11 junio 2016

Explicaciones, las justas

En Educación, los procesos son largos y requieren tiempo para madurar, para ser supervisados y para ser evaluados. No es fácil contar con alumnado al que puedas someter a experimentación durante el tiempo necesario para observar cambios evidentes. Por suerte, en alguna ocasión he podido acompañar a grupos de alumnos en más de un curso y, de este modo, voy tanteando nuevas ideas que me permitan mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje. En esta nota voy a hablar de mis dos grupos de 3º de ESO, que ya fueron en su mayoría alumnos míos en 2º de ESO.


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En 3º de ESO estuvimos desarrollando en el primer trimestre el proyecto Quijote News, que ya conté con detalle en el blog. De manera paralela, habíamos creado unos portafolios digitales, con un planteamiento similar al de otros que hicimos en 1º de Bachiller hace un tiempo, pero corrigiendo errores. A pesar de promocionar la idea entre el equipo docente, sólo el compañero de Emprendimiento se animó a usar el portafolio también en su asignatura. Los portafolios son públicos y abiertos, de modo que se pueden observar en ellos las tareas finales.


Lo que no se ve en los portafolios es la ingente tarea oculta que hay detrás de cada proyecto de escritura. Son borradores compartidos con el profesor que sirven para documentarse, para hacer guiones, para tomar notas... porque hay que decir que, a partir de enero, la libreta de papel ha quedado reducida a la mínima expresión, ya que casi toda la faena se realizaba en Google Drive: sesiones de lectura o puesta en común en el aula ordinaria y sesiones de escritura en el aula de informática.


Dos proyectos nos han tenido ocupados: Lazarillo de Hollywood, que vinculaba el cine mudo con la picaresca, para lo que vimos El maquinista de la General y leímos el Lazarillo; y Pícaros refugiados, que conectaba a su vez la picaresca con el drama de los refugiados de Siria. Bueno, también hemos hecho, a modo de divertimento, un Kahoot sobre el Lazarillo y unos abecés a la manera de Lope de Vega en su Peribáñez, pero eso casi no cuenta.

En el Lazarillo de Hollywood dedicamos alguna sesión a realizar los guiones (storyboard) a la antigua usanza, lo que resultó bastante relajante. Luego elaboraron reseñas de la película y de la novela, que publicaron en el portafolio. Finalmente, han elaborado unos cortometrajes con el estilo del cine mudo. En algún caso, incluso han compuesto e interpretado la banda sonora original. Os dejo tres de muestra, aunque podéis ver el resto en nuestro canal de Youtube:






Por otro lado, el proyecto Pícaros refugiados surgió de unas interacciones que tuvimos varios profes a principio de curso a partir del caso Aylan. Ligado a aquello apareció también el blog Maestros con los niños de Siria, que recomiendo vivamente. Por eso, la idea de trabajar el tema de los refugiados rondaba mis clases sin saber muy bien cómo encajar con el currículo, hasta que me vi incapaz de seguir dando teoría de la literatura del Siglo de Oro y pensé que podríamos ponernos a escribir en serio. A esto me ayudó también Joselu, que anunció en su blog que haría una novela con sus alumnos. De este modo, antes de Pascua nos lanzamos a documentarnos y a preparar guiones y novelas, de las que os dejo aquí un ejemplo (al final de esta nota están todos los enlaces para verlas).



Esas novelas, llenas de acción y emoción, de dolor y amor, son producto de horas de escritura, sobre todo en clase. Los textos podéis leerlos en el blog de aula y en Issuu, aunque también tienen sus versiones en Google Drive insertas en los portafolios. Podréis comprobar, más allá de la calidad literaria, que todas ellas están llenas de solidaridad y compromiso. El remate de este proyecto fue la visita esta pasada semana de la Vicepresidenta Autonómica de Cruz Roja y de dos cooperantes que han vivido la realidad de los campos de refugiados en Grecia, una visita que hicimos coincidir con la convocatoria #Humanizando16. Comprobar que muchas de aquellas ficciones se parecían terriblemente a la realidad ha dejado impactados a muchos de mis alumnos y alumnas. No descartamos agrupar estas narraciones en un volumen conjunto y difundirlas entre la comunidad educativa.


Después de ver tantas explicaciones, quizá no entendáis el porqué del título de esta nota. En realidad, explicaciones he dado pocas en clase. Como decía al principio, cuesta darse cuenta de que muchas certezas que damos por buenas no lo son en absoluto. Pensamos, por ejemplo, que nuestras explicaciones son muy necesarias (y nosotros disfrutamos con ellas), pero resulta que apenas nos escuchan y pocas veces nos entienden. Para los proyectos que he reseñado arriba, casi no he explicado nada: tenían una ficha con lo que se les pedía, tenían enlaces en el blog, tenían libros de texto para consultar... Mis explicaciones durante este curso se redujeron a una semana de sintaxis (les di diez oraciones modelo de las que han salido tres o cuatro al azar por evaluación), algunas anotaciones sobre el contexto histórico medieval y clásico (unos veinte minutos a principio de trimestre), unos mínimos apuntes de métrica y alguna historieta sobre los corrales de comedias, ilustrada por vídeos e imágenes de Internet. Sinceramente, creo que no han necesitado mucho más para trabajar. En las clases, quien quería trabajar podía hacerlo con la confianza de que contaba conmigo para supervisar, para corregir, para preguntar; los que no querían avanzar, tampoco interrumpían al resto. Al final, han entregado una autoevaluación a partir de la rúbrica que se les dio al empezar la novela, acompañada de algunas preguntas sobre lo que han aprendido y lo que les ha costado más alcanzar. Han aprendido porque he visto su evolución; han aprendido porque hemos hecho controles en los que se evidenciaba ese avance.

Algunas reflexiones metodológicas al respecto: aunque parezca que el profe no hace nada, le toca revisar y corregir más de 50 portafolios, con sus respectivos documentos compartidos de Google Drive. También es necesario contar con disponibilidad del aula de informática, algo cada día más difícil. El portafolio digital, realizado sobre Google sites, es una herramienta con mucha potencialidad, pero sería mucho más eficaz si fuese utilizado por varias asignaturas. Por último, el alumnado escribe bastante mal, pero no me cabe duda de que la razón de ello es que han recibido más explicaciones que oportunidades de ponerse ante un ordenador para escribir una novela. Por eso, estoy cada día más convencido de que hemos de dar la clase con la boca cerrada y, explicaciones, las justas.

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7 comentarios:

Meeri dijo...

Me alegro de que la experiencia con la novela haya sido provechosa. Sin duda lo que cuentas es una buena cosecha tanto de trabajo como metodológica. Los chavales, si se les da espacio para expresarse, muchos lo utilizan bien. En mi caso he leído novelas muy prometedoras y mis comentarios han servido para subir su autoestima y su orgullo como creadores.

eduideas dijo...

Aunque hemos ido siguiendo todos los proyectos, está bien ver el trabajo de un curso agrupado en una entrada y coger ideas. No hace falta explicar, está claro, el trabajo del profesor es múltiple y constante, y así se ve en los proyectos de tus alumnos

ro dijo...

Te sigo, ya lo sabes, desde hace mucho tiempo, y poco a poco voy cambiando mi forma de entender la docencia. Este año puede que sea el que menos explicaciones he dado, el que he entendido y aprendido a trabajar por proyectos, el que menos cuaderno de papel hemos hecho, y también el que creo que mis alumnos más han aprendido. Y espero que el curso que viene esto vaya a mayores. Me cuesta dejar el papel de protagonista en clase, supongo que como a todos los docentes, de impartir conocimientos, pero uno se va dando cuenta de que son ellos los que tienen que protagonizar su aprendizaje. El portafolio digital lo investigaré este verano y a ver qué sale el próximo curso.

Besos.

LOURDES Domenech dijo...

Toni, vaya curso más intenso. Me sumo a la idea que lanzaste en Twitter, mejor elegir actividades significativas que contenidos descontextualizados, como esas "frases huérfanas" ;-).

Los proyectos los recuerdan; los contenidos, muchos los olvidan. Pero sí nos escuchan, cuando el discurso viene cargado de ideas de participación, de compromiso, de implicación... Nos escuchan de forma selectiva, igual que aprenden de la misma manera.

Kate dijo...

Es excelente lo que platicas en tu artículo.
Te invito cordialmente a que nos visites en nuestro sitio del Colegio Thomas Alva Edison.

Saludos Cordiales!

mjchorda dijo...

He seguido tus aventuras educativas este curso, pero da gusto verlas todas reunidas, contadas, cobrando todo el sentido. Me sigue pareciendo muy interesante el portafolio, pero imposible de conseguir estando un año en cada sitio. Enhorabuena a todos. Si vieras la ficha que me han dado a mí para rellenar como memoria... se me salen los proyectos y las Tertulias por los bordes:) Solo interesa lo que has dejado de dar, por donde te has quedado, no lo que en realidad has hecho. Toda una memoria encorsetada. En fin, hay tantas formas de entender la educación que a veces desconcierta y hasta deprime.

Toni Solano dijo...

Joselu: Siempre hay que dejar margen para la creatividad de los alumnos, no porque lo diga Ken Robinson, sino por sentido común :)
Eduideas: Estas notas en el blog son mis memorias de fin de curso. Es una manera de dejar fijados por escrito los avances y las dudas. A ver si puedo contar lo de 2º de ESO.
Ro: Los cambios metodológicos han de hacerse con calma y paciencia. En ello estamos. Gracias por pasarte y suerte.
Lu: Es una convicción cada día más fuerte: más es menos, y mejor :)
Kate: Gracias por tu comentario.
Mª José: El reconocimiento y la alegría de los alumnos es el mejor premio para tanto desvelo. Hay que reivindicar el valor de ese trabajo a largo plazo, más allá de notas que no dicen nada. Es una pelea dura a veces, pero da satisfacción personal y profesional.