24 agosto 2009

Lecturas I: Verano negro

He pasado el verano con apenas tres o cuatro notas en el blog. Escribir poco ha servido para que lea mucho, algo que se agradece, sobre todo porque con el curso en marcha es difícil robar tiempo para lecturas privadas. No voy a hacer un recuento exhaustivo de mis lecturas, pero dejaré constancia de algunos títulos que me han gustado o me han sorprendido, que no tiene por qué ser lo mismo.
En esta primera entrega, confesaré mi entrega a la novela negra, un género en el que había picoteado de vez en cuando, pero nunca con tanta intensidad como en los últimos meses. Quizá como premonición de todo ello, en junio leí Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes, de Thomas de Quincey, una irónica apología del crimen perfecto. Me dejó el libro una compañera (gracias María José) que me ha descubierto varios autores de los que aparecerán en estas reseñas.
El primer hallazgo ha sido Fred Vargas, una escritora francesa que parece estar de moda, de quien he leído Que se levanten los muertos y El hombre de los círculos azules. Son novelas negras poco dadas a lo escabroso y en las que la narración discurre de un modo amable, con ciertos toques intelectuales y un punto de fino humor. En la primera, la resolución del crimen corre a cargo de un grupo de jóvenes historiadores (con una divertida pugna entre medievalistas, prehistóricos y modernos), mientras en la segunda, el peso de la investigación recae en el comisario Adamsberg, un policía intuitivo y poco comunicativo, con frecuentes ausencias y desvaríos.
Tampoco había leído nada de Petros Markaris. En Noticias de la noche se aborda la depredación informativa alrededor de las noticias de impacto. En este caso, el crimen es un pretexto para mostrar ese mundo de exclusivas y luchas por conseguir audiencia. Lástima que la realidad siempre supera a la ficción, como demostró hace unos días cierto periodista asesino. Las pesquisas corren a cargo de Kostas Jaritos, otro de esos inspectores que parecen representarse a sí mismos.
Al más puro estilo negro americano, gocé con La mirada del adiós, de Ross MacDonald. Escenarios que forman parte de nuestra memoria fílmica, personajes abandonados, tipos duros, pistolas que surgen a la mínima... en fin, los tópicos del género sublimados en una novela llena de traiciones y medias verdades. Su detective, Lew Archer, nada tiene que envidiar a sus colegas de ficción creados por Hammet o Chandler.
Siguiendo la estela del fenómeno Larsson, metí mano a Henning Mankell y a su inspector Wallander con Los perros de Riga. Además del frío báltico, sentí las emociones de unos personajes bien armados y una intriga mantenida hasta el final. Quizá, como ocurre en otros casos, el crimen es lo de menos y lo que importa realmente es desvelar los intrincados vericuetos del comportamiento humano.
Y, de vuelta a casa, recuperé un trozo de nuestra historia con el Asesinato en el Comité Central, de Vázquez Montalbán (admiración que heredé de Lu). En algunas cuestiones se acerca Pepe Carvalho a los anteriores; su lujuria gastronómica, que pone el colesterol de punta, quizá lo emparente con Wallander; su aire duro con las mujeres lo une a Archer; y la tendencia a la instrospección remite a Adamsberg. Pero Carvalho es irrepetible y, en esta novela, nos golpea con lo más miserable de nuestra guerra cainita.
También he atacado algunos libros juveniles del género, para sacarles rendimiento en el aula. El más destacado es La ratonera, de Agatha Christie, una versión teatral de su novela Tres ratones ciegos. A pesar de su esquematismo (o gracias a ello), se puede abordar en el aula (sobre todo en la optativa de Teatro, quienes la tengan). La editorial Vicens Vives tiene una edición bastante solvente.
El enigma N.I.D.O., de Fernando Lalana (Edebé), es una novela juvenil de intriga futurista, en la que las sectas deportivas controlan el mundo. En la línea de algunas novelas utópicas, plantea una realidad quizá no muy descabellada.
Por último, Elia Barceló es la autora de El caso del crimen de la ópera (en la línea de otro que comenté aquí, El caso del artista cruel -ambos en Edebé-), en la que un director musical es asesinado el día del estreno de su obra. El argumento está bien trazado y los personajes, aunque algo típicos, resultan creíbles.
(continuará)

Crédito de la imagen: http://www.flickr.com/photos/25178143@N04/2674293721

12 comentarios:

JLG dijo...

Antonio, las mías han sido, por puro azar, medievales.

Tomo nota de las tuyas: a mi mujer le encanta el género.

Saludos.

Martín Núñez dijo...

Da gusto leer a alguien que lee y que fomenta que otros lean. Salud y Saludos

Raúl dijo...

Parece ser, que uno de los colores preferidos para un verano literario, es el negro. A mí también me pasa.
Lo que ocurre, es que siempre he temido que esa predisposición casi natural del estío hacía este bendito género, lo relegue sin querer a un segundo plano, a una categoría inferior. Es como si le exigiéramos algo menos, considerándolo casi literatura de evasión.
Este verano también "ha caído" de mi lado, Vargas, Menquell y McDonald, curiosamente.
Un saludo.

Carlota Bloom dijo...

La novela negra es uno de mis géneros favoritos. "El halcón maltés","Adiós muñeca", "El sueño eterno" o "El largo adiós" son clásicos absolutamente recomendables y tan adictivos como las novelas de Larsson. Mankell es uno de los autores que más me gustan; también Camilleri y Donna Leon. Me apunto tus recomendaciones: Fred Vargas tiene muy buena pinta. Por cierto, he leído "Zara y el librero de Bagdad", un libro del que hablaste hace tiempo. Me gusta el estilo de Fernando Marías y creo que es una buena opción para 3º de eso. No obstante, me gustó más "Cielo abajo" del mismo autor. Un placer compartir lecturas.

Joselu dijo...

Es curioso que yo haya dedicado mi verano también a la lectura de novela de misterio (o negra o policiaca). Comencé leyendo 2666 de Roberto Bolaño, pero cuando iba por la página 700 o así, me vi superado por esa interminable lista de crímenes espeluznantes contra mujeres mejinanas cerca del desierto de Sonora. Aprecio a Bolaño mucho, pero deserté de su novela y me dediqué a la novela criminal. He leído también a Fred Vargas, concretamente Bajo los vientos de Neptuno, que me pareció muy interesante; también leí a Markaris, El accionista mayoritario, que no me gustó demasiado, aunque me atrajo su detective y su mujer deambulando por las calles de Atenas y comiendo platos griegos. También he vuelto a Mankell del que he leído casi todo. El último, La falsa pista y me acabo de comprar Pisando los talones. También leí una sobresaliente El hombre que ríe de un matrimonio sueco que escribieron clásicos de la literatura negra en los años sesenta, pero cuyo nombre aquí, harto complicado, no recuerdo. Tengo esperándome en Barcelona otros títulos de autores islandeses y suecos. Quiero leer la serie de Andrea Camillieri, del que he leído alguna otra novela negra. En fin, un festín policiaco que me ha acompañado este verano coincidiendo contigo. No sé si la vena Larsson ha tenido algo que ver con este volver a la novela criminal. Por un tiempo he querido dejar atrás otras novelas más densas o existenciales. En todo caso no lo considero un género menor. La novela negra norteamericana es un paradigma literario como todos sabemos. Por cierto, te recomiendo, por si no la conoces, una de las mejores novelas del género negro que conozco. Se titula 1280 almas y está escrita por Jim Thomson. Es más que sobresaliente. Pocas novelas tienen un cinismo tan brutal en el protagonista. Ya me dirás. No sé si es fácil encontrarla. Saludos desde Galicia.

Joselu dijo...

Maj Sjöwall y Per Wahlöö son los autores suecos de El hombre que ríe. Es de lo mejor que he leído este verano.

Antonio dijo...

José Luis: Tus lecturas se traducen en motivadores podcasts, así que continúa con ese empeño en los clásicos (de los que comentaré también alguna cosa liviana).
Martín: Leer, pasear, disfrutar de la familia, tuitear, trabajar... el verano da mucho de sí, a veces.
Raúl: Llegué a tu blog desde "El tiempo ganado", luego en "Buenas vibaraciones" y ahora nos encontramos aquí: la red es un pañuelo, en el que ya no extraña ninguna coincidencia, ni siquiera en lecturas. Un saludo y gracias por la visita.
Carlota: Me parece que has citado a lo mejor de cada casa ;-) Quienes hemos disfrutado con el cine negro, reconocemos a estos autores como maestros del género. Me alegra que te gustase el libro de Marías; el otro que citas no lo he leído, así que me pondré a ello.
Joselu: Leí Los detectives salvajes durante otro verano y casi me asfixio. No es fácil leer a Bolaño, ni siquiera para nosotros que estamos acostumbrados al ejercicio; pero el esfuerzo tiene como recompensa un sabor perdurable. También comparto contigo algunas lecturas de Camilleri y el inspector Montalbano (al que el autor puso es nombre por su afición a Vázquez Montalbán, para seguir con las casualidades). Si tienes ocasión, lee La concesión del teléfono, una novela en clave de comedia italiana más que divertida. Me apunto tus diversas recomendaciones (incluidos esos impronunciables nórdicos); en cuanto a 1280 almas, más que en novela negra lo incluiría en el siguiente bloque, que serán "los raros", pues recuerdo que me dejó totalmente descolocado. Gracias por pasarte por aquí.

Conchita dijo...

He actualizado la entrada sobre Montt con tu presentación, ha quedado más completa. Gracias.

Miguel dijo...

Yo prefiero para el verano la novela histórica, el género negro no me acaba de enganchar, aunque tengo que decirte que después de leer tu post me han entrado ganas de coger alguna que tengo por casa.

Un abrazo.

Eduardo Larequi dijo...

Compruebo con alegría cuántos colegas compartimos el gusto por la novela policíaca y sus prolongaciones y derivaciones genéricas.

De entre los que se mencionan en la entrada y en los comentarios, sólo me queda por leer a Camilleri (y volver sobre Mankell, a quien tengo muy abandonado): buen motivo para un par de lecturas otoñales.

Antonio dijo...

Conchita: Gracias por la mención.
Miguel: No he metido mano a la novela histórica como género, salvo los clásicos del XIX. Supongo que me llegará la hora.
Eduardo: Entre todos vamos conformando un valioso canon literario de profesores. Compartir lecturas es siempre un placer. Un saludo.

José Mari dijo...

No te pierdas La tercera virgen ni Huye rápido, vete lejos, ambas de la Vargas. La segunda, para JLG, por la temática medieval. Un saludo. Ya estamos otra vez al pie del cañón.