17 enero 2007

Como en botica


Acumulo, a veces, varios enlaces que me parecen interesantes esperando la ocasión de una nota ligera para sacarlos a la palestra. En muchas ocasiones, acaban caducados en el fondo de armario. Hoy no dejaré que ocurra lo mismo con estos asuntos:

En primer lugar, me parece fundamental el trabajo que están haciendo muchos de mis colegas a la hora de sistematizar el universo de los blogs y de las herramientas de la web educativa 2.0. En muchas notas les he rendido tributo, así que cito sólo dos y que me perdonen el resto.
(Además, espero que esto les sirva a algunos de mis compañeros de Castelló que empiezan la semana que viene un curso de Blogs y Wikis en el Cefire.)

-La etiqueta a la hora de escribir blogs, en la Bitácora del Tigre, me parece un vademécum de la escritura en este medio.

-La clasificación de blogs y herramientas relacionadas, de A pie de aula, ideal como guía para los que aún andamos desorientados.

Por otro lado, y cambiando de asunto, en la página del Defensor del Menor de Madrid, hay colgadas un montón de publicaciones referidas a cuestiones educativas y que pueden ser usadas para tutorías.

A modo de salida de tono, no me atrevo a reproducir esta noticia (censurado) por no herir sensibilidades, pero quizá podríamos leerla en clase y advertir a los alumnos de la necesidad de que no nos pongan nerviosos.

Y por último, de regalo y sólo para curiosos, una página de curiosidades matemáticas en clave de magia: La matemagia.


(Crédito de la foto: Antigua botica en el convento franciscano de Dubrovnik)

13 enero 2007

Manguel o la rebeldía de leer


Aparece hoy en El País una entrevista a Alberto Manguel, el célebre autor de Una historia de la lectura. He entresacado algunas de sus palabras porque siempre son acertadas e interesantes:
"Los seres humanos podemos ser definidos como animales lectores. Creemos que el mundo natural hay que descifrarlo. Vivimos en esa paradoja: saber por un lado que este mundo no tiene ningún sentido y preguntarnos el porqué de las cosas"
(...)
“Como sociedad tenemos que decir que el acto intelectual es importante. No puedes pedir a un adolescente que lea cuando le estás diciendo que toda actividad que no te dé una ganancia inmediata y visible es inútil. Creo que no existen seres humanos no lectores. En la sociedad actual es como si fuésemos misioneros de una religión en la que la iglesia central ya no cree".
(...)
“La historia del libro corre paralela a la de la censura. Una de las cosas esenciales que proporciona la lectura es aprender a pensar, y no hay nada más peligroso para el poder que un pueblo pensante. La tarea del político es más fácil frente a un pueblo idiota, educarnos en la estupidez es quitarnos los libros, y eso siempre ha sido tarea de dictadores.”
(...)
“En el futuro, leer será no sólo un acto de rebeldía, sino también un acto de supervivencia. Si como lectores nos resignamos a que nos impidan leer la buena literatura nos vamos a condenar a ser menos humanos. Es un riesgo que, por supuesto, no podemos correr. Ya estamos al borde de la catástrofe porque hemos destruido el mundo natural y ahora estamos haciendo todo lo posible para destruir el mundo intelectual. Hay que actuar ahora. Pero ahora quiere decir hoy"
(...)
“El amor por la lectura es algo que se aprende pero no se enseña. De la misma forma que nadie puede obligarnos a enamorarnos, nadie puede obligarnos a amar un libro. Son cosas que ocurren por razones misteriosas, pero de lo que sí estoy convencido es que a cada uno de nosotros hay un libro que nos espera. En algún lugar de la biblioteca hay una página que ha sido escrita para nosotros".
Si no funciona el enlace de arriba, el artículo completo lo podéis leer aquí.
(Crédito de la foto: Tejederas)

11 enero 2007

El buen lector debe... (bis)

Ya he empezado con la actividad que proponía en mi nota anterior. Aprovechando que los de 4º de ESO están empezando con la literatura del XIX y el comienzo de la novela y, por ende, de la lectura a gran escala, hicimos una reflexión acerca de la abismal distancia entre la sociedad del XIX y la nuestra, sobre todo respecto al consumo de ocio y a los hábitos lectores.
Así que, sibilinamente, introduje la propuesta 'El buen lector debe..' y les conminé a que entregasen sus propias cuatro cualidades razonadas. Hoy, además, les he ampliado el horizonte y les he dicho que, después de que las corrijamos y hagamos el debate en clase, podían pasarlas a Power Point (o similar) y luego colgarlas en su blog.
De modo que me ha tocado hacer una de demostración, y confeccionar una nota en el blog de aula para que se animen. La presentación es ésta que veis (os ruego que seais benévolos):

08 enero 2007

El buen lector debe...


A través del blog de José Antonio Millán, El futuro del libro, que, a su vez lo toma de Pedro de Miguel, me entero de que Vladimir Nabokov planteaba a sus alumnos un cuestionario sobre las cualidades del buen lector.
Proponía en clase a los estudiantes una lista de 10 cualidades:

1. El lector debe tener cierto sentido artístico.
2. El lector debe ser socio de un club del libro.
3. El lector debe tener un diccionario.
4. El lector debe identificarse con el o la protagonista.
5. El lector debe concentrarse en el punto de vista socioeconómico.
6. El lector debe tener memoria.
7. El lector debe preferir una historia con acción y diálogo a una que no los tenga.
8. El lector debe haber visto antes la película basada en el libro.
9. El lector debe ser un autor en ciernes.
10. El lector debe tener imaginación.

De todas ellas debían escoger 4. Me parece una buena actividad para preparar en clase, pues permite copiarlas en la pizarra e ir descartando a medida que debatimos sobre ellas. Prometo probarlo y, si funciona, os lo digo.

07 enero 2007

La mirada indiscreta


Como diría un personaje de Javier Marías: 'No quería saber, pero he sabido' que circulaba un meme sobre cinco cosas que nadie sabe de quien escribe. Lo leí en el blog de Leonor.
Reconozco que me he hecho el sueco, soportando estoico el impulso de hacer autobiografía en un blog que no pretende serlo. Pero, al final, viendo que incluso el Tigre ha caído en la trampa, he asumido el reto y ahí van mis cinco secretos:

UNO, el Dos Mil UNO, año en el que colgué toda una tradición familiar de ferroviarios (padre y hermanos) y una carrera de técnico de mantenimiento de instalaciones para dedicarme a la enseñanza. Casi tuve que vender mi alma al diablo -algún día contaré mi experiencia 'Nicholson en el Resplandor-, pero lo conseguí.

Mis DOS niñas, que me mantienen con ánimo cuando el mundo se tambalea.

TRES, 3,1415926535... Las matemáticas recreativas, la lógica, los juegos de ingenio, todo ese mundo friqui de genios despistados y del Saber en general, que ha formado parte de mi ocio desde que tengo memoria (mi primer ordenador: un Spectrum, allá por 1985)

Casi completas ya CUATRO décadas de vida intensa, pero siempre con la sensación de estar empezando en todo cada día. Agradezco a mis alumnos ese trasvase diario de energía. A veces me siento incluso una especie de Dorian Grey.

En la evaluación de la vida, la peor nota para mí es el CINCO: Demuestra sólo la suficiencia. Prefiero suspender y aceptar mi incapacidad antes que pasar por los pelos. Suelo exigirme notas muy altas en todas las actividades que emprendo...

Aunque, por otro lado, mantengo el buen humor cuando las cosas se tuercen (vean, si no, la foto adjunta...)

Ya saben: Quienes lean esto, deben seguir el meme citando la fuente.

05 enero 2007

La buena estrella

En esta víspera de Reyes, aprovecho para compartir con vosotros una viñeta de Forges publicada en El País casi a final de año:


Ojalá desaparezca tanto dolor...

02 enero 2007

No importa qué


Un artículo sobre el vicio de leer, hoy en el diario Levante:


No importa qué

JUAN JOSÉ MILLÁS

Hay gente predispuesta a la lectura como hay gente predispuesta a la heroína. A cada ser humano le espera en un recodo de la vida una droga que es su droga. Si la prueba, quedará enganchado para siempre. Cuentan que la primera vez que Poe tomó un vaso de vino se volvió, literalmente, loco. Ya no pudo dejarlo. Yo no puedo dejar la lectura. Hace poco hice un viaje largo en avión. Con las prisas de última hora se me olvidó meter en el equipaje de mano un libro. Llegué a la cabina de pasajeros sin nada que echarme que a los ojos, de modo que leí de arriba abajo, con anuncios incluidos, la revista de a bordo. Después comencé a mirar al techo, intentando pensar, pero no me concentraba en nada. Necesitaba una dosis de lectura como otros necesitan una dosis de coca. O un Marlboro. Revolví en el bolso del asiento y encontré una bolsa para vomitar con instrucciones. Las leí varias veces, en español y en inglés. Estaban muy bien escritas. Parecía un poema. Continué revolviendo y di con un folleto de publicidad sobre Guatemala. Decía que los guatemaltecos eran fieles a las tradiciones de los antepasados y que había vuelos directos desde Madrid los martes, jueves y sábados. A continuación ofrecían varios paquetes. El más barato se llamaba «Guatemala básico». Duraba 9 días y siete noches y costaba 1.632 euros. Me pareció muy entretenido de leer. El precio incluía el viaje en línea regular, estancia en hoteles de categoría turista y varias excursiones en autocar con aire acondicionado. Como se trataba de un texto pequeño lo leía despacio para me durase más. Había otro paquete llamado «Guatemala, selvas y volcanes» y uno más denominado «Guatemala misteriosa». Este último era el más caro. No aclaraba en qué consistía el misterio. Me pregunté qué pasaría si habiendo contratado el paquete de «Guatemala básico», uno encontraba por casualidad un misterio, o un volcán, o una selva. En Guatemala, estas cosas te salen al paso. ¿Te cobrarían más? ¿Te prohibirían mirar? A partir de esta idea imaginé un cuento y se me pasó el viaje volando, valga la redundancia. Como dicen las autoridades sanitarias, lo importante es leer, no importa qué.

01 enero 2007

Ave fénix



Como todos los primeros de enero, promesas de cambios y propósitos de renovación. Desde este rinconcito virtual hago un llamamiento a la originalidad, para que no repitamos los mismos errores, las mismas calamidades.

Y para empezar a cambiar, recojo de Juegos de ingenio este calendario espiral, que no sé si será o no funcional, pero al menos es diferente, como deberían ser nuestras vidas año tras año.

Muera la monotonía; viva la originalidad.