cielo, Los fuegos de la memoria, El llanto de las palomas, Cuando Hitler robó el conejo rosa, Rosas negras en Kosovo, La piel de la memoria, etc.); en otros casos, me he dejado guiar por opiniones ajenas. Si alguien conoce más lecturas de este tipo, puede dejar un comentario o pinearla en el tablero colaborativo de Lecturas para el aula de Secundaria en Pinterest.
Espero que tengáis un buen comienzo de curso. 
(Por cierto, si no fallan las previsiones, el próximo domingo 8 de septiembre, aparecerá un reportaje de docentes creativos en El País Semanal, en el que podréis encontrarme junto con alumnos míos).
Addenda 13/09/13: Enlace al artículo Nuevos tiempos, nuevo profe

04 julio 2013

Lecturas en clase

Antes de que el personal huya despavorido hacia eventos educativos, cursos de formación, o menesteres relajatorios diversos, dejo memoria de lo que hemos leído en clase durante este curso 2012-2013.



2º ESO:

Abrimos el curso con un clásico juvenil: Cuando Hitler robó el conejo rosa, de Judith Kerr. Trabajamos su lectura a partir de una adaptación de las guías que ofrece la editorial. Hubo sesiones de puesta en común y debate. Curiosamente, esta lectura que constituye un alegato contra la intolerancia, fue interpretada por algunos alumnos y sus familias como un ataque racista (??). En fin, cuestiones que se solucionarían con escuelas de padres y madres.

En el segundo trimestre, recuperamos La bruja de abril y otros cuentos, de Ray Bradbury, también con guía de lectura de confección propia. Este curso no ha tenido mucho tirón esta lectura, a pesar de su indudable calidad. Tal vez, la ciencia-ficción requiere más trabajo intelectual que las aventuras ligeras. De esta lectura ya se ha hablado bastante en el blog, incluso para criticar ciertas políticas de derechos de autor.

El tercer trimestre está reservado a la poesía, De todo corazón. 111 poemas de amor, y a la actividad que ocupa nuestra programación desde hace más de siete años: lectura, recitación y recreación plástica, aumentado con videopoemas en los últimos años. Podéis ver los poemas de este año en la lista de Youtube, así como los trabajos creativos


4º ESO:


La primera lectura fue una selección de relatos de autores españoles del siglo XX, que podían leerse en una Antología juvenil o descargarse desde el blog de aula. Se estableció un día a la semana para comentar en cada sesión dos relatos. Solo realizaban el control de lecturas quienes no participaban en esas sesiones; esta fue la dinámica de todas las lecturas en este nivel, con lo que hemos conseguido un alto nivel de participación en esas horas de debates literarios. Aunque la calidad de los relatos era diversa, ha habido algunos que han resultado interesantes.

En el segundo trimestre leímos Campos de Castilla, de Antonio Machado, dentro del proyecto 'Un paseo con Antonio Machado'. Los poemas se asignaron por parejas y cada pareja debía leer y comentar el poema ante el resto de la clase. El calendario de participación y la guía de interpretación sirvieron de control de la actividad, sin necesidad de exámenes escritos. La actividad se completaba a lo largo de todo el curso con la realización de videopoemas. Merece la pena comprobar el esfuerzo e imaginación de algunos de estos alumnos.

El tercer trimestre se ocupó con la lectura de Mala luna, de Rosa Huertas, una entrañable novela llena de referencias literarias a Miguel Hernández y a su época. Esta lectura se comentó en clase después de haber visto la película 'La lengua de las mariposas', y en el debate surgieron numerosos puntos de contacto entre ambas obras. Creo que ha sido un acierto encajar esta lectura en la programación de 4º de ESO, tras la experiencia de Machado y también en paralelo con el proyecto 'Mi voz desde el exilio'.


PQPI-2º:

En mi programación del 2º curso de PQPI tenía un gran peso la competencia lectora. Por ello, traté de seleccionar lecturas que enganchasen y pudiesen leerse completas en el aula sin perder el hilo. En la primera evaluación leímos 21 relatos contra el acoso escolar. Aproveché algunos materiales que me mandó Lourdes Domenech y en cada sesión poníamos en común las historias leídas. Era terrible comprobar que algunos alumnos consideraban normal lo que para otros resultaba un horror.

En la segunda evaluación cambiamos de tema y nos fuimos a la mitología: Narraciones de mitos clásicos, es una adaptación de las Metamorfosis de Ovidio, que funciona bastante bien en el aula. Esta lectura nos permitió ampliar la cultura humanística y también indagar en la etimología de muchas palabras del idioma.

Para el tercer trimestre, de la misma editorial, nos entregamos a las lecturas poéticas: Botella al mar, una antología muy completa que nos sirvió también para participar en el paseo con Machado.


1º BACHILLER:

En este nivel compartíamos grupos mi compañera de departamento Elena Cervero y yo. Desde el principio tratamos de consensuar las lecturas para que pudiésemos ir desarrollando a la par la programación. 
En la primera evaluación, utilizamos una adaptación del Conde Lucanor que nos permitió introducir el contexto medieval. Debo decir que a los alumnos actuales les resulta muy lejano el universo cuentístico de Don Juan Manuel. A pesar de que sus relatos están muy emparentados con la fabulística popular, el entramado social de la Edad Media hace difícil interpretara adecuadamente los cuentos, lo que exige mucha tutela por parte del profesorado.

Como había que encajar el proyecto 'Piénsame el amor y te comeré el corazón' que lleva ya una serie de lecturas poéticas, reservamos la segunda evaluación para esa antología de poemas. Sobre estos poemas, distribuidos en grupos, tenían que hacer presentaciones orales, videopoemas y memorias. También os animo a que conozcáis el trabajo de estos alumnos. Por cierto, el curso que viene podremos usar ya el libro del proyecto que acaba de publicar la editorial Germanía, un empeño editorial que debemos a la constancia de Mª José Chordá.

En la tercera evaluación propusimos la lectura de El manuscrito de piedra, de Luis García Jambrina, una novela policíaca ambientada en la Salamanca de finales del siglo XV, cuyo protagonista es el joven Fernando de Rojas, convertido en sagaz detective. Nos ha parecido una lectura muy interesante y que encaja bien con el currículo de bachiller, aunque quizá valga la pena desplazarla al primer trimestre, con lo que se podría combinar con la segunda entrega de la serie: El manuscrito de nieve.

Con esto, doy por finalizada la memoria del curso. En próximas entregas quizá hable de otras lecturas que me han interesado, de lo ocurra mañana en Novadors13 o de lo que vaya sucediendo por estos andurriales 2.0.