11 diciembre 2006

Metalectura

Hoy en El País aparecen dos artículos sobre la lectura en Secundaria. En uno de ellos se plantea la necesaria formación del profesorado en literatura juvenil, y en el otro se recoge la experiencia de un profesor-juglar que canta poemas a los estudiantes.
Si tenéis problemas para acceder a los artículos, podéis leerlos en el wiki littera, que crece a ritmo de tortuga artrítica.

3 comentarios:

Joselu dijo...

Los he leído y ambos, como a ti, me han llamado la atención. Enseguida he pensado en ponerme en contacto con el profesor juglar para que venga a mi instituto. Lo intentaré porque vive en Barcelona. En cuanto a la necesaria formación en literatura juvenil, he de reconocer mi insuficiente formación. Siempre que puedo elegir un libro, escojo uno para adultos. No me gusta el márchamo de literatura juvenil. Me cuesta meterme en él. Lo veo con incomprensión. Sé que es mi problema. Un día ya te conté lo que pensaba sobre esto. Mi idea es que lo que habría que hacer es acercarles la literatura adulta (a los quince o dieciséis años). Pero no es tan fácil y yo con frecuencia fracaso. He de reciclarme.

Lu dijo...

Joselu, creo que hemos tenido la misma idea. Cuando he leído que el profesor es de Rubí, he pensado que lo llamaría para invitarlo a nuestro instituto. Espero que su "caché" no sea elevado. Somos un instituto probre donde los haya y, además, ahora estamos en obras.

No puedo evitar comentar una de las afirmaciones del artículo sobre la lectura. Es cierto que de la primaria a la secundaria se pierden lectores. Tan cierto, como que lo vivo en mi propia casa. Mi hijo de 13 años era un lector voraz hasta que llegó al instituto. Ahora no lee por la sencilla razón de que se pasa el día haciendo ecuaciones, trabajos de ciencias, de sociales, de gimnasia, ejercicios de inglés...
En fin, que la secundaria le ha sumido en una rutina de tareas escolares que no le deja tiempo para disfrutar de la lectura. Está deseando que lleguen las vacaciones para sentarse a leer.
No es el único. Sus amigos, también lectores, están en las mismas. Sienten hasta un cargo de conciencia por no leer. Y lo que es peor, el instituto no parece que vaya a cambiar esta dinámica.
El año pasado, solicitamos integrar una hora de lectura en el horario lectivo y la propuesta fracasó (con lo que fracaso la institución, a mi entender).

Antonio dijo...

Es una pena todo lo que rodea a nuestra Secundaria. Desde todas las áreas se quejan de que no disponen de horas suficientes, pero luego ves que los chavales no sacan tiempo en casa para todo, así que muchos se convierten desde el principio en objetores (o en disidentes más o menos violentos). Lo de la lectura es algo que nos duele particularmente, porque sabemos lo que se pierden. Y muchas veces tenemos la culpa nosotros, por ignorancia o por comodidad. Es absurdo que la carreras no tengan un ámbito específico orientado a la docencia. Acabamos la Filología y sabemos mucho de Gracián o de Benet, pero nada de estimular a la lectura, ni de cuáles son los intereses de los estudiantes, etc.
La solución puede ser la lectura en clase (a mí me funciona a veces), pero no sirve en los grupos con alumnos 'disruptivos' (qué grandes palabras usan los místicos...). Supongo que entre todos iremos encontrando soluciones parciales.