El primer autor es Fredric Brown, un artista de la ciencia-ficción y de la novela policíaca. En esta ocasión traemos Su nombre era muerte, una novela narrada con una técnica interesante y que tiene esos ingredientes que tanto me gustan en este autor: el humor negro y los giros inesperados. Como ya he dicho otras veces, Fredric Brown es un valor seguro en esta literatura de género, un autor que siempre sorprende, incluso en los crímenes más previsibles.
Para seguir tenemos a Luis García Jambrina. Su novela El manuscrito de piedra inaugura una saga de novelas policíacas que tienen como protagonista a nuestro Fernando de Rojas, autor de la Celestina. En est caso me toca hablar de El manuscrito de nieve, segunda entrega de la serie, que también cuenta con cameos de otros personajes famosos de la literatura hispánica clásica. Mejor redacción que la primera, pero con algunos giros de guion desmesurados. Todas las novelas de esta saga tienen su gracia para los amantes de la literatura, precisamente por esos guiños al lector que dosifica con buen criterio este autor.
Por último, un ensayo: ¿Tenían ombligo Adán y Eva? de Martin Gardner, del que curiosamente no he escrito nada en el blog, a pesar de haber sido muy fan suyo; me gustaban sobre todo sus artículos de matemáticas recreativas, especialmente ¡Ajá! Paradojas que te hacen pensar. Con el ensayo arriba mencionado, Gardner intenta desmontar la pseudociencia y los bulos, hace ya 26 años. No sé qué pensaría ahora si levantase la cabeza y viera circular con impunidad todo tipo de barbaridades anticientíficas. Un libro muy distraído y variado que permite discutir con tu cuñado sin perder los papeles.
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