05 junio 2021

Cambiar para mejorar

Quizá para los lectores del blog que están fuera de Twitter, esta nota les parezca extraña, pero los debates en la red del pajarillo son cada día más encarnizados, como apunté hace unos años en este mismo blog, en un artículo llamado precisamente "Malos humos".

La mayoría sabéis que he trabajado fuera de educación, y que desde hace unos 20 años me he metido de lleno en la Secundaria. He trabajado en la escuela privada y en la pública, incluso en la universidad un año. Conozco cómo funcionan muchos centros, porque soy formador del profesorado desde hace mucho, también preparador de oposiciones durante años. He compartido experiencias con colegas a través de este blog y en encuentros virtuales y presenciales. Con eso y con lo que veo en mi centro, en el que he recorrido todos los niveles educativos desde el PQPI al Bachiller, pasando por la Compensatoria más dura, y en cargos desde la tutoría o la jefatura de departamento a la dirección, configuro las bases de mis opiniones. Está claro que eso no me da más razón que a otros, pero sí me proporciona una perspectiva más rica de la situación educativa. 

Con todo ello, mi diagnóstico sigue siendo, con leves variaciones, el que llevo mucho tiempo defendiendo. Hay que acometer cambios en la Escuela, cambios que son necesarios para luchar contra el fracaso escolar, el abandono o la segregación. Cambios que resumo en cinco puntos:

1.- Hay que bajar la ratio

Por qué: porque con la diversidad actual es imposible atender de manera individualizada y con calidad a todo el alumnado, especialmente en la escolarización obligatoria. Menos ratio para trabajar mejor, no para trabajar menos.

Cómo: reduciendo en 1º y 2º ESO a 20 alumnos máximo por grupo, y a 25 en el resto de niveles de Secundaria. Como todas las medidas, se ha de evaluar: no puede ser que una bajada de ratio acabe dando proporcionalmente los mismos malos resultados que una ratio mayor. Si esto ocurre, algo falla. 

2.- Hay que dotar de recursos

Por qué: porque la diversidad requiere personal especializado, igual que la gestión de la convivencia. No tenemos la misma realidad que hace 40 años. Además, los equipamientos e infraestructuras necesitan mejoras para servir al alumnado actual (edificios obsoletos, ordenadores del pleistoceno...)

Cómo: dotar de personal específico para atender problemas sociales, para la coordinación con otras administraciones, etc. Dotar de equipamiento a la medida de las necesidades reales de los centros, no de planes generales o de ocurrencias políticas.

3.- Hay que ser más inclusivos

Por qué: porque la Escuela sigue dejando atrás a los más vulnerables, porque no existe la igualdad de oportunidades cuando las repeticiones o el fracaso escolar se ceban en el alumnado más pobre o en los que tienen necesidades educativas especiales. 

Cómo: convirtiendo los centros en espacios inclusivos, con todos los apoyos que ello requiera. La convivencia no puede ser un lastre para el aprendizaje, sino un incentivo. Hasta que eso no quede claro, y solo ocurrirá si hay recursos para ello, la escuela seguirá segregando de facto.

4.- Hay que cambiar y adaptar los métodos a los nuevos tiempos

Por qué: porque la realidad no es la misma que hace 40 años, por mucho que nos empeñemos, porque, digan lo que digan, no aprendemos igual en un entorno sin distracciones que en uno hiperconectado, porque basta mirar alrededor para descubrir que ni siquiera los adultos leemos, actuamos o nos relacionamos como hace años. Y sobre todo, porque la Escuela no está dando la respuesta que toca a una sociedad que vive en permanente cambio.

Cómo: habrá que revisar los currículos y los métodos; cuanto más tardemos, más daño se habrá hecho a las generaciones que sufren un modelo muy mejorable. La organización escolar responde a modelos del siglo pasado, tanto en la estructura del personal docente como en la propia distribución de las asignaturas y contenidos de las asignaturas. La escolarización obligatoria debería exigir unos resultados eficaces al acabar 4º de ESO, unos resultados que se traduzcan en ciudadanos competentes, críticos y responsables. Y eso no está pasando.

5.- Hay que eliminar progresivamente el sistema concertado

Por qué: porque, según todas las estadísticas, segrega al alumnado en función de su nivel socioeconómico y desvía dinero público al enriquecimiento de empresas privadas. Además, deja de lado la atención al alumnado de necesidades educativas, como también muestran las estadísticas. Eso hace que el sistema educativo público permanezca en continua sobrecarga de exigencia y de merma de recursos. Hemos visto los resultados nefastos de la privatización de otros servicios públicos: una privatización de la educación solo traería empleos precarios, más segregación y exclusión social.

Cómo: mediante un plan de progresiva eliminación de los conciertos educativos, que podría hacerse a largo plazo (20/30 años) en una transición de centros concertados hacia la red pública, dando opción a los que no lo quieran a permanecer como centros privados.

Estos son mis principios, estas son mis reglas. Para mí, innovación es cualquier cambio que suponga una mejora en cualquiera de los puntos señalados. Además, todos esos cambios se han de evaluar, como vengo haciéndolo en público desde el blog y en el propio centro. Sabéis que, a título personal, si he ido introduciendo tecnologías siempre ha sido de manera subsidiaria a los puntos 3 y 4, de modo que desviar la atención de ello y proclamar que la innovación es venderse a los mercados está fuera de lugar, al menos en mi caso. Lo mismo ocurre con la defensa apasionada de ciertas medidas, como ahora los ámbitos en 1º de ESO, que considero buena para mi centro: hemos tragado con mil leyes que nos han fastidiado de manera flagrante y aquí estamos: cuando quitaron el PCPI, cuando introdujeron las matemáticas aplicadas, cuando machacaron la educación para la ciudadanía, cuando metieron 4 horas de religión en 2º de Bachiller... No pienso rasgarme las vestiduras y negar los beneficios concretos de los ámbitos en mi centro. Si las cosas cambian y se amplían ratios o reducen horas de coordinación, vendré aquí y saldré a las redes a quejarme, como llevo haciéndolo desde hace, al menos, 15 años. Porque si algo tengo claro es que la innovación, para mí, es cambiar para mejorar, no para ir hacia atrás.


3 comentarios:

eduideas dijo...

Coincido plenamente con tus puntos de mejora y que esos puntos no se pueden aplicar de una manera única en todos los centros. Le añadiría la ética del profesorado que los hará posibles. La cuestión no es si ámbitos sí o no, por ejemplo, sino cómo se aplican y encajan en un contexto, habrá casos en los que serán una mejora (coordinación, reducción de profesores, conexión de materias...) y en otros un despropósito (profesores menos preparados o a disgusto, pegotes entre áreas, peleas de claustro por adscripciones...)

miguel.alimatias@gmail.com dijo...

Gracias por introducir cierta cordura en un debate cargado de maniqueísmo. Y por estar al pie del cañón.

Nuria Casariego dijo...

Totalmente. Creo que todo profesor que ha ejercido la docencia estará de acuerdo en que las metas son, simplemente, metas. A la hora de la verdad es imposible aportar una enseñanza individualizada con 30 alumnos por clase. Si a ello le sumas los pocos recursos de los que disponemos los profesores...
Por otro lado, y aunque yo muchas veces me enfrento con todo mi departamento, es preciso "modernizarnos" como docentes. Lo veo en mis alumnos: los recursos tecnológicos les atraen más. Recientemente (este año, a consecuencia de la pandemia) he comenzado a utilizar herramientas digitales educativas como Kahoot (www.kahoot.it, por si alguien no lo conoce) o Syntagma Digital para el análisis sintáctico (https://syntagmadigital.com/analizador-sintactico-online-como-funciona/, por si alguien quiere cotillear), y, además de acercarme más a los alumnos y ver que ellos se mostraban más predispuestos, he podido revisar en mi casa los resultados de cada alumno.

En definitiva, es contraproducente: por un lado, nos piden un trato individual; por otro, no nos aportan las herramientas para un alumnado que cada día está más alejado de nosotros y de las metodologías de antes.

Saludos y mil gracias por el blog,

Nuria.