26 noviembre 2007

El alumno habichuela

Todos tenemos en clase alumnos que no saben hacer nada. Son alumnos a los que les das unas sencillas instrucciones: 'Toma esta noticia y pégala en la libreta', y descubres que un acto tan simple se convierte en toda una hazaña difícil de alcanzar, porque cortan la fotocopia con los dientes, se les parte por la mitad, la pegan al revés, la despegan y rompen la libreta, la colocan torcida, una esquina queda pellizcada por el gusanillo de la libreta, etc. (ojo, lo digo desde el cariño, que yo tampoco soy un manitas).
En una clase con múltiples niveles de competencias, donde, además, el mantenimiento del orden te ocupa buena parte de tus energías, estos alumnos suelen quedar injustamente relegados a un segundo plano y se ven abocados al fracaso escolar. Supongo que en sus casas serán conscientes de ello, pero asusta pensar el futuro que le espera a un joven con tantas dificultades en cualquier habilidad procedimental.
Me he acordado de ellos y he querido rendirles un homenaje con este vídeo y con los enlaces de debajo, para que vean que siempre puede ir a peor.


Enlace a Youtube.

El ladrón más torpe.

Condenado por intentar atracar una tienda en Tarragona con dos patas de pollo

5 comentarios:

Joselu dijo...

A veces estos alumnos tienen habilidades insospechadas. Los he tenido en clase y luego los he encontrado en la calle. He charlado con ellos. Si encuentran un programa que los incluya, estos ciudadanos son capaces de desarrollar tareas aunque sea sencillas. Cada día cuando voy a mi instituto me encuentro con una decena de trabajadores de jardinería del Parque Can Mercader. Son jóvenes con dificultades intelectivas-llamémosle así- y allí con su rastrillo y su pala o su cortacésped parecen los más hábiles del mundo. El problema en la vida es encontrar tu lugar. Nuestros alumnos por torpes que parezcan tienen habilidades desconocidas. Otra cosa es que sean capaces de desarrollar una tarea escolar o que tengan voluntad de hacerlo. Los veo más capaces de lo que parece. He visto a alumnos muy torpes esforzándose hasta el límite y han conseguido la ESO. Siempre estaremos para ayudarles. Otros que vienen de fuera, en principio lo tienen más en contra y saben nadar contra corriente.

Ana dijo...

Peor es, según me parece, cuando en casa no quieren ser conscientes de ello y les marcan unas metas imposibles. Hay que creer en sus posibilidades, que quizá estén en alguna parte lejana al curriculum oficial, pero sin negarse a ver lo evidente. Quizá el problema es pretender acostar a todos en el lecho de Procusto

Lu dijo...

La escuela pone en evidencia a los alumnos torpes acadécamente. En mi centro, se ha creado una ESO adaptada en la que los alumnos realizan talleres de pintura, jardinería y mantenimiento. Si vieras lo bien que trabajan... La escuela está pensada para demostrar habilidades intelectivas y no todos los alumnos las poseen.
Bueno, esto que he dicho era hasta ahora, porque parece que las competencias nos harán virar la evaluación hacia otros lados.

(Sigue produciendo sus frutos el filón de las noticias insólitas.)

Montse dijo...

La escuela, y la sociedad en general, ha olvidado que la escuela debe educar personas no intelectos (por supuesto, hablo de primaria y de la ESO, es decir, la enseñanza obligatoria). Han pasado muchas leyes y sigue siendo lo mismo, a l@s que tienen mucha capacidad cognitiva la escuela les sirve para confirmarle año tras año lo buen@s que son y, lamentablemente, a l@s que tienen dificultades cognitivas la escuela es una experiencia de frustración continua. Cada año, cada trimestre, cada día y así durante 13 años (alguno más porque est@s chic@s suelen repetir algún curso) les están la escuela le hace saber que es torpe, que es un fracasad@, que no vale. Esto es injusto porque la escuela debería ser el lugar donde cada un@ trata de encontrar su lugar, se da cuenta de sus posibilidades y adquiere hábitos de responsabilidad, esfuerzo, constancia y trabajo diario y hace suyos valores como la tolerancia, la solidaridad, el respeto, etc.

Lamentablemente, la escuela ha estado y está diseñada sólo para un@s cuant@s que, quizá con muy poco esfuerzo, obtienen grandes resultados y son valorad@s por la sociedad. Hay que ponerse en el lugar de l@s menos favorecid@s y la escuela debe tratarl@s como personas que son aunque haya cosas que no entienden ni sean capaces de aprender.

Un saludo, Montse

Antonio dijo...

Está claro que todos sabemos para qué debe servir la escuela. Lo difícil es saber cómo sobrevivir a ella. Me gustaría que quienes diseñan las leyes pasasen una semana (sólo una) en un instituto cualquiera y viesen el ritmo frenético de una clase y la imposibilidad de atender a la diversidad sin perjudicar a unos o a otros. Porque no basta con mandarle trabajo a los listos y ocupar el tiempo con los 'lentos'. Eso conduce al desinterés y la apatía de un montón de alumnos que también desean obtener una preparación. Creo que nunca llegaré a solucionar este dilema.