07 octubre 2009

Porque tú no vales

Hoy se cumplen cinco años de la implantación del Permiso de Conducción de Familia (PCF), uno de los avances sociales más destacados en nuestro siglo XXI. En un 7 de octubre del año 2015, tras un acalorado debate ético sobre el carácter público o privado del cuidado de hijos y la gestión de los recursos familiares por parte de los progenitores, se aprobó la creación de un carnet que sirviese de habilitación para ejercer la patria potestad. Al mismo tiempo, se estableció el sistema de puntos, que ya venía funcionando con éxito desde hacía años para la conducción de vehículos.
"A algunos intelectuales les parecía que el PCF suponía una intervención excesiva del Estado en el ámbito familiar", apunta Mariano Godoy, responsable de la Dirección General de Familia (DGF), "sin darse cuenta de que un individuo podía ir a la cárcel por conducir borracho en una noche loca, mientras otros quedaban impunes tras conducir borrachos a su familia durante toda la vida, poniendo en riesgo, día tras día, la vida y el futuro de sus hijos y cónyuges".
Por eso, el Permiso de Conducción de Familia estableció un régimen severo de castigos, según la dimensión y gravedad de la falta: No atender la manutención e higiene, tolerar o fomentar el absentismo escolar, desatender las obligaciones educativas de la prole, poner en riesgo la integridad de sus hijos o las de sus amigos, compañeros, profesores, etc. suponían la retirada de puntos, que sólo se podían recuperar asistiendo a cursos de formación y a talleres de trabajo social. Algunas faltas, como no asistir a las reuniones del colegio o a las llamadas de los tutores, podían ser objeto de simple sanción económica,.
"No fue fácil concienciar a la gente de lo importante que es sentar las bases de una educación en condiciones como garantía de futuro", señala Leire Potín, consejera autonómica del Departamento de Reeducación Familiar (DRF). Ciertamente, costó varios meses, pero las duras campañas de concienciación (polémicos fueron aquellos explícitos carteles: "Si tu hijo te importa una mierda, dedícate al onanismo", o las pegatinas indelebles: "Porque tú no vales") y el desprestigio público que suponía para padres y madres perder puntos dieron fruto más pronto de lo previsto. En un año bajaron en un 45% las incidencias escolares (un descenso de hasta el 60% de expedientes disciplinarios en los institutos de secundaria) y se retiró la custodia a doscientos progenitores que acumulaban faltas muy graves. "Había padres y madres que educaban a sus hijos en el desprecio absoluto de la vida propia y ajena", comenta Alfredo Marchasi, Jefe del Gabinete de Sustitución Familiar (GSF). El GSF constituyó una piedra angular del sistema; formado en su totalidad por psicólogos y psicólogas (y algún psicopedagogo), diseñaba unas familias de acogida ficticias (en realidad eran un psicólogo y una psicóloga disfrazados de padre y madre -aunque a veces, por problemas de distribución, existían familias con otro perfil-) que se ocupaban de reeducar a esos niños y jóvenes que habían sido desasistidos por sus familiares. "Además de servir de apoyo a esas criaturas, el GSF permitió recolocar a muchos profesionales a los que el buen orden en los centros educativos había dejado sin trabajo", confirma Marchasi.
Hoy, después de cinco años, pocos se atreven a criticar el PCF, un documento que ha devuelto la normalidad a escuelas, institutos, centros de mayores, reuniones familiares de domingo, velatorios, cenas de Nochebuena, etc. "Aún nos queda mucho por mejorar. El año que viene regalaremos puntos a los que participen en las asociaciones de padres y madres o en el Consejo Escolar; será la caña", concluye Leire Potín. Ya veremos.


Ficciones anteriores:
Crédito de la imagen: 'Familia'

28 comentarios:

Lu dijo...

Antonio, el 2015 está a la vuelta de la esquina. Se avistan cambios... ¡¡¡Ojalááá!!!

PCF: Por Cumplir Fehacientemente

con

DGF: las Directrices Generales del Futuro docente

Te nombro

Formador Oficial del Carnet, con Permiso.

Serenus Zeitbloom dijo...

Me sumaría a la iniciativa. Pero tengo una duda:¿quién impartirá los cursillos? Porque como sean del Cefire o de la facultad de educación... no sé no sé.

Saludos

Carlos Nicomedes Díez dijo...

¡Cuántas veces he soñado y "propuesto" ese futuro! Siempre me ha parecido un atraso que te multen por aparcar mal el coche y que no pase nada si "aparcas" mal a los hijos. Ayer mismo me tuve que morder la lengua tres veces: niños acompañados de sus padres arrojaban papeles al suelo sin recibir siquiera una mirada reprobatoria.

amor y libertad dijo...

qué gusto encontrar este espíritu, la moralina sobre la que ironizas es penosa, detestable, estoy contigo

Marcos Cadenato dijo...

Creo, amigo Toni, que algo hay que hacer en esta sociedad en estos y en otros terrenos, pero ese excesivo intervencionismo del Estado no me convence, que sea el Ministerio correspondiente el que expenda los PCF me horroriza... Y lo que ya me parece insufrible son las palabras de la ministra de Educación y Cultura, Belén Esteban: "pamí k´abía que quitar más puntos a los padres, ¿me entiendes...?".

speedy dijo...

Porque tú si vales. Genial entrada, qúe bien se te da ¿la ficción?. Pienso que es bueno y necesario imaginar que las cosas puedan mejorar, además algunas veces las imaginaciones se hacen realidad. Es muy interesante tu visión de futuro, así que esperaremos al 2015, a ver qué pasa... Y si pasa, a lo mejor te proponen para el Ministerio de Educación o para el de Ciencia, ficción ¡claro!.
Enhorabuena y gracias, da gusto leer tus ¿imaginaciones?.

Carlota Bloom dijo...

Genial , Antonio, me quito el cráneo!

JuanPedro dijo...

¡Muy bueno! Con tu permiso, lo utilizaré en un curso que imparto la próxima semana sobre "tutoría y participación familiar".
Algo hay que hacer, incluso cuando los interesados no parecen ser conscientes de la necesidad de intervenir.
Por cierto, gracias por el enlace.

Eduardo Larequi dijo...

Los aficionados a la CF, las distopías, la psicohistoria y demás hierbas anticipatorias, no tenemos muy claro que la espléndida pieza de Toni vaya de coña marinera.

Nos tememos, en cambio, que se haga realidad, más pronto o más tarde.

Joselu dijo...

Parece interesante la implantación de este carné por puntos, el PCF. Ya hay países en que se ha responsabilizado a los padres por desatender a los hijos o por faltas de estos en la escuela por la inacción de los padres. Es bueno progresar en esta idea. El otro día en una reunión para padres de comienzo de curso del nivel de segundo de ESO, no fue ni un solo padre. La mayoría eran repetidores, así que queda una interpretación alternativa y es pensar que los chicos no entregaron la convocatoria en casa. Sin duda, tu post de anticipación adelanta algo que tendrá que ser necesario, puesto que irá en aumento esa dejación de funciones de muchos padres y que desertan de sus obligaciones. Los niños de los adolescentes de ahora estarán mucho más abandonados todavía. Es una enfermedad social a la que no se alcanza a ver todavía solución. No sé si son horarios de trabajo, cansancio, dejación de funciones, pasotismo puro y duro...El estilo de vida que llevamos alienta la deserción. Muy bueno el post. Das en la diana. No sé si es muy probable la idea, pero algo tiene de necesario.

Antonio dijo...

Lu: Imagina el negocio que se montaría alrededor: compra-venta de puntos, cursillos de formación materno-parental para psicólogos (o parapsicólogos), etc.
Serenus: Por esos años, te veo agitando al personal, denunciando que el GSF se extralimita, arrastrado por las inercias de años anteriores, en sus labores parentales y señala a los docentes las lecturas obligatorias de sus tutelados.
Carlos: Da mucho miedo, porque estos hijos abandonados a su suerte serán padres y madres en un futuro demasiado cercano, y esa irresponsabilidad crecerá en progresión geométrica. Como decía en otro foro, la ignorancia en este asunto puede ser un arma de destrucción masiva.
Amor y libertad: Gracias por la visita y el comentario. La nota tiene un punto de ironía, pero tampoco tengo claros los límites hasta los que podríamos llegar sin convertirnos en una versión edulcorada del Gran Hermano.
Marcos: Me parece estupendo que nombren a Belén Esteban ministra (aunque le iría mejor un puesto en la RAE). Por cierto, a propósito del recorte del presupuesto para Ciencia, en el blog Mi mesa cojea proponían también para 2020 a Iker Jiménez como ministro de Ciencia.
Speedy: Muchísimas gracias por tus desmedidas alabanzas. Me encantaría un ministerio de ciencia-ficción, que se ocupase de reescribir el futuro, pero me conformaría con una vicesecretaría al lado de mi amigo el ministro: Eduardo Larequi.
Carlota: No se me ponga usted estupenda ;-)
JuanPedro: Todo suyo. Cualquier esfuerzo por reconducir nuestra tarea está más que justificado. Nos leemos.
Eduardo: ¡Uy! ¡El señor ministro de Ciencia-Ficción! No sabría ubicar la nota: ¿utopía o distopía? ¿Seguro que da miedo este futuro? Creo que para algunos supone un mundo esperanzador, a pesar de lo que esconde detrás. Sin embargo, la realidad actual tampoco es muy halagadora; si se lo contásemos a un marciano, ¿con cuál se quedaría?
Joselu: Lamentablemente, el caso que cuentas de padres ausentes es demasiado habitual (además, si viene alguno, suele ser quien no lo necesita). No hay derecho a que, como ocurre en mi centro, se tenga que avisar a los padres a través de correo certificado con intervención policial; y aun así, vienen con unos humos... Nadie parece darse cuenta de que, mientras no se arregle este pilar del sistema educativo, todas las discusiones pedagógicas están fuera de lugar.

Mario Aller dijo...

Una entrada sorprendente por las ideas que trata de manera indirecta, y que podrían hacerse universales. Por eso, después de leerla me quedó una sensación extraña: llegaron a mi mente algunas imágenes de la película 1984... Y no me gustaron.
Pero eso quiere decir que el autor ha conseguido un buen efecto.
Saludos

Eduardo Larequi dijo...

El PCF no es nada, apenas un chascarrillo, si se compara con otra amenaza que se nos viene encima, a cargo del Estado opresor. Me refiero a un perla cultivada que circula por ahí, y de la que se han hecho eco unos cuantos blogs: el larguísimo vídeo de casi una hora en el que una monja del monasterio de Montserrat, doctora en medicina, pronostica la vacunación obligatoria contra la Gripe A, para servir a no sé qué oscuras motivaciones conspiratorias.

La señora que acabo de citar sí que sería una buena aspirante a ministra de Ciencia Ficción. Además, le adornan títulos de los que un servidor, lamentablemente, carece (y eso que los pretendió, en otra vida).

Miguel dijo...

Genial entrada Antonio. Vaya esto por delante. Brillante educación-ficción la que has propuesto en tu post. Yo creo que si se pidiera un carnet o certificado de padres o madres antes de tener descendencia, serían muy pocos los que serían padres/madres. Si hoy ya tenemos un índice de natalidad bajo, no hablemos de lo que supondría esto. En fin, que casualmente resulta que aquellos que tienen peores condiciones para ejercer la función de padres, va y resulta que son quienes tienen más hijos. También es puñetera casualidad. En cambio, los padres responsables y conscientes de la educación de sus hijos, resulta que son prudentes a la hora de tener hijos y no van más allá de la parejita. Cosas de nuestra modernísima sociedad. Total, que teniendo en cuenta estas premisas, teniendo en cuenta que abundan los padres/madres irresponsables que tienen descendencia y que postponen su labor paternal a otros menesteres, me apunto a la idea de crear el PCF y ser implacable con aquellos que no cumplan su misión de padres/madres.

Un abrazo.

Martín Núñez dijo...

Ni Orwell en sus mejores tiempos. Las pintadas y las siglas me recuerdan 1984.
Solo preguntar una cosa Don Antonio, ¿existirá policía del pensamiento?...
Salud y Saludos

Marian dijo...

Madre mía, yo ya he perdido dos puntos de los de tráfico con tanta carretera, no quiero pensar en que se imponga este sistema también en otros ámbitos... ;D

Yolanda dijo...

¡Qué bueno, Antonio! Ya nos gustaría a muchos que tu visión del futuro se hiciera realidad. Me parece una incongruencia que pidan tantos requisitos para adoptar o acoger a un niño que vive penosamente y en cambio nadie se tome la molestia de supervisar casos sangrantes de pares bilógicos. Sólo salen a la luz sentencias absurdas e injustas, que las hay, pero en los colegios vemos cada día cosas que claman al cielo. En mi colegio insisten mucho en que rellenemos los partes de faltas, y para qué, digo yo, si sólo sirven para que consten en el boletín trimestral y nadie las mira. En teoría, cuando las faltas o los retrasos son abundantes se avisa a Servicios Sociales, pero que yo sepa sólo se ha hecho en el caso de algún gitano y sin ninguna repercusión en su situación.
Paternidad responsable, otro más de los mitos de la sociedad moderna...
Un abrazo, colega.

Eloi BLQ dijo...

sería muy bueno un futuro como el que planteas, el problema es que cuando es el mismo sistema y Estado el que ha dejado aparcados y mal criados a sus ciudadanos, no creo que este sea el más idóneo para dar o quitar puntos.

tendría muchas preguntas a tú futuro deseado, pero quien diría porque cosas o por que métodoas hay que quitar puntos?

porque no hay intervencionismo del estado en las empresas, en el fraude, en las injusticias?

me parece que es el mismo sistema el que se tiene que refundar, destruyendo el existente, para que verdaderamente algo se cambie, no inventando nuevos métodos de esclavización contemporánea.

saludos

Carlos Nicomedes Díez dijo...

A Yolanda: yo sólo he visto repercusiones cuando la familia recibe ayuda económica. Entonces sí, entonces es cuando en cuanto les llega el aviso de que su hijo falta y que dicha ausencia acarrea la perdida de la ayuda económica, te aparece el alumno al día siguiente. Y no existe arrepentimiento o contrición, sino sólo atrición (temor a las consecuencias). ¡Qué triste!

Mª José Reina dijo...

Yo que me muero de la risa con las ficciones de Antonio ... y esta no ha conseguido hacerme esbozar la sonrisa, ni siquiera amarga.

Se conocen casos tan tremendos en las tutorías de los centros que ya querría más de un reality ...

Juliiiii dijo...

Con esta ficción, sin tocarlo directamente, apuntas uno de los problemas más graves con que nos encontramos en la educación: la dejadez de los padres. ¿Cuántas veces no hemos comentado que para ser padre debería haber un carné, viendo la de barbaridades que hacen algunos? Por eso cuando me hablan de que seremos autoridad y demás historias y me preguntan, soy tan escéptico. ¿Poder denunciar que alguien me pega acaba con el problema que existe en esta sociedad que no ve extraño que alguien sea atacado físicamente?

¡Genial, me ha encantado!

Antonio dijo...

Mario: La lectura de Orwell, Bradbury, Huxley, etc. no nos deja indiferentes. Esta visión nos da miedo, pero la realidad a la que nos hemos acostumbrado (cámaras, Google, etc.) también nos daba mucho miedo hace unas décadas y aquí estamos.
Eduardo: De monjas visionarias está repleta nuestra historia y no sería la primera vez que aconsejan a un ministro o un rey; todo se andará.
Miguel: Cuánta razón... Sólo podemos contar con las familias de los que van bien (por eso van bien, claro). Los castigos no sé cómo podrían articularse, pero no me parece bien que los sancionen por no pagar impuestos o llevar caducado el seguro y no por desasistir a la prole.
Martín: La policía del pensamiento ya existe y la constituyen los siguientes elementos: unos medios politizados y polarizados, unos políticos que reparten puestos en la administración como prebendas por la fidelidad y, por último, un desprecio generalizado hacia el acto de pensar.
Marian: Seguro que a ti te eligen conductora del año ;-)
Yolanda: Una anécdota: En mi centro todos tienen un cheque de 130 euros para material escolar; algunos padres se lo gastan en cualquier cosa y los niños vienen sin libros, y otros ni siquiera se molestan en venir a cobrarlo. Eso sí, el día que pasan los servicios sociales por el barrio, las aulas pasan de 15 a 25 alumnos.
Eloi: He pensado muchas veces en las barricadas, pero ahora me conformaría con que se cumpliesen las leyes. La Constitución es una sarta de mentiras, igual que las leyes educativas. Bastaría con que todos exigiésemos nuestros derechos, aunque para eso tendríamos que cumplir con nuestras obligaciones.
Carlos: Pues sí, ya lo apuntaba arriba: pasas informes de faltas y nadie hace nada (la policía los ve incluso en el barrio o vendiendo en los mercados), pero de vez en cuando, para cubrir el expediente, se ponen serios, con lo que los alumnos (que llevan meses sin venir) se presentan en clase un par de días con las manos en los bolsillos. Ese es el triunfo de nuestra escolarización obligatoria (aunque sean excepciones, son cada día más llamativas).
Mª José Reina: Era amargo, de verdad. Ver niños que van de un centro a otro, como apestados; niños sucios, malolientes, piojosos; alumnas que no vienen a clase porque se ocupan de sus hermanos pequeños; otros que no han dormido por miedo a que el padre llegase borracho...
Juliii: Ya hablé sobre la autoridad y tampoco me creo que se pueda implantar por ley. Hacen falta medidas estructurales (¿derribarlo todo como dice Eloi?) que protejan de verdad a los jóvenes y no estar siempre echándoles la culpa de todo.

odradek dijo...

¿Utopía o distopía?

Máximo dijo...

Máximo no existe murió el 3 de septiembre de 2009 a las 20:00
http://adiosalos302punto0.blogspot.com/

Eloi BLQ dijo...

bueno, pero llegamos al mismo problema del principio. El propio estado se salta a la torera sus obligaciones y las leyes están escritas para favorecer al rico. Así que soluciones como esta es como la serpiente que se come la cola.

para acabar, posiblemente el estado pide unas obligaciones imposibles de realizar, cuando trabajo y relación familiar no son posibles.

saludos

Eva M dijo...

Muy bueno Toni, pero....
No es fácil ser un buen padre o madre. Todos (o al menos una gran mayoria) intentamos dar lo mejor a nuestros hijos y educarlos de la mejor manera posible. Pero también nos equivocamos y a veces no acertamos en la forma de conducir y ayudar a nuestros hijos. Y ¿quien puede judgarnos? ¿El estado? ¿Los profesores? Creo que desde fuera, todos podemos opinar. Y este es el gran mal de la sociedad, todos nos creemos con el derecho de opinar de los demás. Opinamos del trabajo que hace el profesor de mi hijo, opinamos del diagnóstico de mi médico, opinamos del alcalde de mi pueblo, opinamos del hijo del vecino.... Y ¿Como podemos opinar sobre algo que sólo vemos exteriormente? Tendríamos que ponernos en el lugar de la otra persona para poder opinar y vivir la vida de la otra persona para saber si lo está haciendo bien o no.Y aunque los padres nos equivoquemos ¿no tenemos derecho a ello? ¿Soy yo como madre responsable de que mi hijo se porte mal en clase? Creo que el primer responsable es el propio hijo. Después como madre puedo reprender su conducta y aplicar la correspondiente regañina o castigo. Como madre debo reconducir tan comportamiento hacia otro que beneficie a todos, pero ¿lo conseguimos siempre? Y caso de no conseguirlo ¿tenemos los padres que cargar con la culpa? Indudablemente los hijos hacen lo que sus padres les dejan, pero esto no es así siempre. Cada individuo nace con un carácter o personalidad, que no es posible ignorar o eliminar.
No es fácil el papel que tenemos los padres, pero tampoco es fácil el papel de los profesores, ni de los politicos, ni de nadie en la sociedad. Sobre todo cuando no existe una educación autoritaria y puede ponerse en entredicho la actuación de un padre, madre o profesor.

Antonio dijo...

Odradek: ¿Quién sabe? A veces, las utopías se convierten en pesadillas; es lo que tiene ser humanos.
Máximo: En este cruce de seres inexistentes espero que mantengas el contacto con los seres de este mundo. Nos leemos en la nada.
Eloi: El Estado, como Hacienda, somos todos. Un Estado que se salta sus propias leyes es reflejo de una sociedad que no cree en ellas.
Eva: De acuerdo, nadie puede juzgarnos pues ello implica apostar por una paternidad/maternidad juiciosa frente a otros modelos equivocados o perversos. Sin embargo, existen unas normas de convivencia que han de cumplirse y contra eso no hay discusión. No podemos trasmitir al joven que vale todo (porque en su casa se lo permiten) y luego, en cuanto cumple los 18, meterlo en la cárcel. En algo lo hemos engañado, ¿no?

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Gran ficción, Antonio, que se me había psado, con el jaleo del inicio escolar y de mi publicación. Creo que, en efecto, estaría muy bien algo así, pero hay un carnet previo: el de político. Si tuviéramos políticos de oposición, que supieran hacer las cosas, el PCF estría bien organizado y no habría miedo al Estado opresor. El problema es qué tribunales juzgarían la idoneidad de los políticos.
Pero bueno, soñar es gratis...