10 enero 2016

La cómoda: metáforas de la escuela (II)


La cómoda de la abuela siempre nos ha acompañado en casa. Crecimos jugando entre sus patas y guardando tesoros en sus cajones. La cómoda forma parte de nuestra historia familiar y a nadie se le ocurriría deshacerse de ella. Sin embargo, con el paso de los años, la cómoda se ha ido convirtiendo en un trasto que ocupa mucho sitio, un mueble poco útil cuyos cajones se atascan demasiado a menudo. Además, cada vez que se mueve para limpiar el polvo detrás, todo cruje y se astilla.
Hace poco, mi hermano el informático trató de acercarla al enchufe, pensando que podíamos cambiar las fotos antiguas por un marco de fotos digital; lo único que consiguió fue romperle una pata. Otro día, mi cuñado el diputado, la arrastró él solito hasta el cuarto de baño, pensando que sería útil para guardar toallas y cremas, y le rompió otra pata. Como sigan así, acabarán por destrozarla.
La única manera de mover la cómoda de la abuela es ponernos de acuerdo toda la familia y empujar con cuidado de un lado y de otro, pasito a pasito, centímetro a centímetro, ganando terreno muy poco a poco y sabiendo muy bien hacia dónde vamos.
A la cómoda de la abuela, como indica su nombre, no le gusta que le den mucho meneo, pero tampoco le agrada la idea de que la arrumben en el trastero. Nuestra cómoda, con tantos achaques como orgullo, mantiene su vocación de ser útil, para guardar la herencia familiar pero también como testigo de juegos y almacén de tesoros.



Crédito de la imagen: Mercado libre

5 comentarios:

Manuel Jesús Fernández Naranjo dijo...

No me digas, Toni, que tu eres también un "tocacajones". Enhorabuena por la entrada

Joselu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Joselu dijo...

¡Vaya con la metáfora mueblesca! ¿Así que solo es posible moverla si toda la famila se pone de acuerdo para moverla a otro lugar? Pienso en la validez de esta metáfora de una cómodo antigua y reverenciada. ¿Y qué tal si nos vamos a Ikea y compramos una cómoda (o como se llame) de diseño funcional y vendemos a un anticuario la cómoda de la abuela? En una decoración contemporánea lo cierto es que la cómoda no pega con ninguna. Por sus formas, por su textura de madera carcomida por el tiempo. Haría falta una habitación de época para que estuviera en su sitio. Pero eso es mucho más caro que ir a Ikea y traer algo moderno y hecho de aglomerado tintado de colores vistosos. Eso creo más bien que ha sido lo que hemos hecho con la educación. Una cómoda de ese establecimiento sueco llena de los objetos de la abuela que quedan desfasados.

Yolanda dijo...

Un querido colega decía a los padres en cada reunión que si no remamos juntos padres y profesores la barca (los alumnos y su formación) no avanza, empieza a girar sobre sí misma sin salir del remolino. Tu metáfora de la cómoda de la abuela es lo mismo: hay que ponerse de acuerdo para moverla y no romperla más. Seguro que con algo de mimo recupera su función, es mucho más sólida que los muebles de saldo actuales. Lo malo es que alguien (muchos) ha decidido que está vieja e inservible (la educación en España)pero a cambio nos ofrecen pastiches y apaños de dudosa eficacia. No veo a corto o medio plazo un proyecto de cambio viable, a pesar de los esfuerzos de los docentes, capaces como pocos de saber qué hay que hacer. ¿Por qué no os preguntan y os escuchan?
Un abrazo.

Toni Solano dijo...

Manuel Jesús: Es lo que nos queda para no perder la dignidad, seguir tocando cajones. Sé que muchos nos quieren callados y sumisos para que seamos parecidos a ellos, pero si nosotros no decimos que el emperador está desnudo, ¿quién lo dirá? Un abrazo.
Joselu: En política se habla mucho del adanismo, de esa posibilidad que planteas de empezar de cero y romper con todo lo anterior. Creo que la Escuela es un mueble viejo recuperable, quizá con demasiados agujeros, pero con una belleza y una presencia insustituible. Tal vez sea un resto sentimental, pero me cuesta romper a hachazos la cómoda e ir al IKEA :)
Yolanda: Para que todos rememos juntos hay que cambiar demasiadas cosas, empezando por la actitud de los docentes, continuando por las prioridades de los equipos directivos y siguiendo con la sensibilidad de la inspección educativa. Curiosamente, solo sabemos echar la culpa a los políticos, cuando dentro de la institución tenemos demasiados frentes sin resolver. Gracias por tu visita :)