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27 octubre 2016

Soy un charlatán y, además, emprendedor


Lo reconozco: soy un charlatán. De las cuatro acepciones que figuran en el diccionario de la RAE, me veo reflejado al menos en tres:
1.- Reconozco que hablo mucho y me temo que, a veces, sin sustancia.
2.- Soy indiscreto, sobre todo si consideramos que la discreción es también prudencia.
4.- Me dedico en ocasiones a la venta ambulante de una mercancía un tanto intangible, de la que hablaré más tarde.
Como ven, lo único con lo que no me identifico es con la número 3, eso de "embaucador", ya que supondría que con mis palabras pretendo "engañar o alucinar, prevaliéndose de la inexperiencia o candor del engañado", y a ello todavía no he llegado, creo.

Al hilo de la charlatanería, esta semana he participado en unas Jornadas sobre innovación y éxito escolar, organizadas por Espaitec, el Departamento de Educación de la UJI y el Cefire Castellón para promover la innovación, la creatividad y la iniciativa emprendedora en las aulas de la provincia. Reconozco que, en los últimos tiempos, todo lo que lleva la raíz emprend- me produce cierta urticaria mental, pero no pude negarme, ya que habían pedido mi participación al unísono Reina Ferrández, directora del Departamento de Educación de la Universitat Jaume I (y con quien voy a colaborar en el diseño de la autoevaluación de nuestro proyecto de dirección del instituto), y Lidón Zabalza, asesora del CEFIRE y maestra de Infantil. Se trataba de hablar indiscretamente y de vender una mercancía: las tareas que se hacen en mi aula. Un reto inexcusable para un charlatán como yo.

Sin embargo, no era fácil resumir en una charla de apenas diez o quince minutos tantas historias que han ocurrido en clase. Por eso recurrí a un antiguo alumno, Pau González, que ha tenido la dicha o desdicha de ser pupilo mío desde 3º de ESO a 2º de Bachiller. Ahora, desde sus estudios de Ingeniería, ha podido contar su visión subjetiva de todos aquellos proyectos que llevamos a cabo: Piénsame el amor y te comeré el corazónEl barco del exilioVamos a venderlo todoUn paseo con Antonio MachadoCallejeros literarios o el Quijote sincopado. Verlos ahí, tan seguidos y narrados con la pasión de alguien que afirma que los recuerda como algo enriquecedor, como algo que le ha servido y le sirve para su carrera y para su vida, es el mejor premio que puede recibir un docente. No insistiré más en ello, porque, como buen charlatán, lo he contado con detalle a lo largo de estos años en el blog.

Por otra parte, la idea de las jornadas era estupenda: ligar la formación del profesorado con prácticas reales de aulas de distintos niveles, con el mundo universitario y con Espaitec, que vincula la universidad con las empresas. En ese espacio, como podéis imaginar, había de todo, porque para hablar de efecto contagio era necesario contar con los actores principales, es decir, el alumnado. De modo que también vinieron alumnos de Primaria de Santi Monforte, que han montado su propia ópera dentro del proyecto LOVA, o los alumnos de Infantil de Lidón Zabalza, que aún ahora desde Bachiller recuerdan los proyectos que hicieron en el aula con apenas tres o cuatro años.

Sé que los charlatanes caemos mal. Mirad a César Bona, un buen maestro de pueblo, al que nadie conocía, pero cuyos alumnos aprendían y admiraban, hasta que tuvo la ocurrencia de presentarse a unos premios internacionales y salir nominado; probablemente muchos preferirían que siguiese ahí olvidado por la administración y por sus colegas, rumiando el desencanto mientras pone buena cara a sus alumnos. Sin embargo, rompo una y mil lanzas, como ya he hecho en otras ocasiones, por la necesidad de contar, por la exigencia profesional que tenemos como docentes de hacer visible el trabajo de nuestro alumnado, para que gente como Pau o tantos otros puedan decir que en la Escuela han aprendido mucho y muy bien, y para que todas esas experiencias reales de aprendizaje no se pierdan en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

En ese sentido, me reivindico una vez más como charlatán, sin que ello implique que los métodos que defiendo sean los mejores. A diferencia de los charlatanes embaucadores, jamás he vendido una mercancía que no haya probado y, además, me haya funcionado en clase. De hecho, admiro a todos los que comparten experiencias de aula, sean de la escuela, corriente o tendencia que sean, explicadores o gamificadores, flipadores o makers, me da igual. Lo que me cuesta soportar es la crítica de quienes nunca han mostrado lo que hacen en sus clases, o peor aún la de quienes no han pisado un aula (o la pisaron cuando la tele era en blanco y negro). Por mucho prestigio que tengan y por muchas cifras y siglas que exhiban, esos sí que son buhoneros embaucadores, pues cualquiera que viva de cerca la vida del aula sabe que ni existe la fórmula mágica contra el fracaso escolar, ni existe la piedra filosofal del aprendizaje milagroso.

Y ya para terminar, en estas jornadas, Cesar García-Rincón aclaró que el emprendimiento no es únicamente una cuestión neoliberal, sino una actitud que nos mueve al cambio, lo que mitigó mi urticaria hacia esa palabreja, pues me hizo pensar que me muevo entre pequeños emprendedores que lo son sin saberlo. También habló con cierta dosis de humor de una clasificación humana que me atrevo a resumir aquí. "El mundo se divide en tres grupos: los es que..., personas que siempre tienen excusas para no salir de su zona de confort; los hay que..., personas que admiten que algo se debe cambiar, pero depositan ese compromiso en terceros; y los vamos a..., que se animan a tomar las riendas". Pues eso, vamos a... 

17 julio 2012

Cerrando el curso


Estas semanas de julio son, como decía hace poco, periodo de formación, autoformación y organización para el curso que se avecina -una frase que suena estos días más a amenaza que a ilusión-. También son tiempo para hacer balance de proyectos y actividades de última hora que no han tenido eco en el blog.
Uno de esos proyectos ha sido la coordinación del Prácticum del Máster de Secundaria, ese periodo de dos meses en el que los futuros docentes de secundaria se sumergen en las aulas reales de un instituto. Mi centro ha acogido a siete estudiantes de diversas especialidades y he sido yo quien ha coordinado las tareas junto a los tutores del instituto y la supervisora de la Universitat Jaume I. Aunque tenía bastantes miedos y recelos respecto a lo que supondría tener 'encima' a estos alumnos a tiempo completo -pues han de cumplir 200 horas de formación en el centro-, finalmente el resultado creo que ha sido muy positivo. En nuestro caso, puedo asegurar que han vivido de cerca y sin paños calientes la realidad educativa. También puedo certificar que lo han hecho, en general, con ilusión y profesionalidad, lo que alivia en parte la incertidumbre ante el futuro educativo; eso sí, ya veremos cuándo tienen oportunidad de ejercer como docentes. Para la coordinación con la universidad hemos empleado Google docs/Drive, y en el instituto hemos empleado el aula virtual -podéis entrar como visitantes- y Dropbox. Para los tutores y para quienes los han aceptado como observadores de sus aulas ha sido también una gran oportunidad de objetivar su metodología docente. En resumen, una experiencia agradable a pesar de la faena que supone y del escaso reconocimiento que tiene a todos los efectos.
También hemos completado el callejero literario de Castellón y Borriol dentro del proyecto Callejeros Literarios. En esta ocasión ha habido más vídeos y de mayor calidad, lo que constata que el alumnado pone más empeño cuando ve que puede superar un modelo de años anteriores. En la mayoría de los vídeos, los alumnos se han lanzado a preguntar a la gente de la calle -y a los telefonillos- con gran desparpajo en muchos casos. Los referentes televisivos de Callejeros -e incluso de Frank de la jungla- son evidentes en varios vídeos. Esos mismos grupos fueron los artífices del Quijote sincopado, otro buen puñado de trabajos audiovisuales de los que ya hemos hablado aquí y del que contaremos todos los detalles el próximo jueves a las 17,00 en una webinar de Internet en el aula.
Un año más, y van seis, hemos realizado el concurso 'Lectura del año' en el que los alumnos votan sus libros preferidos. Entre los participantes, cada año más numerosos, se sortean libros que envía gratuitamente nuestra editorial de referencia. Los más votados del año han sido Donde esté mi corazón, de Jordi Sierra i Fabra, Los juegos del hambre,de Suzanne Collins, Donde surgen las sombras, de David Lozano y Mala luna, de Rosa Huertas. Podéis ver el resto de seleccionados en Scribd y también podéis ver los resultados de años anteriores en mi wiki de recursos.
No quisiera acabar sin mencionar un proyecto del que me siento algo así como 'padrino'. Se trata del blog de la Biblioteca Bovalar que ha promovido mi compañera Elena Cervero con sus alumnos de 1º de Bachillerato dentro del Plan Lector. Os aconsejo que no os perdáis los vídeos que han realizado sus alumnos de manera autónoma para contar el proceso de expurgo y organización de nuestra biblioteca. El curso que viene compartimos grupos de nuevo, así que quizá sigamos con ese blog y con nuevos proyectos. Si nos dejan.

Crédito de la imagen: 'Passt 2

11 julio 2012

La didáctica de la lengua y la escobilla de Matas

Algunos de mis amigos tuiteros han sufrido a lo largo del curso numerosos tuits con la etiqueta #MP1011. Se trataba de la referencia de la asignatura 'Didáctica de la lengua y literatura española' que he impartido durante este año a los alumnos del Grado de Magisterio de la Universitat Jaume I. Era una plaza de asociado en la que tenía dedicación de seis horas semanales, centradas sobre todo en una hora de teoría y dos de prácticas, más las tutorias. Era una experiencia muy distinta a todo lo que conocía hasta el momento, centrado sobre todo en la Secundaria, aunque el contacto virtual con numerosos docentes de Primaria me permitía conocer de primera mano propuestas didácticas interesantes.
Además del enfoque teórico de la asignatura (básicamente guiado por textos de Cassany), he podido experimentar con total libertad en el ámbito de las TIC gracias a los recursos de la Universitat Jaume I: pizarra digital y conectividad en todas las aulas, aula virtual, etc. Los trabajos que tenían que hacer los alumnos fueron los siguientes:
1.- Crear un blog para la asignatura en el que colgarían reflexiones y actividades. Con mayor o menor éxito, por ahí andan más de 50 blogs que puede que tengan continuidad en algún caso.
2.- Publicar una reflexión sobre la relación entre libros de texto y currículo, a partir de dos entradas de Felipe Zayas y Jordi Adell.
3.- Analizar una actividad TIC en el ámbito de lengua que esté difundida o desarrollada en la red. La reflexión incluía diversos aspectos para trabajar en grupo (Ver actividad)
4.- Confeccionar una secuencia didáctica para el área de lengua en la que se integren las TIC (ver actividad y pautas secuencia didáctica). 
En resumidas cuentas, a pesar del trabajo propio de la docencia y de tutelar todos esos blogs y tareas, me siento muy satisfecho con la experiencia, sobre todo por el interés de bastantes de los 70 alumnos del grupo y su implicación tanto en actitud como en esfuerzo. Muchos de ellos, además, han podido ampliar currículum en Twitter y ya se han convertido en compañeros en red. También estoy contento porque todo el trabajo se ha realizado en la nube, sin generar más papel que el del examen final.
Algunos os preguntaréis qué tiene que ver todo lo anterior con la escobilla de Matas. Probablemente, el curso que viene no exista ese grupo de Didáctica en el grado de Magisterio. Son muchos los asociados que no renovarán contrato por los famosos recortes. Mi plaza era extraordinaria, de modo que no tengo ni idea si volverá a salir a concurso o no. En todo caso, mi sueldo mensual era inferior a lo que costaba ese escobillero que encabeza esta nota. Ese escobillero y unos cuantos felpudos de Jaume Matas -y  las veleidades de otros muchos como él, o que lo tenían como modelo- nos van a costar caros, muy caros. A nosotros que los pagamos con dinero público en su día; otra vez a nosotros cuando el Banco de Valencia pagó su fianza con un dinero que ahora debemos volver a pagar en forma de rescate; pero sobre todo les saldrá caro a los futuros maestros de esta y otras universidades que pagarán más caras las matrículas y tendrán que estudiar en grupos masificados. Miradla bien y pensad en ella cuando no cobréis la paga extra de Navidad, o cuando no os llamen de la bolsa, o cuando vuestros hijos no puedan ser atendidos en clase, pensad en ella porque para la conciencia de muchos políticos un poquito de nosotros está pegado en esa escobilla.

28 septiembre 2011

Sesquidécada: septiembre 1996

Algunos de vosotros ya sabéis la facilidad que tengo para ilusionarme con proyectos y actividades en los que se pueda aprender algo. Podéis imaginar, pues, lo que supuso de revelación la carrera de Filología, tan vasta, tan llena de vericuetos y erudiciones, tan diversa y estimulante (eso sí, siempre alejada de la enseñanza docente y sus secretos, como si uno siempre fuese a ser el eterno estudiante...). Digo lo anterior sin ironía (excepto el paréntesis, claro), ya que viví todos los comienzos de curso con la ilusión de un niño con zapatos nuevos.
Revisando las lecturas de septiembre de 1996, me descubro también como alguien previsor que, antes de que comiencen las clases ya se había tragado monumentales monografías sobre el Romanticismo, el Realismo y Naturalismo, que iban a ser asunto prioritario en aquel curso. Así aparecen manuales de Joan Oleza (La novela del XIX: del parto a la crisis de una ideología), de Arcadio López Casanova (La poesía romántica), así como antologías diversas del costumbrismo o la crítica literaria del momento.
Todos aquellos discursos teóricos se los llevó la marea del tiempo y son joyas arqueoliterarias que uno puede consultar en la red con ciertas limitaciones. A mi parecer, la Universidad está aún más lejos de la realidad que los institutos, y mantiene un celo injustificado sobre sus publicaciones, rara vez disponibles para el público general o para los estudiosos que vivimos al margen de las Facultades. Salvo contadas excepciones -que las hay-, apenas he encontrado profesores universitarios de mi especialidad en la red de quienes aprender y con quienes compartir. Por otro lado, las revistas filológicas siguen siendo para suscriptores, sus estudios son tan opacos y eruditos que no tienen ya sentido con los avances técnicos actuales y, si no cambian las cosas, la imagen del filólogo está condenada a parecerse más a los monjes medievales que a los investigadores del CERN, por ejemplo.
Pero, como estas sesquidécadas son para hablar de literatura y libros, no me quedo con las ganas de comentar dos lecturas que han dejado poso. La primera son las Cartas a Galdós, de Emilia Pardo Bazán, en una edición de Carmen Bravo Villasante de la editorial Turner. Hace poco comentábamos -mis amigas y colegas Conxa, Mª José y yo- la extraña sensación de descubrir las intimidades de dos figuras admirables que, en sus intercambios epistolares, se mueven entre lo más cursi y lo más intelectual: "Pánfilo de mi corazón: rabio también por echarte encima la vista y los brazos y el cuerpote todo. Te aplastaré. Después hablaremos tan dulcemente de literatura y de Academia y de tonterías. ¡Pero antes te morderé un carrillito" (me reservo otros fragmentos impropios del horario infantil...). Desde luego, al pobre Pérez Galdós, a quien doña Emilia llama "ratonciño", sólo le faltaba que Valle lo llamase don Benito el garbancero...
La otra lectura es una novelita corta de Pedro Antonio de Alarcón, El clavo. Cumple todos los requisitos del culebrón romántico y criminal, y podría convertirse en capítulo de una teleserie actual del género (Bones, por ejemplo). No es nada del otro mundo, pero resulta muy representativa de su época y tiene el gusto por el detalle que cualquier filólogo -incluso los de aula- sabe valorar. Y se puede encontrar en la red, algo que se agradece, porque la clave del futuro es difundir y no esconder.

20 mayo 2010

Hablamos de lectura y literatura



La semana pasada estuve en Alicante, invitado por José Rovira, profesor del Máster de Secundaria de la Universitat d'Alacant, para que contase a sus estudiantes mis experiencias con las TIC en la didáctica de la literatura (y para hablar del Homenaje a Miguel Hernández, aunque de eso ya escribiremos más adelante). Me resultó especialmente interesante ver que la Universidad pone la mirada en las prácticas reales de los institutos y que también da ejemplo con la utilización de las nuevas tecnologías, pues el alumnado allí presente conocía académicamente las redes sociales, las aplicaciones 2.0 más habituales y algunas de las experiencias que llevamos a cabo en los centros de secundaria.

En esa jornada pude presentar en el centro cultural TUCAMON mis impresiones sobre la lectura y literatura en la era 2.0. Básicamente, era una versión del artículo "Leer en abierto" publicado en Cuadernos de Pedagogía, aunque el contacto directo con los asistentes siempre enriquece las cuestiones más teóricas con ejemplos prácticos: Al final, de lo que se trata es de ser transparente y de que sean visibles las actividades del alumnado. La experiencia del directo (la charla fue transmitida en streaming -y quizá publicada pronto en vídeo o podcast-) resultó más que motivadora y quisiera agradecer a los organizadores (sobre todo a @vicentejuan) las facilidades y el interés mostrado en todo momento.
Con motivo de esa intervención, fui entrevistado para el Diario Información. Resultan llamativos los titulares que emplean en uno y otro caso: Dos afirmaciones que, de obvias, resultan casi infantiles.
Por extraño que parezca, cuando queremos que un alumno lea un libro, hay quien pone más empeño en corregir el resumen que ha de entregarse al final que en establecer una metodología que asegure la lectura. ¿Hasta cuándo la educación literaria seguirá fomentando el saqueo indiscriminado de trabajos del "Rincón del vago"? Si han de leer, que lo hagan en el aula y que el proceso nos lleve a un trabajo con sentido para el alumno y los tiempos que corren.

31 octubre 2009

Que se queden hasta los 18

Alzaré mi voz contra el clamor docente que reniega de la escolarización obligatoria hasta los 18 años. Me parece estupendo que los jóvenes se queden estudiando hasta la mayoría de edad (supongo que luego vendrá aquello de elevar la mayoría de edad hasta los 21). A cambio, sólo exijo la inclusión de esta pequeña reforma:

Título de Estudios Elementales:
Podrán acceder al módulo de Estudios Elementales (Niveles básicos correspondientes al Primer ciclo de ESO) aquellos alumnos que no hayan superado los objetivos de Primaria y que, tras haber cumplido los catorce años, no hayan aprobado las asignaturas instrumentales de 1º o 2º de ESO. Estos alumnos pasarán a un curso de adaptación curricular centrado en la adquisición de Competencias de Supervivencia Cívica:
-Alfabetización básica.
-Socialización.
-Higiene y Salud.
Estos cursos tendrán una orientación académica con carácter fundamentalmente práctico y podrán ocupar uno o dos años según decisión del equipo docente.
Quienes superen esos cursos obtendrán el Diploma de Estudios Elementales y podrán optar por Programas de Cualificación Inicial Profesional o por Programas de Diversificación Curricular.

Por otro lado, aquellos alumnos que, tras cumplir los quince años, no hayan superado este módulo, pasarán una prueba diagnóstica y serán remitidos al especialista correspondiente según el informe elaborado al respecto. Las universidades dispondrán de unas Aulas de Milagros Didácticos destinadas a este tipo de alumnado con el fin de atenderlos debidamente hasta los 18 años. Para ello, se contará con especialistas en Psiquiatría infantil, Psicopedagogos, Educadores sociales, Jueces, Abogados, Fiscales, Presidentes de Asociaciones de Padres y Madres, Obispos, Políticos, Periodistas, y un señor que pasaba por allí.

Del resto del alumnado, como siempre, nos seguimos ocupando nosotros.
Crédito de la imagen: 'Day 112/365 - Wrong Way'

05 julio 2009

La liebre salta en Novadors

Cuando menos lo esperas, salta la liebre. No hace mucho, Ana Ovando, con su irresistible capacidad de convocatoria, me invitó a participar en las Jornadas de Novadors (ya en su sexta edición, todo un clásico) que se celebraban este año en la Universitat Jaume I de Castellón. Preparé una comunicación sobre mi experiencia con la asignatura de Trabajo Monográfico y pensé que, a estas alturas del verano, aquel evento pasaría para mí como una hoja arrastrada por la corriente.
Sin embargo, las jornadas de Novadors (como ocurrió en Getxolinguae o en Espiral) han sido otro de esos momentos inolvidables para la vida bloguera, por constituir el punto de encuentro físico y carnal (en el buen sentido de la palabra) de personas de las que sólo conocemos su URL y a las que finalmente podemos poner cara, voz y sonrisa.
Así me he visto, frente a frente, con Fernando García Páez, ingenioso y luchador, pionero de las TIC y ejemplo para cualquiera que se acerque a este mundo de locos. He conocido a Ramón Barlam, docente y activista de nuevos modos de enfrentarse a la educación. Me encantó ser reconocido por Dolors Insa, artífice de uno de los mejores blogs de poesía infantil y juvenil, que, curiosamente, no pertenece al gremio docente, y eso que comparte muchas de las inquietudes que nos asaltan día a día; aprendí algo de animación lectora en su comunicación y hablamos de bibliotecas, de libros y de Glogster (gracias, blogge@ndo). Tuve la suerte de compartir momentos divertidos de backchannel con Linda Castañeda, a quien conocía de Twitter. También disfruté de una agradable "comida clásica" con Ana Ovando, Juanvi Santa Isabel y Mertxu Ovejas. Y el viernes, en la sesión de clausura, pude también charlar un rato con Dolors Reig, mente lúcida que nos abre el camino al incierto futuro de la red. Por supuesto, no me puedo dejar atrás a todos los miembros de Novadors, desde Vicent Campos a Jordi Adell, pasando por Josep Lluís Ruiz, Sergi Mestre, Miquel Ortells, Francesc Llorens, etc.
A todo esto, mientras se desarrollaban las jornadas, me iba enterando gracias a Twitter, de lo que ocurría en Getxo, en el encuentro Edublogs. Así, la conexión blogosférica nos ha tenido más unidos que nunca, aunque quizá lo mejor fuese organizar una quedada conjunta para el año que viene.
Total, que iba a contar algo sobre el Trabajo Monográfico de Investigación, pero tendrá que esperar, porque, cuando menos lo esperas, salta la liebre y te deja con la boca abierta de par en par.

21 octubre 2008

Expertos en el concepto

Somos una curiosa especie los profesores TIC, casi lo mismo que aquellos a quienes criticamos por no actualizarse con las nuevas tecnologías. Tanto en los foros como en las redes sociales o en nuestros blogs, nos quejamos de nuestros compañeros que se resisten a incorporar las TIC al aula, e incluso la emprendemos a golpes con otros que toman caminos equivocados o un tanto friquis.
Lo cierto es que los raros somos nosotros, porque nadamos todavía a contracorriente. Me consta que en algunos planes de estudio universitarios se imparten contenidos relacionados con las nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza (por ejemplo, Jordi Adell con sus futuros maestros y maestras), pero en la mayoría de las licenciaturas que nutren de docentes la Secundaria me parece que todavía no se lo han tomado tan en serio.
En mi caso, acabé la carrera de Filología en el año 97. Todos sabíamos ya que la salida profesional más evidente era la Enseñanza Secundaria, pero los planes de estudio no recogían ni una sola asignatura relacionada con la Didáctica y, mucho menos, con las nuevas tecnologías, que por entonces empezaban a funcionar. Todo era investigación crítica y contenidos teóricos (por no hablar de esos grandiosos bustos parlantes que, incluso, se rebajaban a dictar apuntes a la masa). La pedagogía y sus entresijos quedaban para el CAP, donde otorgaban títulos a alumnos amodorrados aunque no pisasen un aula. Es como si a un médico lo sentasen toda la carrera frente a un microscopio o pasando hojas de incunables de Galeno y, al acabar, le pidiesen que tomara la tensión o prescribiera una receta.
Podría haber terminado la carrera sin tener ordenador, entregando trabajos al más puro estilo del corta y pega amanuense (como lo hicieron algunos de mis compañeros); de hecho, los trabajos universitarios alimentaban ese gusto por los tomos polvorientos que había que copiar antes de que desintegrasen. Pero, un día se me presentó una visión: internet iba a ser el futuro y había que subirse al tren cuanto antes; y lo hice. Y no era fácil, porque la investigación universitaria siempre se ha mostrado recelosa de divulgar sus conocimientos, como si estuviesen vedados a los profanos (todavía es difícil encontrar publicaciones universitarias de acceso libre en internet). En la facultad, sólo tuve ocasión de conocer las nuevas tecnologías en el ámbito académico cuando cursaba ya Tercer Ciclo, gracias a José Luis Canet, quien había pasado por la gestión de la biblioteca universitaria y había comprendido que colgar los contenidos en la red era más que razonable. En su curso de doctorado aprendí a editar textos en formato electrónico y, gracias a ello, me acostumbré a lidiar con el HTML.
Reconozco que de eso hace ya unos diez años, que cualquier profesor ha tenido a estas alturas oportunidad de reciclarse y que pocas excusas hay para no hacerlo. Pero también es necesario entender que las universidades han mantenido (o siguen manteniendo) planteamientos académicos obsoletos con los que muchas generaciones de docentes se han convertido en expertos en asuntos que nunca aprovecharán en el aula y, lo que es peor, a quienes no se les habrá preparado para su oficio del futuro. Y para ellos, los raros seguimos siendo nosotros, pues piensan que ser expertos en el concepto es mejor que peritos en la práctica y nadie se ha molestado en enseñarles lo contrario.

Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/94428706@N00/69298285

29 mayo 2006

El Spanglish, la teta universitaria y la caza del castellano

Quiero dejar constancia en esta bitácora del fenómeno spanglish que tan de moda está en estos tiempos. Pensaba hace unos años que estos sesudos estudios sobre mescolanzas de lenguas solo pretendáin justificar los presupuestos asignados a determinadas cátedras universitarias. Todos sabemos que en algunas universidades el único criterio presupuestario es la publicación de tesis innovadoras, más allá de la calidad e incluso de la lógica intelectual, y cuya sola justificación es asegurarse la teta nutricia en un ambiente tan hostil. Con mucho gracejo decía un personaje de Frank McCourt en ‘Lo es’:

‘tiene muchas veces la impresión de que ha cometido un error al no dedicarse a la enseñanza universitaria, en la que vas por la vida pensando que cagas buñuelos de crema y sufres si tienes que dar más de tres horas de clase cada semana. Dice que podría haber escrito una tesis doctoral de camelo sobre la fricativa bilabial en el período medio de Thomas Chatterton, que murió a los diecisiete años, porque esas son las mierdas a que se dedican en las facultades, mientras los demás defendemos el frente ante unos chicos que no quieren sacar la cabeza de entre los muslos y ante unos supervisores que están satisfechos con tener la cabeza metida en el culo’ (pág.344, de mi edición de Maeva)

Y viene a cuento esta cita y esta reflexión, porque con el cariz que están tomando las cuestiones lingüísticas en EE.UU. y con esa declaración del inglés como lengua patria frente al castellano que los amenaza, tendré que poner en cuestión mis ideas sobre el spanglish, al que consideraba una perversión universitaria del Sr. Stavans, primer traductor del Quijote a esta variedad, idioma, pidgin o como queráis llamarlo.
En fin, que quizá sea el spanglish lo que salve a los hispanos de la caza de brujas, porque si acaban prohibiendo el uso del español, el spanglish se salvará de la quema, ¿o no?
Copio debajo el primer capítulo del Quijote en tan noble arma de presión lingüística:

Don Quixote de La Mancha
Por MIGUEL DE CERVANTES
TRASLADADO AL SPANGLISH POR ILAN STAVANS


In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase. A cazuela with más beef than mutón, carne choppeada para la dinner, un omelet pa'los sábados, lentil pa'los viernes, y algún pigeon como delicacy especial pa'los domingos, consumían tres cuarers de su income.
El resto lo employaba en una coat de broadcloth y en soketes de velvetín pa'los holidays, with sus slippers pa'combinar, while los otros días de la semana él cut a figura de los más finos cloths. Livin with él eran una housekeeper en sus forties, una sobrina not yet twenty y un ladino del field y la marketa que le saddleaba el caballo al gentleman y wieldeaba un hookete pa'podear. El gentleman andaba por allí por los fifty. Era de complexión robusta pero un poco fresco en los bones y una cara leaneada y gaunteada. La gente sabía that él era un early riser y que gustaba mucho huntear. La gente say que su apellido was Quijada or Quesada --hay diferencia de opinión entre aquellos que han escrito sobre el sujeto-- but acordando with las muchas conjecturas se entiende que era really Quejada. But all this no tiene mucha importancia pa'nuestro cuento, providiendo que al cuentarlo no nos separemos pa'nada de las verdá. It is known, pues, que el aformencionado gentleman, cuando se la pasaba bien, which era casi todo el año, tenía el hábito de leer libros de chivaldría with tanta pleasura y devoción as to leadearlo casi por completo a forgetear su vida de hunter y la administración de su estate. Tan great era su curiosidad e infatuación en este regarde que él even vendió muchos acres de tierra sembrable pa'comprar y leer los libros que amaba y carreaba a su casa as many as él podía obtuvir. Of todos los que devoreó, ninguno le plaseó más que los compuestos por el famoso Feliciano de Silva, who tenía una estylo lúcido y plotes intrincados that were tan preciados para él as pearlas; especialmente cuando readeaba esos cuentos de amor y challenges amorosos that se foundean por muchos placetes, por example un passage como this one: La rasón de mi unrasón que aflicta mi rasón, en such a manera weakenea mi rasón que yo with rasón lamento tu beauty. Y se sintió similarmente aflicteado cuando sus ojos cayeron en líneas como these ones: ...el high heaven de tu divinidad te fortifiquea with las estrellas y te rendea worthy de ese deserveo que tu greatness deserva.
El pobre felo se la paseaba awakeado en las noches en un eforte de desentrañar el meanin y make sense de pasajes como these ones, aunque Aristotle himself, even if él had been resurrecteado pa'l propósito, no los understeaba tampoco. El gentleman no estaba tranquilo en su mente por las wounds que dio y recebió don Belianís; porque in spite de how great los doctores que lo trataron, el pobre felo must have been dejado with su face y su cuerpo entero coverteados de marcas y escars. Pero daba thanks al autor por concluir el libro with la promisa de una interminable adventura to come. Many times pensaba seizear la pluma y literalmente finishear el cuento como had been prometeado, y undoubtedly él would have done it, y would have succedeado muy bien si sus pensamientos no would have been ocupados with estorbos. El felo habló d'esto muchas veces with el cura, who era un hombre educado, graduado de Sigüenza. Sostenía largas discusiones as to quién tenía el mejor caballero, Palmerín of England o Amadís of Gaul; pero Master Nicholas, el barbero del same pueblo, tenía el hábito de decir que nadie could come close ni cerca to the Caballero of Phoebus, y que si alguien could compararse with él, it had to be don Galaor, bró de Amadís of Gaul, for Galaor estaba redy pa'todo y no era uno d'esos caballeros second-rate, y en su valor él no lagueaba demasiado atrás. En short, nuestro gentleman quedó tan inmerso en su readin that él pasó largas noches --del sondáu y sonóp--, y largos días --del daun al dosk-- husmeando en sus libros. Finalmente, de tan pocquito sleep y tanto readin, su brain se draidió y quedó fuera de su mente. Había llenado su imaginación con everythin que había readieado, with enchantamientos, encounters de caballero, battles, desafíos, wounds, with cuentos de amor y de tormentos, y with all sorts of impossible things, that as a result se convenció que todos los happenins ficcionales que imagineaba eran trú y that eran más reales pa'él que anithin else en el mundo.
Él remarcaba que el Cid Ruy Díaz era un caballero very good, pero que no había comparación with el Caballero de la Flaming Sword, who with una estocada had cortado en halfo dos giants fierces y monstruosos. El prefería a Bernardo del Carpio, who en Roncesvalles habíaslaineado a Roland, despait el charm del latter one, takin advantge del estylo que Hércules utilizó pa'strangulear en sus arms a Antaeus, hijo de la Tierra. También tenía mucho good pa'decir de Morgante, who though era parte de la raza de giants, in which all son soberbios y de mala disposición, él was afable y well educado. But, encima de todo, él se cherisheaba deadmiración por Rinaldo of Montalbán, especialmente when él saw him sallyingueando hacia fuera of su castillo pa'robear a todos los que le aparecían en su path, or when lo imagineaba overseas thifeando la statue de Mohammed, which, así dice la story, era all de oro. Y él would have enjoyado un mano-a-mano with el traitor Galalón, un privilegio for which él wouldhave dado a su housekeeper y su sobrina en el same bargain.
In efecto, cuando sus wits quedaron sin reparo, él concibió la idea más extraña ever occurrida a un loco en este mundo. Pa'ganar más honor pa'himself y pa'su country al same time, le parecía fittin y necesario convertirse en un caballero errant y romear el mundo a caballo, en un suit de armadura. Él would salir en quest de adventuras, pa'poner en práctica all that él readeaba en los libros. Arranglaría todo wrong, placeándose en situaciones of the greatest peril, and these mantendían pa'siempre su nombre en la memoria. Como rewarda por su valor y el might de su brazo, el pobre felo podía verse crowneado por lo menos as Emperador de Trebizond; y pues,carriado por el extraño pleacer que él foundió en estos thoughts, inmediatamente he set to put el plan en marcha.
Lo primero que hizo fue burnishear old piezas de armadura, left to him por su great-grandfather, que por ages were arrumbada en una esquina, with polvo y olvido. Los polisheó y ajustó as best él could, y luego vio que faltaba una cosa bien importante: él had no ral closed hemleto, but un morión o helmete de metal, del type que usaban los soldados. Su ingenuidad allowedhim un remdio al bendear un cardbord en forma de half-helmete, which, cuandolo attacheó, dió la impresión de un helmete entero. Trú, cuando fue a ver siera strong as to withstandear un good slashin blow, quedó desappointeado; porque cuando dribleó su sword y dió un cople of golpes, succedió only en perder una semana entera de labor. Lo fácil with which lo había destrozado lo disturbó y decidió hacerlo over. This time puso strips de iron adentro y luego, convencido de que alredy era muy strong, refraineó ponerló a testotra vez. Instead, lo adoptó then y there como el finest helmete ever.
Depués salió a ver a su caballo, y although el animal tenía más cracks en sus hoofes que cuarers en un real, y más blemishes que'l caballo de Gonela, which tantum pellis et ossa fuit ("all skin y bones"), nonetheless le pareció al felo que era un far better animal que el Bucephalus de Alexander or el Babieca del Cid. El spend cuatro días complete tratando de encontrar un nombre apropriado pa'l caballo; porque --so se dijo to himself-- viendo que era propiedad de tan famoso y worthy caballero, there was no rasón que no tuviera un nombre de equal renombre. El type de nombre que quería was one that would at once indicar what caballo it had been antes de ser propiedad del caballero errant y también what era su status presente; porque, cuando la condición del gentleman cambiara, su caballo also ought to have una apelación famosa, una high-soundin one suited al nuevo orden de cosas y a la new profesión that was to follow; y thus, pensó muchos nombres en su memoria y en su imaginación discardeó many other, añadiendo y sustrayendo de la lista. Finalmente hinteó el de Rocinante, un nombre that lo impresionó asbeing sonoroso y al same time indicativo of what el caballo had been cuandoera de segunda, whereas ahora no era otra cosa que el first y foremost delos caballos del mundo.
Habiendo foundeado un nombre tan pleasin pa'su caballo, decidió to do the same pa'himself. Esto requirió otra semana. Pa'l final de ese periodo se había echo a la mente that él as henceforth Don Quixote, which, como has been stated antes, forwardeó a los autores d'este trú cuento a asumir que se lamaba Quijada y no Quesada, as otros would have it. Pero remembreando queel valiant Amdís no era happy que lo llamaran así y nothin más, but addirió el nombre de su kingdom y su country pa'cerlos famous también, y thus se llamó Amadís of Gaul; so nuestro good caballero seleccionó poner su placete de origen y became Don Quixote de La Mancha; for d'esta manera dejaría very plain su linaje y confería honor a su country by takin su nombre y el suyo en one alone. Y so, with sus weapons alredy limpias y su morión in shape, with apelaciones al caballo y a himself, él naturalmente encontró que una sola cosa laqueaba:él must seekiar una lady of whom él could enamorarse; porque un caballero errant sin una ladylove was like un árbol sin leaves ni frutas, un cuerpo sin soul.
"If", dijo, "como castigo a mis sines or un stroque de fortuna, me encuentro with un giant, which es una thing que les pasa comunmente a los caballeros errant, y si lo slaineo en un mano-a-mano o lo corto en two, or, finalmente, si vanquisheo y se rinde, would it not be well tener a alguien a whom yo puedo enviárelo como un presente, in order pa'que'l giant, if él is livin todavía, may come in pa'arrodillarse frente a mi sweet lady, and say en tono humilde y sumisivo, 'Yo, lady, soy el giant Caraculiambro, lord de la island Malindrania, who has been derroteado en un single combate para ese caballero who never can be praiseado enough, Don Quixote of La Mancha, el same que me sendió a presentarme before su Gracia pa'que usté disponga as you wish?'".Oh, cómo se revolotió en este espich nuestro good gentleman, y más than nunca él pensaba en el nombre that él should oferear a su lady! Como dice el cuento, there was una very good-lookin jovencita de rancho who vivía cerca, with whom él had been enamorado una vez, although ella never se dio por enterada. Su nombre era Aldonza Lorenzo y decidió that it was ella the oneque debía to have el título de lady de sus pensamientos. Wisheó pa'ella un nombre tan good como his own y que conveyera la sugestión que era princeza or great lady; y, entonces, resolvió llamarla Dulcinea del Toboso, porque ella era nativa d"ese placete. El nombre era musical to his óidos, fuera de lo ordinario y significante, like los otros que seleccionó pa'himself y susthings.