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13 marzo 2009

Publicidad en el aula


No juzguen demasiado rápido. Esta no es una nota de propaganda hipotecaria. Más bien es una reflexión ligera, casi a vuela pluma sobre la publicidad en la asignatura de lengua.
Las actividades con anuncios publicitarios solían ser mis preferidas. Dedicaba un montón de horas a diseccionar anuncios de revistas para mostrar los mecanismos lingüísticos y literarios que se escondían detrás de esos mensajes en apariencia tan simples. Sin embargo, descubrí muy pronto que a los alumnos no les gusta que les desmonten el automatismo de sus miradas; no acaban de creerse que, detrás de esa propaganda que tanto les impresiona, haya una campaña perversa de márquetin; tampoco les apetece tomar conciencia de que las metáforas, las antítesis, las paradojas, etc. les asaltan más allá de los poemas del libro.
Con la (inminente) llegada de pizarras digitales a las aulas, incluir los textos publicitarios audiovisuales debería ser una obligación para el profesor de lengua; y más cuando parece que va a desaparecer la Comunicación audiovisual del Bachillerato. El consumo diario de publicidad de un alumno de Secundaria es bestial; sin embargo, su presencia en los currículos es algo anecdótico. Y su inclusión iría más allá de lo comunicativo, pues es indudable que la educación social y ciudadana está estrechamente ligada a las manifestaciones publicitarias.
No sé hasta qué punto debemos dar cabida a la publicidad en los distintos niveles de la Secundaria. Quizá vosotros hayáis encontrado respuesta a ello. Mientras tanto, aprovecho esta nota para recoger algunos enlaces que tenía recopilados de hace un tiempo:
Y me atrevo a mandaros unos deberes:
¿Cuál es el anuncio de la tele que más os gusta? ¿Y cuál a vuestros alumnos? ¿Y a las alumnas?

19 noviembre 2008

Lo que la lectura esconde

Todos sabemos de las bondades de la lectura. Cualquier político/a, famoso/a, presentador/a, modelo/a, etc/a. que se precie, al tener que responder sobre sus aficiones, siempre recurre a la lectura como acto sublime de dedicación cultural, muy por encima de ver la tele, participar en saraos y tertulias o cualquier otra forma de vender cuerpo y alma en pública subasta.
Pero, quienes trabajamos a diario con los libros y la lectura sabemos lo difícil que es formar lectores, las horas que conlleva convertir a un adolescente con sobredosis hormonal en un cauto y motivado lector. Podemos, incluso, afirmar que no hace falta que vengan catedráticos de Harvard a recomendarnos que lo mejor para fomentar la lectura es predicar con el ejemplo. Y, sobre todo, sabemos que contamos con un gran enemigo: la pervivencia de estereotipos que asignan a la lectura exclusivamente valores relacionados tópicamente con lo femenino, como la sensibilidad, el sosiego, el buen gusto, el orden, etc.
En mi centro, muy marginal en muchos aspectos, llevamos tiempo trabajando la poesía en los grupos de 2º de ESO, además con un libro ilustrado por Agatha Ruiz de la Prada. Eso nos convierte en una especie de "domadores de la virilidad", "bomberos de la fogosidad masculina" que pretendemos ablandar a los chicos y convertirlos en damiselas. Algunos padres han llegado a cuestionar si esas lecturas son apropiadas (y justificadas pedagógicamente) para sus aguerridos muchachos, más dados a obras como Sandokán o Roberto Alcázar (si tuviesen al menos la capacidad de leerlas enteras). Así que los profesores de literatura (más los hombres, que somos minoría en el gremio), tenemos que batallar con esa sospecha de que tratamos de "ablandar" a las criaturas mediante la lectura, asumiendo, además, que somos también homosexuales o afeminados en ciernes.
Por si fuera poco, en una red social en la que acabo de ser invitado y en la que os animo a participar, me he encontrado que los anuncios de Google, muy mirados con eso de dirigirse a objetivos potenciales, apuntan a lo que acabo de explicar. Pues ofrecer contactos gays en una red que se denomina Lecturas y lectores es dar por sentado aquella concepción social trasnochada en la que un hombre con un libro algo raro esconde.
Pinchar sobre la imagen para verla ampliada

Crédito de la imagen de portada: www.flickr.com/photos/84251591@N00/2804355087