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17 noviembre 2019

La paradoja del premio

No me gustan los premios, pero me encanta recoger los que me entregan. Por eso esta nota se llama la paradoja del premio. Vayamos por partes. No me gustan los premios porque, aunque no lo parezca, soy terriblemente vergonzoso. Siempre pienso que los demás saben hacer las cosas mejor que yo, que soy un eterno aprendiz que copia de unos y de otros lo que mejor se les da para adaptarlo a mi realidad. Por eso nunca me presento a premios, ni a título personal, ni como representante de mi centro ahora que soy director. De ahí que todos los premios que he recibido en mi vida hayan sido honoríficos, tanto en el sentido emocional como en el económico. Además de por vergüenza, no me gustan los premios porque son una especie de lotería, que no siempre llega a quien más lo necesita o merece, sino a quien señalan diferentes azares. En mi caso, tengo claro que el mayor de los azares que me coloca en la diana de los premios es mi tendencia compulsiva a contar casi todo lo que hacemos en mi aula y en mi centro. Ya conté en el blog mi justificación para esa necesidad de contar a los cuatro vientos la realidad educativa, así que no insistiré más en ello. 

Entonces, si tan reticente soy a los premios ¿por qué me encanta recogerlos? Cuando me notifican que soy o somos (porque ahora los recibo más como representante del centro que por docente) candidatos a un premio, surge el dilema de aceptarlo o no. Como soy bastante racional en ciertos aspectos de mi vida, considero las ventajas e inconvenientes de esa decisión. Si lo rechazo, doy continuidad a mis principios y satisfacción personal a mi orgullo; el inconveniente es que la labor de los que me rodean, que ha resultado interesante para quienes se han fijado en ella, permanecerá oculta y no sabrán que están haciendo bien las cosas. Si lo acepto, las ventajas superan a los inconvenientes, porque no hablamos de individualidades, sino del reconocimiento a una labor grupal, del alumnado, del claustro, de la comunidad educativa, así que el interés común sale ganando.

Todo esto viene a cuento de la entrega de una mención especial al IES Bovalar en los Premios Magisterio a los protagonistas de la Educación 2019. Tuve, además, la inmensa suerte de compartir gala con Nando López, que hace justamente un año estuvo de visita en nuestro instituto para charlar de sus libros con nuestro alumnado. Me hizo muy feliz estar en esa gala porque se hablaba de educación, desde muy diversos tipos de enfoques educativos, algunos cercanos a mi realidad y otros en las antípodas. Como he dicho arriba, siempre es una satisfacción para las familias de un centro ver reconocida la calidad de la educación que reciben sus hijos e hijas, pero también habría que decir que, en la Escuela Pública, eso tendría que ser una premisa. En la gala de los premios tuve la inquietante sensación de jugar en una liga menor, esa sensación de tener que superar obstáculos y adversidades para hacerse notar, para hacerse valer. Hay centros que pueden comprar cientos de tablets, o renovar el mobiliario, o diseñar los espacios a la última moda, mientras otros tenemos unas aulas de informática que se renuevan cada siete años, y, con los ordenadores que se apartan de ellas, cubrimos las aulas ordinarias. Nos dicen que preparemos a los jóvenes para el siglo XXI, pero nunca tenemos dinero ni medios humanos para salir del siglo XX. Parece que vivimos en una continua crisis y que solo el ingenio nos ha de salvar de la precariedad. En otras palabras, a veces los premios son como ese trabajo de pregonero de vinos del Lazarillo: un triunfo minúsculo asomando en una vida de penuria. A pesar de todo ello, es un lujo haber recibido este premio que no va para un centro que ha eliminado los deberes, sino para un centro que se preocupa por no dejar a nadie atrás, un centro que se desvive por escuchar a su alumnado y mostrar toda la empatía que merecen, acompañándolos hasta donde puedan llegar. Ojalá no tuviésemos que recibir premios por hacer algo tan obvio y necesario en la Escuela Pública.



(Fuente del vídeo: Nando J. López)

04 enero 2013

Nuevo Auto de los Reyes Magos


MELCHOR: Pajecico, por ahí llega Gaspar.
GASPAR: Hola, Melchor. ¡Cuánta alegría!
MELCHOR:  Qué solitario vienes. ¿No traes paje?
GASPAR: Mi paje era interino, ya sabes...
MELCHOR: ¡Vaya! A la fin, tendremos que acarrear nosotros con los bártulos a las espaldas.
GASPAR: Y tú, ¿por qué llevas ese cartel de 'Compro oro'?
MELCHOR: Hombre, sin paga extra tendré que pluriemplearme, ¿no?
GASPAR: Pues sí. Mira, ¿aquel que viene por allí caminando no es Baltasar?
MELCHOR: Eso parece.
BALTASAR: Salud, amigos.
MELCHOR: ¿Y el camello? ¿Y los regalos?
BALTASAR: No preguntes, que estoy aquí de milagro. Me pilló el 14 de noviembre atravesando los reinos de Aragón y, en un tumulto, a mi paje le saltaron un ojo. Cuando fui a protestar, me requisaron la mercancía; como no llevo papeles, me han tenido encerrado casi un mes. Tuve suerte de que indultaran a tres corruptos y a dos mossos que estaban en mi módulo. Al verme cargado de pedrería pensaron que iba con ellos y me soltaron.
GASPAR: ¡Qué movida!
MELCHOR: No sé dónde vamos a llegar...
BALTASAR: Menudo añito llevamos. No me atrevo ni a ponerme enfermo.
GASPAR: No me extraña, con ese color...
BALTASAR: Ya estamos...
MELCHOR: ¿Y qué me decís de las cartas de este año?
GASPAR: ¡Uuuyy!, calla, calla. Yo las he dividido entre los que piden víveres y los que suplican les caiga alguna desgracia a políticos y banqueros.
MELCHOR: Por no hablar de la sobrecarga de trabajo: mira, solo con la F, por ejemplo, tengo miles de cartas de funcionarios, de farmacéuticos, de ferroviarios...
BALTASAR: Madres que piden transporte escolar, jubilados que lloran el cierre de un ambulatorio, hijos que demandan ayuda para dependientes, estudiantes que piden profesores... Lo más duro son esos niños que se conforman con que les llevemos una sonrisa.
GASPAR: Pues oíd esta que me he guardado: "Apreciado colega: Solo pido un safari por África que dure hasta que acabe la crisis. Si no puede ser, por lo menos llévate a mi yerno".
BALTASAR: ¡Eh, mirad! Por ahí viene el ángel a anunciarnos algo.
MELCHOR: Lleva el BOE debajo del ala.
GASPAR: ¡Lagarto, lagarto!
ÁNGEL: Sabios y regios señores. Tengo que comunicaros que no hay presupuesto ni para I+D ni para magias, así que tan sabios como son habrán de buscar nuevos mercados en el extranjero. Me dicen de arriba que para no cerrar el servicio este año podemos probar con un ERE, así que arréglenlo ustedes. Solo hay dietas para dos reyes, y nada de camellos ni pajes.
BALTASAR: Pero, ¡eso no puede ser! ¡Somos un servicio público, un derecho conseguido por nuestros padres y abuelos a lo largo de siglos de lucha! No lo consentiremos, ¿verdad, colegas...? ¿Verdad...? ¿Por qué calláis? ¿Por qué me miráis así?

Crédito de la imagen: 'A game of Chess'

21 enero 2011

¿Quién dijo crisis?

Hoy hemos repartido el número 16 de la Revista Riu Sec. Ha sido un acto testimonial, sobre todo de cara a los alumnos que llevan ya un tiempo en el centro, pues representa de manera gráfica los efectos prácticos de la crisis en nuestro pequeño ecosistema. Hemos llevado a clase este número y algunos ejemplares de números anteriores para que no olvidasen lo que habíamos ido construyendo paso a paso. A los que han venido nuevos y que no conocían el proyecto, les ha llamado la atención la diferencia. Hemos tenido que explicar que no se trata de un abandono, sino de una llamada de atención, que la revista no se hacía sola, que había unos recursos dedicados a que ellos tuviesen profesores que les ayudasen a redactar, a coordinar, a motivarse... Me ha gustado que algunos mostrasen su enfado e incluso se hayan ofrecido a ponerse manos a la obra para que el próximo número salga adelante. Ya veremos. Incluso en Facebook, sin ningún tipo de promoción, ya tenemos un buen puñado de seguidores.
De momento, este es nuestro modo de protestar contra la crisis:



Para descargar la versión impresa repartida en el instituto:
Riu Sec. Nº 16. Versión reducida

También quisiera destacar que el proyecto de la Revista es -era- para nuestro centro algo más que un entretenimiento, pues supone -suponía- un modo de integrar a muchos alumnos en situación de exclusión (alumnos inmigrantes, de compensatoria, del aula CIL, etc.) en una actividad que ponía en marcha casi todas las competencias básicas. El proyecto educativo está a la vista de todos, aunque muchos, con la prisa de hacerse las fotos, no haya tenido tiempo de echarle un vistazo:

26 febrero 2009

Crisis, música y... un acertijo literario

Después de que un soldado bravucón nos demostrase que la grandeza del arte se esconde bajo las miserias de la sociedad de su tiempo, hemos aprendido a refugiarnos en la literatura en los periodos de crisis. Se avecinan años difíciles, pero tendremos que poner al mal tiempo buena cara, pues nos toca preparar bien a esas generaciones que vendrán a salvarnos.
Con este panorama negro que nos pintan los telediarios a toda hora, me atrevo a proponeros una actividad diferente. Se trata de un acertijo literario a partir de una canción de Los Suaves. Es una canción bastante pesimista de principios de los años ochenta que se llama "Sin empleo" y que pertenece al disco Esta vida me va a matar. Escuchadla con atención y seguid la letra que reproduzco debajo, porque, al final, irá una pregunta para examen.


Por la mañana
llegas a la fábrica oscura y fría
La máquina está parada,
triste desprende ruina
Del despacho baja el amo, dice:
"Hijos míos, no hay trabajo.
No hay pedidos, tengo que cerrar,
nada os oculto, me vienen a embargar mañana".
Es el fin, todo ha acabado
Os miráis con espanto.
La máquina callada,
los puños apretados, pensando... pensando.
Ya seis meses sin jornal,
seguro del paro agotado,
dinero cobarde se esconde,
las empresas han cerrado.
Por la mitad del salario
te has ofrecido, es igual.
Tres millones de parados
estadística y tú uno más.
Por última vez lo intentas,
quieres pedir, tiendes la mano.
También llegas hasta el puente
pero no puedes, tu hora no ha llegado.
Espera desesperada,
en el portal tu mujer.
Tiene el crédito agotado,
en casa no hay que comer.
"¿Qué hay?" pregunta cuando llegas,
tú no contestas y callas,
agachando la cabeza
subes pálido y triste a la casa.
Tu hija arriba no duerme,
desde ayer no come nada,
cree que su madre ha bajado
a comprar pan
a la tienda de al lado.
Subís los dos en la casa,
la niña mira tus manos.
Sorprendida al no ver nada,
calla y se acuesta llorando.
El padre está en un rincón
la cabeza entre las manos.
La madre calla, abre el gas,
ojos secos, se sienta a su lado.
Es el fin, todo ha acabado
Os miráis con espanto.
La máquina callada,
los puños apretados, pensando...
pensando.
Esta canción es la versión musical de un relato breve de un célebre autor. En la canción se han modificado algunos elementos, sobre todo el final, más pesimista que el original.
¿Quién es ese escritor y cuál es el relato al que me refiero?

Se aceptan sugerencias y petición de pistas a las que prometo contestar este fin de semana.

Más información:
Versión original del LP
Versión del grupo La fuga
Crédito de la imagen: Moderncrisis.com

25 enero 2009

Con mi bolita de cristal

Me llega de la mano de Javier Sáez (de Entre lilas y amapolas olvidado, ahora "La redacción con los blogs") un desafío adivinatorio en forma de meme. Según su propuesta, el sistema educativo que disfrutamos pivota en estos momentos sobre una serie de elementos que trataré de analizar a continuación, y su pregunta es la siguiente:

¿Cómo evolucionará el sistema educativo que tenemos en todos estos temas durante el 2009?

  • 1. Financiación del sistema educativo:
La primera, en la frente. Nos han convencido de que la crisis va en serio y la educación ha demostrado siempre andar por la cola de las prioridades gubernamentales, pese a que los expertos señalan que educación y renta van de la mano. Tengo muy claro que todo lo que no se gaste en educación se gastará en el futuro en policía (o en servicios sociales). En cuestiones concretas, creo que empezarán a eliminarse programas como los de refuerzo escolar, absentismo o atención al alumnado inmigrante. Quizá recorten la oferta de empleo público; para ello tendrán que mantener las bolsas actuales a costa de ahorrar en sustituciones (ya sabéis, si alguien se da de baja, no mandar sustituto hasta que empiecen las protestas de los padres, si las hay).
  • 2. El control de los contenidos educativos que se ejerce a través de los libros de texto.
El miedo a la crisis afectará también a las editoriales, que ya están moviendo fichas para asegurarse un mercado estable. Muchos materiales serán ofrecidos a través de plataformas multimedia en internet, siempre que el profesor use los libros de la editorial en cuestión. Quizá algunas editoriales pequeñas tengan que plantearse el cierre o la integración en grupos mayores. En cuanto a los contenidos, se moverán siempre en el terreno de lo políticamente correcto, para variar.
  • 3. La implantación de las nuevas tecnologías.
Menos dinero, menos inversión. En lo público supongo que seguirá la inercia de dotar según planes aprobados hace años, aun sabiendo que algunos de esos equipamientos están obsoletos o son poco funcionales. No adivino grandes cambios y pienso que lo peor vendrá en dos o tres años, pues el desfase entre la tecnología y la escuela quizá sea ya insalvable.
  • 4. La disciplina.
Igual, de rebote, mejoramos en este aspecto. Muchos problemas actuales de indisciplina vienen dados por la ausencia de autoridad en casa. Con la crisis, algunas familias tendrán que reestructurar sus hogares; las dificultades serán compartidas con los hijos que tendrán que apechugar y dar el callo. No imagino una familia en la que estén pasando apuros y que permita alegremente que su hijo, encima, les cause problemas en el instituto. Sin embargo, si se produce un recorte en el profesorado, la situación en las aulas puede ponerse complicada, pues los centros tendrán que apurar al máximo la ratio de los grupos y, quizá, eliminar desdobles.
  • 5. La autonomía en la gestión.
Control. No veo que sea un buen momento para desarrollar un apartado que la LOE marcaba como necesario. Las distintas administraciones territoriales tratarán de mantener el control de los centros, pues ya se sabe que la mayoría de docentes son como las cabras, a las que les gusta tirar al monte de las libertades. Pienso que nos van a atar muy, muy corto.
  • 6. La implicación de los padres.
Lo he comentado en el punto 4. La adversidad nos une. De hecho, no sé cómo hemos llegado a este extremo en el que padres y madres se están dejando el pellejo trabajando para mantener a unos jóvenes que no paran de derrochar y que no ofrecen nada a cambio (por supuesto, hablo de ese 30/40 % del alumnado que, según las estadísticas, debería suponer el sonrojo de nuestro sistema educativo). Dudo mucho que esa situación totalmente anómala puede aguantarse más tiempo. Las familias deben entender que un profesor no puede conseguir en tres horas semanales lo que ellos no han logrado en toda una vida, si es que lo han intentado. La experiencia demuestra que el fracaso escolar se fragua ya en los primeros cursos de Primaria; tratar de buscar soluciones cinco o seis años después es inútil.

No quiero señalar a nadie con el dedo para que siga este meme. Cualquiera de los que pasáis por aquí tendréis opiniones y vaticinios más interesantes que estos. Así que quien quiera ejercer de Rappel por un día, ya sabe...

Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/11445550@N00/3154255478