Para no quedarnos con una sola reseña en este mes, recupero también la novela Dientes de leche, de Ignacio Martínez de Pisón. Sí, es otra novela de la guerra y posguerra civil, pero creo que el autor ha acertado al elegir los personajes y el tono de la narración para conseguir que el lector disfrute con una trama que tiene ese tinte agridulce de una época también llena de contrastes. A través de tres generaciones se recorre buena parte de la historia reciente de nuestro país. Aprovecho para recordar una vez más que las lecturas ambientadas en este período son muy necesarias, especialmente entre una juventud que recibe cada día más una visión distorsionada del franquismo y la transición. Felices fiestas y felices lecturas.
Re(paso) de lengua
Para los profesores de lengua y literatura, este blog pretende ser la Cueva de Alí Babá, en la que encontrar alguna idea, algún germen que permita abrir caminos, sembrar dudas, avivar el seso de los más inquietos.
27 diciembre 2025
Sesquidécada: diciembre 2010
01 diciembre 2025
Regresa #poema27
Vamos con una nueva edición de #poema27, la cita anual que celebra el acto fundacional de la Generación del 27. Los próximos días 16 y 17 de diciembre se cumplirán los 98 años del encuentro de algunos autores de ese movimiento literario en el Ateneo de Sevilla. Este aniversario poético lo celebramos llenando la red de poemas y versos de aquellos poetas. Cada año, docentes, alumnado y aficionados a la poesía en general, se suman a esta invitación y comparten en redes sus poemas o versos preferidos. Este año, además, gracias a mis estimados José Luis Sánchez y Carmen Iglesias, me consta que ha llegado noticia de este homenaje a la II Feria Internacional de Expoesía de Caracas.
Año 2017: Al final de la tarde (Ernestina Champourcín)
Año 2016: Underwood girls (Pedro Salinas)
Año 2015: La tarde... Josefina de la Torre
Año 2014: Dos poemas y más
Año 2013: Canción que nunca pone el pie en el suelo (Rosales)
Año 2012: Al oído de una muchacha (Lorca)
Año 2011: Amor oscuro (Altolaguirre)
Año 2010: Cernuda y Morente
Año 2009: Cernuda
También con el alumnado:
- Romancero gitano 2019
- Poema27 en Instagram
- Videopoemas 27 en 4ESO
- Romancero gitano
- Miguel Hernández en 2ºBachiller (2015)
- Homenaje al 27 en el PQPI
- Miguel Hernández en 2º de Bachiller (2014)
- Homenaje 27 (Soundcloud)
- Video en PQPI
- Prezi (ver ejemplo Pedro Salinas)
- Voki
26 noviembre 2025
Sesquidécada: noviembre 2010
Riña de gatos es una novela histórica ambientada en los inicios de la Guerra Civil española, con referencias a un cuadro de Velázquez, que configura la intriga de la obra. Probablemente, si esta novela la hubiese escrito Juan del Val, el último ganador, nos encontraríamos con un bodrio lleno de lugares comunes y una prosa cansina y didáctica, en el peor sentido de la palabra. Pero Eduardo Mendoza es un escritor que siempre acierta, con el estilo, con los personajes, con el manejo de la trama, con el ambiente... No me cabe duda que podría releer esta novela y disfrutar de ella como en aquel momento, porque cuando alguien sabe su oficio, nunca defrauda al lector. No es la mejor de sus novelas; para mí siguen estando por encima La verdad sobre el caso Savolta o La ciudad de los prodigios. En conclusión, no creo que vaya a leer ningún premio Planeta mientras se lo concedan a personajes de la farándula televisiva, por buenas que sean las críticas. Y aunque tampoco me apetece hacerlo con esos otros premiados que gozan de buena prensa en el mundillo literario, quizá en algún momento me anime a repasar la lista para intentar reparar el desprestigio que parece provocar la concesión de este premio.
31 octubre 2025
Sesquidécada: octubre 2010
29 octubre 2025
Aniversario del dolor
Hoy es también un día difícil para olvidar. Olvidar que ya por la mañana estábamos viendo rescates de personas arrastradas por el agua. Olvidar que a mediodía y en la sobremesa ya había decenas de muertos y que una avalancha de barro bajaba desde las montañas hacia la Albufera. Olvidar que los máximos responsables de las emergencias estaban mareando la perdiz mientras esperaban las órdenes de un presidente que, un año después, todavía no sabemos dónde andaba ni qué hacía. Olvidar las imágenes y los testimonios de las víctimas y su desamparo.
Hoy es ese día en el que hubiera preferido escribir de libros y no de muerte. Pero cada día que vuelvo a visitar las calles de mi infancia y juventud, cada vez que abrazo a mis padres, cada vez que hablo con mi prima, sé que tenía que dejar constancia de este dolor, de esta rabia, de esta impotencia. Y poner la televisión o asomarse a las redes para ver la hipocresía de los responsables de este horror solo acrecienta esta indignación.
06 octubre 2025
Mi primera escuela
Me cuentan que mi primera escuela fue una guardería (una “miga” la llamaban en mi pueblo) a la que asistí con apenas 3 años; de aquello no recuerdo nada. Mi memoria empieza en un colegio nacional en el que hice toda la EGB. Era el colegio del barrio, en un pueblo cercano a Valencia, un colegio pequeño que compartía territorio con otros dos colegios concertados a los que iban algunos de mis vecinos. En aquel momento no lo entendía, pero resultaba curioso, ya en los años 70, que las familias de clase media llevasen a sus hijos a colegios diferentes de los que íbamos los de clase más baja. En mi clase, casi todos éramos hijos de inmigrantes, hijos e hijas de esas familias que venían de Albacete, de Badajoz, de Jaén o de Córdoba, como era mi caso. Por eso nadie hablaba valenciano (luego supe que los otros niños del lugar tampoco podían hablar valenciano en sus colegios selectos, que eso solo era para casa). Mi primera escuela era la escuela de muchos niños humildes de aquella época, una escuela en la que aún se formaba en filas con la mano en el hombro y en la que se rezaba al empezar el día y al acabarlo. De la etapa de infantil solo albergo un vago recuerdo de mi maestra doña Remedios, que propuso que me adelantasen de curso para empezar la EGB con cinco años. Así pasé toda mi etapa primaria siendo el más pequeño de la clase, un niño esmirriado que era poco menos que la mascota del grupo. Tengo buenos recuerdos del patio de tierra y árboles, de mi abuela llevándome a la valla yogures para almorzar, de jugar a pillar o a la cadena o al “churro va”. En mi memoria, el colegio era amplio y espacioso, y entrar en él después, ya de adulto, supuso un impacto enorme al descubrir que era justo lo contrario, un edificio angosto y reducido. Mi primera escuela tenía maestras en los niveles más bajos (tanto que no guardo apenas recuerdo de ellas) y maestros a partir de 4º de EGB. Entre ellos los había estrictos, muy autoritarios al estilo del franquismo, incluso con capones y tirones de pelo en las patillas, otros a los que se les notaba ya derrotados, con signos de estar en un lugar en el que no les apetecía, y algún otro que todavía mantenía la vocación de educar. En cuanto a los compañeros, esos treinta y pico en clase de aquellos años, eran como dije al principio un revoltijo de chavales de familias humildes, con bastante absentismo a partir de los doce años y también con algunos repetidores, la mayoría de ellos con necesidades educativas muy acentuadas. De todos ellos, apenas un tercio siguieron con estudios de bachillerato o formación profesional; el resto entraba como aprendiz en las numerosas fábricas de muebles de la zona o en pequeños talleres familiares. En estos momentos en los que se habla tanto de disciplina en las aulas, recuerdo que también había “gamberros” en mi primera escuela: chavales a los que la escuela les daba la espalda y saltaban por la ventana para escaparse, chavales que fumaban (igual que el maestro que lo hacía en pipa en el aula), chavales que ya estaban trabajando sin que nadie se escandalizase. Mi primera escuela era mi mejor escuela, porque no había otra y porque, junto con la biblioteca municipal, era el único lugar en el que saciar mi curiosidad. Ojalá recuperar aquella escuela, no para volver a los capones y castigos, sino para satisfacer esa ansía de curiosidad que todos los niños tienen y que, a veces, no sabemos colmar.
24 septiembre 2025
Sesquidécada: septiembre 2010
La primera es un clásico de larga duración, Marina, de Carlos Ruiz-Zafón. Es una novela de intriga con un punto de terror que se sitúa en Barcelona y que suele funcionar bastante bien para los chavales de 14 a 16 años (y creo que también para adultos). Del mismo autor hay otras dos novelas de este estilo que también me han funcionado: El príncipe de las tinieblas y El palacio de la medianoche.
25 agosto 2025
Sesquidécada: agosto 2010
Pórtico, de Frederik Pohl, es un clásico de los viajes interestelares y el primero de la saga Heechee. Además de las intrigas propias del género de este tipo de viajes, sus riesgos y amenazas, tenemos una novela con pinceladas distópicas basadas principalmente en el colapso malthusiano. A pesar de su fama, se ha intentado en alguna ocasión llevarla a la pantalla como serie de televisión, pero aún no se ha llevado a cabo.
Otra novela que daría la talla en el cine es Muerte de la luz, de George R.R. Martin, sí, nuestro admirado procrastinador de la Canción de Hielo y Fuego. Curiosamente, esta novela se publicó el mismo año que la anterior, en 1977, aunque, a mi juicio, se mantiene más fresca y actual, lo que demostraría que este autor tiene más interés en el entretenimiento que en la reflexión filosófica. En esta novela se mezcla una historia de amor con el retrato elegíaco de una cultura condenada a perderse. Martin prefigura aquí su habilidad para enganchar al lector con una trama y una narración en la que no puedes dejar de avanzar.
Por último, una novela juvenil que suele funcionar muy bien para el alumnado de 13-15 años es Donde esté mi corazón, de Jordi Sierra i Fabra. No hace falta contaros mucho del autor, uno de los referentes de la literatura juvenil y, sin duda, el más prolífico. En cuanto a la novela, aborda una relación sentimental con algunos elementos añadidos que dan pie a tertulias y debates en clase. Podéis tenerla en cuenta para cuando volvamos en septiembre al aula, que eso ya está ahí, a la vuelta de la esquina.