24 enero 2007

Me pido una

Cuando hablamos de aplicaciones TIC en la enseñanza, inevitablemente aparece la imagen de los alumnos ante un ordenador. No me gusta poner vídeos en esta bitácora, pero éste me ha impresionado, quizá porque pienso que es lo que me gustaría tener en clase como apoyo para la docencia.

El original lo he sacado de 86400.

9 comentarios:

Ana dijo...

¿Dónde hay que apuntarse? Yo también quiero eso en clase.

Antonio dijo...

Llevo toda la tarde alucinando con la de cosas que se podrían hacer en clase con esa pizarrita. Imagina disponer, en literatura, de todos los clásicos, de artículos actuales, de imágenes, de versiones recitadas o fílmicas, de mapas conceptuales, de participación en tiempo real en foros digitales con autores; o en lengua, abrir todos los significados de una palabra, todas las combinaciones de un verbo, convertir las oraciones en puzzles infinitos...
Y todo con las manos. Es para sentirse realmente un mago.

(Para quienes no hayáis podido ver el vídeo, se muestra un panel sobre el que el profesor 'pasea' las manos para abrir menús desplegables, ampliar imágenes, arrastrarlas, girarlas, agruparlas, etc. con un verdadero aire de prestidigitador)

Lu dijo...

Yo también me pido una para mí. Aunque sé que tardaré en poder disfrutar de un juguete como este.

En mi centro, nos han concedido un lote de ordenadores para el aula y llevamos esperando desde septiembre. No sé qué piensan los de arriba. Es como si un cocinero precisara de unos ingredientes para dar de comer a sus clientes y tuviera que esperar meses para conseguirlo. ¡Pobres clientes!

La educación tiene hambre y no hay quien le dé alimento. En fin, soñar es gratis. Disfrutemos.

Joselu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Joselu dijo...

No he podido ver el vídeo. Dice que is currently unavailable, pero me hago idea por lo que explicas. Voy a ir a 86400. Veo, por otra parte, que has descubierto en el blog de la clase el texto de Manguel que tú proponías. Me preguntabas cómo conseguía que escribieran. No lo sé. Salió de ellos. Ir a la sala de informática les gusta más que cualquiera otra actividad (les tengo prohibido ver vídeos, su última pasión). Redactaron por su cuenta lo que les pareció oportuno y luego vi para mi sorpresa que había ideas muy aprovechables y útiles que aparecerán en un post. Yo les ayudo a corregir, eso sí, la ortografía. Por lo demás, el mérito es suyo. Como ves, somos una red y unos nos nutrimos de lo que otros compañeros proponen. Una buena colaboración.

Gregorio Verdugo dijo...

Si eres de los pocos que quedamos a los que les gusta la literatura, te invito a que visites mi blog y leas alguno de los relatos y apuntes de novela que subo a diario.
Si te parecen con la calidad suficiente como para que hagas el esfuerzo de votarme cada día, te lo agradeceré.
Si no es así, agradeceré tu visita de todas formas.
Sólo busco votos que crean en mí, en lo que escribo, porque piensen que en verdad es lo suficientemente bueno como para tomarse la molestia de emitir un voto.
Lo que en realidad me gustaría no es ganar, sino conseguir un buen número de lectores que dieran a conocer mi obra.

Aquí te dejo la dirección del sitio

http://www.enunblog.com/Aguirre (concursa en el premio 20 minutos al mejor blog de ficción)

Gracias por todo y un saludo

Joselu dijo...

Por fin he podido ver el vídeo a trompicones. Parece que mi adsl de telefónica no tiene suficiente velocidad. Es alucinante, pero me queda la duda de si con estas pizarras digitales lograríamos que nuestros alumnos razonaran mejor, escribieran mejor, cometieran menos faltas de ortografía... Las clases tendrían que estar superpreparadas, pero ¿qué material tendrían para seguirlas los alumnos? Sigo viendo el vídeo mientras escribo y me imagino explicando la épica y el cantar de Mío Cid. El futuro ha comenzado.

Antonio dijo...

Es curioso: Mi primer pensamiento de aplicación fue para la literatura medieval :-)

Mª José Reina dijo...

¡Uy! Antonio, Joselu ... no os embaléis. No sé yo si veremos un cacharrito de éstos en las aulas antes de jubilarnos (en el bar de al lado, a la hora de ver el fútbol igual sí, pero en clase ...)