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25 julio 2025

Sesquidécada: julio 2010

Gozosos tiempos en los que podía leer en julio decenas de libros... meses en los que cuesta elegir tres lecturas entre tantas, cuando ahora apenas llego a ese mínimo. Esta sesquidécada recoge, una vez más, lecturas de dos géneros con los que empecé a engancharme tarde, la ciencia-ficción y la novela policíaca. De regalo, también un relato de viajes. Vamos allá.


No quisiera estar en sus zapatos es un relato policíaco de William Irish (también conocido como Cornell Woolrich), un autor que siempre merece la pena leer. Ya ha aparecido varias veces reseñado en este blog, incluso como recomendación para el aula de la ESO. Es el autor del relato que inspiró La ventana indiscreta, y tiene como seña de identidad el uso del azar en la resolución de intrigas con falsas evidencias. Una buena lectura para el verano.



Hyperion, de Dan Simmons, es la primera novela de una tetralogía impresionante, obra cumbre de la ciencia-ficción moderna. Tanto la estructura de la trama como el universo creado son espectaculares, con el añadido de unos referentes literarios que no pasan desapercibidos. Creo que es algo así como el equivalente al Señor de los Anillos en la novela de fantasía. Una delicatesssen para los fanáticos del género.



Los relatos de viajeros por España en tiempos pasados son una fuente jugosa de curiosidades y detalles que nos dan idea de lo que fuimos y lo que seguimos (o no) siendo. Entre los clásicos de este género está Aventuras de un irlandés en España, de Walter Starkie, un autor que también escribió acerca de los gitanos en nuestro país. Starkie viaja por España en 1931 y muestra un país que vive casi en la Edad Media, pero que se prepara para cambios que tardarán una cuantas décadas en llegar. Es un libro que engancha desde el primer momento, por esa mezcla entre la mirada objetiva y las propias valoraciones o prejuicios del autor. Hay una edición moderna que podéis encontrar fácilmente en las librerías.


Por último, fuera del formato habitual de la sesquidécada, en estos tiempos en los que la censura de la administración educativa bloquea cursos del profesorado sobre memoria democrática, tengo que recordar este libro de mi compañero de instituto, Fernando Peña: El precio de la derrota. La ley de responsabilidades políticas en Castellón, 1939-1945. En él se da cuenta de algunos procesos llevados a cabo al amparo de dicha ley, que tenía como base la venganza y la humillación de todos aquellos que votaron al Frente Popular (así aparece textualmente, excluyendo a quienes votaron a las derechas): vamos, un total de cinco millones de sospechosos, más sus familias, herederas del oprobio aunque el acusado ya en su día hubiese sido depurado o fusilado. Un libro que, sin entrar en la valoración moral o política, muestra la perversión de ciertas personas que nunca han pagado (ni pagarán ya) las injusticias cometidas a sabiendas. 


22 octubre 2023

Sesquidécada: octubre 2008


El horror del bombardeo de Gaza nos tiene sobrecogidos en estos días. Revisando para esta sesquidécada mis lecturas de hace 15 años me encuentro con Manzanas rojas, de Luis Matilla, una obra que recibió en 2002 el premio SGAE de teatro infantil y juvenil. En este libro, los protagonistas, Salim y Ariel, son dos niños, palestino y judío, que sobrellevan los horrores adultos a través de la amistad. Recuerdo que varios colegas hicieron proyectos en el aula con la representación de fragmentos de la obra, trabajando además la educación para la paz. Quince años después, el horror sigue y los niños palestinos mueren a un ritmo de uno cada quince minutos. Es quizá el momento de recuperar esta lectura para las aulas e insistir en la necesidad de una solución dialogada para los conflictos políticos y territoriales. 

En otra línea muy diferente se mueve el segundo libro de la saga Canción de hielo y fuego, de George R.R. Martin, Choque de reyes. Los que fuimos fanáticos de la saga novelística sabemos bien lo que costaba esperar la aparición de cada tomo, algo que se paralizó con la producción de la serie de HBO. Ahora cuesta soñar con un regreso de aquellos personajes que todavía no tenían caras conocidas.



Finalmente, también para las aulas me gustaría recomendar un par de relatos de William Irish (también conocido como Cornel Woolrich), recopilados por Vicens Vives en su edición de la colección Cucaña: Aprendiz de detective. Un robo muy costoso. Al igual que otros dos del mismo autor: El ojo de cristal. Charlie no vendrá esta noche, son historias sencillas de leer en el aula de 1/2 ESO, y que dan mucho juego para trabajar otros temas sociales y humanos. Además, al alumnado les suele gustar mucho la intriga que hay detrás de ellos. 

15 noviembre 2020

Sesquidécada: noviembre 2005

No es fácil encontrar lecturas juveniles que perduren en el tiempo, que sigan enganchando a los jóvenes lectores pasados unos años. A veces, ni siquiera los clásicos soportan esa presión de las modas y quedan relegados para el disfrute de los lectores más exigentes o más aguerridos. Casualmente, hace quince años encontré dos lecturas que cumplían con los requisitos necesarios para mantenerse en las recomendaciones de los primeros cursos de la ESO, y acerté con ellas, porque todavía hoy permanecen en el aula con relativo éxito. Vamos con el primero de esos libros.

El ojo de cristal. Charlie saldrá esta noche, de Cornell Woolrich, recoge dos relatos de intriga protagonizados por chavales que se ven inmersos en una trama policíaca llena de riesgo y tensión hasta el final. Llevamos años manteniéndolo como lectura para 1º de ESO; en mi caso, lo leemos en clase dedicando un día de la semana a avanzar. Aunque se pueden encontrar en internet los relatos de manera separada, vale la pena que compren el libro, porque las ilustraciones de Tha son excelentes. Al final del libro hay tareas por si se quiere trabajar la comprensión lectora y la expresión escrita, aunque nada mejor que una tertulia guiada a partir de la lectura. El año pasado, además, estuvimos comprobando la invisibilidad de las mujeres en los relatos policíacos clásicos, así que da mucho juego. Os recomiendo además que busquéis más información sobre el autor, una vida y una obra que bien merecen un acercamiento detallado (si queréis otra recomendación de este autor y editorial, echad un vistazo a Aprendiz de detective. Un robo muy costoso). Por último, aprovecho para felicitar a Vicens Vives por esa colección Cucaña en la que se ofrecen lecturas muy valiosas para el aula, editadas con buen gusto y a buen precio.


Otro gran hallazgo fue La piel de la memoria, de Jordi Sierra i Fabra, el rey Midas de la literatura juvenil. Es un libro que trabajamos sobre todo en 2º de ESO y nos permite abordar los temas de las migraciones, de la explotación infantil, de los niños soldado y del colonialismo comercial, entre otros. Como es habitual en los relatos de este autor, tiene los elementos fundamentales para enganchar al joven lector: personajes verosímiles y cercanos, amistad, amor, dolor, castigos y recompensas. Es un buen libro y por ello se mantiene año tras año entre los mejor valorados por nuestro alumnado. En otras ocasiones ya he comentado que, a partir de su lectura, hemos trabajado textos periodísticos, el podcast o la tertulia. Os dejo la ficha de lectura por si os resulta útil.

Finalmente, en tiempos de bulos, desinformación y conspiraciones, vale la pena recuperar la novela Enterrar a los muertos, de Ignacio Martínez de Pisón, un gran autor al que admiro, que cuenta un episodio histórico de intriga, política y periodismo, con el telón de fondo de la guerra civil, la visita a España de John Dos Passos y la muerte de su traductor, el republicano José Robles. Periodismo novelado o ficción documental, da igual, una delicia de lectura. 

Es una pena que no me quede más hueco en esta sesquidécada para hablar de una novela que me gustó y que no ha tenido después demasiada repercusión: La piel fría, de Albert Sánchez Piñol, una buena muestra de ciencia-ficción ecléctica en español y catalán.