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29 octubre 2008

Móviles y retretes, una vez más

Leyendo esa joya de la diversión diaria que es el periódico 20 minutos, me encuentro con esta noticia:

Atrapado en el váter de un tren cuando intentaba rescatar su teléfono móvil

Lo que me lleva a las siguientes conclusiones:

Y, por supuesto, queda claro que el protagonista de la noticia no había trabajado en clase de lengua mi actividad del móvil y el metro de Nueva York.

Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/47379017@N00/2109131640

26 septiembre 2006

Trilogía del váter I

Ya he avisado en notas anteriores que no quiero que esta bitácora se convierta en una colección de noticias curiosas, algo ya bastante frecuente en la red. Sin embargo, este tipo de textos, a menudo escatológicos, tiene para mí un interés especial: Siempre les llaman la atención a los alumnos. Basta que lean las palabras váter, pene, culo, preservativo, coito, etc. para que les pique el gusanillo y entren a participar en clase. Como todo en esta vida, hay que saber dosificar estos textos, pues, si no, corres el riesgo de convertirte en el 'profe' de los casos raros.
Ofrezco a continuación una actividad que siempre me ha ido bien, aunque aviso que en los cursos de 1º y 2º de ESO no terminan de aclararse con lo que les pides.
Se trata de convertir una noticia en una narración no periodística. Ahí está la dificultad: algunos alumnos se limitan a repetir la noticia más o menos resumida. Este es el texto de partida:

Un móvil, un váter y el tráfico de Nueva York
ISABEL PIQUER - NUEVA YORK
Gente - 01-11-2003
EL PAÍS

A Edwin Gallart le pasó lo que le puede suceder a cualquiera: se le cayó el teléfono móvil en el váter. ¿Y qué hizo? Pues buscarlo. Metió el brazo en el inodoro, con tan mala pata que se quedó atascado. El incidente nunca hubiera salido en los periódicos de no ser porque Gallart, un habitante del Bronx de 41 años, estaba en el cuarto de baño de un tren de cercanías. Para sacarlo de tan incómoda situación hubo que parar el tren, llamar a los bomberos, evacuar a los pasajeros y desviar gran parte del tráfico ferroviario de Nueva York en hora punta. Los responsables de Metro North, la red local de ferrocarriles, estaban tan furiosos que no descartaban demandar a Gallart por destrucción de propiedad pública, es decir el váter. "Cuando el brazo de este tonto se atascó, todo el tráfico se fue al traste. Esto ha costado mucho dinero a mucha gente", dijo airado su portavoz. El suceso ocurrió a las 18.19, hora en la que cientos de miles de oficinistas toman la estación de Grand Central para regresar a sus casas. Cuando Gallart vio que se había quedado atrapado, después de salir de Manhattan, avisó al supervisor pero no hubo forma de liberarle. Unas cuantas estaciones más tarde llegaron los bomberos, que tuvieron que desmontar por completo el inodoro de aluminio. Y lo peor es que Gallart, que fue atendido brevemente en un hospital cercano, ni siquiera recuperó su teléfono.-


En clase les fotocopio el texto y lo leemos en voz alta.
Les pido a pie de página que construyan un texto narrativo, con narrador en 1ª o 3ª persona, focalizado en el protagonista, en un testigo, o en el propio móvil (deben elegir ellos mismos). También suelo indicarles que incluyan un breve diálogo en estilo directo y alguna descripción de personajes. Les advierto que la noticia es sólo un punto de partida, que deben ser originales y mojarse inventando detalles.
Los resultados son variados, con mucha repetición de datos del original, pero siempre hay alguno con el que me parto de la risa. Y creo que ellos también.

03 septiembre 2006

Empezamos el curso con devoción


Propongo una actividad útil -que me ha funcionado siempre muy bien como captatio benevolentiae- para realizar en el comienzo del curso. Consiste en un breve dictado cuyo contenido trata acerca de una historia real (la saqué hace unos años de un artículo de Quim Monzó, uno de los mejores autores de relatos del momento). Este suceso queda inconcluso y los alumnos deben terminarlo a su gusto.
El texto es el siguiente:

Hace no mucho tiempo, ocurrió en una ciudad italiana un hecho curioso. El párroco de un barrio marginal observó que una pareja de feligreses acudía todas las tardes a la iglesia. Eran unos jóvenes de aspecto latinoamericano que se sentaban en una capilla lateral y permanecían allí en silencio durante una hora, al cabo de la cual se marchaban con la misma reserva y cautela con la que habían llegado. El sacerdote, intrigado por la devoción mariana de aquellos extranjeros, los vigilaba a veces sin apreciar nada sospechoso. Durante un mes, los jóvenes no faltaron un solo día. Pero, pasado ese tiempo...

La actividad tiene dos enfoques básicos: Permite, por un lado, conocer el nivel de expresión escrita de los alumnos, tanto en la parte del dictado como en la de creación propia; por otro lado, nos orienta acerca de la capacidad imaginativa y de la originalidad de los alumnos, además de permitirnos la detección de algunos prejuicios y estereotipos.
La actividad posee un ingrediente esencial que la hace atractiva: el suspense. Los alumnos no saben cuál es el verdadero final del relato. Además, al dejar abiertas todas las posibilidades creativas, les permitimos enfocar el relato hacia géneros como la ciencia-ficción, la novela policíaca –más o menos gore-, la intriga mística, etc. (si lo probáis, descubriréis qué diferencia a los chicos de las chicas, en general, tanto en el aspecto temático como en el modo de narrar).
También permite su aplicación a distintos niveles. En los primeros cursos de la ESO, es conveniente dedicar tiempo en clase para su realización y recogida en la misma sesión. En cursos más avanzados, se les puede ofrecer un plazo de entrega más amplio a fin de exigir una presentación más esmerada.

En cuanto al verdadero final de la historia (que no es necesario dictar a los alumnos), es el siguiente:

Pero, pasado ese tiempo, el párroco descubrió la verdadera razón que movía a aquellos jóvenes a permanecer durante una hora en la iglesia. Efectivamente, eran inmigrantes latinoamericanos que vivían en una nave abandonada del barrio, pero que acudían a cargar el teléfono móvil en un enchufe de aquella capilla lateral. Según explicaron al sacerdote, dependían del teléfono para encontrar trabajo, y por eso necesitaban aquel enchufe tanto como otros bienes imprescindibles. El párroco entendió esas razones y no puso objeción a que siguieran acudiendo allí, pues uno de los preceptos cristianos es socorrer al necesitado y ellos lo eran.

01 junio 2006

La voz del más allá

En una de las actividades que preparé este año, proponía inventar una conversación con el más allá. Era algo que venía rondándome la cabeza desde hace tiempo, pero que afloró definitivamente al leer esta noticia:

LA NUEVA MODA: ENTERRARSE CON EL MÓVIL
"Con el mundo de los vivos, por favor"
Carmen Mañana. 30.03.2006 - 18:42h

Cada vez más gente quiere ser enterrada o incinerada con su teléfono móvil.
Esta ‘moda' comenzó en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde gran parte de la población cree en la brujería. Teme caer bajo algún hechizo que les haga parecer muertos y ser enterrados, aunque en realidad sigan con vida.
"De hecho, pedían ser enterrados con sus móviles por si se despertaban", explica Martin Raymond, director del think tank (laboratorio de ideas) ‘The Future Laboratory'.
Esta ‘tendencia' se ha extendido rápidamente por Irlanda, Australia, Ghana y EE UU, como recoge la BBC.
¿Porqué no meter en el féretro unas cuantas baterías de repuesto por si, para cuando hayas vuelto a la vida, la de tu teléfono se ha acabado?
Y si te entierras con tu móvil para avisar a tus familiares si ‘resucitas', ¿porqué no meter en el féretro unas cuantas baterías de repuesto por si, para cuando hayas vuelto a la vida, la de tu teléfono se ha acabado?. En Sudáfrica ya lo hacen. "La gente quiere ser enterrada con símbolos que representen su vida. Encontramos a un chico que, además de con su móvil, fue enterrado con su ordenador portátil y su agenda electrónica", cuenta Raymond.
Como los egipcios.
A veces, el móvil es sólo una ‘joya' más del tesoro funerario con el que son enterradas algunas personas que desean abandonar este mundo como famosos.
El móvil es depositado en el féretro junto con joyas, relojes de oro y trajes caros. Pero esto no es nada nuevo. Los egipcios lo hacían ya hace miles de años.
En el ataúd de un chico metieron un paquete de tabaco y cerillas.
"En Irlanda descubrimos que, en realidad, la gente quiere ser enterrada con cosas que les gusten: en el ataúd de un chico metieron un paquete de tabaco y varias cerillas; en el de otro, su osito de peluche favorito que había sido un regalo de su novia".
Polvo y litio eres.
También hay quien se incinera con su móvil. Al calentarse, sus baterias suelen explotar. "Empezamos a recibir avisos de explosiones en los hornos crematorios y así fue como descubrimos que se estaba poniendo de moda ser incinerado con el teléfono", dice Raymond.
Algunas funerarias ya han sacado a la venta urnas especiales para introducir el móvil junto a las cenizas del difunto.

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Se puede preparar la actividad como un monólogo dramático, en el que alguien recibe una llamada desde el más allá y va contestando las supuestas preguntas.
También se puede preparar un monólogo al estilo de Gila, en el que alguien cuenta con naturalidad o sorpresa las cosas del otro mundo.
O, en la línea de Poe, la angustiosa llamada desde dentro del ataúd...