14 abril 2010

Sesquidécada: abril 1995

Resulta llamativo que la mayor parte de lecturas que recupero en estas sesquidécadas sean literarias. Puede que a alguien esto le parezca obvio, pero en mi caso, siendo un profesor de lengua y literatura, debería haber aparecido algún manual de lingüística, alguna monografía de semiótica, algún tratado de preceptiva ortográfica, etc. Admito que en la facultad leí obras de este tipo a toneladas y que, salvo excepciones, pocas han quedado para el recuerdo; al menos si las comparo con sus equivalentes en el ámbito de la teoría e historia de la literatura o con las propias obras de ficción. Seguramente, la lingüística ha sido para mí más un oficio que una devoción, sobre todo porque siempre tenía ese aspecto utilitario que parece alejarla del ocio.
Para remediar este injusto olvido, recupero un manual que considero bastante interesante: Introducción a la Semántica Funcional, de Salvador Gutiérrez. Supongo que será una obra ya pasada de moda, pero en su día (junto con otro manual de Stephen Ullmann) me pareció que ofrecía un panorama bastante claro y orientativo del áspero mundo de la semántica funcional. Me da la impresión que muchos libros de lingüística pecan de un formalismo teórico llevado al extremo, como si quisiesen ser deliberadamente abstrusos, en un afán innecesario por ganar la consideración de ciencia 'seria'. No creo que sea este el caso de la obra de Salvador Gutiérrez, a la que se puede acceder sin haber leído a Hjemslev.
El segundo autor que recupero es Julio Cortázar, un clásico de este blog. En abril de 1995 leí una recopilación de cuentos bajo el nombre de Reunión y otros relatos, en una de esas ediciones marrones de Seix Barral que formaban las "Obras maestras de la Literatura Contemporánea". En este volumen aparecían algunos de los grandes relatos de Cortázar, como "El Perseguidor", "Final del juego", "La autopista del Sur" o "Texto en una libreta". De este último relato también hablé en el blog a propósito de Moebius y los túneles del metro. Como no son horas de ponerse estupendo ensalzando a Cortázar, os dejo un videorrelato basado en su cuento:


10 comentarios:

Eduardo Larequi dijo...

Hombre, Toni, qué casualidades. También yo hace unos años (bastante más de quince) andaba metido en asuntos semánticos, con otro manual del pelo: http://biblioteca.labitacoradeltigre.com/fichabib.php?autor=fern%E1ndez+gonz%E1lez&submit=Buscar&idlibro=1755.

Y en cuanto a Cortázar, ¿es sólo una impresión mía (porque ya peino muchas canas), o en efecto ha envejecido bastante mal?

mjchorda dijo...

Curiosa elección lingüística y Cortázar, aunque éste hace magia con la semántica como nadie. Sus cuentos son capaces de mostrar con total naturalidad y sencillez todos los mundos que tal vez podemos hallar en el que vivimos. Es genial, me ha recordado a un microrrelato, El Pozo.

Marcos Cadenato dijo...

Supongo que muchas de las lecturas lingüísticas son/fueron más por obligación que por devoción y que en cada Universidad recetaron lecturas diferentes. Ésta no la recuerdo, sinceramente...
De Cortázar, qué decir, que siempre es un placer y que no conocía el videorrelato y que también me ha gustado. ¡Gracias!

eduideas dijo...

Pues la lingüística me parece muy interesante. Es curioso ver las especialidades de las carreras: la mayoría de filólogos tiran para literatrura, la mayoría de psicólogos para la clínica o terapia, la mayoría de físicos para cuántica o mecánica... ¿Por qué esos escoramientos?

Antonio dijo...

Eduardo: El descubrimiento de algunos aspectos de la semántica funcional fue divertido en su momento; confieso que lo que a mí me gustaba de verdad era la sintaxis (friqui desde el primer momento). En cuanto a Cortázar, estos días lo he releído y tiene ese punto añejo de los buenos vinos o de los quesos curados. Todo depende del gusto...
MªJosé: Pues sí, Cortázar y la semántica casan bien. Y la maestría de sus cuentos más que envidiable.
Marcos: Algunas de esas recomendaciones no se las habían leído ni los profesores (para que luego digan...). Habría que hablar algún día de esos libros cuya única sustancia es mantener la cátedra de alguien.
Eduideas: La lingüística formal tiene paralelismos con la matemática y quizá por eso me gusta también. Lo que me chirría un poco es el intento de encajar fenómenos simples en teorías complejas. Muchas veces, la lengua no es sistemática y la teoría debe asumirlo. En cuanto a que los filólogos tendemos a la literatura más que a la lengua, no sé, creo que estamos también repartidos por lo que veo alrededor.

Lu dijo...

¿Qué tendrá Cortázar que siempre sale a colación? ¿Es hito de nuestra generación? ¿Nos estaremos haciendo mayores mostrando la devoción a un autor para el que parecía que no pasaran los años?
En fin, donde estaba Cortázar poco éxito tenían los manuales de lingüística (tradicional, aplicada, generativista...).

Joselu dijo...

Yo soy profesor de lengua y literatura, pero la primera palabra es para mí una condenación. Soy en mi alma profesor de literatura y detesté la lengua cuando era alumno y cuando soy profesor. Es la asignatura menos seria que ha podido concebirse. El acceso a la lengua es intuitivo y no mecánico. La literatura requiere otras bases porque es la historia de los modelos literarios que han vertebrado la historia. Abundan los profesores de lengua -aficionados a los análisis sintácticos- que no son lectores y que evitan la literatura porque esta implica una base cultural que no se adquiere con tres rudimentos de sintaxis tan relativa y casuística. Saber de lengua es como saber mecánica del motor. Fernando Alonso es un buen conductor sin saber probablemente de mecánica. Dante seguro que no era experto en análisis morfológico. Lamento la pérdida de dimensión de la literatura en el sistema educativo que yo conozco.

En cuanto a Cortázar tengo la impresión que tiene Eduardo Larequi. Yo fui un cortazariano en estado puro, pero la realidad pragmática de un mundo tan estúpido como el que vivimos hace anacrónico todo lo que escribió. Digamos que la realidad ha ido en dirección totalmente contraria a la que defendía Cortázar. El argumento central de nuestra época, el que defienden los pedagogistas y realistas que abundan por doquier es "esto es lo que hay" como tautología final. Esto es lo que hay como reconocimiento de principio de realidad, pero Cortázar y Fellini hubieran afirmado que nuestros sueños son nuestra única realidad tangible. Y esto no es de esta época, radicalmente no. Y lo constatamos cuando entramos cada día en las aulas en las que hemos de ser abrumadoramente realistas.

Carlos Nicomedes Díez dijo...

Seré un raro, pero las lecturas sobre semántica me resultaron entretenidas. Y recuerdo que preparando las oposiciones fue el aspecto que más me perjudicó, pues "perdía tiempo" leyendo interesantes artículos sobre semántica y pragmática (que apenas se había tratado en la carrera), entre los que había muchas referencias a Salvador Gutiérrez. Me consta que otros lo "perdieron" leyendo literatura como ahora algunos lo "pierden" leyendo blogs. ¡Qué tiempos!

Antonio dijo...

Lu: Todas las épocas tienen un autor modelo del tipo Cortázar. Creo que ahora lo son Vila-Matas o Bolaño. Efectivamente, un relato de Cortázar se aparece en sueños, mientras que las teorías glosemáticas lo hacen en las pesadillas.
Joselu: La literatura tiende a provocar el caos, mientras la lingüística pretende ordenarlo. No veo que tengan que ser incompatibles, sobre todo para aquellos a los que nos gusta destripar aparatos y saber cómo funcionan las cosas. Tienes razón cuando dices que hay fetichistas del análisis sintáctico. En la ESO, es mucho más fácil corregir oraciones analizadas que estructurar, revisar o recomponer textos de uso cotidiano; no te digo ya nada si nos metemos en lo literario. Lo triste es que la enseñanza de la literatura se haya reducido también a la "Historia" de la literatura, en lugar de fomentar el placer estético que produce la lectura en sí.
Carlos: Ya sabemos que eres un "rarito" de las lecturas; me pareció que habías leído incluso a Saussure ;-) Aunque ya sabes que el estructuralismo en los blogs es mi especialidad ;-))

Raúl Alcaraz Carrión dijo...

Buenas noches, Antonio.
Aunque parece ser que todos los bloggers tienen "miedo" de mencionar a los blogs de referencia con esta iniciativa del premio "blog que vale la pena" yo te paso la pelota, así que ahora te toca a ti recomendar otros diez blogs...
http://elblogdelenguayliteratura.blogspot.com/2010/04/premio-vale-la-pena.html

Hablando en serio, creo que precisamente por llevar tanto tiempo al pie del cañón te mereces la mención más que nadie, así que un saludo, y muchas felicidades por tu trabajo.