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15 julio 2014

Novadors y buena compañía



Mi primer Novadors fue en 2009 y llegué a él de la mano de mi maestra y mentora en el mundo de las TIC: Ana Ovando. Aquel Novadors, junto a Getxolinguae y Espiral Edublogs supusieron la confirmación de que mis ídolos de la red eran personas de carne y hueso; de hecho, algunos de ellos acabaron siendo buenos amigos en la red y fuera de ella.
Hoy día me resulta imposible hacer una crónica de mi paso por Novadors14 y mencionar a todos aquellos con los que compartí aunque fuese unos minutos. Estos encuentros presenciales tienen sus ventajas y sus inconvenientes: por un lado, puedes abrazar a esa gente a la que conoces en lo virtual y echas de menos en lo presencial, pero por otro resulta complicado hablar con todos en tan poco tiempo. No insistiré en la emoción de poner cara a tantos avatares de Twitter o el placer de tomarse un aperitivo con profesionales a quienes admiras profundamente. Si queréis conocer todo lo que pasó, os recomiendo que rebusquéis entre los enlaces que recopiló Sergio Mestre en este storify.


Ante la incapacidad de mencionar uno a uno sin dejarme a nadie, en esta nota voy a agradecer de manera general el cariño de todos los que acompañaron en esa jornada y también manifestar mi particular reconocimiento a Juanfra Álvarez por su paciencia y profesionalidad durante el taller y las pechakuchas. 
De paso, aprovecho para enlazar mi pechakucha "Sueñan los profes con tareas eclécticas", en la que se hacía referencia al proyecto "20 años después...", que surgió a partir del MOOC sobre Aprendizaje Basado en Proyectos del INTEF, y del que podéis encontrar más información en mi blog De textos.
Gracias a las ubicuas tecnologías, tenéis ocasión de ver y escuchar la pechakucha en distintos formatos y desde distintos puntos de vista, pero no os preocupéis, porque, en el fondo, lo que importa es soñar.
Feliz verano
 

03 febrero 2009

La hora tonta


Hora tonta: 1. f. Momento en que se hacen concesiones por debilidad o torpeza.

Es difícil explicar a mis compañeros y conocidos la sustancia de los blogs. Me refiero al sentido de dedicar horas a estos escritos más allá de su utilidad didáctica. Incluso para mí resulta difícil en ocasiones, y más de una vez me ronda el fantasma del abandono (algo que ya han contado algunos de mis maestros en estas artes y en lo que no insistiré, de momento). Es difícil explicar que escribir una nota en el blog me ahorra pesadillas; al menos durante unas noches. O que, una vez escrita y publicada, sienta la comezón de que era una estupidez y tenga que superar la tentación de borrarla (y que no lo hago porque ya la habrán distribuido los agregadores de noticias). Que en el momento de aparecer los comentarios ya me sienta bobaliconamente feliz y mantenga la sonrisa un par de días mientras devuelvo las visitas. No es fácil explicar que con cada nota que escribo crezco un poco, porque me conozco mejor y aprendo a situarme en relación con los demás. Que mantengo la mente activa, pues el acto de escribir es como una bola de nieve que crece y crece. A mí mismo me sorprende que, después de escribir algo que me ha costado bastante fraguar, justo en ese instante de publicar, ya esté pensando en la próxima nota, en el siguiente escalón de la interminable torre del blog.
Pero, al margen de tanta entelequia inexplicable, hay cosas sencillas y fáciles de entender que me mantienen al filo del blog. Por ejemplo que Elisa Armas, a quien admiro desde hace mucho, me dedique el mejor regalo que pueda recibir un filólogo; o que Gabriela Monzón se acuerde de mí desde la otra punta del mundo, desde su mundo lleno de novelas fantásticas; o que Patxo me recuerde de vez en cuando que tengo su casa abierta este verano; o que nunca me falten las palabras de Lu, de Joselu, de las chicas de blogge@ndo, de Angus, de Gemma, de Ana y de tantísimos otros que me tendrían la noche en vela enumerando (y a quienes, salvo error u omisión podéis encontrar en la barra lateral, siempre en continuo crecimiento).
Es difícil hallar razones para dedicar horas a esto de los blogs, a costa de bastante sueño y unas migajas de razón. Pero más difícil es renunciar ya a vuestra compañía.

Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/49512158@N00/1638001945

09 junio 2008

De vuelta

Vuelvo de Barcelona repleto de ideas y emociones que dan tumbos por la cabeza y no acaban de sentarse a reposar. Defendí la reflexión como uno de los principios que regían este blog, pero sé que tengo que contar cómo fue todo y no es fácil encontrar por dónde empezar. Seguro que muy pronto publicaré mis palabras con motivo de la entrega del premio Espiral Edublogs 08, pero, de momento, en el recuerdo de esos días sólo me salen frases desordenadas:

Lu, en vivo y en directo, tan grande como la imaginaba.
Patxo y Marcos, como si nos conociésemos de toda la vida
Isidro Vidal, que convirtió lo excepcional en familiar.
Charo Fernández, una luz en la oscuridad.
Víctor Cuevas, conversador lúcido.
Antonio Gómez, sereno y comprometido.
Manuel Rino, inteligente en su modestia.
Irene Pelegrí y Juanmi Muñoz, manos amigas siempre a punto.
Pedro Villarrubia, frescura y buen humor.

Y un montón de caras con las que casi no tuve tiempo de compartir tantas cosas interesantes:

Aunque todas las horas fueron intensas, creo que vivimos con especial cariño el momento en que los alumnos de 6º de Primaria de Utebo recogieron su peonza. En el fondo, era el motivo por el que todos estábamos allí: la educación del presente y del futuro. Y entre todos esos pequeñajos, una niña invidente acariciaba la peonza. Mientras yo la observaba emocionado, salió de la sala cariñosamente acompañada por Lu, que convirtió ese instante en una auténtica alegoría de nuestro oficio.
Gracias a todos.

Foto de Marcos: (De izda. a dcha.) Jordi (que se acaban los blogs), Marcos, Lu, un servidor y Patxo

25 mayo 2008

Dos años de repaso

Hoy cumple años este blog. Dos años y más de doscientas sesenta notas escritas. Creo que es un largo recorrido que no esperaba alcanzar. Aún esperaba menos que, como regalo de cumpleaños, me llegase el Premio Edublogs para afirmar mi pie en este longevo camino. Quizá a quienes han llegado hace poco a la red, dos años les parezca un tiempo escaso, pero puedo asegurar que no es fácil la constancia en esta tarea de los blogs, que son muchas las tentaciones que le asaltan a uno para tomarse un largo respiro, que cada nota suele ser un eslabón de una cadena que pocas veces sabemos dónde nos ata.
Este blog empezó casi a final de curso. Coincidió con la concesión de mi primera plaza definitiva en un instituto público cerca de mi casa. Creo que fue esa conciencia de tener por delante un largo periodo de estabilidad la que desencadenó buena parte de las energías que venía acumulando durante la etapa anterior, en la que no fui más que un mercenario docente, un comando educativo itinerante como lo han sido y lo son muchos de quienes pasáis por aquí.
Aunque no es habitual que un blog primerizo reciba muchos comentarios (de hecho, ya mantenía un blog sin comentarios desde el año 2003 sin saber muy bien para qué), tuve la suerte de que en ese verano del 2006 empezaran a visitarme algunos de los que ya admiraba en su día, y que siguen todavía por aquí, como Lourdes Domenech o Leonor Quintana (curiosamente, el primer comentario ajeno a mis amistades vino de Julián Barroso, un profesor de ELE en Brasil); y a finales de septiembre, con el curso apenas comenzado, gozaba ya del apoyo de mis mejores colegas en la red.
Ahora Re(paso) de lengua tiene su propio camino trazado. Sigue siendo un blog educativo como declara en su cabecera, pero se ha hecho mayor y manifiesta una creciente tendencia a cuidar sus contenidos. En más de una ocasión, debo morderme la lengua para que el blog siga siendo lo que es: un lugar cómodo, amable y hospitalario para todos vosotros. Pero de esto intentaré hablar muy pronto en Barcelona.
Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/33975030@N00/65220256

15 julio 2006

Opá, las opos se acaban ya

Se acabaron las oposiciones de Lengua Castellana en la Comunidad Valenciana. Este año había muchas plazas, 100, y los textos no han sido difíciles, si los opositores tenían una cierta competencia literaria y no se dejaban llevar por los nervios.
El primer comentario era uno de los célebres sonetos burlescos de Quevedo con los que contesta a Garcilaso en el episodio de Apolo y Dafne:

Bermejaço Platero de las cumbres,
A cuia luz se espulga la canalla,
La Nynpha Daphne que se afufa, i calla,
Si la quieres goçar, paga, i no alumbres.
Si quieres aorrar de pesadumbres,
Ojo del Cielo, trata de compralla,
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles, i en alumbres.
Volviose en bolsa Iupiter severo,
Levantose las faldas la doncella,
Por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna Dueña estrella,

Que de Estrella sin Dueña no lo infiero,
Phebo, pues eres Sol, sirvete de ella.
(respeto las grafías del texto original, aunque no tengo la "s" antigua)

El comentario lingüístico era un fragmento del primer capítulo de Niebla, concretamente desde "Díjose así..." hasta "Calla, ¿Qué es esto?"

Por este trance han pasado, con mayor o menor suerte, buenos amigos y conocidos míos. Quiero felicitar especialmente a Cristina Monferrer y a Consuelo Gómez, por su labor de pacientes hormiguitas; a Jorge Muruais, por su aplomo; a Olga Benet, que quizá acabe en Castilla-La Mancha, con un esfuerzo encomiable. Menos suerte tuvieron Celia, Mª José, Marisol, Elena o Pilar, entre otras, pero no dudo que lo conseguirán, si persisten.
En las listas me he encontrado también con antiguas conocidas: Lidia Copete, compañera de promoción en la Facultat de Filologia de Valencia, y persona muy sensata; Rosa Máñez, amiga del colegio en mi infancia(!), a quien perdí la pista hace años y ahora recupero con alegría; Raquel Parras, con quien coincidí brevemente en una sustitución en Vinaròs.
Desde este rinconcito de Internet, os animo a todas -y a todos- a remar contra el viento (que anda airado en estos tiempos).