13 abril 2015

No soy yo, son ellos


Aunque es habitual entre los profes usar las palabras que dan título a esta nota como muestra de una fingida modestia, no es este el propósito con el que las recojo en esta ocasión. He visitado Gijón hace muy poco para impartir (o compartir, mejor) unas jornadas formativas en diversos foros y me he encontrado varias veces con unos elogios que agradezco pero que debo matizar. Al acabar mis exposiciones, algunos profes comentaban: "¡qué trabajos más interesantes haces!", a lo que siempre tenía que responder: "lo que he enseñado no son mis trabajos, sino los de mis alumnos".
Es posible que mi mayor mérito sea el de ser pesado y de no cansarme de mostrar lo que hacemos en clase. Desde hace tiempo, en el blog, en las redes o en los eventos educativos, insisto en la necesidad de difundir el trabajo de aula, independientemente de lo llamativo o innovador que sea. Los profes tenemos que asumir esa tarea de abrir el aula como algo fundamental. Muchos de los trabajos que muestro en jornadas y cursos no son brillantes: tienen fallos, son simples, esconden vicios o descuidos garrafales... pero son los trabajos de mis alumnos, con sus luces y sus sombras. Está claro que suelo enseñar los más originales, pero todos los demás también están en la red y, lo que es más importante, también está visible en parte la trastienda de todos ellos. Esta era otra de las cuestiones que quería comentar: mi trabajo no es que mis alumnos hagan vídeos divertidos o creativos; eso es un elemento más de las tareas, pero no el objetivo final. En todos los proyectos hay una gran parte del trabajo que no sale a la luz, como en un iceberg. Cuando trabajamos con Google Drive es fácil colgar los documentos de trabajo (portfolios o sitios web de algunos proyectos, por ejemplo), pero en otras ocasiones, ese esfuerzo queda en las libretas o en borradores que permanecen en la sombra. Esos trabajos -textos expositivos, instructivos, guiones, resúmenes, biografías, etc.- también son tareas suyas, tareas en las que ejerzo mi tutela curricular tanto como en el desarrollo de las competencias digitales o la alfabetización audiovisual. Por eso, son mis alumnos y alumnas quienes merecen todos los elogios. Y por ellos seguiré contando todo lo que pase en el aula.

En cuanto a mi ponencia en Gijón, os dejo los materiales, tanto la presentación como el vídeo del streaming. Como dije en la charla, si durante un tiempo hemos permanecido al margen de la ley desarrollando metodologías que muchos consideraban cuanto menos dudosas, quizá valga la pena seguir siendo un forajido educativo y tratar de promover un cambio para ese posible BOE de 2020. No creo que sea fácil, pero tampoco es sencillo para muchos de nosotros resignarnos al fracaso o a la rutina. ¿Cuáles serían esos objetivos?
  • Dar prioridad a las competencias 
  • Abolir los deberes 
  • Flexibilizar etapas y niveles 
  • Aprendizaje móvil y ubicuo 
  • Trabajo por ámbitos 
  • Pedagogía de la lentitud 
  • Invisibilidad de las TIC 
  • Derribar los muros de aulas y centros
  • Desaparición de las notas numéricas 
  • Leyes educativas del siglo XXI
De momento, sólo una lista de aspiraciones y deseos, que quizá se vayan cumpliendo si nos empeñamos en empezar a cambiar nosotros mismos.

Por último, aprovecho para mostrar mi agradecimiento: a mi amigo Xulio Berros, que me acompañó en el periplo asturiano como un estupendo cicerone; a Lucía Álvarez y Alberto García, a quienes admiro desde hace tiempo y con quienes pude charlar un rato; a los equipos docentes del CPR Gijón Oriente, del IES Emilio Alarcos, del CP El Lloréu y de la CEPA de Gijón, que me abrieron sus puertas y mostraron su gran profesionalidad y una gran cordialidad; a Queli Fueyo y a sus alumnos de Pedagogía, por la magnífica iniciativa de compartir experiencias reales de aula con alumnado de Primaria; y finalmente a todos los profes que dedicaron un poco de su tiempo a escuchar todas estas experiencias de las que solo soy un mero relator, porque el protagonista no soy yo, son ellos.

11 comentarios:

Vanesa Marín dijo...

Somos muchos los que compartimos cada día lo que se hace en nuestras aulas, pero todavía hay más q no lo hacen. Espero que poco a poco abran sus aulas al exterior, porque, como me gusta decir, en educación, compartir es multiplicar. :))
Un abrazo,
Vanesa

Joselu dijo...

Solo una fantasía. Ahora que leo la biografía de Valle y me encuentro con un proyecto de vida inventada: imaginarte a ti de ministro de Educación promoviendo una Reforma educativa con esos diez puntos que es todo un programa político y educativo. Yo lo vería desde la barrera, pero no dejaría de ser interesante el debate en que se cuestionaran las notas numéricas (entonces ¿qué tipo de notas habría? ¿Suficiente, Bien, Notable...? ¿O algo diferente? ¿O tal vez se abolieran las notas de cualquier tipo? Abolir los deberes. Aprendizaje móvil y ubicuo. Prioridad a las competencias. Trabajo por ámbitos... Todo esto apareciendo en el BOE y firmado por el ministro de Educación Antonio Solano, que, para novedad absoluta, ha sido profesor en el tajo durante buena parte de su vida. Solo por esto sería totalmente innovador. Yo viví una etapa muy creativa como profesor entre los treinta y cuarenta años, pero procuraba que mi acción educativa no saliera demasiado del aula donde vivíamos intensamente el laboratorio de ideas revolucionarias. Es curioso cómo no me interesó nunca proyectar en el exterior lo que hacíamos dentro. No existía internet, claro. No soy capaz de saber qué hubiera hecho con esa herramienta. Tal vez todo hubiera sido diferente. Ahora tendemos, no sé por qué, a hacer transparentes las cosas: nuestras circunstancias personales, nuestros estados de ánimo, nuestros logros en el aula. Yo me quedo con ese pasado íntimo que vivieron mis alumnos dentro de la clase y sé que fue revolucionario, pero tenía perfiles netamente distintos de esta nueva revolución que tú propugnas y que me gustaría ver desarrollada por tí como ministro de Educación de algún nuevo partido con capacidad de elaborar una nueva ley educativa. otra, la del siglo XXI.

Marcos Cadenato dijo...

Toni, por dios, ni se te ocurra aceptar ese cargo envenenado, aunque sé perfectamente que el tono de Joselu es elogioso: sigue por esa vía que tú mismo has trazado y sigue ejerciendo de jefe de estación, aunque lo importante -lo más importante- sea el propio tren... El tren necesita un conductor y tú lo haces de forma admirable y nosotros solo queremos que en cada estación, te bajes y nos cuentes en una nota, en un tuit o en tu muro cómo va esa andadura... Sigue parando, sigue bajando de ese tren y sigue escribiendo y contándonos cómo te va... :)
¡Muchas felicidades para ellos y para ti!

yalocin dijo...

Un placer leerte y ver el trabajo de tu aula y de tus alumnos.

Un abrazo

Lu dijo...

Toni, al oír esas cuñas sobre tu centro me doy cuenta de cómo de distintos son nuestros contextos educativos. Compartimos el mismo espíritu, aunque a mí me falta esa nota de humor que te caracteriza.
Ni en broma me gustaría verte en la Administración, y prometo leerme el BOE, por la cuenta que nos trae.

Ramón Paraíso dijo...

Es un placer poder leerte y aprender de vuestros trabajos. Deseando volver a coincidir con algo más de tiempo para charlar. A ver si te vienes por Tarragona, ¿no?, ¿O tendré que volver a Castellón? ;-)

Un abrazo!

Xulio Berros dijo...

Tras tu paso arrollador por Gijón/Xixón no quisiera perder la oportunidad de darte una vez más las gracias públicamente por dedicarnos parte de tu tiempo libre.
Yo además de seguir aprendiendo de ti en las actividades de formación, tuve el privilegio de compartir esas otras enseñanzas que impartes fuera de los "ámbitos reglados"; que resumo en "corolario" de dos palabras: ¡UN LUJO!
Me sumo a la petición del amigo Marcos Cadenato y espero que nunca dejes la gorra de conductor de este nuestro tren; y no te olvides que esta es tierra de trenes (Museo incluido) y tiene una estación que ya está esperando verte volver a bajar en ella.
¡Abrazo, amigo!

mjchorda dijo...

Genial intervención, como ya te comenté vi un cachito por streaming. Me apunto el CEPA de Gijón que parece muy interesante, aunque yo, ya casi voy despidiéndome de la Educación para Adultos, puede servirle a Ramón.

Toni Solano dijo...

Vanesa: Hay que hacer visible el trabajo, para poner en valor a los chavales y en evidencia a quienes viven del cuento :)
Joselu: No sé si lo de ser ministro del ramo sería una suerte o una maldición, pero no me veo haciendo tareas burocráticas. Lo paso muy bien contando lo que hago en clase y creo que eso se nota. No puede haber engaño cuando uno hace las cosas pensando en el bien común, y me temo que en la política el bien común no existe, pues las presiones llegan desde todos los lados. Dices que tus prácticas experimentales no salían del aula, pero estoy convencido de que si hubieses podido lo habrías hecho, como lo haces ahora. En fin, que hablar de esto también es docencia-ficción :)
Marcos: Seguimos abriendo vías, sembrando estaciones, soñando puentes, derribando montañas :)
Charo: Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo.
Lu: Nos unen más cosas que nos separan. En cuanto al humor, solo es un estado de ánimo, más o menos continuo :)
Ramón: Ojalá nos veamos en otra bien pronto. La próxima cita cercana es Vinaròs-Novadors ;)
Xulio: El viaje a Gijón ha sido una isla de energía en este curso frenético. He cargado las pilas y he podido ver que aún hay esperanza para el cambio educativo. A ver si lo vemos. Gracias por todo una vez más.
M.José: Ojalá sigas regalándonos tareas y proyectos en FPA, PQPI, ESO o donde quiera que sea. Este país necesita mucha más gente tan profesional como tú.

Alberto G. dijo...

Me sumo a los agradecimientos de Xulio por haberte pasado por nuestra tierrina. Creo que aún hay esperanza y yo, que me muevo por distintos centros y conozco bastante el panorama, veo que cada vez hay más islas que se están convirtiendo en archipiélagos. Aún existe mucho inmovilismo y mucha zona de confort, pero también hay ganas por cambiar las cosas. A muchos les falta el cómo, pero con profes como tú encontrarán el camino.
Un fuerte abrazo.

Boris Mir dijo...

Antonio, no puedes mostrar lo más importante, que es el aprendizaje. Insisto: el aprendizaje es invisible. Podemos ver todos o algunos productos realizados, los borradores o las actividades, etc. pero eso no es lo principal. Son indicadores, muestras, vestigios... a partir de los cuales imaginamos qué aprenden los alumnos.
Gracias por compartir.
Un abrazo,
Boris