09 septiembre 2007

Cosas que leí

He decidido no publicar más listas de libros para leer en clase. Así que me voy a limitar a escribir sobre ciertos libros que he leído últimamente, especialmente de aquellos de carácter ligero (quizá en otra entrada o en otro blog escriba de mis lecturas de verano), publicados por editoriales que frecuentan las bibliotecas escolares, y que podrían ser apetecibles por determinados alumnos que no han desarrollado por completo todas sus habilidades en el campo de la literatura (cómo cuesta explicarse sin herir susceptibilidades). Ahí va eso:

Espiral, Marinella Terzi. Edelvives.

Cuenta el contraste entre una chica de buena familia y un joven marginal que se enamora de ella. Tiene cierto encanto decadente, aunque es un tanto previsible, sobre todo a la hora de abordar el mundo de las drogas.

El anillo de Irina, Care Santos. Edelvives.

Narración de tempo lento y por tanto destinada a buenos lectores. Traza una historia de amores cruzados y de manera paralela hace un recorrido por grandes obras de la literatura rusa. Es un buen acicate para aprendices de escritor.

Tened miedo mucho miedo, Jan Harold Brunvand. Debolsillo.

Recopilación de leyendas urbanas de terror, es decir, todas esas historias que se cuentan en las acampadas juveniles, en los salones de peluquería y en las pelis USA de adolescentes gritones. El libro se articula en capítulos con dos apartados: uno técnico acerca de la transmisión de cada leyenda urbana y otro que incluye los propios relatos (que es el más jugoso, por supuesto). Estremecedor y divertido a partes iguales. Ojo, hay una edición en tapa dura en dos tomos más cara.

El último trabajo del señor Luna, César Mallorquí. Edebé.

Intriga de secuestros, matones a sueldo y bandas de narcotraficantes con un chico superdotado como aprendiz de detective. Un poco exagerada, pero mantiene bien el ritmo de la acción.

Eskoria, Alfredo Gómez Cerdá. SM.

El acoso escolar visto por sus víctimas. Quizá es un tema típico, pero la historia engancha y el autor sabe dar los golpes de efecto para mantener la tensión.

El aguijón del diablo, Ricardo Alcántara. Edelvives.

Otra historia con el asunto de las drogas de por medio. Es un libro muy corto, intenso y cuyo final compensa ciertos tópicos.

Veneno y chocolate, Evelyn Brisou-Pellen. Bruño.
Para los seguidores de las novelas policiacas al estilo Agatha Christie, un crimen que debe resolverse con la ayuda de unos perros (y de sus amos). Bueno para los amantes de los animales y de los libros ligeros.

Pueblo fantasma, José María Latorre. Bruño.

Novela con cierto sabor 'gore' que recuerda pelis del tipo 'Abierto hasta el amanecer'. Sólo para fanáticos del terror místico y un poco sanguinario.

Grimpow, Rafael Ábalos. Debolsillo.

¿Qué pasa si en una novela metes un cadáver en la nieve, una abadía con bibliotecario misterioso, una piedra que brilla sola, un joven que sabe más de lo que le corresponde por su cuna, unos caballeros templarios, un inquisidor felón, una catedral con cripta, etc.? Pues eso, que mantienes la intriga a golpe de acertijos durante quinientas páginas. Buen tocho para magos en ciernes.
Y el que quiera más, que se espere a otra remesa (tal vez para Navidad).

9 comentarios:

javier dijo...

No te preocupes por las susceptibilidades. Algunos desde que leyeron que el tabaco mata dejaron de leer. (Te lo dicen muy orgullosos)

Gracias por tus continuas referencias Antonio. Yo la verdad es que leo cuando leo. Me gusta pero no me desvivo. Tenemos cantidad de cosas con las que pasar la vida y la lectura para mí es una de ellas.

YOFFY dijo...

¿y el estilo literario Antonio? Me interesa tu opinión para sugerirlos y !no tener que leerlos! ji, ji, ji. ¿Van en plan lineal, sólo argumento o tienen alguna riqueza, metáforas que les hagan pensar un poco...?

Lu dijo...

Antonio, no se vale. Tu negativa inicial es una pequeña trampa (Captatio benevolentia?). Esta lista la enlazo en el post sobre las lecturas.

Yo también he leído libros ligeros en el ínterin entre lecturas más jugosas. Creo que es un buen ejercicio para tomar el pulso a la calidad literaria de muchos de ellos.

Antonio dijo...

Javier: Próximo a la crisis de los 40 creo que pocas cosas me quitan el sueño, así que entrego a la lectura las horas que realmente me apetece; el otro gran vicio es esta maldita blogosfera que cada día pide más :-)
Yoffy: el carácter ligero es contrario a los valores literarios, pues la literatura es fuente de opacidad. Si me preguntas cuál recomendaría a alguien con sensibilidad literaria, elijo 'El anillo de Irina'. En el resto sólo hay historias contadas con más o menos gracia.
Lu: Llegamos a un punto en el que es difícil confiar en editoriales o en revistas de crítica, así que tenemos que jugarnos el tipo. Tampoco se trata de convertirnos nosotros en críticos: reconozco que estas reseñas son muy personales y pueden no servir de mucho a otros colegas. Pero hablar de lo que leemos es siempre un trabajo agradecido y por tanto no me privaré de ello (de ahí la trampa inicial).

Gabriela Monzón dijo...

¡Hola Antonio!
Te devuelvo la visita, la gentileza y "el robo",jajaja...
Soy Gabriela de ¡Piezas de a ocho! y al principio no me daba cuenta quién era hasta que hice click y descubrí que tu blog es uno de mi lista de favoritos.
Bueno, te cuento... yo te regalo la idea de los folletos (que seguramente ni es mía, ya no recuerdo de dónde la saqué) pero a cambio te voy a hurtar la genial idea que ponés en práctica acá... Más de una vez me muero de ganas de contar las cosas que he estado leyendo y... hacer una reseña formal me lleva tiempo...
Así que... "travesura realizada" (como se le dice al mapa del merodeador de Harry Potter)... ¡¡Voy a hacer lo mismo!!
Ah, me encantó "Grimpow" y en este momento ando leyendo "Curdy y la cámara de los lores" de Artur Balder: es del género y ambientada en época similar, RECOMENDADO.
Un beso
Gaby

Gabriela Monzón dijo...

Yo de nuevo...
¿Has leído "La saga de los confines" de Liliana Bodoc? (argentina, ella)
Es una belleza literaria y la historia es preciosa.
Gaby

Antonio dijo...

Bienvenida, Gabriela, a este desván lleno de trastos. Gracias por las refencias. He buscado el libro de Liliana Bodoc y está publicado por Edhasa. Algo de lo que no hemos hablado aún es de la diferencia entre libros de tapa dura y libros de bolsillo. Creo que cada uno de ellos tiene un tipo de lector. La novela que citas es del primer tipo, al igual que ocurría con Grimpow. Cuando el alcance del libro lo permite, llegan las ediciones baratas. En mi instituto, salvo excepciones, tenemos que consolarnos con recomendar ediciones más asequibles, algo que ya ha mencionado Joselu en su última entrada del blog.
Gracias por la visita.

Gabriela Monzón dijo...

Pequeña dificultad la de los libros y sus tipos de edición, sobre todo si deben ser recomendaciones para los jóvenes lectores.
Mucha literatura juvenil que comento en mi blog es de edición "cara", pero es parte de mi apasionada investigación y considero que invertir en ella es una responsabilidad de mediadora.
Por otra parte soy asidua lectora de libros en edición de bolsillo y más de una vez espero su aparición para adquirirlos, sobre todo si van a ir a la "caja" de lecturas de mis alumnos.
Como dato de color: acá ya aparecieron los libros de Bodoc en edición pocket y Montena Mondadori se edita más en este tipo que en tapa dura (Mi Grimpow es pocket).

Un artículo de La Nación (periódico argentino) habla del fenómeno del formato de bolsillo: "Los libros pocket: chiquitos y rendidores" y podés leerlo acá
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=940108
Saludos
Gabriela

Antonio dijo...

Gracias, Gabriela, por el enlace y por tus comentarios. También tenemos que enseñar el valor del libro como objeto.