09 noviembre 2009

Pulgartuito

En una casa en medio del bosque 2.0 vivía una familia de blogueros. Los padres escribían largas notas en sus blogs, sin apenas imágenes, tochos en los que hablaban de lo divino y lo humano. Con una mayor profusión de widgets, los hijos siguieron la tradición y mantuvieron blogs temáticos: Garrapunto.com, Microciervos, Mantasverdes, Motosierrapasion, etc. Sin embargo, el más pequeño de todos ellos, tras un curso de escritura zen por correspondencia, decidió que sus escritos nunca superarían los 140 caracteres, unas frases que se pueden tapar apenas con un pulgar; por eso, lo llamaron Pulgartuito.

Los padres blogueros advertían siempre a sus hijos de los peligros que acechaban en el bosque 2.0.
-Tened cuidado, que hay mucho troyano tras los arbustos -decía papá Blogger.
-A ver si un psicopedagogo desalmado os hace una adaptación curricular on-line -apuntaba mamá Wordpress.

Y los niños, alocados como corresponde a su edad y condición, nunca hacían caso de sus padres y paseaban por el bosque de feed en feed sin la mayor preocupación. Pulgartuito era sin duda el más avispado de todos ellos. La filosofía zen había impregnado su espíritu, y sus notas rebosaban sabiduría e ingenio. Por eso, cuando sus padres les avisaron de que los ingresos publicitarios eran cada vez más bajos y que quizá tendrían que cerrar los blogs, Pulgartuito convenció a sus hermanos para ir, cruzando el bosque, en busca de patrocinadores.
Aquella misma tarde, salieron con sus netbooks, sembrando el camino de tags, hashtags, pingbacks y trackbacks, una idea que se le había ocurrido a Pulgartuito para no perderse. Sin embargo, al caer la noche, descubrieron que tanto Twitter como Blogger se habían colgado por un ataque masivo de monjas-bulo antigripales.
-¿Qué vamos a hacer ahora :-((((?- lloraba desconsolado uno de los hermanos que sólo posteaba vídeos de niños riéndose o llorando.
-¡Nunca volveremos a casa! -sollozaba otro, conocido en toda la blogosfera por sus powerspoint de frases sobre la amistad con fondo de paisajes y música new age.
-Llorad como cobardes. Pensaré como un valiente -lanzó Pulgartuito en un arrebato tuitero de primer orden.

Y, sin miedo alguno, Pulgartuito, alzado por la ballena de Twitter, descubrió en un claro del bosque una casa de colorines. Hacia allí se dirigieron, con tan mala fortuna que se trataba de una sede de Microsoft Corporation.
-Pasad, pasad, chicos. Soy el Hada Messenger y también escribo y me comunico en la red, como vosotros. Os podéis quedar a dormir, pero debo esconderos. Mi padre Windows vendrá pronto y a él siempre le apetece comerse todo lo que se mueve por el bosque 2.0.

De este modo, los chicos se escondieron en un repositorio de archivos ocultos, intentando no hacer ruido al teclear sus notas. Pero, cuando llegó Windows, la tragedia se mascaba en el ambiente.
-¡Cuidadito conmigo, que vengo caliente! Otra vez se me han adelantado los niñatos de Google con su computación en la nube... En la nube, en la nube... ¿quién demonios va a pagar por algo que no se puede vender en una cajita de colores?... Estoy que me comería tres wikis y dos redes sociales. Pero..., ¿a qué huele aquí?

Abriendo carpetas y subcarpetas, ignorando sus propias advertencias de que el ecosistema podría dejar de funcionar si se removían los archivos, Windows encontró a los niños escondidos entre una pila de librerías dll.
-¡Vaya, vaya! Unos sabrosos niños blogueros. Y, este pequeñajo, ¿quién es?
-Soy Pulgartuito y, aunque pequeño, tengo ya más de tres mil followers.
-Eso, a mí, me la trae al pairo. Acabo de firmar planes exclusivos con algunas comunidades autónomas para instalar mi sistema operativo de Siete leguas.
Y, diciendo esto, Windows cerró todas las carpetas de golpe y los dejó allí encerrados.
-Mañana daré buena cuenta de vosotros.

Pulgartuito y sus hermanos se quedaron allí, rodeados de archivos temp, de registros de configuraciones polvorientos... Pero, Pulgartuito, tras hacerles un retuit de urgencia a varios followers desesperados que pedían su ayuda, se puso a hurgar en un ejecutable malicioso que un antivirus gratuito había guardado en un baúl y consiguió resetear la habitación. Mientras sonaba la sintonía de Windows, Pulgartuito y sus hermanos se calzaron unas botas ADSL de 20 megas reales y huyeron de aquella casa maldita.
-¡Qué flipe! -decía uno de los chicos, que siempre llenaba su blog de gifs animados.
-¡Quién iba a pensar que existían de verdad los 20 megas reales...! -gritaba lleno de alborozo otro que llevaba tres meses sin meterse con la SGAE.

De este modo, veloces como el viento, Pulgartuito y sus hermanos llegaron a su casa en un periquete.
-¡Por fin, hijos! ¡Pensábamos que habíais sido víctimas de las redes P2P!
-Padre, madre -dijo Pulgartuito-, no debéis preocuparos más por Google AdSense y sus anuncios inteligentes. Aquí os traigo lo que nos sacará de la ruina.
Y abriendo su netbook, descargó el código secreto de Windows: Una ristra de unos y ceros -más ceros que unos, en realidad- se derramó por el salón e inundó los verdes prados del bosque 2.0. convirtiendo toda la flora y la fauna en un ecosistema copyleft.
-Bien está lo que bien acaba -tuiteó Pulgartuito-. Y se puso en modo off.


Este cuento surge a iniciativa de Juanjo Muñoz y su Caperucita 2.0., en una serie que han seguido otros ilustres blogueros con más salero que yo:

31 octubre 2009

Que se queden hasta los 18

Alzaré mi voz contra el clamor docente que reniega de la escolarización obligatoria hasta los 18 años. Me parece estupendo que los jóvenes se queden estudiando hasta la mayoría de edad (supongo que luego vendrá aquello de elevar la mayoría de edad hasta los 21). A cambio, sólo exijo la inclusión de esta pequeña reforma:

Título de Estudios Elementales:
Podrán acceder al módulo de Estudios Elementales (Niveles básicos correspondientes al Primer ciclo de ESO) aquellos alumnos que no hayan superado los objetivos de Primaria y que, tras haber cumplido los catorce años, no hayan aprobado las asignaturas instrumentales de 1º o 2º de ESO. Estos alumnos pasarán a un curso de adaptación curricular centrado en la adquisición de Competencias de Supervivencia Cívica:
-Alfabetización básica.
-Socialización.
-Higiene y Salud.
Estos cursos tendrán una orientación académica con carácter fundamentalmente práctico y podrán ocupar uno o dos años según decisión del equipo docente.
Quienes superen esos cursos obtendrán el Diploma de Estudios Elementales y podrán optar por Programas de Cualificación Inicial Profesional o por Programas de Diversificación Curricular.

Por otro lado, aquellos alumnos que, tras cumplir los quince años, no hayan superado este módulo, pasarán una prueba diagnóstica y serán remitidos al especialista correspondiente según el informe elaborado al respecto. Las universidades dispondrán de unas Aulas de Milagros Didácticos destinadas a este tipo de alumnado con el fin de atenderlos debidamente hasta los 18 años. Para ello, se contará con especialistas en Psiquiatría infantil, Psicopedagogos, Educadores sociales, Jueces, Abogados, Fiscales, Presidentes de Asociaciones de Padres y Madres, Obispos, Políticos, Periodistas, y un señor que pasaba por allí.

Del resto del alumnado, como siempre, nos seguimos ocupando nosotros.
Crédito de la imagen: 'Day 112/365 - Wrong Way'

30 octubre 2009

Hablando se entiende la gente


A mi casa llegó hoy un mensajero;
una caja con un tubo esperado
traía, por di4 enviado:
Por fin, cesó un antiguo desespero.

Varios correos con tino certero
llegarían a un señor educado
en atención al cliente encargado,
y dio la cara como un caballero.

Salvó di4 esa garantía
ante algo que a cualquiera descalabra:
El no saber si esta empresa cumplía.

Aquel diálogo -abracadabra-
a la conciliación la puerta abría:
Es mi fe en el poder de la palabra.


Crédito de la imagen: 'Communication'

26 octubre 2009

Sesquidécada: octubre 1994

Empecé a estudiar Filología porque me gustaban la lengua y la literatura, es evidente. Dentro de la literatura, mi atención se centraba en la novela contemporánea y, aunque reconocía el valor de otras épocas y géneros, no pensaba que mis estudios fuesen a hacerme cambiar de gustos. Sin embargo, allá por el lejano 1994, la literatura medieval se me apareció casi de sopetón para darme muchas alegrías. En esta sesquidécada (y seguramente en las próximas) regresará alguno de aquellos clásicos que me dejó gratamente sorprendido. En esta ocasión viene Gonzalo de Berceo y sus Milagros de Nuestra Señora.
Los lectores que no se han acercado a la literatura medieval tendrán los mismos prejuicios que tenía yo en aquellos años: Un libro con ese título tan devoto debe de ser aburridísimo. Como este blog es bastante visitado por filólogos dejaré que sean los comentaristas los que den sus opiniones. Mi recuerdo al respecto me lleva a la enorme sorpresa de encontrar un libro plagado de historias divertidas, de golpes de efecto, de pasiones, de dolor, de violencia, de lujuria, de muerte, de amor... Eso sí, no nos engañemos, cuesta leerlo por partida doble: Por su castellano medieval y por la omnipresencia de la devoción mariana como motor de todos los milagros. Y entre tanto milagro, no fue extraño que hace poco, cuando todos hablaban de cierto político que emprendió el Camino de Santiago como expiación de su soberbia y sus pecados, me acordase del "milagro del romero". En fin, que hemos cambiado muy poco desde la Edad Media.

Cambiando de tercio completamente, he revisado otra lectura de aquel mes de octubre de 1994: TV: fábrica de mentiras, de Lolo Rico. Su autora fue la creadora del programa La bola de cristal, un referente para los "jóvenes de mi edad". El libro, a pesar de su antigüedad, tiene una vigencia asombrosa. En él se habla de los perniciosos modelos televisivos que se ofrecían a los niños: Leticia Sabater, Bola de Dragón, Sensación de vivir...
Me contaba una maestra (...) que los chiquillos de su instituto declaraban (...) aspirar a que el centro en que estudiaban se reformara a imagen y semejanza del de Beverly Hills (..). Querían tener las mismas taquillas, idéntico jardín (...). Ninguna referencia al profesorado, ni peticiones para la biblioteca (...). La realidad que nos circunda convertida en mero escenario, en soporte de una hipotética actividad social, recreativa, sexual -nunca intelectual- que necesariamente les asimilará, según creen, a los personajes de la serie (...).
Me temo que Beverly Hills se ha convertido ya para muchos jóvenes en la meta a alcanzar, por cualquier medio, en sus vidas: un estado vacacional permanente, acomodado, sentimentaloide y reaccionario.
Ahora, Beverly Hills son esos institutos de ficción (Los Serrano, Física o Química, etc.) o, simplemente canales como Disney Channel, que ofrecen ese estado "vacacional permanente", como alguna vez ha apuntado Joselu. Aquella generación de niños de la que hablaba Lolo Rico son la "generación Peter Pan", los adultescentes de hoy, y ya vemos cómo les va. No sé qué nos encontraremos de aquí a quince años ni si estaremos para contarlo.
Crédito de la imagen: 'Monasterio de Suso'

21 octubre 2009

El tonto inglés


EL TONTO INGLÉS
(Drama en tres actos)


PERSONAJES:
Un TONTO
LISTO 1
LISTO 2

ACTO 1

(Entra un tonto en el centro comercial La brecha británica)

TONTO:
Buenas tardes tenga usted.
LISTO 1:
Buenas sean. ¿Qué desea?
TONTO:
Estropeose este tubo
del aspirador, ¡qué pena!
LISTO 1:
Veo que es en garantía;
llévelo usted sin problema,
no anda lejos el servicio
técnico, y allí no hay pena.
Mas, hombre, no vaya usted hoy
que es sábado y allí cierran

(Vase)

ACTO 2

(Servicio técnico, lunes por la tarde)


TONTO:
Buenas tardes tenga usted.
LISTO 2:
Buenas. ¿Viene con un tubo?
Sepa que el aspirador
que usted creía de lujo
es un cacharro mezquino
que funciona como el culo.
Varios me han traído ya
y garantías no hubo.
TONTO:
Asi, ¿me toca pagar?
LISTO 2:
Y serán casi mil duros.

(Vase desconsolado)

ACTO 3

(Martes por la tarde en La brecha británica)

TONTO:
Buenas tardes tenga usted.
LISTO 1:
(Aparte) Otra vez el persistente.
¿Qué le trae por aquí?
TONTO:
Ya de atención al cliente
vengo muy desesperado,
así que no me caliente...
La garantía lo dice:
"Dos años los componentes"
LISTO 1:
Pero este tubo es pïeza,
señor, y no componente.
Y sepa que las pïezas
se excluyen completamente.
TONTO:
Mas el tubo no es cepillo,
ni filtros; es diferente.
LISTO 1:
Olvídese, caballero.
No obró atinadamente
al elegir esta marca.
TONTO:
¡Si me la enseñó su gente!
LISTO 1:
Aquí en la factura veo
que lo compró en internete.
¡No somos la misma cosa!
No vendía yo tal ente.
TONTO:
Pero, ¿qué me dice usted?,
¡si lo veo allí enfrente!
LISTO1:
Para otros bobos lo guardo;
siempre pica algún cliente.
Retírese ahora un tanto
que se me espanta la gente.

(Vase el TONTO rumiando entre dientes)

TONTO:
Enseñaba yo a los críos
respetar mucho la letra
para tratar con las gentes
sin romperles la cabeza.
Mas ahora veo triste
que, aun sobre letra impresa,
hay quien discute y porfía,
y lo escrito se la pela.
Malas gentes comerciantes,
muy devotos de la empresa
pero poco fieles al cliente,
quien en la estacada dejan.
Y llámenme tonto inglés
puesto que aquí se demuestra
que bien extranjero soy
de aquesta mi propia lengua.


FIN
Pinchar en la imagen para ampliar

Los personajes y acciones que se cuentan en este drama están basados en hechos reales. Por si alguien quiere huir de situaciones similares, todo esto ocurrió en este comercio, y con un aspirador de esta marca.

ACTUALIZACIÓN 30/10/09:

Tras varios correos electrónicos, el departamento de gestión de calidad de di4 se ha hecho cargo del envío gratuito de esta pieza. También desde el departamento de atención al cliente de El Corte Inglés se han preocupado de llamar para tratar de solucionarlo. Quiero pensar que lo hubiesen solucionado sin necesidad de mis insistentes correos y de esta nota en el blog. Y como es de bien nacidos ser agradecidos, publico una nota aclarando todo esto en el mismo registro poético.

17 octubre 2009

Pedagogía personal

Tiempo de programaciones didácticas. En ellas se recogen las intenciones para el curso. En la mayoría de casos, no pasan de ser un copia y pega de currículos oficiales, de propuestas editoriales o de efusiones departamentales con mayor o menor vocación de permanencia en el tiempo y el espacio. En algunos centros, como éste en el que estoy, se procura adaptar a la realidad de las aulas: Perfiles de los grupos, lecturas de referencia, proyectos y experiencias concretas, etc. Sin embargo, no dejan de ser programaciones para todo un departamento, en las que el apartado de metodología docente se ha de hacer más o menos universal para que cualquier docente pueda adaptarse a ello. Y todos sabemos que la metodología docente es lo que más nos diferencia, pues, como dice el refrán, "cada maestrillo tiene su librillo". Incluso en aquellos grupos en los que entramos dos profesores al aula, en los que todo está pactado de antemano para evitar incompatibilidades, cada uno aplica enfoques distintos y privilegia unos aspectos sobre otros. Debo decir que esta experiencia de compartir docencia con mi compañera Elena ha enriquecido mi visión de la docencia, a pesar de nuestras diferencias a la hora de manejar una clase (o quizá precisamente por ello). Y lo que he aprendido es que no hay fórmulas mágicas, que es preciso que cada docente busque su propia metodología y que, en esa indagación, se muestre flexible y sea capaz de aprender de otros, no para imitarlos, sino para adaptar y pulir su estilo con el tiempo.
Cuando aprobé las oposiciones, mis conocimientos sobre didáctica y pedagogía eran muy limitados. De hecho, una compañera y amiga tuvo que echarme una mano para preparar la programación que debía defender (gracias, Isabel). En lo que no tenía dudas era en el modo que consideraba apropiado para dar clase; lo consideraba tan personal que ni siquiera me atreví a plasmarlo sobre el papel, y lo defendí a viva voz en el acto, creyendo que si era algo descabellado se lo llevaría el viento. Aquellos cuatro puntos que sustentaban mi pedagogía personal eran los siguientes:
  • Proximidad: En la medida de lo posible, los contenidos serían explicados con ejemplos cercanos a la realidad del alumno. Es buen modo de compensar el desinterés de los jóvenes por todo aquello que consideran ajeno a sus vidas o inútil para su futuro inmediato.
  • Empatía: Considero fundamental la capacidad de ponerse en el pellejo del alumnado. En ocasiones, olvidamos que son adolescentes, con todo lo que ello supone, y que nosotros circulamos por sus vidas como una sucesión de bustos parlantes que sueltan discursos y dictan órdenes.
  • Negociación: Quizá producto de una falta de firmeza o quizá derivada de la anterior, la negociación de ciertos aspectos en el desarrollo de las clases, me ha permitido adaptarme a muchos alumnos difíciles. No me gustan las normas igualatorias y pienso que el profesor puede y debe negociar individualmente lo que exige a cada alumno, siempre que ello no suponga un trato discriminatorio hacia el resto.
  • Persistencia: Ellos son pesados y yo debo serlo más. No me debo cansar de repetir las cosas, en clase, en el pasillo, en el patio... A fin de cuentas, ¿quién no recuerda a los pesados que han pasado por nuestras vidas?
Con el tiempo, he relativizado todas mis certezas, incluidos estos cuatro pilares. Sin embargo, ahí los tengo, siempre presentes. Ya sé que no son gran cosa y que a muchos les parecerán discutibles, pero, por encima de la validez de unos u otros, reivindico que cada profesor/a pueda ejercer la docencia siguiendo sus propias dudas y certezas. Para ello, las programaciones tienen que ser la cuerda que nos guíe en el laberinto y nunca la soga que nos ahorque en las mazmorras de la burocracia.
Crédito de la imagen: 'At right angles'

07 octubre 2009

Porque tú no vales

Hoy se cumplen cinco años de la implantación del Permiso de Conducción de Familia (PCF), uno de los avances sociales más destacados en nuestro siglo XXI. En un 7 de octubre del año 2015, tras un acalorado debate ético sobre el carácter público o privado del cuidado de hijos y la gestión de los recursos familiares por parte de los progenitores, se aprobó la creación de un carnet que sirviese de habilitación para ejercer la patria potestad. Al mismo tiempo, se estableció el sistema de puntos, que ya venía funcionando con éxito desde hacía años para la conducción de vehículos.
"A algunos intelectuales les parecía que el PCF suponía una intervención excesiva del Estado en el ámbito familiar", apunta Mariano Godoy, responsable de la Dirección General de Familia (DGF), "sin darse cuenta de que un individuo podía ir a la cárcel por conducir borracho en una noche loca, mientras otros quedaban impunes tras conducir borrachos a su familia durante toda la vida, poniendo en riesgo, día tras día, la vida y el futuro de sus hijos y cónyuges".
Por eso, el Permiso de Conducción de Familia estableció un régimen severo de castigos, según la dimensión y gravedad de la falta: No atender la manutención e higiene, tolerar o fomentar el absentismo escolar, desatender las obligaciones educativas de la prole, poner en riesgo la integridad de sus hijos o las de sus amigos, compañeros, profesores, etc. suponían la retirada de puntos, que sólo se podían recuperar asistiendo a cursos de formación y a talleres de trabajo social. Algunas faltas, como no asistir a las reuniones del colegio o a las llamadas de los tutores, podían ser objeto de simple sanción económica,.
"No fue fácil concienciar a la gente de lo importante que es sentar las bases de una educación en condiciones como garantía de futuro", señala Leire Potín, consejera autonómica del Departamento de Reeducación Familiar (DRF). Ciertamente, costó varios meses, pero las duras campañas de concienciación (polémicos fueron aquellos explícitos carteles: "Si tu hijo te importa una mierda, dedícate al onanismo", o las pegatinas indelebles: "Porque tú no vales") y el desprestigio público que suponía para padres y madres perder puntos dieron fruto más pronto de lo previsto. En un año bajaron en un 45% las incidencias escolares (un descenso de hasta el 60% de expedientes disciplinarios en los institutos de secundaria) y se retiró la custodia a doscientos progenitores que acumulaban faltas muy graves. "Había padres y madres que educaban a sus hijos en el desprecio absoluto de la vida propia y ajena", comenta Alfredo Marchasi, Jefe del Gabinete de Sustitución Familiar (GSF). El GSF constituyó una piedra angular del sistema; formado en su totalidad por psicólogos y psicólogas (y algún psicopedagogo), diseñaba unas familias de acogida ficticias (en realidad eran un psicólogo y una psicóloga disfrazados de padre y madre -aunque a veces, por problemas de distribución, existían familias con otro perfil-) que se ocupaban de reeducar a esos niños y jóvenes que habían sido desasistidos por sus familiares. "Además de servir de apoyo a esas criaturas, el GSF permitió recolocar a muchos profesionales a los que el buen orden en los centros educativos había dejado sin trabajo", confirma Marchasi.
Hoy, después de cinco años, pocos se atreven a criticar el PCF, un documento que ha devuelto la normalidad a escuelas, institutos, centros de mayores, reuniones familiares de domingo, velatorios, cenas de Nochebuena, etc. "Aún nos queda mucho por mejorar. El año que viene regalaremos puntos a los que participen en las asociaciones de padres y madres o en el Consejo Escolar; será la caña", concluye Leire Potín. Ya veremos.


Ficciones anteriores:
Crédito de la imagen: 'Familia'

24 septiembre 2009

Sesquidécada: septiembre 1994

En esta sesquidécada, viajaremos en tren de ningún lugar hasta una tierra de sueños y secretos. Utopía es ese ningún lugar (ou topos) que, gracias a Tomás Moro, podemos disfrutar al menos en lo literario. Utopía entronca con el género literario de las repúblicas ideales que nos lleva desde Aristóteles hasta Huxley. Pero la Utopía de Moro está cargada de ese tono entre irónico y amargo que caracteriza a los heterodoxos del Renacimiento (Moro, Erasmo, Luis Vives, un trío que protagoniza cierto libro del que fui editor). Recupero un fragmento de ese reino utópico:
Pues si la misma multitud que ahora se ocupa en trabajar se dividiera en tan pocas ocupaciones como el necesario uso de la naturaleza requiere, se seguiría necesariamente una tan gran abundancia de cosas que sin duda los precios serían más bajos de lo necesario para que los obreros pudieran vivir. Pero si todos los que ahora están ocupados en trabajos inútiles con toda la caterva de los que viven ociosos en la pereza cada uno de los cuales consume y gasta más cosas producidas por la labor de otros hombres que dos de los mismos trabajadores; si todos éstos, digo, fueran obligados a provechosas ocupaciones, fácilmente percibiréis el poco tiempo que sería suficiente, sí, y de sobras, para proporcionaros todo lo que puede pedirse tanto para la necesidad como para la comodidad o incluso para el placer siempre que este placer fuera verdadero y natural.
O este otro fragmento de perenne actualidad:
Otro aconseja fingir la guerra para para que cuando bajo este color y pretexto el rey haya reunido gran abundancia de dinero pueda, cuando le plazca, hacer la paz con gran solemnidad y ceremonias religiosas para tapar los ojos de la pobre comunidad, como si tuviera auténtica compasión y piedad de la sangre humana, como un príncipe amante y piadoso.
A continuación, nos subimos al tren. En El Transcantábrico, el escritor Juan Pedro Aparicio, describe un viaje sentimental a través de la cornisa cantábrica, desde Bilbao a León. Es un viaje nostálgico y con esa épica de las pequeñas hazañas que dan sentido a unas tierras y a unas gentes al borde de la extinción.
Y, a bordo de "El Hullero", llegamos al Reino Secreto. Los cuentos del reino secreto, de José María Merino, ilustran bastante bien ese realismo mágico leonés (aunque Merino sea gallego de nacimiento) que impregna a autores como Llamazares, Mateo Díez, Merino o el anteriormente citado Aparicio (algunos de los cuales comparten filandones de vez en cuando). Merino es un autor de calidad indiscutible. Esta recopilación de relatos breves se ha mantenido en mi lista de libros recomendados desde hace años, aunque reconozco que no es fácil encontrar el libro, sobre todo desde que desapareció la colección de bolsillo de Alfaguara.
Sobre Merino ha escrito con mayor solvencia mi colega Eduardo Larequi, en la Bitácora del Tigre. Allí ha reseñado alguna de sus obras; incluso ha escrito artículos fantasma como corresponde a esos reinos de la fantasía.
Y aquí concluye este viaje mensual por territorios del pasado entre los renglones de lecturas perdidas y recuperadas.