10 diciembre 2006

Otras lecturas



Aprovecho los últimos coletazos del puente para comentar mis lecturas juveniles más recientes. Son todas de la editorial Bruño, ya que la comercial me dejó este verano material abundante que he ido trasegando poco a poco:

La última campanada, de Alfredo Gómez Cerdá. Un chico desmotivado se pone a trabajar como ayudante de un relojero y acaba descubriendo un complot para fastidiar la Nochevieja. Aunque pretende un aire de misterio, no acaba de encontrar el ritmo narrativo y se hace un poco soso. Sólo para interesados en detectives y relojería.

La sombra descalza, de An Alfaya. Relato de carácter intimista en el que la protagonista acaba descubriendo un secreto de familia. Bien escrito y organizado, pero con un 'tempo' algo lento. Para recomendar a lectores con cierta competencia y con vida interior.

Retrato de un adolescente manchado, de Jordi Sierra i Fabra. Como ocurre en algunas comedias de Lope (otro grafómano), la historia de un chico sospechoso del asesinato de su madre, defendido por un abogado demasiado parecido a Garzón, genera unas expectativas que el final no satisface. Se lee de un tirón, pero queda la impresión de que la historia hace aguas por todos lados.

Amnesia, de Fernando Lalana. Uno de los más interesantes que he leído. Una conspiración terrorista, un protagonista que no sabe quién es, una chica misteriosa, un tren descontrolado en el Aragón de 2020, constituyen un buen remake a la española de las películas de Bond. El ritmo trepidante y la historia, aunque a veces pierde el oremus, tiene sentido y gracia. Les gustará a los que piden aventuras.

El precio de la verdad, de Carolin Philipps. Parecido a la sombra descalza, una joven alemana de origen chino, siente la necesidad de saber su verdadera historia. Con referencias a la historia de China (guerreros de Xi'an) y a la política de un solo hijo, el argumento es sólido e interesante. Igual que con la novela de Alfaya, sólo para los que buscan explorar sus sentimientos.

Al margen de estos libros juveniles, haré referencia a otros dos libros. Por un lado, la segunda parte de Peter Pan (Peter Pan de rojo escarlata, de Geraldine McCaughrean, Alfaguara) me ha parecido un poco aburrida y un tanto mística -aunque es posible que yo haya crecido tanto que no descifre los vericuetos del País de Nunca Jamás-. Por otro, la colección de monólogos de Luis Piedrahita, Un cacahuete flotando en una piscina ¿sigue siendo un fruto seco? (Punto de lectura), puede ser un libro divertido para los más creciditos y para aquellos forofos del Club de la Comedia.

Nada más; feliz reingreso a las aulas.

6 comentarios:

Lu dijo...

Yo me apunto a la última recomendación. A la de los creciditos y forofos de El Club de la Comedia.
No te creerás si te confieso que tengo todos los volúmenes y que me los leo y releo.
Por supuesto, algunos (bastantes) se los leo a mis alumnos.
El humor es un bálsamo para las relaciones interpersonales.

Lu dijo...

¿Te has pasado a BetaBlogger?
Así me lo ha parecido al guardar el anterior comentario.
Has caído, como otros.

Joselu dijo...

No sabes lo útiles que son tus críticas literarias de libros juveniles. Casi siempre me encuentro desnortado en este mundo de libros para adolescentes. En Lengua en movimiento http://mac4rteso.wordpress.com los alumnos dejaron sus críticas sobre el libro que habían leído. Se titulaba Corazón kikuyu. Te habías quedado sin línea adsl cuando salió el post. En sus comentarios generalmente descontentos sobre el libro se puede extraer una lección de crítica literaria ejercida por adolescentes. Hubo algunos (minoría) a los que el libro les gustó mucho y aprendieron con él. Este trimestre les he propuesto Como agua para chocolate que ha sido bastante bien recibido.
Yo también me he pasado a Beta Blogger.

Carlos dijo...
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Antonio dijo...

Para Lu: Ya sé que, en lugar de leer a Faulkner, os entregáis de cuando en cuando a la 'literatura' fácil. Os lo perdono por esta vez.
Ah, y me he pasado a Beta, aunque no se nota mucho.
Para Joselu: He visto los comentarios sobre kikuyu. Es normal que algunos se rebelen cuando hay sustancia en un libro. A mí me ha pasado con La piel de la memoria, que trata sobre niños esclavos.
Para el que cuelga comentarios que no vienen a cuento: Por favor, no publicite su sitio de esa manera. Gracias.

Anónimo dijo...
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