10 julio 2016

Túneles y literatura


Tal vez hayáis visto este vídeo de promoción de la secuela de Cazafantasmas: una estación de metro, unos andenes semivacíos y unos fenómenos paranormales. Nada más verlo, recordé un relato que leí hace años en la revista Cacumen, Un subte llamado Moebius, de A.J. Deutsch. En ese cuento se plantea una red subterránea tan topológicamente compleja que adopta la estructura de la banda de Moebius, ese cuerpo tan singular que sólo tiene una cara y una arista. Os dejo el relato por si os apetece compararlo y comprobar que la realidad acaba pareciéndose a la ficción: Un metropolitano llamado Moebius

Aprovechando esa coincidencia, he descubierto que voy acumulando lecturas diversas que tienen como escenario los túneles que horadan montañas y ciudades, túneles que, siendo para algunos tan cotidianos, encierran a menudo misterios y fantasmagorías. Por ejemplo, sin ir muy lejos, seguro que conocéis la historia de las estaciones fantasma del metro de Madrid o de las cercanías de Barcelona.

Al margen de esos pequeños engaños y abandonos de la realidad, es en la literatura donde se vuelve más interesante el tránsito por los túneles. Así nos encontramos en primer lugar con el imprescindible Julio Cortázar, del que vale la pena recuperar un relato inquietante como casi todos los suyos: Texto en una libreta


Gentes que entran en túneles pero que no salen, un auténtico universo oculto... La salida de un túnel es también un elemento central en uno de los relatos más conocidos de Charles Dickens, El guardavía, un cuento salpicado por el misterio y lo sobrenatural que podrían haber firmado Edgar Allan Poe o el propio Cortázar.

Siguiendo con historias de miedo y avanzando hacia el horror, encontramos un cuento de Clive Barker, uno de los escritores más sanguinarios (no os perdáis los Libros de Sangre) de los últimos tiempos. Se trata de el Tren de la Carne de Medianoche, una de esas historias que te quitan las ganas de viajar a deshora.

De la ficción a la ciencia-ficción, para encontrarnos con una novela de Dmitri Glujovski, Metro 2033, ambientada en el Moscú postapocalíptico de esa misma fecha. Es una historia tan interesante como claustrofóbica, aunque encierra un mensaje bastante profundo, nunca mejor dicho.

Para los más jóvenes, quizá convenga recordar uno de los títulos de la serie Los tres investigadores (y Alfred Hitchcock), Misterio del dragón, que transcurre en una ciudad costera que esconde unos túneles de un metro inacabado. En esta aventura, Júpiter, Pete y Bob tendrán que esforzarse por resolver las apariciones de un extraordinario monstruo que, como es habitual, esconde unos entresijos de lo más prosaicos.

Cerraré este monográfico de túneles con una novela cuyos protagonistas son precisamente los túneles: Los túneles del paraíso, de Luciano G. Egido. No es una novela metropolitana, sino un homenaje literario a los esforzados trabajadores de la línea ferroviaria que unía La Fregeneda con Barca d'Alva, una línea clausurada que encierra un tesoro paisajístico singular y una obra civil descomunal. Literatura y realidad unidas por los túneles de la lectura.

6 comentarios:

eduideas dijo...

Una muy interesante antología temática :)

Blogge@ndo dijo...

Qué miedo da leer la entrada...cómo vea un tunel salgo corriendo...

Blogge@ndo dijo...

Qué miedo da leer la entrada...cómo vea un tunel salgo corriendo...

LOURDES Domenech dijo...

Toni, al leer el título, pensé que hablarías de Onetti. Siempre me sorprendes con las recomendaciones lectoras. Cuando todos esperamos disfrutar de la luz y de la playa, nos propones viajar a la oscuridad ;-)


PD: Dos títulos juveniles que también tiene relación con túneles: "La tuneladora" de Lalana. Está basado en una obra real. Y "El palacio de la medianoche" de Zafón.

Marcos Cadenato dijo...

Me encantan los relatos de ciencia ficción y, más aún, los de terror. Me los apunto todos, todos y todos... ¡Gracias por las recomendaciones! ¡Feliz verano y felices lecturas, amigo!

Toni Solano dijo...

Eduideas: No estaba preparada, pero surgió al ver el anuncio en las noticias.
Blogge@ndo: Más miedo da la realidad diaria :) Feliz verano
Lu: Onetti era más de túneles metafóricos :) Muy buenas tus aportaciones, que también he leído. La primera, ambientada en Zaragoza, tiene también su mensaje ecológico, y la segunda es casi apocalíptica por momentos. Creo que la novela juvenil explota a menudo el recurso del túnel; basta con repasar las Aventuras de los Cinco, de Enyd Blyton, para encontrarse con galerías y túneles en dos de cada tres libros :)
Marcos: Anímate con Metro 2033 si te gusta la ciencia-ficción ;) Feliz verano