22 enero 2009

Metempsicosis de la fotocopia

No es fácil para una fotocopia reproducirse. Claro, con una fotocopiadora resulta fácil. Pero, todas esas fotocopias añejas que descansan al amparo de ciertas dosis de nostalgia y atisbos de síndrome de Diógenes tienen muy difícil perpetuarse. Sin embargo, esta es la historia de una fotocopia que luchó contra su destino, una fotocopia que halló en las nuevas tecnologías el sendero inextricable que la convertiría en inmortal.
Nuestra fotocopia había nacido casi en la noche de los tiempos del vientre de una ciclostil y su propietario la había leído por primera vez con apenas veinte años. Por desidia en la limpieza, la había conservado entre las hojas de un atlas de promoción de un diario dominical.
Años más tarde, habiendo ya trasegado una infinidad de botellines en congresos, jornadas y certámenes, aquel joven se convirtió en profesor universitario. Empezó, como todos, dando lecciones interesantes, motivadoras, poéticas incluso. Pero enseguida vino la decepción en forma de reclamaciones: alumnos que no entendían nada, que preguntaban incesantemente si había que leerse todos los libros que aparecían en la bibliografía, gentes que no sabían siquiera qué era importante y qué no. Aquel profesor pensó acabar con su vida y con su carrera (para lo que le hubiera bastado contradecir en público al catedrático), pero tuvo una inspiración repentina. Durante tres días, sacudió uno por uno todos los libros inútiles que le habían regalado con los periódicos hasta que encontró aquella fotocopia añeja. Tenía ya los bordes carcomidos y algunos acentos se habían volado. Pero podía servir.
En las siguientes clases, se dedicó a dictar apuntes. Los jóvenes universitarios respondían bastante bien, aquiescentes, sumisos. En los exámenes ya no había casi reclamaciones: "¿Has puesto lo que dicté en los apuntes? Pues, eso..." Generación tras generación, la fotocopia fue materializándose en cientos de libretas, con letras apretadas, cursivas, de hormiga...
Pero el salto definitivo vendría con el bolígrafo digital, ese artefacto que, para delicia de los estudiantes universitarios, permite digitalizar aquello que se escribe como un simple apunte. Nuestra fotocopia pasa de los ojos del profesor a su boca, de allí al oído del estudiante, que lo transmite a impulsos de la mano y los dedos, un movimiento captado por un sensor inalámbrico que lo almacena en una memoria flash que, volcada en un ordenador, permite crear una imagen que, una vez escaneada, se convierte en un documento de texto que, voilà, se puede imprimir y fotocopiar a los compañeros de clase. En fin, el milagro de la vida.


Observaciones:
  • Para tomar apuntes susceptibles de digitalización es preciso que el profesor dicte. Un profesor que dicta, ¿es un profesor?
  • ¿No sería más sencillo grabar la clase en un podcast y escucharlo en mp3?
  • ¿No sería más sencillo que todos los estudiantes tuviesen (por medios menos complejos) ese mágico documento digital que se está dictando?
  • Si los estudiantes universitarios parecen tan entusiasmados con el invento del bolígrafo digital, ¿para qué nos estamos dejando el pellejo con lo del constructivismo, etc.?
  • ¿Se podría proponer este invento del boli digital para los premios Leonardo Dantés?
Crédito de la imagen: Der Zweit Weltkrieg

16 comentarios:

lafraguadeltic dijo...

Como dirían allende los mares, "linda historia".

Permíteme detenerme en esas observaciones a modo de preguntas al respetable y en concreto en esa en la que preguntas sobre si un profesor que dicta, es un profesor.
Pues, Don Antonio, haré de abogado del diablo, y te diré que SÍ, que es un magnifico profesor. Al menos lo fue para nosotros, pues consiguieron, algunos de ellos, que este que escribe, fuera a clase solamente el primer y ultimo día de clase a una asignatura de quinto en la Universidad, y al verme en la necesidad de acabar la carrera, tuviese que acudir a unos magníficos libros para comprender lo que él dictaba desde tarima y con cátedra. Un lujazo, ya te digo.

blogge@ndo dijo...

Pobre fotocopia...Yo discrepo con el anterior comentario. Un profesor que dicta no es un buen profesor para el siglo XXI. Cualquier medio de transmisión de información (hoy) es más eficaz y más barato que un profesor. El concepto del aprendizaje bancario (Freire) yo te doy (temas, apuntes) tú recibes (repites)no se sostiene. Quizás en la Edad Media, en siglos pasados...hoy ya no.
Nos guste o no, el acceso a las fuentes de información ha cambiado y, por tanto, la labor del profesorado también. Por otra parte, la gestión y la construcción del conocimiento por parte del alumnado también se hace de otra manera. No hay más que olvidar que hasta utilizamos estrategias de lectura diferentes.
Estamos en las puertas de una nueva alfabetización y en este camino los que dictan, simplemente, no sirven.

José Mari dijo...

Ya resultaba lamentable pagar una pasta por estar nueve meses copiando aquello que ya estaba escrito en los libros, mucho más resulta ahora con los adelantos. Es muy fácil dar una clase mediante el dictado, porque no hay que prepararse casi nada.

Cristinaa dijo...

Dictar tiene sus cosas buenas y malas...
A ver, si a los que no atienden nada en clase y siempre saben que con el libro ya les vale para aprobar (chuletas...) se les OBLIGA a copiar lo dictado. por lo menos se enterarán de algo, que ya es... aparte que así resulta un poco más fácil memorizar, escribiendo.
Pero claro, también puede ser que copies sin enterarte de nada, y que además eso no es dar una clase como las que son ahora...
Es lo que hay...!

Pero a mi si me parece un buen avance los bolígrafos digitales, así se puede organizar todo mejor... depende de gustos.
Un saludo!

Antonio dijo...

Martín: También yo tuve una experiencia similar; conseguí los apuntes a final del curso y saqué matrícula de honor. Efectivo a tope.
Blogge@ndo: Martín no dijo que fuese un buen profesor del siglo XXI ;-) En toda caso, como también apuntó Umberto Eco, el profesor actual debe ser un administrador-filtrador-orientador en la búsqueda de información, no un busto dictante.
José Mari: No creo que los profesores que dictan lo hagan por no preparar las clases (a mí me resultaría difícil organizar tanta fotocopia), sino porque una clase en la que los alumnos copian suele ser una clase en calma. Si alguna vez he dictado unas líneas por castigo (cfr. nota anterior), me ha sorprendido el silencio y la resignación del alumnado. Es una tentación para cualquier profesor...
Cristinaa: Tienes razón, a veces no es malo dictar: una definición, una cita textual, un poema... Lo penoso es que el alumno considere que su trabajo en el aula consiste en copiar lo que dice un profesor mientras lee una hoja. Pienso que hay maneras más interesantes de conseguir que los alumnos aprendan y memoricen (si necesitan memorizarlo).

Lu dijo...

Un profesor que dicta es un profesor. Otra cosa es si hace bien o mal en utilizar esta práctica en un momento en el que otros medios pueden proporcionar mayor información en menos tiempo. Dictar un texto a un grupo puede ser todo menos rentable ("puede repetir...", "me he perdido...").
Ahora bien, el bolígrafo digital se puede emplear para otras tareas más productivas. Escribir de forma manual en un soporte tecnológico y poder almacenar la información me parece un avance.
Estamos en lo de siempre.
La tecnología no es perfecta porque permite hacer lo de siempre con nuevos medios.

Serenus Zeitbloom dijo...

Las nuevas tecnologías son, sin duda, muy provechosas. Ahora mismo tengo encima de la mesa las obras completas de Pablo Neruda en la edición de Galaxia Gutemberg, una edición bonita, cara y, sin embargo, bastante inútil pues no consigo encontrar el poema que comienza:

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo...
bla, bla, bla, bla

un poema dicen que de Neruda
y que gusta mucho a algunos docentes del siglo XXI..¡con lo fácil que es teclear en google y lo encuentras todo, todo, todito...!.

Miguel dijo...

Los buenos profesores que tuve en la universidad ninguno tenía el hábito de dictar. Sólo dictaban algo muy concreto, el resto era explicaciones y reflexiones. Para el alumno, en cambio, puede ser más práctico el simple dictado. Luego, uno se lo estudia, y ya está. Pero donde estén unos apuntes sacados del discurso de un buen profesor...

José Mari dijo...

Tal vez no fui muy claro. YO me refiero a la universidad, no a Secundaria. En un nivel superior como el universitario, el tiempo debe emplearse en otras cosas mucho más productivas que copiar apuntes. En ESO, desgraciadamente, a veces no queda más remedio, para tenerlos callados.

Antonio dijo...

Lu: No sé cómo andará la metodología en Primaria, pero creo que, en Secundaria, el dictado de apuntes (otra cosa sería el dictado para ejercitar el oído y la escritura) no encaja en las competencias básicas. Y estoy hablando de metodología, no de usos puntuales. Si has visto el vídeo de Antena 3 que enlazo (también lo vi en la Sexta), los periodistas, llevados por el entusiasmo de los universitarios entrevistados, vendían el boli digital como el logro del siglo. Y, al margen de usos interesantes, que los tendrá, no creo que sea para tanto.
Serenus: Nuevas tecnologías son nuevas herramientas. Suponer que van a ser la revolución que arrase con todo es como decir que el microondas acabará con el cocido casero. Si no tienes paladar, lo mismo te da microondas que puchero.
Miguel: Por desgracia, topé con algunos docentes universitarios que practicaban el silabeo. Para remate, aunque me hubiese leído toda la bibliografía (que sabes que soy capaz de ello) me penalizaban la nota por desdeñar sus apuntes. Mi venganza es no recordar ni siquiera sus nombres.
José Mari: Aquí en la universidad tienen unas instalaciones que permiten auténtica docencia TIC. Estoy casi seguro que sólo una minoría usan ese potencial. En cuanto a dictar en secundaria, ya he comentado que se pueden contar con los dedos de una mano las veces que he dictado en clase.

Antonio González dijo...

Y digo yo: Si el profe lo que hace es dictar, el alumno copiar y el bolígrafo digitalizar, por qué, cómo bien dice Antonio, no entregamos digitalizado todo el currículum y eliminamos los institutos? Nos ahorraríamos una pasta!!! De hecho creo que no haríamos falta ni los profesores. :-)

Sill Scaroni dijo...

Hola Antonio !

... y la fotocopia se quedo perdida en el tiempo.


Para mi, un profesor que dicta está como la fotocopia ...

Tu blog es muy bueno.
Saludos desde el sur de Brasil.
Sill

Marcos C dijo...

Cada una de tus preguntas, Toni, probablemente supondría un comentario extenso y pormenorizado y no seré yo...
Sí quisiera, en cambio, manifestar que el boli digital me parece otro periférico interesante. Mi cultural digital no es aún demasiado amplia, mi cultura de la imagen tampoco, pero ya lo hubiera querido yo en mi época universitaria... ¡el tiempo que me hubiese ahorrado de pasar a limpio los apuntes! (como con el ordenador, el portátil, la cámara, la grabadora digital...) Junto al boli BIC, ¡tenemos el boli TIC! :)

dlg dijo...

Salud Don Antonio,

fíjate..., que después de tanto discutir de "la fotocopia" y de dictados académicos, yo al final no tengo claro lo de las técnicas esquiatorias, de lo de la nieve y desniveles...

¿¿...o no se trataba de eso el contenido de ""la fotocopia"" ??

besos

Antonio dijo...

Antonio: Pues eso es lo que yo no veía claro, el papel de la enseñanza-aprendizaje en todo esto.
Sill: Gracias por el comentario y bienvenida. Es verdad que un profesor que se pasa las horas dictando tiene cierto tono amarillento...
Marcos: Una cosa no quita la otra. El boli TIC está bien, es incluso divertido y puede aprovecharse, pero con él se me ocurren cincuenta actividades más motivadoras que pasar apuntes (igual algún día me animo y preparo actividades bolí-tic-as).
David: Ten por seguro que alguno la utilizará todavía en sus clases de esquí (a tus niños tropicales habría que empezar explicándoles qué significa esquiar).

Manuel dijo...

Yo siempre digo que el profesor que dicta es un... DICTADOR.

Me preocupa este espejismo en el que vivimos, que nos hace decir que avanzamos y nos modernizamos sólo porque se nos ponen entre las manos artilugios nuevos para hacer lo de siempre.

¿De qué sirve el boli digital si no es para evitarse pasar los apuntes a limpio? La cosa es que, mientras los pasas a limpio, procesas la información y algo vas entendiendo; con ese artilugio (gadget, según los pijoleras, geeks, de las tecnologías) no se simplifican las cosas.