12 noviembre 2007

La web es un pañuelo

Las redes sociales no dejan de sorprenderme. Ya sabemos la capacidad de un meme de contagiarse y replicarse por las redes bajo formas diversas. Todavía anda coleando el del blog solidario que demuestra que en la web 2.0 la solidaridad es una premisa compartida por todo bloguero orgulloso de serlo.
Este domingo he comprobado la potencialidad de la red a la hora de transmitir una información. Por la mañana leí una entrada sobre parecidos razonables, que repliqué de inmediato. Por la noche, el experimento se había distribuido prácticamente por toda la madeja de blogfesores y hoy lunes pocos quedan que no se hayan enterado (de hecho, a partir de mañana o pasado será algo 'obsoleto'). Lo interesante del caso es que, al margen de quien sea el que introduce la información en la red, ésta siempre acaba llegando por un cauce u otro. Es algo que no debemos menospreciar ni como profesores ni como comunicadores, sobre todo para informaciones importantes o para acciones de relevancia social.
Al hilo de todo ello, me ha venido a la memoria la Teoría de los seis grados de separación, de la que copio un extracto:
En 1967, el psicólogo estadounidense Stanley Milgram ideó una nueva manera de probar la teoría, que él llamó "el problema del pequeño mundo". Al azar seleccionó varias personas del medio oeste estadounidense para que enviaran tarjetas postales a un extraño situado en Massachusetts, situado a varios miles de millas de distancia. Los remitentes conocían el nombre del destinatario, su ocupación y la localización aproximada. Se les indicó que enviaran el paquete a una persona que ellos conocieran directamente y que pensaran que fuera la que más probabilidades tendría, de todos sus amigos, de conocer directamente al destinatario. Esta persona tendría que hacer lo mismo y así sucesivamente hasta que el paquete fuera entregado personalmente a su destinatario final. Aunque los participantes esperaban que la cadena incluyera al menos cientos de intermediarios, la entrega de cada paquete solamente llevó, como promedio, entre cinco y siete intermediarios.
Casi todos tenemos conciencia de lo pequeño que es ya el mundo, pero en los próximos tiempos la teoría de los seis grados quizá acabe reducida a dos o tres grados gracias a las redes sociales. ¿A alguien se le ocurre un meme para probarlo?
Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/47706097@N00/271769733

3 comentarios:

Joaquín Mesa dijo...

Sí, Antonio, la web es un pañuelo: comentas admirado la velocidad a la que se difunde una noticia o experiencia en la blogosfera.
Pero, en mi opinión, es un pañuelo confuso y arrugado, en que sería interesante determinar las normas y principios que se siguen para la difusión de la información. Me refiero, por ejemplo, al reciente eco- en este otoño de 2007- del vídeo del juez Emilio Calatayud, pese a que se alojó en la web en 2006. O bien a los comentarios que ha suscitado hace unos pocos días las conclusiones de la encuesta del Plan Avanza, y, sin embargo, este estudio sobre tic y centros educativos estaba publicado desde septiembre. Por cierto, en este caso, creo que he determinado el origen: el boletín del CNICE y su alojamiento en este portal.

Pablo A. Fernández Magdaleno dijo...

Totalmente de acuerdo. A mí me ha pasado exactamente lo mismo con el meme que comentas.
Saludos

Antonio dijo...

Gracias por los comentarios a los dos. Lo que comentas, Joaquín, tiene que ver con factores muy diversos y a veces caprichosos. Parece mentira, pero a principios del 2006 yo ni siquiera tenía ADSL, con lo que era impensable esta actividad bloguera. Un vídeo como el del juez Calatayud, de veinte minutos, exige paciencia, algo a lo que no estamos muy acostumbrados. Pero ahí está, poco a poco, todos los que lo hemos visto, de una manera u otra le hemos dado publicidad. Ha sido cuestión de tiempo y en la red todo tiene su ritmo, marcado por la propia dinámica de sus usuarios.