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28 marzo 2025

Sesquidécada: marzo 2010

Hace quince años se pusieron de moda algunos pastiches literarios que mezclaban los clásicos con el género gore: Sentido y sensibilidad y monstruos marinos, Orgullo y prejuicio y zombis, etc. Al hilo de esa tendencia global, algunos literatos hispánicos se lanzaron con sus versiones mestizas, algunas de las cuales protagonizan esta sesquidécada.



Digna de ser recordada es La casa de Bernarda Alba zombi, una obra que incluye hasta un estudio crítico nada desdeñable. Os recomiendo que la leáis sin prejuicios y paséis un rato divertido, porque me parece un juego metaliterario bastante interesante. No creo que sea necesario explicar el argumento de la obra, salvo por ese pequeño añadido de los muertos vivientes.


En la misma línea está Lazarillo Z: matar zombies nunca fue pan comido. Quizá menos trabajado que el anterior, cuenta con la ventaja de ser una narración más popular, lo que engancha mejor al lector. Se llegó a editar en bolsillo y es fácil encontrarlo en librerías de saldo. También hay una versión ilustrada muy curiosa. Debo reconocer que estos experimentos me parecieron divertidos, incluso para trabajarlos en clase, aunque era consciente de que se trataba de una moda pasajera (o no tanto). Yo mismo perpetré una versión zombi del primer acto de Luces de bohemia que todavía se puede leer en la red.


Y como no todo es broma, también recupero en esta sesquidécada un libro no muy famoso de Ray Bradbury, El vino del estío, mezcla de memoria, fantasía y descubrimiento, en una narración sugerente y llena de nostalgia. Guardo buen recuerdo de su lectura, muy distinta de sus relatos más conocidos.

11 junio 2016

Explicaciones, las justas

En Educación, los procesos son largos y requieren tiempo para madurar, para ser supervisados y para ser evaluados. No es fácil contar con alumnado al que puedas someter a experimentación durante el tiempo necesario para observar cambios evidentes. Por suerte, en alguna ocasión he podido acompañar a grupos de alumnos en más de un curso y, de este modo, voy tanteando nuevas ideas que me permitan mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje. En esta nota voy a hablar de mis dos grupos de 3º de ESO, que ya fueron en su mayoría alumnos míos en 2º de ESO.


Clic en la imagen para acceder
En 3º de ESO estuvimos desarrollando en el primer trimestre el proyecto Quijote News, que ya conté con detalle en el blog. De manera paralela, habíamos creado unos portafolios digitales, con un planteamiento similar al de otros que hicimos en 1º de Bachiller hace un tiempo, pero corrigiendo errores. A pesar de promocionar la idea entre el equipo docente, sólo el compañero de Emprendimiento se animó a usar el portafolio también en su asignatura. Los portafolios son públicos y abiertos, de modo que se pueden observar en ellos las tareas finales.


Lo que no se ve en los portafolios es la ingente tarea oculta que hay detrás de cada proyecto de escritura. Son borradores compartidos con el profesor que sirven para documentarse, para hacer guiones, para tomar notas... porque hay que decir que, a partir de enero, la libreta de papel ha quedado reducida a la mínima expresión, ya que casi toda la faena se realizaba en Google Drive: sesiones de lectura o puesta en común en el aula ordinaria y sesiones de escritura en el aula de informática.


Dos proyectos nos han tenido ocupados: Lazarillo de Hollywood, que vinculaba el cine mudo con la picaresca, para lo que vimos El maquinista de la General y leímos el Lazarillo; y Pícaros refugiados, que conectaba a su vez la picaresca con el drama de los refugiados de Siria. Bueno, también hemos hecho, a modo de divertimento, un Kahoot sobre el Lazarillo y unos abecés a la manera de Lope de Vega en su Peribáñez, pero eso casi no cuenta.

En el Lazarillo de Hollywood dedicamos alguna sesión a realizar los guiones (storyboard) a la antigua usanza, lo que resultó bastante relajante. Luego elaboraron reseñas de la película y de la novela, que publicaron en el portafolio. Finalmente, han elaborado unos cortometrajes con el estilo del cine mudo. En algún caso, incluso han compuesto e interpretado la banda sonora original. Os dejo tres de muestra, aunque podéis ver el resto en nuestro canal de Youtube:






Por otro lado, el proyecto Pícaros refugiados surgió de unas interacciones que tuvimos varios profes a principio de curso a partir del caso Aylan. Ligado a aquello apareció también el blog Maestros con los niños de Siria, que recomiendo vivamente. Por eso, la idea de trabajar el tema de los refugiados rondaba mis clases sin saber muy bien cómo encajar con el currículo, hasta que me vi incapaz de seguir dando teoría de la literatura del Siglo de Oro y pensé que podríamos ponernos a escribir en serio. A esto me ayudó también Joselu, que anunció en su blog que haría una novela con sus alumnos. De este modo, antes de Pascua nos lanzamos a documentarnos y a preparar guiones y novelas, de las que os dejo aquí un ejemplo (al final de esta nota están todos los enlaces para verlas).



Esas novelas, llenas de acción y emoción, de dolor y amor, son producto de horas de escritura, sobre todo en clase. Los textos podéis leerlos en el blog de aula y en Issuu, aunque también tienen sus versiones en Google Drive insertas en los portafolios. Podréis comprobar, más allá de la calidad literaria, que todas ellas están llenas de solidaridad y compromiso. El remate de este proyecto fue la visita esta pasada semana de la Vicepresidenta Autonómica de Cruz Roja y de dos cooperantes que han vivido la realidad de los campos de refugiados en Grecia, una visita que hicimos coincidir con la convocatoria #Humanizando16. Comprobar que muchas de aquellas ficciones se parecían terriblemente a la realidad ha dejado impactados a muchos de mis alumnos y alumnas. No descartamos agrupar estas narraciones en un volumen conjunto y difundirlas entre la comunidad educativa.


Después de ver tantas explicaciones, quizá no entendáis el porqué del título de esta nota. En realidad, explicaciones he dado pocas en clase. Como decía al principio, cuesta darse cuenta de que muchas certezas que damos por buenas no lo son en absoluto. Pensamos, por ejemplo, que nuestras explicaciones son muy necesarias (y nosotros disfrutamos con ellas), pero resulta que apenas nos escuchan y pocas veces nos entienden. Para los proyectos que he reseñado arriba, casi no he explicado nada: tenían una ficha con lo que se les pedía, tenían enlaces en el blog, tenían libros de texto para consultar... Mis explicaciones durante este curso se redujeron a una semana de sintaxis (les di diez oraciones modelo de las que han salido tres o cuatro al azar por evaluación), algunas anotaciones sobre el contexto histórico medieval y clásico (unos veinte minutos a principio de trimestre), unos mínimos apuntes de métrica y alguna historieta sobre los corrales de comedias, ilustrada por vídeos e imágenes de Internet. Sinceramente, creo que no han necesitado mucho más para trabajar. En las clases, quien quería trabajar podía hacerlo con la confianza de que contaba conmigo para supervisar, para corregir, para preguntar; los que no querían avanzar, tampoco interrumpían al resto. Al final, han entregado una autoevaluación a partir de la rúbrica que se les dio al empezar la novela, acompañada de algunas preguntas sobre lo que han aprendido y lo que les ha costado más alcanzar. Han aprendido porque he visto su evolución; han aprendido porque hemos hecho controles en los que se evidenciaba ese avance.

Algunas reflexiones metodológicas al respecto: aunque parezca que el profe no hace nada, le toca revisar y corregir más de 50 portafolios, con sus respectivos documentos compartidos de Google Drive. También es necesario contar con disponibilidad del aula de informática, algo cada día más difícil. El portafolio digital, realizado sobre Google sites, es una herramienta con mucha potencialidad, pero sería mucho más eficaz si fuese utilizado por varias asignaturas. Por último, el alumnado escribe bastante mal, pero no me cabe duda de que la razón de ello es que han recibido más explicaciones que oportunidades de ponerse ante un ordenador para escribir una novela. Por eso, estoy cada día más convencido de que hemos de dar la clase con la boca cerrada y, explicaciones, las justas.

Más información:

19 junio 2014

Sesquidécada: junio 1999

Esta sesquidécada viene con sabor clásico por partida doble. El protagonista inicial es Luciano de Samósata, pero para llegar hasta este poco conocido autor sirio en lengua griega, tuve que partir de nuestro célebre Lázaro de Tormes. Aquí va la historia.
La obra del Lazarillo de Tormes es una de las más leídas del panorama literario hispánico, incluso en las aulas. Sin embargo, pocos saben que tuvo al menos dos segundas partes, una también anónima y otra de Juan de Luna. En la versión anónima, Lázaro cae de un barco y se convierte en atún para vivir una serie de peripecias en el reino de los atunes. Como podéis imaginar, se trata de una transformación con carácter satírico-burlesco que tenía como finalidad poner en evidencia muchos de los males políticos y sociales de la época, y para ello había de servirse del anonimato y la alegoría como instrumento para salvar la censura inquisitorial. Ese género de las transformaciones ya estaba inventado y su referente más conocido era el Asno de oro, de Apuleyo, pero, rascando un poquito más en las fuentes, se podía llegar a los relatos de Luciano, concretamente a "El gallo" y a "Lucio o el asno", ambos muy relacionados con el estilo y la intención de aquel Lázaro atún.
Así fue como, saltando de uno a otro, llegué a los Relatos fantásticos de Luciano y, posteriormente, a sus hilarantes Diálogos, de los que quizá hable en otra ocasión. Aunque podéis encontrar algunas reseñas y fragmentos en la red, recomiendo la edición de los clásicos de Alianza en la que están recogidos los "relatos verídicos" (auténticas joyas del surrealismo), "Icaromenipo o Menipo en los cielos", "El descreído", "El gallo" y "Lucio o el asno". Los relatos de Luciano son ágiles y muy divertidos. Contienen numerosas referencias a la mitología, pero el autor se apoya en ellas utilizando a menudo a ironía y el humor como elementos de crítica hacia costumbres y normas de la época. En ocasiones recuerda a los sueños de Quevedo, otras a los bestiarios medievales, otras a la picaresca, otras a Bocaccio, otras al viaje a la Luna del Barón de Munchausen... La lectura de aquellos relatos fue en aquel junio de 1999 un gran hallazgo que me abrió camino hacia géneros que desconocía.
Esta es, pues, la historia de un paseo por los clásicos y sus fuentes. Para todo filólogo es un deleite revisar esas obras que están en los márgenes de la literatura, esos textos que ya solo tienen sentido para los pocos que se atreven a recomponer el género y la historia que les dio origen. Para el ávido lector también son fuente de disfrute por su originalidad y porque avivan el deseo de coleccionar una rareza lectora más.

29 marzo 2011

Lazarillo redivivo

Se acabó la segunda evaluación y con ella la actividad de entrevistar a Lázaro de Tormes en 3º de ESO. A pesar de los contratiempos (fallos de conexiones, incumplimientos de plazos, reticencias a la hora de corregir la ortografía...), me siento muy contento con los resultados. Hemos trabajado varias sesiones en nuestra flamante aula de informática con Google docs y me da la impresión -por las encuestas que he pasado- que al alumnado le ha gustado la experiencia (también a mí me ha gustado poderlos corregir en tiempo real mientras escribían en sus casas, con el maravilloso Google docs).
He recogido en un documento las entrevistas que han redactado durante estas semanas -al menos las que han corregido-.
Entrevistas Lázaro de Tormes.

(Podéis verlo también en la versión con música de fondo en Calaméo)

Pero, como siempre, la actividad ha tenido una parte abierta para la creación libre. Me ha sorprendido el esfuerzo de algunas alumnas, sobre todo porque ya tenían bastante faena con trabajar en Google docs, una herramienta nueva, como para meterse en camisa de once varas. Aunque tenéis todas las aportaciones en esta página: Trabajos entrevista Lázaro, os dejo aquí una videoentrevista a Lázaro de Tormes, una aleluya (auca) muy original y otra entrevista hecha con las presentaciones de Google docs. Juzgad si ha merecido la pena sufrir un poco los desvelos TIC:








Más información en Trabajos entrevista Lázaro.

P.D: Estoy trasteando con el dominio www.repasodelengua.com por lo que es posible que notéis algunas cosas raras en los índices y búsquedas. Disculpad las molestias.

18 marzo 2011

Sesquidécada: marzo 1996

http://www.spanisharts.com/books/literature/imagenes/laz2amn.jpg

Es curioso: El Lazarillo es una de las obras más conocidas y más recomendadas en colegios e institutos (muy pronto lo comprobaréis aquí mismo); sin embargo, sólo unos pocos -filólogos en su mayoría- conocen la existencia de dos segundas partes del Lazarillo. Esta sesquidécada enmienda levemente ese olvido, pues rescata para el blog aquella lectura de Lázaro que, en ambas secuelas, aparece convertido en pez. La primera de ellas se trata de una segunda parte muy cercana en el tiempo al lazarillo original, publicada de manera anónima en Amberes, que utiliza el relato de transformaciones al estilo de Luciano de Samósata para convertir a Lázaro en un atún y criticar las costumbres de su tiempo. En la segunda, de Juan de Luna, el estilo barroco se acerca más al de Gracián, aunque mantiene una fuerte dosis de anticlericalismo y censura moral. Además de mostrar una calidad menor que la del original, ambos relatos han resistido peor el paso del tiempo, algo que los aleja del gusto actual. No obstante, merece la pena leerlos y pasar un buen rato con ese mundo que podría ser el de Bob Esponja pasado por el callejón del Gato.
Otra de las lecturas recuperadas en esta sesquidécada son los Cuentos de amor, de locura y de muerte, de Horacio Quiroga. "El almohadón de plumas", uno de esos relatos de Quiroga, tiene asegurado un lugar en todas las antologías; el resto de cuentos posee asimismo una calidad incuestionable.Vale la pena acercarse a sus historias y ponerlas en relación con los propios horrores de su biografía, que podría haberse convertido en uno de esos cuentos de locura y muerte.
En último lugar, se habrían disputado los honores de figurar aquí el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, y Los Lusíadas, de Luís Vaz de Camões; sin embargo, hoy 18 de marzo debo dejar espacio para un homenaje. Se trata del centenario del nacimiento de Gabriel Celaya, un poeta necesario como el pan de cada día. Los poemas de Celaya no encajan en ninguna de estas sesquidécadas, o más bien encajarían en muchas de ellas, pues han estado ahí siempre. Desde la rebeldía hasta la intimidad, sus versos son puñados de humanidad. Y el mejor homenaje es traer aquí sus palabras:
Biografía
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.
¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: morir.

17 enero 2011

Entrevistamos a Lázaro


En este segundo trimestre del curso, tenemos programada la lectura del Lazarillo de Tormes en 3º de ESO. Pienso que los clásicos han de leerse y comentarse en clase, aunque se trate de esta obra, que muchos profesores consideramos "fácil de leer", pues para la competencia lectora de los jóvenes de hoy sigue siendo un texto más bien áspero. Para abordar esta lectura he fijado, como en otras ocasiones, un calendario de lectura que nos permitirá ir comentando en clase un capítulo por semana (más o menos). Como novedad y siguiendo el ejemplo de 2º de Bachiller, tenemos una página en Tuenti para ir ampliando y anotando algunas dudas que surjan durante la lectura.
Durante unas semanas, he dado vueltas al trabajo que podían hacer para enriquecer la lectura. Como estamos viendo el diálogo en las tipologías textuales, se me ocurrió que podrían trabajar en parejas una entrevista a Lázaro de Tormes. Y aquí está la actividad:


Para rematar, me ha llegado un comentario de Virginia, una profe del IES Pedro de Ursua de Pamplona, mostrando una actividad mucho más variada y que me parece completísima. Se trata de todo un periódico medieval, con distintos tipos de texto adaptados al contexto histórico y cultural de la Edad Media. Una vez más, la grandeza de compartir y aprender de otros nos hace cada día mejores.

Crédito de la imagen: Photo.org

P.D: Como curiosidad a partir de la imagen que ilustra esta nota, parece que Florián Rey, en 1925, se adelantó en dar por válida la reciente tesis de Mercedes Agulló

23 marzo 2010

La noche de los clásicos vivientes

Antes de entrar en materia, aviso a los puristas de la literatura, a quienes no toleran la profanación de los clásicos, para que no se molesten en leer lo que viene a continuación. Además, debo recordar una de las premisas que mantengo casi desde el inicio de este blog y de mi labor docente: Si tengo que elegir entre lectura y literatura, me decanto por la primera. Considero que, en los tiempos que corren, la tarea más urgente es formar lectores, es decir, conseguir que la lectura se convierta en un actividad atractiva (a través del humor, del sentimiento, de la aventura, del conocimiento, del lenguaje literario...). El desarrollo de la competencia literaria sólo tiene sentido cuando existe una competencia lectora apropiada, de lo contrario seguiremos encontrando alumnos que sólo han leído los libros obligados (y eso en el mejor de los casos).
Después de esta perorata, entro en materia carnal, y nunca mejor dicho, aunque lo hago en el sentido literal, pues hablaré de carne humana en movimiento: zombis. El detonante de esta nota fue un artículo que se publicó el sábado pasado en el suplemento 'Babelia' de El País: "Clásicos en la batidora" (Carmen Mañana). En este artículo se constataba el creciente éxito de las versiones de clásicos a los que se añaden zombis y otros monstruos. El ejemplo más sonado es la novela Orgullo y prejuicio y zombis (Umbriel), de Seth Grahame-Smith. Pero también se mencionaban dos ejemplos españoles: El Lazarillo Z, matar zombis nunca fue pan comido (Debolsillo), supuesta autobiografía de Lázaro González Pérez; y La casa de Bernarda Alba zombi, de Jorge de Barnola, Roberto Bartual y Miguel Carreira, disponible en internet desde el blog de sus autores.
Como podéis imaginar, este mismo fin de semana me descargué la versión del clásico lorquiano y me la bebí de una sentada, como si yo mismo fuese un zombi del PDF. Veamos, la obra no tiene pretensiones, ni creo que pase a las enciclopedias, pero posee algunos ingredientes más que atractivos. El más destacado es, sin duda, la introducción crítica, un ejercicio divertidísimo de parodia de la teoría literaria. Propone que el verdadero autor de La casa de Bernarda Alba fue Pepín Bello y que Lorca eliminó los zombis en una versión light. Os aseguro que después de leer la adaptación, es ésa la impresión que queda, pues en realidad los muertos vivientes apenas se insinúan en la obra como una amenaza latente, con lo que la tensión dramática se mantiene igual que en el ¿original? De hecho, lo más jugoso del experimento es esa introducción, pues la obra en sí es un parcheo bastante hábil del original.
En cuanto al Lazarillo zombi, tuve que esperar al lunes para comprarlo en la librería, y también lo devoré en un festín de sangre y cadáveres (literarios, claro). En este caso, la versión apuesta por introducir los elementos tópicos del género zombi dentro de las aventuras de Lázaro de Tormes. El supuesto autor desmiente el clásico original y desvela una trama política y vírica que enlazaría el siglo de oro con nuestros días. Aquí, los fragmentos del Lazarillo original aparecen en breves sumarios que funcionan como guiño al lector que conoce el clásico. Este Lazarillo, por otro lado, no se diferenciaría mucho de las segundas partes que se publicaron ya en aquel siglo de oro (una con Lázaro transformado en atún y la otra, de Juan de Luna, de marcado carácter satírico), lo que demuestra que la parodia es un arte bastante digno (que se lo digan, si no, a Cervantes o a Quevedo, por ejemplo).
En fin, que lejos de escandalizarme por estas versiones heterodoxas de nuestros clásicos, he podido disfrutar de la parodia como género. No creo que ninguna de ellas tenga aprovechamiento en la ESO; la primera exige conocer el original y las circunstancias de su creación (las referencias a los putrefactos, a Dalí, Buñuel, Lorca...) para entenderla; y la segunda, aunque puede leerse como mera novela de intriga, tiene más gracia si se conoce la fuente. Por ello, estas lecturas tendrían más sentido en el Bachillerato, coincidiendo (o no) con la revisión del clásico correspondiente y con el fin de suscitar algún sustancioso debate.
Espero que tanta carne os haya abierto el apetito...

Crédito de la imagen: El patizambo,, de José Ribera, y Cabeza de zombi, de Estibaliz Mintegi, del libro Lazarillo Z