10 febrero 2016

Centros sin deberes


Los docentes somos gente rara. No hay duda. Miren estas noticias que enlazo desde diferentes medios de comunicación:


Podría decir que cualquiera con sentido común se daría cuenta de que algo falla en un país que encabeza las listas de fracaso escolar y que a la vez se encuentra entre los que más deberes ponen a sus alumnos. Pero digo que los docentes somos gente rara porque como padres y madres pensamos de un modo y como docentes actuamos de otro. He oído a mis colegas quejarse de que sus hijos llevan demasiados deberes y que deben pasar horas ayudándolos en casa; sorprendentemente, esos mismos colegas mandan a sus alumnos una buena ración de deberes para no perder la costumbre. Porque debe ser una cuestión de costumbre, que de otro modo no se explica la afición de mandar faena para casa a esos jóvenes que pasan media vida en las aulas y otra media haciendo deberes.
Cuando sale el tema, los defensores de los deberes argumentan que son necesarios para reforzar lo aprendido y para incentivar el esfuerzo. Veamos qué ocurre cuando ponemos positivos por hacer deberes:

En un mundo ideal, que un alumno traiga hechos los deberes significa que ha aprendido y se ha esforzado, así que merece un positivo. A la vez, el alumno que no los trae evidencia que tiene poco interés o que no ha atendido suficiente en clase, de modo que merece un negativo.

En un mundo real, el alumno que trae los deberes, y por tanto es merecedor del positivo, puede:

  • haberlos hecho él mismo
  • haberlos encargado a su padre/madre/hermanos mayores
  • haberlos hecho en una academia con apoyo ajeno
  • haberlos copiado a la hora del patio con o sin amenazas previas hacia el plagiado

Por contra, quien no los trae y se llevará su negativo, puede:

  • no haberlos hecho por no tener ganas
  • no haberlos hecho por no saber hacerlos
  • no haberlos hecho porque nadie le ayuda con las dudas
  • no haberlos hecho por tener que ocuparse de faenas del hogar
  • no haberlos hecho porque los considera aburridos si ya los sabía hacer antes
  • no haberlos hecho por falta material de tiempo ante su acumulación

Como vemos, en un mundo real, hacer o no los deberes no garantiza nada en la evaluación del alumnado. En realidad, como indican los estudios, el apoyo sociofamiliar es fundamental para el aprendizaje, y los deberes en este sentido penalizan a quienes no cuentan con ello.
Puedo entender que en alguna ocasión, ante tareas mecánicas, los docentes piensen que reforzar con deberes es positivo, pero creo que eso mismo se puede hacer en horas de clase. Sin embargo, lo que veo a mi alrededor es que se deja poco tiempo para los deberes en el aula, lo que provoca que los estudiantes se lleven a sus casas una o dos horas de deberes como mínimo. Deberes absurdos en muchos casos, sacados de libros de texto y con tareas descontextualizadas. Deberes que generan ansiedad en los más cumplidores, rechazo en los más rebeldes e impotencia en los más incapaces. Deberes inútiles a la vista de los resultados generales del país. 
No soy partidario de prohibir los deberes, porque confío más en el diálogo y en el sentido común, pero no estaría mal que se creasen "centros sin deberes", algo así como una red de calidad educativa que preste atención a la necesidad de los jóvenes de disponer de tiempo libre para cuestiones ajenas al cole o al instituto. Centros sin deberes en los que se trabaja en el aula, sin la presión de tener que acabar un temario o las prisas de terminar el libro de texto. Quizá así tendrían tiempo, por ejemplo, de hacer deporte,  reunirse, jugar o leer por placer. 

A título personal, confieso que cada día pongo menos deberes, casi ninguno. Si hay tareas para fuera del aula, dejo tiempo de sobra para que se pueda hacer en los huecos de clase. He llegado a la conclusión de que muchas veces los deberes son una especie de venganza ante la frustración de un aprendizaje fallido y eso me hace sentir mal. Por eso estoy en contra de ellos. Os dejo para finalizar un vídeo de una plataforma impulsada por Eva Bailén, que explica con bastante claridad lo absurdo de este sistema que alarga la jornada escolar más allá de lo soportable.



Crédito de la imagen: 'An Attempt at Homework'

18 comentarios:

ro dijo...

Estoy completamente de acuerdo contigo. No soy partidaria de prohibir, y me nos de prohibir los deberes, porque un día, en determinado contexto, pueden ser necesarios, pero no mando deberes desde hace años y mis alumnos no creo que aprendan menos. Tengo tiempo para explicar y para que practiquen en clase lo que sea, conmigo al lado para ayudarles si tienen dudas. El que es mucho más lento o no trabaja en clase sí tiene deberes, porque no ha querido hacer lo que tenía que hacer. Los únicos deberes que mis alumnos llevan a casa son los trabajos que preparan, las investigaciones que no da tiempo a hacer en clase, pasar a limpio una monografía, no sé, cosas de ese tipo, o aprenderse un poema para recitarlo, y siempre con tiempo, para que cada uno se organice si quiere, nunca de hoy para mañana ni pasado.

Besos.

neliba dijo...

Muchas gracias por este post. Es genial cuando sois los maestros los que decís esto.
Un saludo

Eva Bailén

polkillas dijo...

Estoy de acuerdo con que la carga de deberes es demasiado alta. Sin embargo, siempre me surge la duda de si nos estamos refiriendo a cualquier tipo de tarea fuera del centro educativo o si solo nos referimos a cierto tipo de deberes. Porque ¿cómo conciliar un centro sin deberes con la aplicación de técnicas como el "flipped classroom"?

Ana Gallardo Gómez dijo...

"Deberes que generan ansiedad en los más cumplidores, rechazo en los más rebeldes e impotencia en los más incapaces. Deberes inútiles a la vista de los resultados generales del país." Añadiría generan cansancio y astío en los maestros que luego tienen que corregir esos deberes.

Alienta leer esto de un maestro.

Gracias

GorkaFM dijo...

Yo solo sé que tan instaurando está el tema de los deberes, que mi hija está deseando empezar primaria el curso que viene para tenerlos. No sabe lo que dice. Pobrecita ¿Por qué tanta diferencia entre infantil y primaria? Hoy en día en mi casa hacemos deberes sin que estos lo sean, ella empieza a leerme cuentos con letra mayúscula, vemos vídeos en YouTube sobre el proyecto que estén tratando: animales, castillos... refuerza. Lo hacemos sin imposición, nos sale. Veremos en octubre cómo nos lo tomamos.
Un abrazo Toni, por fin me he animado a comentar:
GRK

Joselu dijo...

Como escribe folkillas, pienso en la clase invertida o flipped classroom. Ciertamente es en casa donde ven los vídeos que he colgado y el aula es el lugar que elude la explicación para pasar a la práctica. Pero en conjunto estoy de acuerdo en que los deberes son una especie de venganza por parte de los profesores para confirmarse a sí mismos que son profesores muy exigentes y que con ellos se trabaja muchísimo. Entiendo que haya que estudiar (en mi caso, poco) pero no afirmarse uno en que hay que poner cantidades ingentes de deberes. Asisto contento a que se abra este debate que no es nuevo, pero parece estar tomando más vuelos que en otras ocasiones.

Luis Miguel Iglesias Albarrán dijo...

Gracias, amigo, extraordinaria entrada reflexiva, as usual!!

Mi opinión... mejor dejo paso la palabra...

"...y cada uno meta la mano en su pecho, y no se ponga a juzgar lo blanco por negro y lo negro por blanco; que cada uno es como Dios le hizo, y aun peor muchas veces."

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha

Celia dijo...

Yo no mando deberes porque en mi especialidad docente (maestra de AL) es absurdo. A pesar de ello creo que no los mandaría. O por lo menos no al "uso tradicional".
No estoy a favor ni en contra. Bueno, maticemos. Estoy en contra de cargar a los niños con horas y horas de lo mismo que han hecho en clase durante toda la jornada escolar. Estaría a favor de deberes razonados, a cada uno lo que necesita. Y si no necesita, pues que disfrute de su infancia, juventud, adolescencia... de la lectura, el deporte, el tiempo libre, la familia, los amigos...
Ayer terminamos de hacer deberes a las 8:30 de la tarde. Mi hija tiene 7 años. Está en 2º de EP. Terminamos tarde porque este año quiso apuntarse a música, y ayer tenía clase. Los hizo de buena gana, con mi ayuda, siempre estoy a su lado unas veces más involucrada que otras.
Hoy su profe me hablaba de un compañero de aula: repetidor, lo está criando la abuela que se lo lleva a primerísima hora de la mañana porque la mujer limpia escaleras. Desconozco la ocupación del padre (si es que lo tiene) y de la madre (la cual no acude nunca a las reuniones con los docentes).
¡Pobre niño! Los deberes en su caso no hacen sino acrecentar las desigualdades.
Cuántas veces pienso ¿Qué sería de mis hijas si yo no me dedicara a esto? ¿Si yo y su padre trabajáramos hasta tarde, a turnos, sin poder ocuparnos de ellas como lo hacemos ahora? ¿Tendrían los mismos resultados? ¿Mostrarían el mismo interés por la lectura, la música, los idiomas...?
Conozcamos a los niños y sus situaciones personales antes de ponerles un trabajo que no van a poder realizar y que solo sirve para hacerles más patente su realidad.

Xavi Pascual dijo...

Gran post, Toni. Suscribo cada palabra.
Aparte que como profesional soy un defensor de no poner deberes (salvo cuando son necesarios, no “por deporte”), como padre estoy bastante preocupado.

Tengo un hijo que está en 3 de primaria, un chaval normal en el mejor sentido de la palabra, y lo que están consiguiendo los deberes (1h mínimo cada día) es la aparición de rechazo hacia un aspecto de su escolarización: el castigo que suponen los deberes. Un niño con ganas de aprender, curiosidad, interés por cumplir con el cole, etc. está mostrando rechazo hacia dicho castigo. Con la mili que le queda y ya muestra desilusión por algo relacionado con los estudios.

Una pregunta que hago cuando sale este tema entre colegas es:

¿No están los chavales bastante tiempo en el cole/IES como para aprender lo que tengan que aprender y para desarrollar hábitos de estudio, inculcarles el valor del esfuerzo, etc. como para tener que invertir parte de su tiempo libre?

Creo que deberían poder descansar, jugar si son pequeños, pasear con los amigos si son más mayorcetes, hacer deporte, ir a inglés o música…

Otras Políticas dijo...

Recuerdo una tarde de domingo, era invierno, en la que mi hijo se sentaba angustiado frente a un cuadernillo de matemáticas. Tenía nueve años y un montón de multiplicaciones por delante; al día siguiente, último día antes de la evaluación, había que entregar, completas y bien resueltas, todas y cada una de ellas. No eran cinco o seis, sino decenas.

Pasaba el tiempo y aumentaba la desesperación. Ante lo absurdo de la situación, hice el tímido intento de coger la calculadora y dictarle los resultados, para que los fuera copiando. No hubo manera: eso era hacer trampa. Tampoco fue bienvenida la sugerencia de cerrar el cuaderno y redactar una nota pidiendo una reunión con la maestra. El cuadernillo se tenía que completar según los cánones, tal y como se suponía que tenía que hacerse.

El encargo, al parecer, venía de antiguo. En algún momento se le dijo que, a lo largo del mes, poco a poco, tenía que ir resolviendo las cuentas para entregarlas, todas juntas, cierto día de Febrero. Es decir, a niños de tercero de primaría, se les había encomendado un trabajo que requería una planificación y una constancia que, claramente, les sobrepasaba.

El cuaderno se terminó, a pelo, a las doce de la noche. Nunca se devolvió corregido.

http://www.otraspoliticas.com/educacion/los-deberes

Unknown dijo...

Completamente de acuerdo. No es justo invadir el momento libre de los chicos, con las tareas los empezamos a estrezar a muy temprana edad.

Jorge Luis López dijo...

Completamente de acuerdo. No es justo invadir el momento libre de los chicos, con las tareas los empezamos a estrezar a muy temprana edad.

xiki dijo...

Soy madre y maestra .He mandado y he ayudado a mis hijas en sus deberes.
Mi experiencia ha sido:el tiempo de los deberes era el momento de encuentro entre mis hijas y yo .Después de haber estado todo el día sin verlas.Era nuestro momento que luego se alargaba a los relatos del día.Nos comunicábamos.
Cuando mando deberes a mis alumnos pienso en mis hijas y nuestras experiencias.
Hay tiempo para todo y el maestro ha de conocer la realidad familiar de sus alumnos y previamente haber consensuado con los padres : ¿el qué? y ¿el por qué?.
Si todos valoramos los deberes con los mismos argumentos es mucho más fácil llegar a acuerdos.
Si en nuestra vida practicamos : siempre es mejor la calidad que la cantidad , a que esperamos a ponerla en práctica en los colegios.

mjchorda dijo...

Me alegro de la difusión que ha tenido este post. Me gustaría que sirviera para hacer reflexionar a quien corresponda, aunque tengo menos fe en que se actúe en consecuencia. Todos los que pasmos horas y horas en las aulas sabemos que una proporción elevada de los deberes que los profesores mandan para casa, se hacen en los lugares más insospechados de los IES: escaleras, cafetería,aula de convivencia... Incluso intentan hacerlos en horas de otras asignaturas. Algunas veces, en asignaturas en las que se trabaja por proyectos y por grupos, amparándose en el anonimato que ofrece el propio grupo. Eso es lo peor, pues obliga, una vez más, al profe que no suele poner deberes, a explicar lo que significa trabajar por proyectos y en grupo y tantas otras cosas que me guardo por no aburrir... y es muy cansado, francamente. Por tanto, ya que gran parte de los deberes para casa se hacen en los IES, en los lugares y asignaturas que no toca, sería deseable y de cajón que se hicieran en la clase y en la asignatura adecuada.

Toni Solano dijo...

Ro: Gracias por tu comentario. Alguna vez se me escapa algún deber, cuando me he entretenido demasiado en clase y veo que no avanzo, lo que me produce un malestar indescriptible. Por eso, al final, he dejado de controlar quién los trae hechos y quién no, pues acabo dejando tiempo para terminarlos en clase.
Eva: Muchos profes también pensamos como tú. Gracias por la visita.
Polkillas: No creo que se pueda generalizar, ni trasladar a otras metodologías, en las que las tareas tienen un fin y se justifican por la propia motivación del alumno. Ver un vídeo de cinco minutos o dedicar tiempo a organizar una tarea de ABP, con plazos generalmente amplios, no es comparable a esos deberes mandados de un día para otro. Aun así, habría que tenerlo en cuenta para organizar una agenda de centro. Gracias por mencionarlo.
Ana: Muchos profes, encima, ni siquiera los corrigen, solo supervisan para ver quién no los hizo y cascarle un negativo :(
Gorka: Algunos centros de Primaria tienen a gala mandar muchos deberes, como si esa exigencia supusiera mayor calidad. En algunos casos, los alumnos que vienen saturados de deberes de Primaria, ante el menor control de la ESO, se convierten en rebeldes antideberes, que acaban siendo castigados por vagos. Una historia para no dormir.
Luismi: Excelente cita quijotesca. Espero que no les mandes a los tuyos esas ristras de multiplicaciones de cuatro cifras en fotocopias inacabables...

Toni Solano dijo...

Celia: Has puesto voz a lo que vivo en mi casa. Es una injusticia para muchos y un agobio para otros tantos. Creo que el aula está para trabajar y para resolver dudas, y ahora mismo hay profes que dejan esa tarea para padres y monitores de academia. Así de claro.
Xavi: No tienen tiempo de nada en la mayoría de los casos. Se les agota la curiosidad, muerta por el mecanicismo y la repetición. Los ejercicios aburren a cualquiera y cuando hay alguno más creativo apenas tienen tiempo para dedicar. Un horror.
Otras políticas: Mandar por mandar, deberes que no se corrigen, deberes incluso en verano, para no olvidar. He vivido esa situación que mencionas y ha habido días en que mi casa se ha convertido en un taller de hacer deberes, con toda la familia colaborando para sacar la faena, porque la "irresponsabilidad" de no llevarlos hechos no cabía.
Jorge Luis: Estresantes e injustos, sin duda.
Xiki: Los deberes pueden unir cuando son tareas que motivan y enriquecen, pero ¿qué pasión se pone en el copiar un libro, en el resolver 20 multiplicaciones, en copiar exactamente igual una ilustración...? Creo que hay modos más acertados de plantear tareas para hacer en casa en familia: buscar información, construir, diseñar... siempre y cuando se dedique en clase el mismo tiempo para enseñar a hacerlo y no se deje esa función a los de fuera del aula.
Mª José: Cuánta razón... En las guardias de biblioteca hay incluso mafias del copiado de deberes... Es una pena que en muchos casos, el grado de interés por los deberes dependa de la dureza del castigo por no llevarlos o por el miedo hacia el propio docente. Un error y un horror.

Luz Leira dijo...

A mí lo que me gusta es cuando decís: yo no mando deberes, yo digo que terminen una tarea, o vean un vídeo, o lean un libro... ejem, ejem, entonces hay un problema de semántica, y no se aborda la raíz del asunto. Sobre deberes, tareas, lectura o visionado de flipped classrom no voy a dar mi opinión porque solo redundaría en argumentos ya expuestos (es un tema muy comentado)

Solo quería pedir que se reflexionara antes de reproducir ese vídeo. Esteis o no a favor de los deberes, es un documento que FALSEA LOS DATOS CONSCIENTEMENTE (no es cierto que un niño esté en clase 8 horas diarias ni que un profesor trabaje 20, eso es una trampa muy burda para acentuar el mensaje)y lo peor, acusa GENERALIZADAMENTE al profesorado de maltrato infantil (los profesores abroncan, humillan). Sinceramente, unos padres o los que quiera participen en eso, que piensan que "el fin justifica los medios" arrojando un documento que contiene falsedades manifiestas y acusaciones generalizadas sin probar, tampoco me parecen los más idóneos para hablar de educación (al menos, en lo de predicar la honestidad con el ejemplo).

No sé, yo es que odio las mentiras. Argumentos hay de sobra para generar un debate de calidad sin recurrir a falsedades manifiestas y acusaciones generalizadas. No todo vale para epatar.

Un saludo, Toni, me gusta mucho tu blog!

Toni Solano dijo...

Gracias, Luz, por tu punto de vista. No había entendido así el vídeo; yo lo considero una hipérbole, una exageración que se vale de una parodia de los vídeos virales para denunciar una situación injusta. Tienes razón en que generaliza tanto como los defensores de los deberes, pero también es cierto que sin una campaña tan cruda no hubiesen generado este alboroto y ruido mediático que pone sobre la mesa un asunto espinoso. Está claro que hay deberes y deberes: no debería ser lo mismo terminar una tarea en casa que llevarse dos hojas de ejercicios por asignatura. Me parece que en el fondo subyace el problema de la falta de coordinación entre docentes, pues pensamos que unos pocos deberes no hacen daño, pero olvidamos que hay que multiplicarlos por ocho o diez asignaturas. Por mi parte, agradezco a las familias que se han movilizado que planteen sus reivindicaciones; estoy un poco cansado de escuchar solo protestas en voz baja y de tapadillo en las puertas de los coles. Si hay que debatir, que se haga ya y contando con todos los afectados, porque parece que con los alumnos nadie cuenta.
Un saludo y gracias por comentar :)