23 febrero 2026

Sesquidécada: febrero 2011

Recupero las lecturas de hace quince años para esta sesquidécada con la satisfacción de encontrarme con una selección variada de libros, la mayoría de ellos todavía vigentes para quienes no los conozcan. Vamos allá con ellos.


Para empezar, un best seller de una autora española que merece la pena leer en algún momento: Julia Navarro. En Dime quién soy podemos encontrar una novela que recorre buena parte de la historia reciente en una trama de intrigas y aventuras que van desde la guerra civil a la Alemania nazi, pasando por la Unión Soviética. Como suele ocurrir en este tipo de libros, la sucesión de intrigas se superpone a casi todo lo demás, aunque debo reconocer que la prosa es ágil y que engancha al lector con facilidad. Un buen libro para entretenerse en vacaciones sin buscar profundidades ni literatura trascendental.


Para el aula, El pan de la guerra, de Deborah Ellis sigue siendo una buena opción, especialmente si queremos abordar el tema de los conflictos armados. Es una novela dura, con un fondo social y humano que muchos desconocemos pero que resulta muy cercano en el ámbito de los sentimientos. Ninguna concesión a la ficción, pero tampoco a la lágrima fácil. Tiene continuación en El viaje de Parvana, y ambas son muy apropiadas para lectores de 14 a 16 años.


Por último, un gran descubrimiento: un autor con una prosa impregnada de un humor fino y un estilo a la vez cuidado y cercano al lector. Hablo de Jorge Ibargüengoitia, en este caso con la novela Estas ruinas que ves. Se trata de una novela que aborda con cierta ironía el ambiente provinciano de ciertas clases burguesas, un modelo que trasciende la localización en México y que se hace extensivo a otros contextos más cercanos. Jorge Ibargüengoitia seguro que nos hubiese dejado otras grandes obras de no haber fallecido prematuramente en el accidente de Avianca de Mejorada del Campo, precisamente cuando acudía como invitado de García Márquez a un congreso de cutura iberoamericana. Como apunta el crítico Enric González: “Si no ha leído a Jorge Ibargüengoitia, compre alguno de sus libros y léalo. Es muy probable que no encuentre nada en las librerías españolas, lo que demuestra, una vez más, que la vida puede estar muy bien, pero el mundo está muy mal. Si tiene un amigo en México, consiga que le envíe las obras de Ibargüengoitia. Si no tiene ese amigo, laméntelo amargamente. Insisto: lea a Ibargüengoitia”