30 noviembre 2009

Alumnos tóxicos

Lunes, justo antes de empezar la jornada semanal, me encuentro con esta noticia: "La madre de un niño con síndrome de Down denuncia que cuatro centros se niegan a aceptarlo". Sé muy bien que hay que ser cautelosos con cualquier noticia que busca causar impacto en los medios. Sin embargo, reconozco que se trata de uno de esos asuntos sobre los cuales no me caben dudas y que no necesito ver sobre el papel para confirmarlo: Las actuaciones de algunos centros privados atentan contra principios constitucionales y suponen un factor desestabilizador en el sistema educativo.
No voy a entrar en disputas sobre los conciertos educativos, sobre ese dinero público que va a parar a entidades privadas que no garantizan los servicios que se comprometieron a prestar. Sólo quiero airear un poco la indignación que he sentido esta mañana al leer esta noticia. Y lo haré lanzando unas preguntas retóricas a las que no estáis obligados a responder:
  • ¿Por qué las familias siguen pensando que los centros privados ofrecen mejor educación a sus hijos? -la razón que se ofrece en la noticia acerca de las dimensiones del centro no parece muy sólida-.
  • ¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, cuatro centros educativos se nieguen a escolarizar a un menor por padecer un síndrome de Down?
  • Si no lo hubiesen dejado entrar en un autobús o en un centro comercial, por muy privado que fuese y con su derecho de admisión en regla, ¿sería un acto lícito?
  • ¿Para qué integrar en los centros educativos a las minorías, a los que necesitan atención especial, a los inmigrantes, etc. si, a la vista de lo que ocurre a pie de calle, la sociedad nunca les va a perdonar ser como son?
  • ¿Qué sentirán las familias de alumnos de esos centros cuando sepan de este asunto? ¿Alivio? ¿Alegría? ¿Remordimiento? ¿Vergüenza?
Después de tanto interrogante me he marchado a mis clases con bastante desasosiego, ese resquemor de saber que todavía consideramos tóxicas a ciertas personas y nos protegemos de ellas con mascarillas sociales. Menos mal que, cuando entro en el aula se me pasa: En alguno de mis grupos de 2º de ESO hay hasta seis o siete niños con Adaptaciones Curriculares Significativas, una ratio muy por encima de lo que marca la ley; sin hablar de alumnos que no conocen el idioma o, simplemente, absentistas que vienen un día sí y seis no. Aquí siempre hay sitio para uno más, o para dos, tres o cuatro, que el curso es muy largo y el centro público. Cada uno viene con su problema y a cada uno tratamos de darle algo a cambio. Ellos no han elegido ser así, pero nosotros -docentes, progenitores, empresarios, políticos...- sí que hemos decidido ser lo que somos. Después de ver lo que veo, ya no sé quién tiene que aprender de quién.

Crédito de la imagen: Levante-EMV

27 comentarios:

JUANJO dijo...

Me dejas sin palabras. ¡Qué claridad en la exposición del tema! Por cierto, quizás después de otros veinticinco años el P. Socialista se detenga un momento a analizar la situación y se atreva??? a dejar de subvencionar a los centros privados. Conozco y sufro el tema ( en el aula). Por lo demás se subvenciona sin control lo privado y se escatima en lo público

zim dijo...

Todos los docentes quisiéramos tener la clase perfecta y supongo que todos reconocemos que, a más diversidad, más dificultad. Nadie dijo que fuera fácil. Pero es lo único ético que podemos hacer: atenderlos a todos porque a todos les asiste su derecho. Sin embargo, hechos como éste lo único que pueden provocar (como bien dice Antonio) es indignación, que no sorpresa. Nuestra sociedad ha convertido en costumbre el rechazo a los discapacitados, a los inmigrantes, a los ancianos , a...
(podemos seguir con una larga ristra de 'estorbos') y ha establecido una clasificación de ciudadanos en distintas categorías, muchas de ellas carentes no sólo de algunos de los más elementales derechos, sino de más mínimo respeto.
Probablemente al estado le cuesta menos subvencionar una plaza concertada de lo que le costaría crear una pública, pero no todo vale lo que cuesta.
Un saludo.

Martín Núñez dijo...

Cuanto cinismo Don Antonio y cuanta hipocresía conviven y más en estas fechas que se aproximan con solidaridad televisada y con re-afirmaciones de la fe.
Interesantes cuestiones las que dejas. Ojalá removiese alguna conciencia, si quedan.
Salud.

Leonor Quintana dijo...

Inadmisible!

No os cebéis, sin embargo, en ciertos sectores de la sociedad porque lo que hace falta es una regeneración general!!!

Marcos Cadenato dijo...

Absolutamente vergonzoso e inaceptable. Me da igual que sean centros privados, me da igual que se subvencionen con dinero público, me da igual... ¡¡se me cae la cara de vergüenza y no tengo palabras!!
En casos como éstos, amigo mío, debemos exigir que la Ley se cumpla, -incluida la divina- y sólo desear que les caiga un buen puro de la administración educativa y un gracioso rayo divino a estos ángeles tóxicos de la Educación. ¡Malditos bastardos!

Yolanda dijo...

Aún hay muchos que eligen centros privados o concertados (sostenidos con fondos publicos, que no se le olvide a nadie) porque creen que son mejores que los públicos, pagan una pasta gansa y tragan con todo hasta que no pueden más. Yo estoy cansada de recibir alumnos procedentes de esa clase de centros que vienen en condiciones penosas, y todos, absolutamente todos, notan (para bien) la diferencia. No podemos cerrar la puerta a nadie, vengan cuando vengan y sean como sean. Si no tenemos recursos legales, los pintamos o aumentamos las horas de apoyo y refuerzo. Somos abiertos y acogedores, y ello supone hacer frente a una diversidad muy complicada. Quienes se consideran "distintos" son los que mantienen a sus hijos en burbujas ficticias, alejados de la realidad, y se creen a salvo de cualquier "contaminación". Que se queden donde están, porque apestan.
Un abrazo, colega.

Anónimo dijo...

Trabajo en un centro concertado, cuando terminé la carrera necesitaba trabajar urgentemente y mi situación personal no me permitía preparar oposiciones, he dado tumbos por varios centros concertados en distintas comunidades y no todo es tan vergonzoso como apuntáis. Yolanda, he recibido alumnos de centros públicos que también han llegado en condiciones penosas... no sé, ¿estamos todos a lo mismo? me aburre y me entristece leer y escuchar esta cantinela.
Laureola.

Eloi BLQ dijo...

siendo la sociedad egoista tal como lo es, no me sorprenden nada noticias como la que nos cuentas.

a la última pregunta, no creo yo que el resto de padres protesten o se manifiesten por lo que ha pasado (puede que alguna minoría que no llevara su protesta al máximo), incluso puede que ni se hayan enterado.

Antonio dijo...

Juanjo: Pasarán los años y no se arreglará, como no se termina de arreglar eso del estado laico.
Zim: Ya lo he comentado alguna vez: aplicar criterios economicistas a determinados servicios públicos nos puede llevar a la ruina. El futuro es una inversión a muy largo plazo.
Martín: Cinismo, desde luego, porque algunos de esos que niegan el lado feo de la vida son los que más gritan por defenderla, cuando no les toca, claro.
Leonor: No culpo a nadie en concreto; ya ves que me incluyo en la duda final. Me parece que los adultos estamos dando el peor de los ejemplos a los jóvenes, y eso se paga.
Marcos: Hay mucha tela de fondo que no puedo contar; si buscas información, verás que algunos de esos centros ya se han visto envueltos en matriculación irregular. Es penoso.
Yolanda: Aquí nos llegan también numerosos casos de alumnos rechazados de centros privados; unos son por problemas disciplinarios, pero otros por tener algún síndrome. Y no hay nada que hacer.
Laureola: He tenido especial cuidado en remarcar la palabra "algunos" centros. He trabajado en centros privados y sé de lo que hablo, tanto para lo bueno como para lo malo. No hablo de los docentes, sino del sistema en sí (menos inversión, más horas de docencia, más presión laboral, etc.). Si mi instituto tuviese que regirse por criterios de rendimiento académico o de prestigio, la dirección trataría por todos los medios de quedarse con una buena clientela. Algunos respetan las normas del juego, pero otros no. Y, por supuesto, la calidad de los docentes no viene dada nunca por la titularidad del centro en el que trabajan.

Antonio dijo...

Eloi: A los padres nos toca mirarnos el ombligo en estos asuntos. Si fuese uno de ellos, quizá no habría escrito esto (o sí). En un foro paralelo, alguien comentaba que esto de la integración es una pamplina, que no es más que otra de esas cosas políticamente correctas. Decirlo en voz alta es horrible, pero más lamentable es defenderlo a gritos y fomentarlo a la chita callando.

eduideas dijo...

Los padres buscan la excelencia para sus hijos y hay compañías menos deseables (según ellos): inmigrantes, discapacitados, gente de menor nivel social o muy callejeros, no sea que contaminen a sus retoños perfectos con su toxicidad que denuncias en el título. El discurso de la diversidad positiva que tú tienes tampoco es el más común entre el profesorado: la diversidad es un problema asociado a alumnos de peor nivel y menos posibilidades que les impiden dar la clase que querrían. Y si los educadores todavía no lo tienen claro, imaginemos el resto de la sociedad

Víctor dijo...

Antonio: estamos ante la "prueba del algodón" de nuestro sistema educativo. Es en asuntos como éste donde podemos ver el alcance de las leyes y la realidad de la práctica. Muchos centros concertados (no olvidemos que están sostenidos con fondos públicos) escogen al alumnado saltándose las leyes. A su vez, los centros venden una imagen de seriedad frente a los centros públicos. Lo cierto es que discriminan al alumnado en su admisión y no pasa nada.
Tampoco es menos cierto que los alumnos con discapacidad intelectual lo tienen difícil, especialmente en Secundaria, en los centros públicos que los acogen mayoritariamente, por falta de medios, por la rigidez curricular, por falta de estrategias globales para atender su especificidad...
En todo caso, me quedo con tu denuncia.
Saludos

Lu dijo...

En todas partes cuecen habas, pero quien se las come pasadas somo los centros públicos.
En mi localidad, los centros concertados "depuran" a los alumnos conflictivos y éstos nos llegan a nosotros.

Esta noticia me duele, pero no me sorprende la práctica de este centro. Que la memoria no nos falle: En algunos centros públicos ha habido el rechazo de los padres por la matriculación de niños gitanos. Evidentemente, la dirección en los centros públicos no puede ceder ante la presión de los padres y más si esta es discriminatoria. Ahora bien, en los centros de pago, los padres deciden. "Qui paga mana", decimos en catalán.

COCOLISO dijo...

Si nos fijamos en los centros privados y concertados... ¡con la iglesia hemos dado, Sancho!
Qué contrasentido recibir dinero de quien se critica constantemente sin hacer uno lo que debiera por ley o simplemente, por ser consecuente con su credo.
Todos somos hijos de Dios, menos algunos; o, dicho de otro modo, todos los españoles somos iguales ante la ley, menos los que son más iguales que el resto.

Valga decir que mi colegio es concertado, religioso, y tiene alumnos con down, absentistas y ACIS a porrillo. Eso sí, la calefacción y el aire acondicionado necesitan una actualización al siglo XX, (el XXI es mucho pedir, hay que tener contenta a la curia).

Joselu dijo...

Hay niveles de síndrome de down. Es reciente una película titulada Yo también en que un síndrome de down, con título universitario, reivindicaba su lugar en el mundo e incluso el poder hacer el amor con una mujer de cuarenta y seis cromosomas normales. Sin embargo, la planificación familiar ha ido haciendo desaparecer a los síndromes. Cuando los padres se enteran de que su hijo es down, abortan. Quedan pocos y es difícil su ubicación. Sin duda la escuela no puede orillarlos ni excluirlos, pero cabría saber el nivel que tiene de síndrome. Este muchacho requeriría la atención constante de un profesor que le atendiera. Colocarlo en un aula de la ESO con la cantidad de casos especiales que existen es dejarlo desatendido. Requeriría un grupo reducido no conductual para poderle atender. Hay que tener en cuenta que estos niños pueden ser objeto de malos tratos y burlas por parte de sus compañeros. Pienso que hoy por hoy es la enseñanza pública la más preparada para situar a un muchacho de estas características, aunque adelanto que no será fácil. Hemos eliminado a los down de la vida real y los que quedan no se sabe dónde situarlos.

blogge@ndo dijo...

Tema complicado y sensible donde los haya. No hay que discutir ni un minuto porque está claro que la mayoría de estas situaciones difíciles (no problemáticas porque el problema lo tenemos nosotros y no ellos) acaban en la escuela pública. ¿Por qué? ¿De dónde le viene a la privada el privilegio social que hoy todavía ostenta? Es una pesada herencia pero cuando miro a la mayoría de mis colegas veo que envían a sus hijos e hijas a la privada. Preguntar por qué es un curioso ejercicio.
Ayer, precisamente, estuve en una reunión sobre el tema de las Necesidades Educativas Especiales y me quedé sorprendida por la enorme diversidad de situaciones y de dramas personales que se esconden bajo esta denominación: desde Dow, ciegos, sordos, paralíticos cerebrales, diabéticos, espina bífida...
Detrás de cada uno de ellos toda una historia de superación, de dificultades, de ganas...
En nuestra Comunidad hay cerca de 11.000 alumnos que están dianósticados y atendidos y cerca de 4.500 profesionales para atenderlos entre profesorado y personal laboral, acompañantes, etc. Me pareció que era un mundo que desconocía totalmente y al que debíamos acercarnos.
Me ha gustado especialmente el final de tu entrada: que haya sitio para todos, eso es lo importante.

Antonio dijo...

Eduideas: Ya he comentado que no opino como padre, sino como profesional de la educación. Pero tampoco dejamos la justicia en manos de las víctimas... Y ya ves qué curioso: todos los años se publican los resultados de la selectividad y en ella destacan los centros públicos.
Víctor: No quiero lanzar piedras en tu tejado, pero lo cierto es que un sector de la psicopedagogía ha vendido la diversidad y la integración como algo "superguay" (y lo es en el plano teórico-filosófico) sin darse cuenta de que los problemas se acumulaban en aulas con las que el profesorado no sabía qué hacer. Y así seguimos, improvisando y confiando en la buena voluntad de los profesionales (que debería ser lo habitual, aunque la realidad lo desmienta).
Lu: La paciencia de nuestros alumnos debería ser un ejemplo para nosotros: jóvenes que soportan en clase lo que sus mayores jamás aguantarían en la misma escalera de vecinos, y todo porque a unos señores de corbata les parece estupendo ser igualitarios, pero no en mi casa, claro.
Cocoliso: Como tú mismo explicas, hay de todo, seguro. No he querido entrar en el fondo ideológico de esos centros, porque pienso que detrás de todo ello, más que ideología se esconden intereses económicos (si admito a estos alumnos, se me borran todos estos).
Joselu: Una de mis preguntas retóricas ponía en cuestión la inclusión. No sé cómo está el asunto en otros países, pero veo que aquí hay casos para todos los gustos: hay chavales que en la medida de sus posibilidades aprenden algo y se socializan, pero otros lo pasan mal ellos y se lo hacen pasar a los demás. Habría que ver caso por caso.
blogge@ndo: La diversidad en el aula es un fastidio cuando ofreces café para todos, pero un reto cuando tienes que dar a cada uno lo que necesita. Para ello se tendrían que marcar unos límites; como apuntaba arriba, es imposible integrar a un chaval autista (o con Down...) en una clase con el 90% de fracaso escolar por motivos diversos; y eso lo estoy viviendo en mi centro. Eso no es integración, es desintegración de la educación pública.

Carlos Nicomedes Díez dijo...

Se requieren recursos, muchos recursos, organización, buena gestión, ganas, ideas, la ayuda de gente especializada... pero mi experiencia me dice que la diversidad en las aulas es enriquecedora, que el privilegio es de la pública y que algunos centros privados se lo pierden al rechazar a estos alumnos. He visto jóvenes cuyo comportamiento se humanizaba al tener compañeros con síndrome de Down (tolerancia, empatía, comprensión de las diferencias, solidaridad...) y no disminuía un ápice la adquisición de los “contenidos programados”. Por ejemplo, no hay mejor manera de hacerle entender a alguien la necesidad de que nuestro mundo sea accesible a las personas con alguna disminución física (silla de ruedas, ceguera, etc.) que tener un compañero, un amigo, con ese problema. Todavía recuerdo como en un simulacro de incendio al no estar prevista la evacuación de una alumna con silla de ruedas de un tercer piso, todos sus compañeros se quedaron en el aula acompañándola. Y estoy seguro de que muchos de ellos –tal vez todos- se hubieran quedado también aunque no hubiera sido un simulacro. Poner rostro y voz a las diferencias nos permite comprenderlas mejor. “Contextos reales”, que les llaman.
Estupendo artículo, Toni.

Miguel dijo...

Esta noticia tiene más fondo del que pudiera parecer a bote pronto. Lo que se está transmitiendo a la sociedad con esta negativa, es la negativa de la propia sociedad a admitir en su seno a personas no cortadas con un cierto patrón. Mucha palabrería y mucha igualdad pregonan los políticos y la gente, pero a la hora de la verdad, esto se queda en agua de borrajas y aparece una sociedad cruel. Una sociedad individualista que sólo es buena cuando se trata de teorizar.
Muy bueno el post.

Un abrazo.

Antonio dijo...

Carlos: De acuerdo contigo en la riqueza de las aulas diversas. El problema surge cuando hay alumnos que arrastran problemas de tipo medio (esos que están siempre entre el suspenso y el aprobado) a los que no se puede atender del todo porque hay quienes precisan mayor atención. Pienso que cuando llegan a cursos superiores se sienten un poco engañados porque no se les ha preparado adecuadamente.
Miguel: La mayor hipocresía es que los políticos no hagan uso de los servicios públicos y se sirvan de la privada, sobre todo a la hora de llevar a sus hijos. Deberían dar ejemplo, como lo damos otros de a pie.

AVISO A TODOS: Creo que esta noche, en "Comando actualidad" (en la Primera) hay un programa sobre colegios públicos y privados.

Antonio dijo...

NUEVO AVISO: Me informan que el programa compara el bienestar en España con otros países del entorno (quizá convenga ver qué dicen de la educación)

Javier Escajedo Arrese dijo...

Nuestro sistema educativo es selectivo y clasista. Se puede entender en el sector privado pero no en el público en el cual también incluyo el sector concertado por estar sostenido con fondos públicos, aunque entiendo y no acepto el juego de birlibirloque entre la titularidad privada y la financiación pública, algo mágico para cualquier pequeño empresario apuntado al momio. La financiación pública de los centros concertados incluye obligaciones que no se atienden y basta hacer puertas en los horarios de entradas – salidas de alumnos/as para demostrar lo que digo por la simple observación del aspecto de padres, madres, hijos y demás parentela. Por supuesto que también tienen acceso a los centros concertados alumnado perteneciente a las clases sociales más humildes, bastan algunas condiciones pequeñas (buena conducta, buen rendimiento académico, buena actitud…) pero no menores si se convierten en exclusivas.

Esto, sin responder a una realidad total, es una gran realidad archi-sabida, del mismo modo que estos padres y madres lo somos todos y todos colaboramos en el mantenimiento de esta situación con nuestra desaprobación pública y nuestra aceptación tácita. Dentro del mismo sector educativo público se dan prácticas selectivas del tipo aquí apuntado, la cosa va por barrios, zonas residenciales, centros piloto… experimentales… proyectos lingüísticos… inmigración, gitanos… y etc.

La solución puede pasar por disponer de dos únicas redes educativas, la pública y la privada, mayoritaria y de calidad la primera, minoritaria y selecta la segunda, en consonancia con el entorno social. No creo que esto sea más caro que lo actual para el sector público. Por otro lado, las prácticas educativas segregadas pueden tener su papel en determinados casos, por ejemplo ante casos de deficiencias extremas o cuestiones raciales radicalizadas, pero lo que es imprescindible para que estas prácticas prosperen dignamente es que gocen del prestigio y la calidad que solamente pueden obtenerse con mejores medios y recursos tanto materiales como humanos, es decir, discriminación positiva que tan bien se entiende para otras cosas, más para el que menos tiene.

Mucho podemos hablar de esta flagrante discriminación socio educativa con cargo a fondos públicos que suelen justificar sus beneficiarios alegando pagar impuestos para elegir el colegio que quieran, es decir, no pagan impuestos para usar el autobús (público y para pobres) si no para pagar el taxi privado poniendo de su bolsillo la diferencia, lo cual tampoco es exactamente así en el tema que nos ocupa, si no peor por pagarse una diferencia exclusiva, una plaza pública administrada privadamente que sale muy barata considerando su coste real, es decir, una ganga que silencia a la mayoría plenamente consciente de lo que hay y que resuelve con un “así son las cosas”.
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http://www.boulesis.com/boule/pc-mitos-de-estilos-educativos/
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http://www.interpeques.com/extracto.htm
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Montse dijo...

Vergonzoso, indignate e inhumano el hecho que nos cuentas; sin embargo, tan real como la vida misma. Una cosa son los valores que en teoría dedimos defender y otra los valores que a la hora de la verdad ponemos en práctica. Por mucho que nos llenemos la boca de igualdad, solidaridad, tolerancia y dignidad, nuestra sociedad es una sociedad competitiva y clasista en la que todo se compra y se vende incluso la dignidad de las personas. Lo que cuentas pasa en las aulas y extrapolando qué pasa en el mundo: ley de extranjería, situación del Sáhara, hambrunas, mortalidad infantil, analfabetismo... mientras gastamos millones y millones de euros, dólares o lo que sea en publicidad, armamento, luces navideñas...

No seré yo quien defienda la escuela concertada, no hay nada más incoherente que hacer lo que yo quiera en mi colegio pero me mantenga el Estado. No obstante, la Escuela Pública (primaria y sencundaria) también es clasista y separatista. Los chicos y chicas con necesidades especiales la mayor parte de las veces están integrados físicamente pero nada más, se pasan las mañanas solos y solas en los pasillos, nunca comparten las fiestas y los fines de semana con sus compañeros/as, suelen ser objeto de burla por parte de los alumnos y de paternalismo por parte de los profesionales. Y eso pasa en primaria y en secundaria, estoy harta de ese prejuicio según el cual los maestros y maestras se ocupan de aspectos que los profesores y profesoras no tenemos en cuenta. NO, en todos sitios hay de todo y hay maestros y maestras que su pedagogía brilla por su ausencia.

¿Y a la sociedad en general le preocupa esto? Pues no, le preocupa que baje el euribor, que le suban el sueldo y le bajen los impuestos, que se pueda comprar el coche más ostentoso que el de su vecino y que el día de noche vieja pueda ponerse malo comiendo de forma salvaje y luciendo un vestido que sea envidiado después de pasar toda la tarde en la peluquería perdiendo el tiempo y diciendo una estupidez tras otra. Y los/as que hablamos de estas cosas somos un estorbo, somos extremistas, cansamos a la gente y no interesamos.

Los políticos son lo que son, no seré yo tampoco quien los defienda, pero los ciudadanos y ciudadanas no somos muy distintos. El capitalismo salvaje es lo que tiene, lo que no es rentable no sirve.

Sólo faltaría que ese colegio del que hablas fuera católico, esos que dicen que somos todos hijos de dios pero que lo ponen poco en práctica. Y luego luchan contra el aborto, les parece poco aborto la vida de rechazo y de tristeza a la que condenamos a muchas de estas personas que en teoría "no son como la sociedad establece que tienen que ser".

¡Cuánta hipocresía! Pero tranquilos, que el próximo 10 de diciembre se celebra el 61 aniversario de los Derechos Humanos y con participar en el concurso tal o el día cual habremos cumplido.

Saludos, Montse

Antonio dijo...

Javier: Tu análisis es tan completo que no caben matizaciones. Estoy contigo en ese absurdo de alegar convicciones religiosas para elegir un colegio concertado, pues cualquiera podría alegar cuestiones de fe diversas que exigirían una red concertada infinita (los masones, los moteros, los hippies, los cinéfilos...).
Montse: Efectivamente, el concertado que se cita es religioso. Es un centro de cierto prestigio en esta ciudad, en el que todo luce muy bien. En cuanto a la conciencia social, da igual lo que insistamos, pues siempre seremos unos agoreros.

Patxo Landa dijo...

No conozco ningún carnicero que compre la carne en la carnicería de enfrente y sí un montón de profesores de la pública que llevan a sus hijos a la privada... aquí empiezan las contradicciones.
Como ves no quiero hablar de la integración pues sólo sé que debe hacerse de otra manera y sí de la pública-concertada, problema que sufro, no, no... que vivo a diario. Defiendo a la Escuela pública como algo que ofrece un rendimiento académico real basado en las capacidades de cada alumno, y que debe estar muy comprometida con mejorar el entorno social y cultural en la que se ubica. Una Escuela en la que los padres podemos aportar efectivas líneas de trabajo a la labor de los profesores y de la dirección, que a veces parece un poco “deslocalizada”. Ese trabajo es, desde mi punto de vista, el modelo educativo más rico para mis hijos.
Y la concibo como algo prestigioso: los dos mejores alumnos de mi promoción en la Uni eran alumnos de la pública. Tenían un montón de recursos que el resto desconocía...

Carlota Bloom dijo...

Coherente con los tiempos que corren: a este chico se le niega la admisión, en Suiza se vota la eliminación de los minaretes...Ah... y Pablo Pineda me tiene fascinada, y no por la película, que no he visto, sino porque sigo desde hace años sus apariciones en la prensa: sus palabras son pura lucidez. Un saludo.

complementaria dijo...

Yo tendré en abril una hija a la que llevaré a un centro público.

Yo siempre fui a uno concertado y comencé a descubrir la diversidad demasiado tarde.

Ahora aquí (en Sevilla) he conocido a un argentino diseñador gráfico que estudió con Quino y conoció a Borges, la nicaraguense que cuida a la abuela de mi mujer crecio en la Parroquia del Ernesto Cardenal... Conozco poca gente pero... yo quiero que mi hija vaya a clase con los hijos de esas gentes anónimas y olvidadas no con los hijos de estirpes como los Rojas-Marcos, Fitz-James Stuart, Pantojas o Riveras Ordoñez.
Viva el mestizaje, aunque cuando tenga los 15 seguro que no me gustan ni los unos ni los otros ya voy limpiando la escopeta ;)
Salud,
@gorkafm