
Últimamente me estoy creando cierta fama de chistoso, quizá por mi afición desmedida a las ludoteces, esos artefactos digitales lúdicos e intranscendentes que usamos para enganchar en las TIC a los escépticos. También yo tenía mis dudas, porque, al llegar el fin de semana, sólo se me ocurre escribir acerca de esas trivialidades. Por eso me he interrogado por dentro y he llegado a la conclusión de que es el humor el que me salva de la mala leche.
Y lo digo claro: mala leche; es lo que siento cuando veo que la desidia y la incompetencia se pelean por ocupar el primer puesto entre las habilidades de quienes nos gobiernan.
Hace unos días aparecía en la prensa la
noticia de que unos institutos habían puesto en marcha un 'proyecto piloto' para combatir el fracaso escolar. La medida no tiene nada de 'piloto' (
en aposición, indica que la cosa designada por el nombre que le precede funciona como modelo o con carácter experimental -RAE dixit-) pues se trata del desarrollo de la LOE, con lo que tendríamos que considerarnos todos a partir de ahora 'profesores pilotos' por servir de 'modelo' (o conejillos de indias) de las siempre nuevas leyes educativas.
En qué consiste ese plan contra el fracaso escolar: en una reconversión de lo que la LOCE llamaba PIP: los cursos de Cualificación Profesional. Veamos qué dice la LOE:
Artículo 30
3. Los programas de cualificación profesional inicial incluirán tres tipos de módulos:
a) Módulos específicos referidos a las unidades de competencia correspondientes a cualificaciones de nivel uno del Catálogo citado.
b) Módulos formativos de carácter general, que amplíen competencias básicas y favorezcan la transición desde el sistema educativo al mundo laboral.
c) Módulos de carácter voluntario para los alumnos, que conduzcan a la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria y que podrán cursarse de manera simultánea con los módulos a los que se refieren los anteriores párrafos a) y b) o una vez superados éstos.
(...)
6. Corresponde a las Administraciones educativas regular los programas de cualificación profesional inicial, que serán ofrecidos, en todo caso, en centros públicos y privados concertados a fin de posibilitar al alumnado el acceso a dichos programas.
Pues sí, me alegro de que hayan pensado con la cabeza. Porque, no por repetir a diario lo de la igualdad de oportunidades los jóvenes van a tenerlas así de fácil. No. Hay jóvenes que perdieron el tren de las oportunidades nada más nacer, o lo han ido perdiendo durante el colegio, o a mamporros en su casa. Es justo que el sistema educativo les ofrezca una salida. Pero pretender que los profesores somos Pigmaliones funcionando a tutiplén, eso es fantasía de la gorda. En segundo de la ESO, un chaval tiene todo el pescado vendido y pocos milagros podemos hacer por él. Para este tipo de alumnos, la salvación es aprender un trabajo y las cuatro reglas básicas que lo salven de ser un paria. Insistir en los manidos objetivos generales de la ESO, para ellos (y para nosotros) es una especie de burla macabra.
Así que, bienvenidos sean los cursos de Cualificación Profesional, aunque se puedan mejorar.
Y diréis después de esta parrafada: ¿de qué le viene a éste tanta mala leche?
Pues que, como siempre, todo se deja para última hora y parece que en mi centro no hay ningún proyecto para llevar a cabo este plan. Según la Consellería de Cultura, en su
ORDEN de 14 de diciembre de 2007, sobre evaluación en Educación Secundaria Obligatoria:
Artículo 6. Repetición de curso
5. Si el alumnado, tras repetir 1º, 2º o 3º no cumple los requisitos de promoción al curso siguiente, el equipo docente, asesorado por el departamento de orientación o por quien tenga atribuidas sus funciones, y previa consulta a los padres o tutores legales, decidirá lo que proceda en función de las necesidades educativas del alumnado, en las condiciones siguientes:
a) Si repite 1º, la incorporación al curso siguiente con las medidas de atención a la diversidad que se considere.
b) Si repite 2º, la incorporación al curso siguiente con las medidas de atención a la diversidad que se considere o, en su caso, a un programa de cualificación profesional inicial o a un programa de diversificación curricular.
c) Si repite 3º, la incorporación a 4º con las medidas de atención a la diversidad que se considere o, en su caso, a un programa de diversificación curricular o a un programa de cualificación profesional inicial.
Destaco el punto segundo porque mi centro acoge a un gran número de alumnos que cumplen ese requisito. De hecho, hay grupos de segundo en los que el 90% del alumnado sería firme candidato a dichos programas profesionales. Es más, muchos de los absentistas que sólo aparecen un par de días por el instituto (para evitar molestias de la fiscalía) quizá se animasen a venir si les enseñásemos algo más que fórmulas y complementos directos.
Por eso estoy de mala leche, porque en mi centro necesitamos ya que se desarrolle ese programa. No vale mandarlos a 'institutos piloto' ni a 'granjas escuela' o 'escuelas taller', pues, si se van, es reconocer que no hemos podido salvarlos. Necesitamos que sigan en los centros educativos, aprendiendo. Necesitamos que alguien reconozca que no son los profesores los culpables de ese 90% de fracaso escolar en algunos de esos grupos desahuciados. Necesitamos que las familias recuperen la confianza en la educación y no puedan decir que sus hijos van al instituto a perder el tiempo y a que los expulsen sistemáticamente de clase por vándalos. Porque, ¿qué otra opción les queda a aquellos que perdieron el hilo de la clase hace seis o siete años y no lo han recuperado todavía?
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