22 marzo 2007

Borges vs Moebius

Imagen de: M. C. Escher

En el libro de Santillana de 2º de ESO, para empezar a tratar la narración se ofrece un cuento de Borges. Como no es muy largo y por tanto no atenta contra el libro de estilo de los blogs, me permito reproducirlo:

El Disco (Jorge Luis Borges)

Soy leñador. El nombre no importa. La choza en que nací y en la que pronto habré de morir queda al borde del bosque. Del bosque dicen que se alarga hasta el mar que rodea toda la tierra y por el que andan casas de madera iguales a la mía. No sé; nunca lo he visto. Tampoco he visto el otro lado del bosque. Mi hermano mayor, cuando éramos chicos, me hizo jurar que entre los dos talaríamos todo el bosque hasta que no quedara un solo árbol. Mi hermano ha muerto y ahora es otra cosa la que busco y seguiré buscando. Hacia el poniente corre un riacho en el que sé pescar con la mano. En el bosque hay lobos, pero los lobos no me arredran y mi hacha nunca me fue infiel. No he llevado la cuenta de mis años. Sé que son muchos. Mis ojos ya no ven. En la aldea, a la que ya no voy porque me perdería, tengo fama de avaro pero ¿qué puede haber juntado un leñador del bosque?

Cierro la puerta de mi casa con una piedra para que la nieve no entre. Una tarde oí pasos trabajosos y luego un golpe. Abrí y entró un desconocido. Era un hombre alto y viejo, envuelto en una manta raída. Le cruzaba la cara una cicatriz. Los años parecían haberle dado más autoridad que flaqueza, pero noté que le costaba andar sin el apoyo del bastón. Cambiamos unos palabras que no recuerdo. Al fin dijo:

-No tengo hogar y duermo donde puedo. He recorrido toda Sajonia.

Esas palabras convenían a su vejez. Mi padre siempre hablaba de Sajonia; ahora la gente dice Inglaterra.

Yo tenía pan y pescado. No hablamos durante la comida. Empezó a llover. Con unos cueros le armé una yacija en el suelo de tierra, donde murió mi hermano. Al llegar la noche dormimos.

Clareaba el día cuando salimos de la casa. La lluvia había cesado y la tierra estaba cubierta de nieve nueva. Se le cayó el bastón. y me ordenó que lo levantara.

-¿Por qué he de obedecerte? -le dije. -Porque soy un rey contestó.

Lo creí loco. Recogí el bastón y se lo di.

Habló con una voz distinta.

-Soy rey de los Secgens. Muchas veces los llevé a la victoria en la dura batalla, pero en la hora del destino perdí mi reino. Mi nombre es Isern y soy de la estirpe de Odin.

-Yo no venero a Odín -le contesté-. Yo venero a Cristo.

Como si no me oyera continuó:

-Ando por los caminos del destierro pero aún soy el rey porque tengo el disco. ¿Quieres verlo?

Abrió la palma de la mano que era huesuda. No había nada en la mano. Estaba vacía. Fue sólo entonces que -advertí que siempre la había tenido cerrada. Dijo, mirándome con fijeza: -Puedes -tocarlo.

Ya con algún recelo puse la punta de los dedos sobre la palma. Sentí una cosa fría y vi un brillo. La mano se cerró bruscamente. No dije nada. El otro continuó con paciencia como si hablara con un niño:

-Es el disco de Odín. Tiene un solo lado. En la tierra no hay otra cosa que tenga un solo lado. Mientras esté en mi mano seré el rey.

-¿Es de oro? -le dije.

-No sé. Es el disco de Odín y tiene un solo lado.

Entonces yo sentí la codicia de poseer el disco. Si fuera mío, lo podría vender por una barra de oro y sería un rey.

Le dije al vagabundo que aún odio:

-En la choza tengo escondido un cofre de monedas. Son de oro y brillan como el hacha. Si me das el disco de Odín, yo te doy el cofre.

Dijo tercamente:

-No quiero.

-Entonces -dije- puedes proseguir tu camino.

Me dio la espalda. Un hachazo en la nuca bastó y sobró para que vacilara y cayera, pero al caer abrió la mano y en el aire vi el brillo. Marqué bien el lugar con el hacha y arrastré el muerto hasta el arroyo que estaba muy crecido. Ahi lo tiré.

Al volver a mi casa busqué el disco. No lo encontré. Hace años que sigo buscando.


Cuando leemos el cuento en clase y trabajamos la comprensión lectora, surge la duda acerca de si tal objeto con una sola cara existe. En las clases, suelo aprovechar a la sazón la maravillosa experiencia de la Cinta de Moebius (o Möbius, vale). Os animo a que lo practiquéis delante de vuestros alumnos, pues se quedan arrobados y un poco sorprendidos de vernos ejercer de magos.
Sólo requiere un folio para cortar una tira de papel, una barra de pegamento, unas tijeras y una pizca de artes escénicas. Podéis ver aquí una ficha con el experimento. Conviene practicar primero en casa para evitar ridículos más allá de lo necesario.

5 comentarios:

Joselu dijo...

Un experimento "molón" que nos lleva a experimentar la paradoja de un objeto de una sola cara. La relación con el cuento de Borges está bien encontrada. Lo intentaré primero con los alumnos de mi tutoría que es un grupo reducido. Se acercan las vacaciones, por otro lado. Una semanita y diez días de maravilloso descanso.

ANTUAN dijo...

Hola, consulto a menudo tu página ya que me resulta muy interesante y, después de pensarlo un tiempo, me he decidido a crear un blog y así lo he hecho pero me encuentro con la sorpresa que al poner el nombre del blog en el google no lo reconoce y dice que la búsqueda no ha producido ningún resultado. ¿Podrías ayudarme? ¿A qué es debido esto? ¿Cómo puedo solucionarlo? Agradeciendo de antemano tu ayuda, espero tu comentario ya que creo que eres un buen consejero para estas cosas de los blog..Un saludo

Antonio dijo...

No creas que soy experto en cuestiones informáticas, pero ya he visitado tu blog y he notado que no tiene título. Debes ir a las opciones en el panel de inicio de blogger y añadir un título (no tiene por qué coincidir con la dirección -url-, y puede tener espacios, etc.). Además, parece que la plantilla que has elegido no admite títulos en las entradas, lo que dificulta los enlaces de la barra lateral. En cuanto a lo de aparecer en Google, todo depende de cómo formules la búsqueda y de la posición que ocupe la página en los algoritmos de Google. Lo mejor es añadir etiquetas y palabras clave y que sean los interesados quienes te encuentren. Buena suerte.

Eduardo Larequi dijo...

Yo no he utilizado nunca el truco en clase, pero lo he hecho muchas veces ante los amigos y, más recientemente, con los sobrinos, siempre con gran éxito de crítica y público.

¿Has probado, Antonio, a cortar longitudinalmente una cinta de Moebius por la mitad, o por un tercio de su anchura? Los resultados son flipantes.

Antonio dijo...

De todos los objetos extraños -otro es la botella de Klein, que no tiene dentro ni fuera-, la cinta de Moebius es alucinante. Efectivamente, el experimento de clase consiste en cortarla por la mitad longitudinalmente. Nadie espera el resultado y después, al volverla a cortar, de nuevo tenemos otra sorpresa. Es una clase ideal para esas sesiones huérfanas que quedan al final del trimestre (y también para proponer textos instructivos).