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26 mayo 2023

Casi mayor de edad

Hoy cumple 17 años este blog. No pensaba que llegaría tan lejos, de verdad. Empezó siendo un escaparate de actividades de aula y una invitación a conectar con otros colegas a través de dudas y afinidades compartidas. Con la llegada de las redes sociales, especialmente Twitter, fui restringiendo las publicaciones a notas sobre literatura y también memorias periódicas de mis tareas de aula y de la función directiva en los últimos años.
Sigo acudiendo aquí mensualmente con las sesquidécadas y, de vez en cuando, con reseñas de libros y autores que me gustan. Poco a poco ha ido desapareciendo la reflexión sobre el aula y sobre el centro, creo que contaminada por la toxicidad de las redes sociales, en las que cualquier cosa que cuentas se convierte en un motivo para recibir burlas o ataques. 
Me gustaría volver a la blogosfera educativa que vio crecer este espacio personal y público, pero sé que es una falsa nostalgia. Cada vez más se premia el escaparatismo educativo, ese que solo busca el clicbait o la viralidad de los medios. Cada día apetece menos contar cosas bonitas del aula en un entorno donde lo que se aplaude es la queja y el apocalipsis. 
Aquí seguiré un tiempo más, seguro. Es posible que en algún momento cuelgue el Twitter y vuelva al refugio de esta cueva de Alí Babá a la que todavía algunos de vosotros seguís acudiendo para compartir reflexiones y buenas palabras. Gracias por estar ahí.

Crédito de la imagen "Seventeen" by KJGarbutt is licensed under CC BY 2.0 .

26 mayo 2021

Quince años tiene mi blog

Llega un tiempo en el que, por mucho que huyas de la nostalgia, acabas inevitablemente mirando hacia atrás con más o menos alegría o congoja, según el caso. Hace exactamente 15 años, el 26 de mayo de 2006, publiqué la primera nota en este blog (se escucha de fondo la musiquilla del Dúo dinámico cantando Quince años tiene mi blog...). Acababan de darme mi primer destino definitivo, el mismo en el que todavía sigo, y me pareció razón suficiente para celebrarlo abrir un blog y compartir en él todas esas cosas que (se) me ocurrían en clase. Ya había trasteado con otro blog que abrí en 2003 (OMG!) y me parecía una herramienta interesante para aprender a través de la práctica reflexiva y del contacto con otros profesionales de la docencia. Hay que decir que por aquella época había muy pocos profes en la red que hablasen de educación, y muchos menos de lengua y literatura: ahí estaban Lourdes Domenech, José Luis González, Eduardo Larequi o Felipe Zayas, entre otros. Después fueron llegando bastantes más. Para alguien como yo, que acababa de llegar al gremio docente desde otro oficio muy diferente, encontrar este oasis de experiencias educativas de primera línea de aula supuso un enorme apoyo y consuelo en los momentos duros. También me fue proporcionando perspectiva en cuanto a la realidad diversa de las aulas, ya que no todo el monte es orégano, ni tu claustro representativo de toda la Escuela. En aquellos momentos, estaba comenzando la web 2.0 y el auge de compartir recursos en la red: la efervescencia de los blogs educativos, las wikis, los proyectos colaborativos... De aquel vivero de buenas prácticas fueron surgiendo magníficos profesionales y excelentes prácticas que aún hoy sirven de modelo; pero también nacieron entonces las primeras manifestaciones de egoísmo virtual y del troleo tóxico, algo que se acentuaría pocos años después con el crecimiento de las redes sociales, especialmente Twitter, donde compartir experiencias de aula se está convirtiendo en un acto de masoquismo.

En estos quince años, aunque he mantenido como en el primer momento la declaración de intenciones que encabeza el blog, la intensidad y la periodicidad de las publicaciones ha ido evolucionando. Podríamos decir que el blog ha crecido y ha ido adquiriendo también un ritmo acorde a los tiempos y a la propia trayectoria de este plumilla que escribe, algo que vaticiné cuando en 2008 recibí el premio Espiral Edublogs. Aunque mi arribada a Facebook no supuso ningún cambio, el aterrizaje en Twitter en 2009 fue provocando un abandono de la rutina bloguera, algo a lo que contribuyó también la decadencia de los RSS y los agregadores de noticias, que fueron durante muchos años el mejor modo de mantenerse al día en Internet. Con las redes sociales no había necesidad de escribir una nota explicando una actividad de clase o una opinión sobre un acontecimiento educativo. La inmediatez de Twitter se fue imponiendo a la reflexión pausada de los blogs, que poco a poco se fueron cerrando y desapareciendo. Sin embargo, este blog ha seguido vivo, en parte gracias a la serie de las sesquidécadas, esas reseñas de lecturas de hace 15 años, que, como pescadilla que se muerde la cola, van a enlazar en breve con su propio momento de nacimiento. Este blog se resiste a desaparecer y en él sigo publicando también memorias trimestrales de lo que ocurre en mi aula y en mi centro. A veces aparece algún texto de docencia-ficción, que sirve de refuerzo a mis opiniones en las redes; también he publicado en los últimos tiempos reseñas de libros o películas que tienen relación con la educación.

Hace cinco años reseñaba el gran cambio que iba a dar a mi carrera asumiendo la dirección de mi centro. Parece que fue ayer y ya soy un director veterano para algunos, cuando sigo viéndome como un novato día a día, algo parecido a lo que me pasa en las aulas, donde mantengo la misma actitud sorprendida y en permanente cambio que cuando abrí este blog. Tendría que dar muchas gracias en este aniversario: al blog por proporcionarme la coartada necesaria para sentarme a escribir sobre mis fallos y mis aciertos, pero sobre todo a esa maravillosa gente que me ha acompañado desde el principio o que se ha ido sumando con los años para aportar ideas, para hacerme ver otras perspectivas o simplemente para decir que no estamos solos. Ojalá sigamos otros tantos años más en compañía. Gracias.

Crédito de la imagen: '15'

26 mayo 2020

10+4

Hoy cumple 14 años el blog. No parece un número muy significativo, pero coincide con que hace cuatro años que anuncié mi entrada en el equipo directivo del IES Bovalar, en una nota que celebraba los diez años del blog, así que en realidad celebro un 10+4. Todo es circular, ya lo sabéis, sobre todo si sois aficionados a la Edad Media y sus símbolos. Todo acaba llevándonos al lugar de donde vinimos, como esta pandemia que parece que nos ha devuelto a los emocionantes tiempos en los que nació el blog. En estos días releo muchos artículos de entonces y veo que casi hemos regresado a la línea de salida, que seguimos anclados en los mismos errores, lastrados por los mismos prejuicios y por la misma falta de previsión (y de presupuesto educativo).

Por otro lado, hace cuatro años me embarqué en una aventura que he tratado de gestionar de la mejor manera posible, con la inestimable ayuda de mi equipo y del resto del claustro y familias. No es modestia, es realidad. Quien piense que puede dirigir un centro como un monarca está muy equivocado: hace falta lidiar con los intereses de muchos colectivos, intereses que no siempre son compatibles. Incluso, tiene su gracia, las cosas llegan a destiempo: siempre reclamando más autonomía para la gestión de los centros y nos la dan justo cuando tenemos que lidiar con una situación que desborda nuestra capacidad. Aun así, poco antes de esta crisis sanitaria, tuve la inmensa alegría de ser reelegido por mayoría en la renovación al cargo. Otros cuatro años que no han empezado con buen pie, aunque al menos no es culpa mía.

Pero hoy es el cumpleaños del blog, un blog que ha ido madurando, mutando hacia un diario sereno que se mantiene bastante lejos del ruido de las redes. Por eso hay tan poca reflexión educativa en los últimos tiempos, porque la vorágine de Twitter agota las energías y no queda tiempo para venir aquí con la reflexión serena. Sigo publicando, en la medida de lo posible, las memorias del trimestre, los desvelos de la dirección y las sesquidécadas, además de algún artículo o reseña suelto. Lejos queda aquella actividad febril de otros tiempos. No tengo ya tantas horas de aula como para buscar actividades o proyectos propios, y me dejo llevar por colegas que llegan con energía, como Anna Navarro, con quien comparto codocencia en 1º de ESO. 

Hoy miro alrededor y quedan pocos de aquellos que compartíamos inquietudes en lo que llamábamos blogosfera educativa. Apenas se leen blogs y algunos de los grandes van cayendo poco a poco. Tal vez ahora sí que haya llegado la siempre anunciada muerte de los blogs. No sé si este blog seguirá cumpliendo años, espero que sí. No será aquel blog bisoño de sus inicios ni tampoco el blog gamberro de la efervescencia 2.0. Pero tampoco yo soy el que era. Tempus fugit.

Crédito de la imagen: "Fourteen - The Number Set