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14 junio 2014

Ortografía, cómic y dieta saludable.


Se nos acaba el curso y con él los proyectos que iniciamos con tanta ilusión como incertidumbre. Estos días estoy recopilando en 2º de ESO los cómics que forman parte del proyecto "Ortografía y dieta saludable" (una adaptación para nuestro Plan Lector dentro del proyecto Ortografía y cómic), en la que hemos trabajado por parejas las reglas de ortografía y algunos principios de la dieta mediterránea. Durante la primera evaluación, nos aproximamos al concepto de "la clase al revés" con explicaciones en vídeo de los alumnos. En el siguiente trimestre, trabajamos el texto expositivo-argumentativo mediante murales y exposiciones orales. Finalmente, en este último tramo, hemos utilizado el cómic como herramienta de síntesis para que los personajes hablasen de dieta saludable y también de ortografía; sobre todo, los alumnos han utilizado Pixton, una herramienta a la que dedicamos una sesión en clase para conocer su funcionamiento (*). Algunos guiones han captado bien el sentido de la actividad y creo que ha valido la pena ligarlo al Plan Lector de centro, pues se ha visto reforzado por  tareas de otras asignaturas. Hemos recogido todos los materiales en el storify que abre esta nota; también podéis ver los cómics en un tablero de Pinterest: Ortografía, cómic y dieta saludable. Por último, quiero agradecer a Pilar Román que me brindase la oportunidad de participar en este proyecto con el que nos lo hemos pasado bastante bien.

(*) Si os animáis con Pixton, tened en cuenta que: a) si son menores tienen que poner una cuenta de correo de adulto para confirmar -también se puede mentir con la edad-; b) el correo de confirmación de cuenta suele ir derivado a la bandeja de spam, así que hay que buscarlo bien pues no deja publicar cómics si no se ha confirmado la cuenta; c) si la conexión es lenta, cuesta cargar los editores de viñetas; d) en aulas virtuales, puede que no carguen todas las cuentas. En nuestro caso, lo han ido haciendo en casa y dedicábamos algunos ratos sueltos a solucionar problemas.

19 abril 2014

Dieta mediterránea y expresión oral



En estos primeros días de primavera, hemos acabado la segunda fase del proyecto "Ortografía y dieta saludable" dentro del Plan Lector de este curso. El alumnado de 2º de ESO ha trabajado una ficha en la que se planteaba la búsqueda de información y la argumentación a partir de elementos de la dieta mediterránea. Han elaborado unos murales en el aula y han tenido que defenderlos de manera oral. Después de grabarlos en vídeo y de ver los resultados en clase, escribieron sus críticas: un aspecto positivo propio, otro ajeno, un aspecto mejorable propio, otro ajeno (*). Estos son los aspectos mejorables que encontraron y sobre los que prometieron enmienda:
  • No hay que mirar tanto el mural
  • El tamaño de las cartulinas tendría que ser más grande
  • Mirar más a la cámara
  • Mejorar la presentación del mural
  • Ser más profesionales presentando
  • Aprender de memoria lo más importante
  • Ser más claro hablando
  • No reírse tanto
  • Practicarlo antes
  • Demasiado texto para leer
  • Aportar más información
  • Ser más aseado
  • Menos tomas falsas
  • Hablar más alto
  • Tener menos vergüenza
  • Algunos murales no tienen contraste
  • Más imágenes en los murales
  • No usar palabras que no entendíamos
  • Información más resumida
  • Títulos más claros
  • No estar sentado
Los resultados evidencian la necesidad de seguir trabajando las destrezas orales, esas grandes olvidadas de la Escuela. Es llamativo que reprochemos a los alumnos de Bachiller sus carencias a la hora de presentar trabajos en público, cuando apenas se le ha prestado atención a este aspecto durante la ESO (o al menos no de manera pautada). En general, la actividad ha quedado bastante bien, incluidos los murales, en los que están participando otros compañeros que siguen el Plan Lector. Ahora solo nos queda terminar el trimestre con los cómics, dentro del proyecto "Ortografía y cómic". Estamos haciéndolos en Pixton, muy versátil y divertido, aunque genera problemas para el registro si son menores (hay que confirmar con un correo de adulto). Ya tenemos algún cómic que resume bien aspectos ortográficos y hábitos saludables, pero prometo una nota en el blog cuando estén todos.


(*) Nota al pie: Esto de señalar puntos positivos y negativos como coevaluación se lo había oído a mis amigas y maestras Mercedes Ruiz, Conchita López y Julita Fernández, que lo llaman 3x1 (tres elementos positivos y uno mejorable). Como no me acordaba de la cita exacta, lo pregunté en Twitter y enseguida me lo recordaron, pero agradezco también la aportación de Paco Montero y Ainhoa Ezeiza que me han descubierto el término técnico: critical friends' protocol. Ahora que sé el nombre, prometo ponerlo en práctica más a menudo.

20 diciembre 2013

Haciendo memoria


Se acabó el primer tramo del curso y es momento de hacer memoria de lo andado. Seguro que os pasa también a vosotros: una cierta percepción de que en clase no se avanza, de que pasan los días y no vamos a cumplir con los objetivos previstos; y luego, al echar la vista atrás y ponerlo todo junto, hallamos más de lo que esperábamos. Veamos qué me he encontrado en esta ocasión:

En 2º de ESO, a pesar de no poder seguir este año con la docencia compartida, he podido trabajar proyectos de escritura relacionados con el relato de un viaje. Hemos dedicado casi tres semanas a proyectar ese viaje ficticio, describir lugares y personas, inventar diálogos, contar anécdotas. Es trabajo en el aula, nada de deberes para casa: preparar un esquema con los elementos esenciales, escribir el borrador de cada tipología textual, montar luego en orden cronológico, revisar el borrador, pasar a limpio. Es curioso que, a esa tarea, el libro de texto dedique un espacio marginal dentro de las unidades didácticas (digamos que una página de proyecto de escritura frente a ocho o diez de gramática), cuando realmente es lo que más les cuesta (y lo que más les debería aprovechar). A pesar de dedicar, como digo, más de seis sesiones, todavía había alumnos que no pasaban de la fase de borrador. También están los que el primer día lo intentan traer hecho de casa y a los que hay que señalar que el proceso de escritura se debe realizar en el aula, fase a fase: nada de academias ni de hermanos que lo hagan por ti. No puedo ofrecer muestras de esto, pues es un proceso manual que va a parar íntegro a la libreta de clase.
De lo que sí puedo dejar testimonio es del avance de la primera fase del proyecto "Ortografía y dieta saludable" (una adaptación para nuestro Plan Lector dentro del proyecto Ortografía y cómic), en la que hemos trabajado por parejas las reglas de ortografía. En una aproximación al concepto de "la clase al revés", han sido los alumnos quienes han explicado a sus compañeros las reglas. Os he dejado al inicio de esta nota el vídeo de las tomas falsas, pero podéis ver el resto de vídeos de explicaciones en una lista de reproducción específica. Podréis comprobar que se puede combinar el estudio de la ortografía con otras destrezas que para mí tienen más importancia como pueden ser la expresión oral, la elaboración de esquemas, el reparto de tareas o la coevaluación (ver rúbrica). Para el siguiente trimestre, vamos a trabajar el texto argumentativo relacionado con la dieta mediterránea (ver ficha de trabajo).
En cuanto a las lecturas, siguiendo el dossier de novelas que elaboré para el proyecto "El barco del exilio", hemos leído Laila, de Laila Karrouch, la biografía novelada de una chica marroquí que viene a vivir a España en los años 80. El libro les ha gustado bastante y permite plantear debates interesantes en el aula sobre interculturalidad.



En el 2º curso de PQPI de Jardinería, hemos trabajado también esas lecturas del exilio, pero aún tenemos que trabajar la ficha de lectura que preparé para seguir con el tema del exilio. En este grupo los avances son más lentos, pero por contra podemos contar con aula virtual todas las semanas, lo que nos permite utilizar como libreta Google drive; de ahí hemos publicado los textos PQPI-Botics, nuestra aportación a la Semana Europea de la Robótica. También han sido ellos los que han homenajeado a los poetas del 27.

Finalmente, el grupo de 1º de Bachillerato ya tiene listo el portafolio digital, en el que se van publicando sus trabajos y en el que reflexionan sobre su propio aprendizaje. En enero comenzaremos las exposiciones de #piensamelamor y las grabaciones de los vídeos. La lectura de bachiller de este primer trimestre ha sido El manuscrito de nieve, de Luis García Jambrina, una intriga policiaca cuyo protagonista es Fernando de Rojas, de la que ya hablé en otra ocasión.

Seguro que me dejo cosas que contar (como la visita de Marisol Ortiz de Zárate o mi ya lejana participación en SIMO Educación), pero no conviene ponerse pesado en estas fechas más propias de turrones que de lecciones. Espero que paséis unas felices fiestas.

27 septiembre 2013

La lengua a rastras

Hablaba en mi nota anterior de los dardos en la palabra de Lázaro Carreter y de su preocupación por un idioma sano. Me da la impresión de que no existe una conciencia clara de la importancia de hablar y escribir bien, al menos entre los usuarios de la lengua estándar. La fijación por la ortografía de cierta escuela tradicional, con sus dictados y lecturas canónicas, cayó en desgracia, arrasada por nuevos planteamientos pragmáticos y comunicativos en los que se privilegiaba la comprensión y producción textual en contextos más reales y diversos, lo que conllevaba en ocasiones una menor atención a la corrección ortográfica.
En el aula, los docentes de lengua -algunos ávidos lectores de gramáticas- corregimos hasta la saciedad, tachamos, volvemos a pedir la reescritura de borradores, exigimos reflexiones sobre el error, juegos ortográficos, ejercicios interactivos, etc. Sin embargo, parece que ese interés por escribir (y hablar) bien, solo incumbe a la Escuela; como ocurre con otros tantos 'pecados adolescentes', los profes son unos friquis que se enfadan por hábitos considerados normales fuera del aula. Pocas familias echan una mano a la hora de enseñar a hablar y escribir; quizá algunas por ignorancia, pero otras también por dejadez.
A pesar de todo ello, debo constatar que esos hablantes del castellano, usuarios medios, tienen pocos recursos para conocer qué es correcto y qué no. La televisión está plagada de individuos que se expresan como si nunca hubiesen leído un libro; pseudoperiodistas que utilizan un idioma enrevesado y lleno de incorrecciones. No hay programas de divulgación lingüística y, cuando los hay, la propia estética avisa de su cursilería o petulancia. Por no haber, no hay ni siquiera manuales para el buen uso de la lengua. Es verdad que algunos periodistas, como Álex Grijelmo, han intentado publicar ensayos sobre corrección, al estilo del mencionado Lázaro Carreter (aunque también es verdad que su intento de llegar a todos con La gramática descomplicada no fue muy exitoso). Tenemos los manuales de estilo de algunos diarios, casi todos demasiado técnicos para un hablante no especialista. Tampoco la Nueva Gramática de la Lengua Española está al alcance del público general; incluso el Manual es un recurso más académico que divulgativo.
Al final, las posibles dudas de ese hablante que quiera mejorar su corrección acaban siendo solucionadas a través de la red, con los riesgos de no hallar el recurso adecuado o el informador apropiado. En Internet, podemos encontrar recursos bastante fiables como Wikilengua, Fundéu o la RAE, pero de nuevo nos hallamos ante unos portales poco atractivos o complicados de usar.
Para finalizar, y no como publicidad aunque pueda parecerlo, quisiera mencionar que acabo de recibir un ejemplar de la Ortografía y gramática para dummies, de Pilar Comín. Al principio pensé que sería otro de esos libros de divulgación superficiales que buscan más impresionar por el título que por el contenido y que reseñarlo en el blog no tendría sentido. Sin embargo, me he encontrado con un manual bastante completo y documentado que ayuda a resolver dudas prácticas, al mismo tiempo que aporta una visión general del funcionamiento del idioma en sus distintos niveles. No es un libro para trabajar en el aula (de Primaria o ESO), pero podría ser interesante para despertar el interés por la corrección lingüística en Bachillerato, escuelas de idiomas (ELE) o ámbito universitario. 
Me gustaría encontrar en las librerías más obras que animasen a los lectores a interesarse por la lengua y que pusiesen, al menos, la preocupación por el lenguaje a la altura del cuidado del cuerpo, por aquello de mens sana in corpore sano. Ya sabemos que en la televisión, la batalla parece perdida; sería una lástima que nos rindiésemos sin dar un poquito de guerra, aunque solo sea con la lengua a rastras.

Crédito de la imagen: 'Errata'

21 septiembre 2013

Sesquidécada: septiembre 1998

Revisando las lecturas de septiembre de 1998, encuentro pocos libros que me dejasen huella. La excepción se convertirá por tanto en protagonista de esta sesquidécada, y esa excepción lleva nombre propio: Fernando Lázaro Carreter. Creo que casi todos conocen sus recopilaciones de artículos sobre corrección idiomática: El dardo en la palabra y El nuevo dardo en la palabra, así como el imprescindible Cómo se comenta un texto literario, escrito junto con Evaristo Correa (con quien también había confeccionado los libros de texto de Anaya -momento ultranostálgico para muchos-).
Lázaro Carreter no necesita presentaciones entre la turba de filólogos que andamos ejerciendo nuestro oficio por esos mundos reales o virtuales. Forma parte de los referentes teóricos de nuestra formación como lingüistas, junto Dámaso Alonso, Emilio Alarcos, Menéndez Pidal, Rafael Lapesa, Violeta Demonte, etc. (un mundo de hombres en el que asoman pocas mujeres, por cierto). Estas figuras destacan entre el panorama de eruditos que hoy nos parecen de otros tiempos, con métodos que requerían a veces más paciencia que clarividencia. No es el caso de Lázaro ni de los mencionados, que brillaron con obras que han sentado las bases del estudio de la lengua como ciencia y que siguen siendo leídos, al menos entre los apasionados del tema, entre los que me incluyo.
Los artículos de El dardo en la palabra, publicados en la prensa española de los años 90, ponen el dedo en la llaga de la incorrección idiomática en los medios de comunicación. Lázaro Carreter dejó la dirección de la RAE aquel año de 1998 y murió apenas seis años más tarde, pero no creo que su corazón hubiese resistido de haber llegado a ver las patadas al idioma que se perpetran hoy día: sin duda, no le hubiese bastado con una columna semanal de denuncia. Debo aclarar que no soy un fundamentalista ortográfico -moriría varias veces al día en el aula-, pues entiendo que las normas son convenciones muchas veces arbitrarias y que debe primar ante todo la función comunicativa (bene dicendi) por encima de la corrección ortogramatical (recte dicendi). El problema es que esa benevolencia debería restringirse a mi alumnado, a las personas sin formación académica, a contextos muy informales de la lengua... Esa condescendencia no la merecen, sin embargo, profesionales que deben conocer bien su instrumento de trabajo: periodistas, políticos, docentes, juristas...
Como digo, en el aula la ortografía no ocupa un lugar principal, sobre todo porque los mayores problemas vienen dados por la ineficaz comprensión oral y escrita, así como por la pobre expresión oral y escrita. Puedes dedicar cientos de horas a rellenar fichas de ortografía (o a analizar oraciones), pero si no dedicas tiempo a leer y a escribir (planificar, redactar, revisar, reescribir...) poco conseguirás en este arduo camino. Quizá por eso, mis proyectos de aula de los últimos años no han incidido especialmente en cuestiones de lengua (no más allá de la lengua como instrumento) y se han centrado en objetivos literarios o comunicativos más generales. Sin embargo, el curso pasado conocí el interesante proyecto Ortografía y cómic, de Pilar Román, y me planteé llevarlo este año a clase, tal vez con 2º de ESO o con PQPI. No sé si este acercamiento heterodoxo a la ortografía hubiese convencido a aquellos eruditos, pero seguro que a Lázaro Carreter le habría encantado, pues también él tuvo sus veleidades literarias cuando escribió La ciudad no es para mí. Lo mismo dirían mis alumnos: "maestro, la ortografía no es para mí"; eso ya lo veremos.

03 enero 2010

Regalo de lengua

Pese a todo el desvarío de libros y lecturas que pueblan mi existencia, no me considero (todavía) un bibliófilo. Ya he comentado en otras ocasiones que me he curtido en la lectura con ediciones de bolsillo y con libros de saldo. En mi caso, soy el lector que soy gracias, sobre todo, a la librería París-Valencia, en la que encontraba joyas de baja calidad a buen precio, como por ejemplo, dos de las gramáticas que aparecen en la imagen: la de Martín Alonso y la de Andrés Bello (la otra gramática que aparece es la de mi apreciado Emilio Alarcos, cuyas propuestas terminológicas en sintaxis han sido desterradas de esta nueva gramática). Sin embargo, bien por caprichos de un momento loco, o bien por regalos, llegan a mí libros que significan algo especial. En estas fiestas, me han regalado la Nueva gramática de la lengua española. Es un lujo de libro, con dos tomos impresionantes (4000 páginas) en los que perderse a gusto. Para los que nos dedicamos a la lengua como oficio y como pasión, esta gramática es una especie de biblia en la que se puede saltar de un artículo a otro sin más orden que la fe lingüística. No es un libro divulgativo, ni un manual, como apuntaba hoy mismo José Antonio Millán en El País, sino una delicatessen para quienes nos deleitamos con cuestiones tan importantes como ésta:
  • Para abreviar "Instituto de Educación Secundaria" se escribe "IES" o "I.E.S."
En el primer caso, consideramos que se trata de una sigla (como ONG), mientras que, en el segundo, consideramos que es una abreviatura (como S.M.).
Os lanzo un reto para empezar el año:
¿Cuál es la forma correcta: La primera, sin puntos; la segunda, con puntos; o las dos son igual de válidas?


(Hay una encuesta en la barra lateral para que votéis quienes no soléis comentar, aunque lo interesante es que contéis vuestras razones)

03 noviembre 2008

Para no hechar gota

En esta entrada número 300 del blog, hubiese querido hacer apología de la lengua, ese material con el que trabajamos todos los días y que constituye la esencia y la especificidad del ser humano. Sin embargo, mientras me inspiraba sobre ello viendo la película de Barbie, La princesa y la costurera, encontré este menú:

Heché un vistazo para ver si el DVD era pirata y por tanto no habían podido pagarle a un traductor con título, pero no, era original: se ve que los de Mattel, como Disney, también tienen congelado el cerebro.
Acudí, pues, a mi otra fuente de inspiración: El diario Mediterráneo:

Efectivamente, los cirujanos hacen cirujía, porque, si no, serían ciruganos...
Comprobé los recursos de la RAE, por si, de repente, habían abolido la ortografía y no me había enterado, pero todo estaba allí, como siempre e incluso mejor y más fácil.
De modo que, visto lo visto, desistí de redactar cualquier apología de la lengua y me propuse dedicarme a las matemáticas. Y sobre ello hablaré muy pronto.

03 octubre 2008

De todo un poco

Las normas más elementales de escritura en los blogs desaconsejan escribir artículos con asuntos heterogéneos. Pero, cuando se me acumulan demasiadas cosas a lo largo de los días, prefiero contravenir la netiqueta y publicar estas notas cajón de sastre:
Terminé el curso que impartía en el CEFIRE de Castellón. Los últimos días estuvimos experimentando con algunas propuestas como el manual ortográfico, la caza de gazapos o la fotonovela.
Durante este curso, desde el Departamento de Castellano coordinaremos la revista de centro, que pretende ser un instrumento de integración del instituto con otras asociaciones del barrio. El próximo número estará dedicado al Planeta Tierra. Aunque hemos empezado con un blog, se aceptan sugerencias para la confección y difusión digital.
A muchos profesores nos gustaría que se nos reconociese el trabajo durante todo el año y no sólo un día. Especialmente interesante y polémica la reflexión de Antonio Avendaño: "Los padres nunca debieron salir de casa".

¿Red centrípeta o red centrífuga? Interesante artículo en el diario Público sobre la lucha entre Microsoft y Google, o sobre dos maneras muy distintas de entender el futuro.

Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/19907278@N00/46051506

21 septiembre 2008

Tinta o tecla

Llevo unos días liado con un curso sobre Ortografía y TIC. Lo mejor de enseñar es que casi siempre acaba uno aprendiendo mucho más de lo que creía saber. Pero también suele ocurrir que surgen dudas donde menos te lo esperas. Me ha pasado al escribir una nota en mi blog De textos, en el que procuro dar soporte logístico al curso. Escribía allí:
Bastantes profesores se muestran reacios a que los alumnos usen procesadores de texto con el argumento de que escribirán peor que si se acostumbran a escribir todos sus trabajos a mano. Sin embargo, tal como está la sociedad, lo normal será que escriban casi siempre en un ordenador, de modo que, a partir de cierta edad (creo que los trece o catorce años es razonable), conviene que usen de manera habitual el procesador de textos (...) hay que emplear el sentido común y tratar de concienciar al alumno para que entienda que los correctores son sólo herramientas para ayudarlo a escribir y nunca podrán sustituir sus conocimientos sobre la lengua (...)
No parece muy lógico seguir por muchos años con una práctica de escritura basada en el lápiz y el papel cuando la educación se encamina a la integración de las nuevas tecnologías. ¿Por qué pedimos trabajos a mano si lo correcto en la vida real es entregarlos en formato electrónico? ¿Hasta cuándo es recomendable que un alumno mantenga esos hábitos de educación primaria?
Los profesores tenemos miedo de que un alumno que no ejercita la escritura a mano pueda convertirse en un esclavo del corta y pega con el ratón. Sin embargo, la experiencia parece demostrar que los alumnos de secundaria que manejan desde temprana edad los procesadores de textos escriben igual o mejor que sus compañeros de "escritura convencional".
Creo que si hubiese ordenadores en las aulas y su uso educativo fuese una práctica natural, mejoraría la expresión escrita de los estudiantes de secundaria. Habría que revisar sus escritos, adiestrarlos en el uso correcto de las tipografías, de los correctores ortográficos, de las normas de presentación. Sin embargo, tal y como están las dotaciones tecnológicas hoy día, esa labor tendrían que hacerla en casa, lo que nos lleva a sospechar de una mala praxis en casi todos los casos.
Si pudiésemos trabajar la escritura académica mediante los procesadores de texto, la redacción discurriría por dos vertientes distintas y complementarias: una formal dirigida al ámbito público y otra de carácter privado en la que tendría cabida la imaginación, lo plástico, lo improvisado. De ahí, tal vez la escritura a mano cobraría nueva vida: las notas al margen, las cartas personales, los poemas, etc. Algo que, como profesores, nos alegraría la vista y nos evitaría muchas páginas emborronadas.

Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/56591156@N00/2110975557

29 noviembre 2007

Como bestia

Dentro del universo de los errores ortográficos, una de las fieras con las que debemos lidiar es el caos en los signos de puntuación. En ocasiones, ya sabemos que llegan a desvirtuar el significado de una frase (hay incluso un libro de J.A. Millán que aborda con detalle este asunto: Perdón, imposible).
Como anécdota, suelo contar en clase que una vez el maestro quería explicar la vida del ermitaño y dictó a sus alumnos:
Comía como vestía, dormía sobre una vieja estera; la vida del santo.
Pero un díscolo alumno escribió:
Comía como bestia, dormía sobre una vieja; esta era la vida del santo.
Si queréis ver más ejemplos para trabajar en clase, hay otra magnífica página con juegos de palabras que incluye una sección sobre signos de puntuación con textos realmente divertidos.
Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/83458659@N00/203619277

31 octubre 2007

Qué me dices

Quiero recoger durante este curso todo el material que pueda sobre la mejora de la ortografía con las TIC. En este último año, muchos de vosotros habéis aportado ideas al respecto, así que buscaré un medio para darles forma y que nos sirvan a todos. Se aceptan sugerencias. Para abrir boca, un vídeo:

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