23 febrero 2007

Papiroflexia

Clase de 2º de ESO. El profesor intenta una y otra vez explicar las diferencias entre un texto expositivo y un texto argumentativo. Cada vez que se vuelve hacia la pizarra para anotar algo, los mismos alumnos de siempre comienzan a contarse sus peripecias del día anterior a plena voz, como si estuviesen en el parque.
El profesor se gira y, con unos segundos de retraso, los alumnos callan -a veces- (no les importa que el profesor sepa que son ellos, los de siempre). El profesor, tras varios conatos de explicación y sin saber ya de qué demonios hablaba, propone una actividad distinta:
1.- Coged un folio.
(Cierta desconfianza entre los alumnos, que acatan la orden con la mosca detrás de la oreja).
2.- Enrolladlo hasta formar un cilindro.
(Algunos no saben qué es un cilindro, otros no saben qué es enrollar).
3.- Apoyadlo sobre la libreta abierta.
(¡Ja! Libreta ¿qué es eso? -dice alguno-)
4.- Trazad un círculo alrededor de la base del cilindro.
(Buena parte de la clase apenas consigue dibujar una patata sobre la libreta)
5.- Levantad el cilindro et voilà:
"Decidle a vuestros padres que el maestro os ha enseñado a hacer la O con un canuto, que no vengan diciendo luego que no cumple con su faena".
Estupor entre el alumnado más maduro que permanece el resto de la hora en silencio. Los de siempre no se han enterado de nada. Sus padres tampoco vendrán a informarse de la relación entre la papiroflexia y la pedagogía. Los políticos hablarán de la actividad como un ejemplo claro de integración y de igualdad de oportunidades, sobre todo porque permite que todos los alumnos alcancen los objetivos y, además, deja espacio a la creatividad en cuanto a la forma del cilindro, el color del círculo, la densidad del trazo... El profesor, satisfecho, se retira con su conciencia limpia, aunque con cierto remordimiento por no haber sabido explicar la diferencia entre un texto expositivo y un texto argumentativo.

19 comentarios:

Juanjo dijo...

Muy bueno, me he reído mucho. Sólo un matiz: los padres podrían objetar que enseñas a sus hijos a hacer porros.

Juanjo dijo...

Muy bueno, me he reído mucho. Sólo un matiz: los padres podrían objetar que enseñas a sus hijos a hacer porros.

Joselu dijo...

Relato que partiendo del desarrollo de una clase bastante frecuente, logra extraer sentido del humor, a base de ironía y una pizca de sarcasmo sobre los fundamentos de la LOGSE, que alguien confunda.

Lu dijo...

Creo que además debería reconocerse una modalidad de humor: el humor educativo.
Lo has tenido a tiro, les tenías que preguntar por qué es importante saber hacer la "o" con un canuto. Seguro que argumentaban.

Antonio dijo...

Dos cuestiones: 1. El relato es verídico (y lamentablemente llevado a cabo también en 4º de ESO).2. Era un post tremendamente pesimista, así que supongo que lo que habéis apreciado era 'humor negro'.
Últimamente, con los debates entre 'pedagógicos' y 'antipedagógicos' me da miedo criticar estas cuestiones, porque con nada te enchironan por reaccionario. Creo que a lo largo de estos meses he demostrado alguna que otra dote pedagógica (aunque puedo aprender mucho más). Eso no quiere decir que todo se solucione con buenas metodologías. A menudo nos critican quienes nunca se han enfrentado a una clase normal. Seguramente hay soluciones para esos chicos que colgaron el lápiz en segundo de Primaria, pero no creo que esas soluciones puedan aplicarse en los contextos actuales de la ESO (y con los profesores tan mal formados). Mientras se soluciona esto, lo que peor llevo es que por culpa de un alumno mal educado (por su familia, entorno o sistema, me da igual), se tengan que fastidiar veinte que podrían aprovechar el tiempo.
Y, por cierto, Lu, aproveché para que redactasen unas instrucciones ;-)

Ángel Encinas Carazo dijo...

Antonio: Gracias a tu saludo he conocido este magnífico blog, comprobando que tenemos amigos comunes. Volveré con mucha frecuencia a tomar nota de tus magníficas ideas.
Lo del canuto lo pienso aplicar con mis alumnos de 1ºBachillerado de CC.SS., con los que trabajo Historia del MC. y Comunicación Audiovisual. Hasta ahora he trabajado con ellos (y sus padres) el tema "mercasalamanca" (carga y descarga) y "Frutería Los Cisnes".

Ni comparación con los que tengo de ESO. Debo ser un afortunado. Un saludo.

Montse dijo...

Por qué siempre se habla de L@s que pasan de todo, de l@s que no hacen nada, de l@s irrespetuosos... Hay much@s otr@s que trabajan, que se esfuerzan, que son respetuos@s, que tienen espíritu de superación, incluso, que tienen muchas más inquietudes de las que teníamos much@s de nosotr@s a su edad, ya que much@s no pasábamos de ser buen@s hacedores de exámenes.
Quizá hoy se note más que algun@s molestan en las aulas porque hace 20 años es@s chic@s desparecían del aula a los 10, 11, 12... ¿Eso es lo que queremos? O soy una ilusa o no veo las cosas tan negras.
Por otra parte, igual que se está siempre haciendo una comparativa entre l@s alumn@s de ayer y l@s de hoy, podríamos hacer una comparativa entre los padres y las madres de ayer y de hoy, los profesores y profesora de ayer y de hoy, los fontaneros y fontaneras de ayer y de hoy... Creo que l@s alumn@s son un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos, ni más ni menos. Un saludo, Montse.

Antonio dijo...

Bueno Montse, precisamente yo hablaba de los que sacaban alguna conclusión de la actividad, quizá forzados por esos otros que mencionas. No propongo la expulsión de los malos alumnos, sino que se les dé alternativas reales que les sirvan de algo. ¿Piensas de verdad que la escolarización obligatoria soluciona el fracaso escolar? Tener un alumno-mueble en clase ¿contribuye a un sistema educativo más justo? Claro que hemos avanzado y muchos de los que abandonaban han conseguido salir adelante. Pero no dar soluciones REALES a esos pocos que hoy molestan significa asumir que no hay nada más que hacer. Y eso es antipedagógico.
Por cierto, ya conocía tu blog y las posturas que mantienes en él, con las que estoy de acuerdo por completo.

Paco Bernal dijo...

Hola Antonio! Ya sé que no es un consuelo, pero entiendo perfectamente tu reacción. De todas maneras yo creo que lo que cuentas podría darse en cualquier país europeo (incluido este desde el que te escribo). También en Austria se están dando cuenta de que algo está fallando en el sistema educativo y están intentado reaccionar en la medida de sus posibilidades. Aunque aquí, a los problemas normales en España, se añaden otros: por ejemplo, de integración. La sociedad austríaca es un crisol de lenguas diferentes hasta un punto que, en España, aún es desconocido. La comunidad turca, sin ir más lejos, está presionando para que a los niños turcos se les enseñe en turco. El procedimiento es igual de simple que echar azúcar en el depósito de gasolina de un coche: cada vez hay más inmigrantes turcos que se niegan a enseñarle alemán a sus hijos. Resultado: cuando los niños llegan a la escuela no sólo no pueden aprender ellos, sino que lastran irremediablemente a todo el resto de sus compañeros.
Pasando a temas más generales, te diría que nuestro sistema educativo está gravemente tocado porque, en lo que se refiere al tejido social, se ha perdido la noción de que una formación mínimamente competitiva es difícil de conseguir. En otras palabras: la sociedad ha perdido los valores positivos asociados al esfuerzo. Si proliferan los electrodomésticos que hacen tu vida más fácil, o cursos de idiomas de dos semanas, parece carca poner delante de la gente esta verdad incómoda: aprender es difícil y cuesta trabajo. Hay otras verdades incómodas que, me parece a mí, se están perdiendo de vista. Una, es esta: yo soy de la firme opinión de que todos merecemos que nuestras oportunidades sean las mismas en la salida de la carrera, lo cual significa garantizar que todos tengan acceso a una educación de calidad. Pero también es cierto que no todos los corredores son iguales porque no todos parten con las mismas condiciones. Por más que yo lo intentara, jamás podría correr los cien metros lisos en nueve segundos. Por lo mismo, creo que se están generalizando una serie de "trampas" que están creando una falsa sensación de igualdad. Por decir una: yo, que soy producto de una educación pública, de una universidad pública, me espanto cuando veo las cosas que se hacen en las universidades privadas en las que, en realidad, se compra un título a plazos.
Decir esto es suficiente para que más de uno y más de dos miopes te califiquen de reaccionario, pero yo creo que son líneas sugerentes por las que quizá debería de ir un cierto debate sobre la educación.

Anónimo dijo...

Hola!
En primer lugar, felicidades por el blog y la microred de profesores activos que no se han dejado llevar por la desazón.¡Ánimo!

Sólo quiero hacer dos anotaciones respecto a los comentarios. El primero lo hago como universitario con un recuerdo fresco de su educación básica, y es que en mi opinión, el problema de la desmotivación de esos alumnos-mueble suele estar relacionado con la clase social y la falta de afecto o atención en casa. Quitar la educación básica obligatoria significaría que un porcentaje mayor del actual comenzase a trabajar con sus padres en la obra o en el camión de forma prematura. Es cierto que dificultan las clases y son un "foco de ignorancia", disminuyendo notablemente la atención de sus compañeros, aunque algunos de ellos sin esa obligatoriedad jamás podrían tener la oportunidad de sacarse el bachiller, perpetuando el mismo destino para sus hijos.

A mi entender, una "buena" política sería pagar a los mejores alumnos, algo ya instaurado en algunos países como Holanda sino me equivoco.(**dadme dos líneas antes de crucificarme!!). Digo esto porque el dinero es lo que más se valora en las casas humildes al ser de lo que más escasea. Si las buenas calificaciones del niño en el colegio "fuesen rentables", los padres de clase baja no dudarían en animarlos al estudio, o cuando menos, no impedírselo y darle el valor que merece. En este sentido por ejemplo, un diccionario no sería visto como un gasto improductivo sino como una inversión, para ellos material, pero una inversión al fin y a cabo.

No obstante, se puede objetar que esta medida potenciaría una cultura de persecución del dinero en la que estamos ya inmersos (muchos universitarios, por ejemplo, eligen su carrera por salidas profesionales y no por vocación). Por otra parte, las clases más humildes podrían tener un incentivo hacia una mayor igualdad de oportunidades.

Relacionado con esto, y haciendo contrapeso a la medida propuesta, querría sugerir un cambio en a enseñanza, en concreto, en sus objetivos. Creo que la escuela no debe de estar orientada hacia la provisión de un depósito de conocimientos sino más bien al despertar de la curiosidad, provocando a los alumnos a que se atreviesen a saber, a descubrir. Por ello, considero que no se trata de que los alumnos aprendan o memoricen sino de que deseen aprender. El profesor no debe ser un dictador sino un colaborador, un guía en el conocimiento. Enseñar derivadas o integrales complejas es algo pesado y antipedagógico...sin embargo, conocimientos que podamos poner en práctica de forma cotidiana como la ética o los medios de comunicación son más "útiles" para ganarse al alumno, que más tarde podrá sumergirse en materias más áridas como las integrales (uso las matemáticas como "el lado oscuro de la enseñanza" porque precisamente tienen mala fama y un potencia de atracción desaprovechadísimo.)

Finalmente, gracias y ánimo a los profesores que no se rinden. ¡Lo vuestro sí que es valentía! Y no olvidéis algo fundamental, los recuerdos y el aprecio que os tendrán en el futuro vuestros alumnos (aunque sea en diferido y nunca tengáis conocimiento de el) es una de esas cosas que no se compran con dinero, y por ello, tanto más valioso.
¡Un saludo y ánimo de nuevo!,
Rubén

da-beat dijo...

Mucho que leer por aquí, pero muy interesante.
Anónimo, lo de pagar por la nota, aunque entiendo el lado positivo, a mi entender es uno de esos casos en que "es peor el remedio que la enfermedad". Creo que no se debe inculcar a los alumnos el "aprender para aprobar" y mucho menos el "aprender para ganar dinero". Personalemente, creo que debemos inculcarles el "aprender para saber" o el "aprender para ser mejores", o como quiera llamársele, pero siempre "aprender para algo inmaterial". Ya sé que en los tiempos que corren es más lógico el "aprender por dinero", pero lo siento, yo lucho contra los tiempos que corren.

En cuanto a poner las matemáticas como ejemplo del "lado oscuro", ahí andamos unos cuantos (entre ellos yo) inténtando acabar con esa idea.

Anónimo dijo...

Lo de "aprender para saber", "aprender para ser mejores" o "aprender para algo inmaterial" es el enfoque que yo defiendo, pero que sin un gancho, sin una zanahoria que haga entrar en el aula a padres y estudiantes, sólo tendrá como resultado una clase vacía o llena de alumnos-mueble.
Si una vez que entran consigues que la clase de ética no consista en el visionado de películas como alternativa a la religión, entonces cuando salgan del centro serán diferentes a cuando entraron y no se moverán sólo por dinero.

En esto, y pese a discrepar con la escala de Maslow, fíjate que antes de la autorrealización postmaterial están las necesidades fisiológicas, de seguridad, aceptación social y autoestima. Sin satisfacer esta base el interés por lo inmaterial es precario, tal y como ocurre con muchos chavales hoy en día.

Otro aspecto importante es que esta medida estimula más a los que menos dinero tienen. Por ejemplo, piensa en las niñas gitanas que se van a vender con sus familiares al mercadillo en vez de estar en clase. ¿Crees que si a la niña le diesen 60€ al mes por sacar buenas notas sus padres se opondrían a tenerla en la escuela? ¿Dejarían de ver a la escuela como algo inútil? Cuando menos ayudaría a que tuviesen dudas al respecto.

Sinceramente, el único problema que le encuentro al tema del dinero sería la responsabilidad que tendríais sobre vuestros hombros, dadas las circunstancias de inquietante acoso que sufre el profesorado en algunos centros.
Rubén

da-beat dijo...

Sí, si las ventajas las veo. Lo que me pregunto es si las ventajas superan a las desventajas. La eterna pregunta: ¿El fin justifica los medios?

Esta mañana, en una clase de 1º de ESO, he pensado mucho en la practica papirofléxica. He estado casi los 10 primeros minutos de clase, sentado sin decirles nada ni mandarles callar, solo pensando sobre hacerlo o no. Al final no me rendí, más que nada porque no se me ocurrió como continuar después.

En su lugar, inicié un nuevo experimento basado en la inversión de las minorías. Como hoy era viernes, no sabré si dará resultados o no hasta la semana que viene, pero las perspectivas parecen buenas. Ya os contaré.

Antonio dijo...

Después de que hayáis introducido el asunto del incentivo económico, me gustaría apuntar una idea que he defendido a veces en petit comité y que siempre resulta conflictiva. Creo que si el estado reconociese económicamente la labor de 'amo/a de casa' quizá la educación iría mejor. Muchas madres, sobre todo ellas, sí, aceptarían de buen grado quedarse en casa y ocuparse de los hijos si les pagasen un sueldo decente. No sé cómo podría regularse una actividad tan privada, pero eso implicaría que los hijos tendrían un referente familiar continuo en el hogar. Está claro que no es una panacea, pero por lo que he visto en los últimos tiempos, gran parte del fracaso escolar se da en alumnos cuyas familias tienen poquísimo tiempo para dedicarles y por tanto pasan el día solos o con los abuelos. Proponer esto supone que te acusen de machismo, pero la realidad actual es la que tenemos, no la que queremos que sea. Acepto debate e improperios.

Antonio dijo...

He olvidado decir que mis alumnos suelen provenir de clases medias-bajas, así que en los trabajos de sus padres no hay que buscar nada de 'realización profesional' o 'proyección de metas laborales'. Padres y madres trabajan por salir adelante y punto.

JLG dijo...

Antonio, es que tienes unas cosas... ¿A quién se le ocurre decir enrolladlo hasta formar un cilindro. Yo les hubiera dicho: liadlo como si fuera un porro. ¿No hay que acercarles la materia a su realidad cotidiana? Pues entonces... ^____________________^

Un abrazo y ánimo, amigo.

Antonio dijo...

José Luis: Fíjate, una nota de 2007 y que vuelva a tener tanta actualidad... ¡qué horror! Lo que nos espera.

Antonio dijo...

Por cierto, fíjate también como he crecido en las fotos de los comentarios :))

Manuel Fernández dijo...

Realmente es un buen ejemplo de texto instructivo, jejejeje