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29 diciembre 2016

De qué se ríen los docentes, por no llorar

El año pasado surgieron, casi como una broma ligera, las inocentadas educativas, una serie de tuiteos en los que los docentes planteaban un universo educativo paralelo lleno de problemas y soluciones al mundo real. Este año se ha repetido la convocatoria, en la que se han escrito casi mil aportaciones, y que ha conjurado a cientos de participantes con ingenio desaforado, cuyos tuits más destacados he recopilado en el storify que acompaña esta nota. He tenido ocasión de leerlos casi todos y he aquí mis conclusiones acerca de las quejas más habituales en la comunidad educativa, principalmente entre los docentes.

De qué se quejan los docentes:
  • Falta de consenso en las leyes educativas
  • Dificultades para atender la diversidad en el aula
  • Ser cuestionados de continuo por las familias
  • No disponer de tiempo para organizarse y coordinarse
  • Falta de equipamiento y recursos materiales
  • Malas conexiones a redes en los centros
  • Falta de esfuerzo del alumnado
  • Excesiva burocracia o problemas con las plataformas de gestión docente
  • Poco reconocimiento por parte del resto de la comunidad educativa
  • Escaso apoyo de la administración, especialmente de la inspección o de los políticos
  • Inestabilidad de la plantilla, especialmente con profesores interinos
  • Poco valor de la pedagogía de salón procedente de expertos ajenos al aula
También se observa autocrítica:
  • Incomprensión de sus colegas cuando innovan contra corriente
  • Tendencia a no implicarse en el correcto funcionamiento de los centros
  • Abuso del libro de texto o de los deberes
  • Poca disposición a cumplir las normas que les afectan
  • Metodologías obsoletas o prácticas rutinarias
  • Diferencias entre profesores según su condición laboral
  • Falta de formación
  • Adopción superficial de supuestos métodos modernos
Y críticas desde otros sectores de la comunidad:
  • Falta de empatía con el alumnado o con las familias
  • No revisar las tareas que se mandan
  • Representar los tópicos del "funcionariado castizo"
  • Tener una jornada y calendario privilegiados
Por supuesto, aparecen muchas más críticas, de tipo político, con referencias concretas a la (mala) gestión de tal o cual partido, la eterna lucha entre escuela pública y concertada, la pervivencia atávica de la religión católica en el currículo oficial, o la reivindicación de visibilidad de escuelas rurales, de la FP, de las escuelas de adultos, del colectivo LGTB, de la formación inicial del profesorado... Todos esos tuits los podéis encontrar en la etiqueta #educentadas

Esperemos no nos falte el humor en este año 2017 que está a punto de comenzar y que, algún día, no olviden estas pequeñas bromas tan serias quienes asuman la tarea de dotar de un marco educativo estable a este país.



29 diciembre 2015

#educentadas: inocentadas educativas



Ayer fue el Día de los Inocentes y estuvimos pasando un buen rato en las redes inventando inocentadas educativas, compartidas bajo el hashtag #educentadas. He recogido al menos 115 en este storify. Más allá del humor, como decía Enrique Peidro, sería una buena idea que los políticos tomasen nota de lo que nos hace tanta gracia, pero me da la impresión de que están más pendientes de otros asuntos. Espero que os alegren un poco este fin de año. Feliz 2016




12 mayo 2014

Reír por no llorar


No es fácil escribir literatura cómica que parezca seria o viceversa. Creo que ocurre como con el cine, donde a menudo se pasa el límite que separa la comedia divertida del chiste burdo. En otra nota del blog comenté mis impresiones sobre la literatura de humor y recomendé algunas de las lecturas que me hicieron reír en su momento. Como de aquello hace ya un tiempo y, además, el mundo nos brinda hoy más ocasiones de llorar que de reír, aprovecho este mes de mayo para apuntar algunos autores y obras que podría sumar al repertorio de literatura cómica.
Hay un humor sutil que deriva del absurdo cotidiano, de la propia torpeza de nuestra humanidad, de la ampliación del detalle más ridículo de nuestra existencia. Saben captarlo muy bien autores como Jorge Ibargüengoitia -Estas ruinas que ves, La ley de Herodes-, Junot Díaz -La maravillosa vida breve de Óscar Wao, Así es como la pierdes-, Arto Paäsilinna -Delicioso suicidio en grupo, El año de la liebre- , Philip Roth -El mal de Portnoy- o Antonio Orejudo -Fabulosas narraciones por historias, Ventajas de viajar en tren-. Otros lo hacen desde las novelas de género policíaco o de ciencia-ficción, como Fredric Brown -Universo de locos, Marciano, vete a casa-, Terry Pratchet -Mundodisco- o Douglas Adams -Guía del autoestopista galáctico-. Finalmente, otros eligen el relato breve casi surrealista, como Slawomir Mrozec -La mosca, La vida difícil-, Fernando Iwasaki -Ajuar funerario- o Juan José Arreola -Confabulario definitivo-. 
No me gusta dejar en el blog reseñas tan genéricas sin recomendar al menos algún título en concreto. Voy a optar por tres muy distintos para que no me riñan quienes se animen a leerlos. El primero es un librito muy breve de Hermínia Mas, disponible en catalán y en castellano, que se titula ¿A quién le bajamos el sueldo? Se trata de una colección de relatos diversos bastante cómicos sin llegar a lo histriónico. El que da título al libro es tan divertido como actual, por no hablar de idiosincrásico.
Para segundo plato, un clásico: Los papeles póstumos del club Pickwick, de Charles Dickens. Me ha parecido una obra extraña, crítica y mordaz en ocasiones y amable en otras. Le he encontrado guiños a lo mejor de la literatura clásica, incluido nuestro Quijote. Por supuesto, por su extensión y su prosa del XIX no es apta para impacientes.
Para finalizar, traigo la referencia de una obra que me envió mi amigo Enrique Gallud Jardiel, nieto de otro ilustre Jardiel. Se trata de una Historia estúpida de la literatura, que como su nombre indica pretende reírse sanamente del noble arte de la historia y crítica literaria. El libro recoge fragmentos de pseudocrítica, parodias y escolios de clásicos literarios, apuntes absurdos... A mi juicio, el autor recupera la tradición del humor vanguardista, un humor que requiere su punto de erudición, un humor negro o gris que la guerra civil convirtió en reliquia. Probablemente, la poca gracia de la posguerra provocó que se juzgase a la ligera a autores como Miguel Mihura, Julio Camba, Álvaro de Laiglesia o el propio Jardiel Poncela, y eso también es otra asignatura pendiente de nuestra historia literaria y cainita. ¿Qué se puede esperar de un país cuyos mejores intelectuales y glosadores del momento son dos humoristas: El Roto y Manel Fontdevila?
Si alguien quiere discrepar, asentir o preguntar, para eso están los comentarios, incluso para echar unas risas.

01 agosto 2013

Cincuenta sombras de Calisto


CALISTO: Sempronio, lleva este mensaje a Melibea. Entrégale también esa caja de ahí.
SEMPRONIO: Sí, señor.
MELIBEA: ¿Qué me trae, Sempronio? ¿Acaso otro mensaje del señor Calisto? Veamos:
De: Calisto
Para: Melibea
Asunto: Cordón

Señorita Melibea. Ese cordón que me hizo llegar a través de Celestina se ha convertido ya en una pieza única de mi colección. Estoy deseando usarlo pronto y supongo que usted también. La espero el sábado; la víspera de festivo añadirá más aliciente a nuestros juegos.
SEMPRONIO: Señorita Melibea, mi señor también quiere entregarle esta caja.
MELIBEA: ¡Oh, una paloma!
SEMPRONIO: Se trata de la mejor paloma mensajera de la ciudad. Es capaz de entregar mensajes de hasta mil palabras en menos de cinco minutos. Muchos reyes matarían por tenerla.
MELIBEA: No puedo aceptarla. ¿O tal vez debería hacerlo si no quiero parecer descortés? Bueno, será sólo un préstamo. Dígaselo a su señor.
Cielos, qué serio es este hombre. Tendría que haberle preguntado algo sobre Calisto, sobre sus silencios, su manera de estar ausente, y sobre ese rechazo a subir escaleras.
De: Melibea
para: Calisto
Asunto: Regalos

Señor Calisto. Sabe que no me gusta que me trate como a una de esas jovenzuelas que acompañan a la puta vieja Celestina que tan amiga suya parece ser. Esta paloma que me ha enviado será solo un instrumento de comunicación. No quiero tener que agradecerle nada. Atentamente, Melibea.
Ahora solo tengo que prender el mensaje a la paloma y, ¡ale!, vuela con tu amo. Voy a darme un baño.
¿Por qué este cuerpo parece rebelarse contra mis deseos? ¿O es contra mi razón? Porque yo deseo entregarme a Calisto, o al menos, la diosa que llevo dentro así lo desea. Pero mi cabeza piensa lo contrario y se niega a someterse a la tiranía de ese noble que se cree el amo del mundo...
CALISTO: ¿De verdad piensas que me creo el amo del mundo?
MELIBEA: ¡Cielos! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo te atreves a entrar en mi baño? ¿Cómo has llegado tan pronto? ¿Y de qué manera accedes a mi pensamiento?
CALISTO: Sabes que puedo conseguirlo todo, incluso adivinar tus miedos y deseos. Pero no estoy aquí para darte explicaciones. He recibido tu mensaje y no me ha gustado nada el tono con el que mencionas a Celestina. Ya te dije que esa anciana había sido muy importante en mi vida.
MELIBEA: Ya lo sé, aunque nunca me has aclarado si ella también te ha hecho así de pervertido. Nunca me cuentas nada, por ejemplo por qué ese miedo a subir escaleras.
CALISTO: Señorita Melibea, aquí soy yo quien hace las preguntas y quien dicta castigos o entrega recompensas. Creo que voy a tener que usar ya ese cordón que me envió.
MELIBEA: ¿Me va a doler?
CALISTO: Te dolerá un poco, pero, si sigues frunciendo el ceño y mordiéndote el labio, no podrás sentarte hasta pascua de Pentecostés.
MELIBEA: Señor Calisto, sé que le gustaría que le dijera que soy su esclava, pero no tiene ningún derecho a presentarse aquí y amenazarme con castigos. ¿Por qué me mira así? ¿Qué va a hacer con ese cordón? ¿Y esas tenacillas? (La diosa que llevo dentro aplaude a rabiar)
CALISTO: Date la vuelta y apoya la frente en ese escabel. ¡Oh, Melibea! En esto veo la grandeza de Dios...


04 enero 2013

Nuevo Auto de los Reyes Magos


MELCHOR: Pajecico, por ahí llega Gaspar.
GASPAR: Hola, Melchor. ¡Cuánta alegría!
MELCHOR:  Qué solitario vienes. ¿No traes paje?
GASPAR: Mi paje era interino, ya sabes...
MELCHOR: ¡Vaya! A la fin, tendremos que acarrear nosotros con los bártulos a las espaldas.
GASPAR: Y tú, ¿por qué llevas ese cartel de 'Compro oro'?
MELCHOR: Hombre, sin paga extra tendré que pluriemplearme, ¿no?
GASPAR: Pues sí. Mira, ¿aquel que viene por allí caminando no es Baltasar?
MELCHOR: Eso parece.
BALTASAR: Salud, amigos.
MELCHOR: ¿Y el camello? ¿Y los regalos?
BALTASAR: No preguntes, que estoy aquí de milagro. Me pilló el 14 de noviembre atravesando los reinos de Aragón y, en un tumulto, a mi paje le saltaron un ojo. Cuando fui a protestar, me requisaron la mercancía; como no llevo papeles, me han tenido encerrado casi un mes. Tuve suerte de que indultaran a tres corruptos y a dos mossos que estaban en mi módulo. Al verme cargado de pedrería pensaron que iba con ellos y me soltaron.
GASPAR: ¡Qué movida!
MELCHOR: No sé dónde vamos a llegar...
BALTASAR: Menudo añito llevamos. No me atrevo ni a ponerme enfermo.
GASPAR: No me extraña, con ese color...
BALTASAR: Ya estamos...
MELCHOR: ¿Y qué me decís de las cartas de este año?
GASPAR: ¡Uuuyy!, calla, calla. Yo las he dividido entre los que piden víveres y los que suplican les caiga alguna desgracia a políticos y banqueros.
MELCHOR: Por no hablar de la sobrecarga de trabajo: mira, solo con la F, por ejemplo, tengo miles de cartas de funcionarios, de farmacéuticos, de ferroviarios...
BALTASAR: Madres que piden transporte escolar, jubilados que lloran el cierre de un ambulatorio, hijos que demandan ayuda para dependientes, estudiantes que piden profesores... Lo más duro son esos niños que se conforman con que les llevemos una sonrisa.
GASPAR: Pues oíd esta que me he guardado: "Apreciado colega: Solo pido un safari por África que dure hasta que acabe la crisis. Si no puede ser, por lo menos llévate a mi yerno".
BALTASAR: ¡Eh, mirad! Por ahí viene el ángel a anunciarnos algo.
MELCHOR: Lleva el BOE debajo del ala.
GASPAR: ¡Lagarto, lagarto!
ÁNGEL: Sabios y regios señores. Tengo que comunicaros que no hay presupuesto ni para I+D ni para magias, así que tan sabios como son habrán de buscar nuevos mercados en el extranjero. Me dicen de arriba que para no cerrar el servicio este año podemos probar con un ERE, así que arréglenlo ustedes. Solo hay dietas para dos reyes, y nada de camellos ni pajes.
BALTASAR: Pero, ¡eso no puede ser! ¡Somos un servicio público, un derecho conseguido por nuestros padres y abuelos a lo largo de siglos de lucha! No lo consentiremos, ¿verdad, colegas...? ¿Verdad...? ¿Por qué calláis? ¿Por qué me miráis así?

Crédito de la imagen: 'A game of Chess'

31 julio 2011

Gamusiano

Gamusiano es el término empleado para el conjunto de los habitantes de Gamusia, reconocidos oficialmente en su conjunto como seres extraterrestres de desarrollo cognitivo-racional por la Confederación de Galaxias, emparentados vagamente, según diversos investigadores, con algunas colonias del Sistema Solar.
Los gamusianos no tienen un CI muy elevado según se observa a partir de determinados comportamientos y actitudes en sus relaciones sociales. Por ejemplo, los gamusianos eligen periódicamente a quienes se han de ocupar de la Sanidad, de la Educación, del Transporte, etc. Para que esos "Gamusianos Elegidos" puedan gestionar los bienes comunes, toda la población entrega parte de sus ganancias personales. Paradójicamente, los Elegidos no comparten ninguno de los servicios que se supone han de mejorar para sus electores: sus hijos acuden a colegios selectos, sus familias son atendidas en hospitales privados y ellos mismos se desplazan al margen de los transportes públicos. No obstante, en su faceta social, parecen muy preocupados por el fracaso escolar, por la falta de médicos o por el deterioro del medio ambiente. Los gamusianos de base, año tras año, les siguen confiando la gestión de sus recursos sin percibir que los Elegidos viven en un universo paralelo. Los expertos achacan este comportamiento a una mutación de ciertos genes gregarios también presentes en los óvidos, mezclado con un vago instinto de confianza ciega similar al que se ha observado en los fanáticos de deportes como el fútbol. Por si quedasen dudas acerca de la superioridad de los Elegidos, sólo queda decir que el único requisito que se exige para ser Elegido es una fidelidad y entrega constante al líder espiritual de cada casta de Elegidos. Ciertos estudiosos del fenómeno lo emparentan con los ritos y religiones del pasado, aunque los diferencia el hecho de que mientras los religiosos centran su felicidad en una vida posterior, los Elegidos se aseguran, con los impuestos de sus congéneres, unas buenas comodidades en la vida real.

Fuente: Curiosidades para un verano indignado, varios autores (Editorial 15M)
Crédito de la imagen: 'UFO W Krakowie'

20 diciembre 2010

Los docentes siembran el caos

El caos se ha desatado en esta mañana de diciembre, cuando millones de padres y madres, que han acudido a los colegios e institutos para dejar a sus hijos, se han encontrado con las puertas cerradas. Al parecer, los docentes alegan que se encuentran mal y que no están en condiciones de impartir clase al alumnado. Todo parece indicar, sin embargo, que se trata de una huelga encubierta. Algunos colectivos de docentes han estado avisando en los últimos días de que las condiciones de trabajo se han deteriorado hasta el punto de resultar insostenibles: “Nos han quitado autoridad, nos bajan el sueldo, estamos siempre amenazados física y moralmente por el alumnado y sus familias, la administración reduce personal y sube el número de alumnos, con casos cada vez más complicados; es normal que el profesorado acabe agotado en todos los sentidos”, manifiesta un portavoz del colectivo.

El plante de maestros y profesores está provocando una situación extrema. Cientos de miles de trabajadores no han podido acudir a sus puestos de trabajo porque no podían dejar abandonados a sus hijos. Médicos, jueces, policías, bomberos, y muchos profesionales de servicios básicos han tenido de quedarse en sus casas, al no poder contar con ayuda en la custodia de sus criaturas. También han sido miles los compradores compulsivos que han tenido que llevarse a los niños a sus compras navideñas. Uno de ellos se lamentaba en la puerta del Carrefour: "Dicen que están para educar, pero son lo peor: Han destrozado la ilusión de mi niña, que ahora no va a creer en Papá Noel". Por otro lado, los abuelos están desbordados y ya se han registrado numerosos casos de insuficiencia cardiaca en este colectivo. El clamor general es de indignación: “No sé qué quieren esos sinvergüenzas: Tienen un montón de vacaciones y cobran más que cualquier operario”, gritaba indignada una agente inmobiliaria que había tenido que llevarse a sus dos hijos adolescentes y sus respectivas videoconsolas al despacho. Un escayolista iba aun más lejos: “Es un descaro absoluto que estos privilegiados exijan mejores condiciones; no se manchan, no madrugan, no tienen apenas riesgos profesionales. Si de mí dependiera, los pondría a todos de patitas en la calle”. Una señora que pasaba por allí apuntaba en la misma línea: “Cuando le cogen manía a un chiquito, entre todos se ponen de acuerdo para suspenderlo y decir que es un demonio. Eso le hicieron a un sobrino mío, un trozo de pan, al que le han amargado la vida. Ya ve, ahora en el paro, por culpa de esos inútiles”.

Mientras tanto, el gobierno está preparando un decreto de excepcionalidad que permita obligar a los docentes a volver a su trabajo. Así lo ha manifestado el ministro del ramo: “Deben saber (los docentes) que la sociedad no va a ceder al chantaje. El colectivo docente mantiene privilegios impropios de estos tiempos y encima es poco productivo, pues el fracaso escolar no para de crecer. Si esta actitud continúa, pondremos al ejército a dar clases, que ellos sí que saben hacerse respetar”.

Es muy probable que, si se aplica esta ley, los miles de docentes que han abandonado sus aulas se vean en el banquillo, aunque, si el ejército no logra hacerse con el control de las clases, los juicios se tendrán que celebrarse en improvisadas guarderías multinivel. En todo caso, intennntarremms mantnnerleeeeeees infforsmmasdooos dee looauque ocuurra (hijo mío, deja de toquetearme el teclado que me van a despedir del periódico...)


Crédito de la imagen: 'Wretched'

18 septiembre 2010

Leer para reír

Me satisface encontrar hoy en el suplemento 'Babelia' un reportaje sobre "Humor y literatura":
No es fácil encontrar reseñas literarias que aborden las relaciones entre humor y literatura sin caer en tópicos. Como apuntan algunos de los entrevistados, "humor" es un término de significado amplio, confuso y muy subjetivo. Entre la ironía, el sarcasmo, el guiño humorístico y el chiste fácil hay un terreno demasiado extenso en el que es complicado hallar puntos de encuentro entre autores y lectores (o críticos).
Conozco varias obras que se mencionan en el artículo y me complace que no hayan olvidado Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza; en cuanto al valor cómico de algunos clásicos, me parecen imprescindibles varios pasajes del Quijote, todo El buscón de Quevedo, Cándido, de Voltaire... a los que habría añadir muchas comedias y entremeses de los siglos de oro.
Aun a riesgo de resultar simplista y profundamente subjetivo, me animo a confeccionar mi lista de diez libros/autores que me han hecho soltar alguna risa en voz alta (ya veis mi definición de humor). Quedan los comentarios para que hagáis vuestras apuestas.
  • Relatos fantásticos, de Luciano de Samósata.
  • Eloísa está debajo de un almendro, de Enrique Jardiel Poncela (también algunas de sus novelas).
  • El vizconde demediado, de Italo Calvino (y otros muchos relatos suyos).
  • El incongruente, de Ramón Gómez de la Serna.
  • Tres hombres en una barca, de Jerome K. Jerome.
  • La concesión del teléfono, de Andrea Camilleri.
  • La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.
  • Algunas de las 'novelas' de Álvaro de Laiglesia (sobre todo las que parodian escenas cotidianas)
  • Muchos de los relatos de Quim Monzó.
  • La mayor parte de articuentos o columnas literarias de Juan José Millás.
Sin duda, me dejo muchas en el tintero, pero, tarde o temprano, acabaré acordándome de ellas.

Crédito de la imagen: 'Smart dragon'

23 agosto 2010

De bazares y locos

Alguna vez he mencionado mi participación en Twitter y lo he descrito como una especie de corrillo virtual, semejante a esas salas de profesores en las que uno charla con los colegas o pega el oído a tres o cuatro conversaciones sin implicarse en ninguna. Ese corrillo global ha encontrado una definición más exacta en un proyecto que ha nacido hace pocos días: El bazar de los locos. Coordinado por @FrancescLlorens y @eraser busca convertirse en una obra colaborativa en la que los usuarios de Twitter en general, y los educadores en particular, escriban sus experiencias, sus teorías y sus impresiones acerca de esta herramienta. Los primeros textos publicados son muy suculentos y creo que animan a los usuarios de Twitter a participar con sus visiones particulares; me parece que también sirven para que los profanos vayan perdiendo el miedo o los prejuicios y descubran el potencial de unas aplicaciones que son comunicación en estado puro y en tiempo real.
Por mi parte, he colaborado con un texto con poco rigor y mucha parodia, que he titulado "21 días en Twitter". Os animo a los tuiteros a que participéis en ese bazar de los locos; si a mí me han dejado entrar, seguro que a vosotros os acogen con los brazos abiertos.

26 mayo 2010

IV Aniversario Re(paso) de lengua

Tal día como hoy, hace cuatro años, publicaba la primera nota de este blog. Prácticamente en esos mismos días redactaba la declaración de intenciones de su cabecera. Pasado este tiempo, me siento satisfecho de dos cosas: De no haber tenido que modificar esa cabecera y de recibir casi a diario a los mejores huéspedes de la red.
Para variar, no me extenderé dando las gracias a cuantos pasáis por aquí. Espero seguir contando un año más con vuestra presencia más o menos visible. Y puesto que sabéis de mi debilidad por lo lúdico, os dejo también este vídeo en el que un señor (muy filósofo y natural de Francfort del Meno al que espero identifiquéis en los comentarios) felicita al blog y a su autor:


Nota: Espero que los autores del vídeo original perdonen esta pequeña licencia humorística.

09 noviembre 2009

Pulgartuito

En una casa en medio del bosque 2.0 vivía una familia de blogueros. Los padres escribían largas notas en sus blogs, sin apenas imágenes, tochos en los que hablaban de lo divino y lo humano. Con una mayor profusión de widgets, los hijos siguieron la tradición y mantuvieron blogs temáticos: Garrapunto.com, Microciervos, Mantasverdes, Motosierrapasion, etc. Sin embargo, el más pequeño de todos ellos, tras un curso de escritura zen por correspondencia, decidió que sus escritos nunca superarían los 140 caracteres, unas frases que se pueden tapar apenas con un pulgar; por eso, lo llamaron Pulgartuito.

Los padres blogueros advertían siempre a sus hijos de los peligros que acechaban en el bosque 2.0.
-Tened cuidado, que hay mucho troyano tras los arbustos -decía papá Blogger.
-A ver si un psicopedagogo desalmado os hace una adaptación curricular on-line -apuntaba mamá Wordpress.

Y los niños, alocados como corresponde a su edad y condición, nunca hacían caso de sus padres y paseaban por el bosque de feed en feed sin la mayor preocupación. Pulgartuito era sin duda el más avispado de todos ellos. La filosofía zen había impregnado su espíritu, y sus notas rebosaban sabiduría e ingenio. Por eso, cuando sus padres les avisaron de que los ingresos publicitarios eran cada vez más bajos y que quizá tendrían que cerrar los blogs, Pulgartuito convenció a sus hermanos para ir, cruzando el bosque, en busca de patrocinadores.
Aquella misma tarde, salieron con sus netbooks, sembrando el camino de tags, hashtags, pingbacks y trackbacks, una idea que se le había ocurrido a Pulgartuito para no perderse. Sin embargo, al caer la noche, descubrieron que tanto Twitter como Blogger se habían colgado por un ataque masivo de monjas-bulo antigripales.
-¿Qué vamos a hacer ahora :-((((?- lloraba desconsolado uno de los hermanos que sólo posteaba vídeos de niños riéndose o llorando.
-¡Nunca volveremos a casa! -sollozaba otro, conocido en toda la blogosfera por sus powerspoint de frases sobre la amistad con fondo de paisajes y música new age.
-Llorad como cobardes. Pensaré como un valiente -lanzó Pulgartuito en un arrebato tuitero de primer orden.

Y, sin miedo alguno, Pulgartuito, alzado por la ballena de Twitter, descubrió en un claro del bosque una casa de colorines. Hacia allí se dirigieron, con tan mala fortuna que se trataba de una sede de Microsoft Corporation.
-Pasad, pasad, chicos. Soy el Hada Messenger y también escribo y me comunico en la red, como vosotros. Os podéis quedar a dormir, pero debo esconderos. Mi padre Windows vendrá pronto y a él siempre le apetece comerse todo lo que se mueve por el bosque 2.0.

De este modo, los chicos se escondieron en un repositorio de archivos ocultos, intentando no hacer ruido al teclear sus notas. Pero, cuando llegó Windows, la tragedia se mascaba en el ambiente.
-¡Cuidadito conmigo, que vengo caliente! Otra vez se me han adelantado los niñatos de Google con su computación en la nube... En la nube, en la nube... ¿quién demonios va a pagar por algo que no se puede vender en una cajita de colores?... Estoy que me comería tres wikis y dos redes sociales. Pero..., ¿a qué huele aquí?

Abriendo carpetas y subcarpetas, ignorando sus propias advertencias de que el ecosistema podría dejar de funcionar si se removían los archivos, Windows encontró a los niños escondidos entre una pila de librerías dll.
-¡Vaya, vaya! Unos sabrosos niños blogueros. Y, este pequeñajo, ¿quién es?
-Soy Pulgartuito y, aunque pequeño, tengo ya más de tres mil followers.
-Eso, a mí, me la trae al pairo. Acabo de firmar planes exclusivos con algunas comunidades autónomas para instalar mi sistema operativo de Siete leguas.
Y, diciendo esto, Windows cerró todas las carpetas de golpe y los dejó allí encerrados.
-Mañana daré buena cuenta de vosotros.

Pulgartuito y sus hermanos se quedaron allí, rodeados de archivos temp, de registros de configuraciones polvorientos... Pero, Pulgartuito, tras hacerles un retuit de urgencia a varios followers desesperados que pedían su ayuda, se puso a hurgar en un ejecutable malicioso que un antivirus gratuito había guardado en un baúl y consiguió resetear la habitación. Mientras sonaba la sintonía de Windows, Pulgartuito y sus hermanos se calzaron unas botas ADSL de 20 megas reales y huyeron de aquella casa maldita.
-¡Qué flipe! -decía uno de los chicos, que siempre llenaba su blog de gifs animados.
-¡Quién iba a pensar que existían de verdad los 20 megas reales...! -gritaba lleno de alborozo otro que llevaba tres meses sin meterse con la SGAE.

De este modo, veloces como el viento, Pulgartuito y sus hermanos llegaron a su casa en un periquete.
-¡Por fin, hijos! ¡Pensábamos que habíais sido víctimas de las redes P2P!
-Padre, madre -dijo Pulgartuito-, no debéis preocuparos más por Google AdSense y sus anuncios inteligentes. Aquí os traigo lo que nos sacará de la ruina.
Y abriendo su netbook, descargó el código secreto de Windows: Una ristra de unos y ceros -más ceros que unos, en realidad- se derramó por el salón e inundó los verdes prados del bosque 2.0. convirtiendo toda la flora y la fauna en un ecosistema copyleft.
-Bien está lo que bien acaba -tuiteó Pulgartuito-. Y se puso en modo off.


Este cuento surge a iniciativa de Juanjo Muñoz y su Caperucita 2.0., en una serie que han seguido otros ilustres blogueros con más salero que yo:

21 octubre 2009

El tonto inglés


EL TONTO INGLÉS
(Drama en tres actos)


PERSONAJES:
Un TONTO
LISTO 1
LISTO 2

ACTO 1

(Entra un tonto en el centro comercial La brecha británica)

TONTO:
Buenas tardes tenga usted.
LISTO 1:
Buenas sean. ¿Qué desea?
TONTO:
Estropeose este tubo
del aspirador, ¡qué pena!
LISTO 1:
Veo que es en garantía;
llévelo usted sin problema,
no anda lejos el servicio
técnico, y allí no hay pena.
Mas, hombre, no vaya usted hoy
que es sábado y allí cierran

(Vase)

ACTO 2

(Servicio técnico, lunes por la tarde)


TONTO:
Buenas tardes tenga usted.
LISTO 2:
Buenas. ¿Viene con un tubo?
Sepa que el aspirador
que usted creía de lujo
es un cacharro mezquino
que funciona como el culo.
Varios me han traído ya
y garantías no hubo.
TONTO:
Asi, ¿me toca pagar?
LISTO 2:
Y serán casi mil duros.

(Vase desconsolado)

ACTO 3

(Martes por la tarde en La brecha británica)

TONTO:
Buenas tardes tenga usted.
LISTO 1:
(Aparte) Otra vez el persistente.
¿Qué le trae por aquí?
TONTO:
Ya de atención al cliente
vengo muy desesperado,
así que no me caliente...
La garantía lo dice:
"Dos años los componentes"
LISTO 1:
Pero este tubo es pïeza,
señor, y no componente.
Y sepa que las pïezas
se excluyen completamente.
TONTO:
Mas el tubo no es cepillo,
ni filtros; es diferente.
LISTO 1:
Olvídese, caballero.
No obró atinadamente
al elegir esta marca.
TONTO:
¡Si me la enseñó su gente!
LISTO 1:
Aquí en la factura veo
que lo compró en internete.
¡No somos la misma cosa!
No vendía yo tal ente.
TONTO:
Pero, ¿qué me dice usted?,
¡si lo veo allí enfrente!
LISTO1:
Para otros bobos lo guardo;
siempre pica algún cliente.
Retírese ahora un tanto
que se me espanta la gente.

(Vase el TONTO rumiando entre dientes)

TONTO:
Enseñaba yo a los críos
respetar mucho la letra
para tratar con las gentes
sin romperles la cabeza.
Mas ahora veo triste
que, aun sobre letra impresa,
hay quien discute y porfía,
y lo escrito se la pela.
Malas gentes comerciantes,
muy devotos de la empresa
pero poco fieles al cliente,
quien en la estacada dejan.
Y llámenme tonto inglés
puesto que aquí se demuestra
que bien extranjero soy
de aquesta mi propia lengua.


FIN
Pinchar en la imagen para ampliar

Los personajes y acciones que se cuentan en este drama están basados en hechos reales. Por si alguien quiere huir de situaciones similares, todo esto ocurrió en este comercio, y con un aspirador de esta marca.

ACTUALIZACIÓN 30/10/09:

Tras varios correos electrónicos, el departamento de gestión de calidad de di4 se ha hecho cargo del envío gratuito de esta pieza. También desde el departamento de atención al cliente de El Corte Inglés se han preocupado de llamar para tratar de solucionarlo. Quiero pensar que lo hubiesen solucionado sin necesidad de mis insistentes correos y de esta nota en el blog. Y como es de bien nacidos ser agradecidos, publico una nota aclarando todo esto en el mismo registro poético.

11 mayo 2009

Influenza

Según el Diccionario Crítico Etimológico, de Corominas y Pascual, la palabra "gripe" proviene del francés grippe, procedente a su vez del alemán grüpi (grupen: agacharse, acurrucurse, temblar de frío, encontrarse mal). En México y Colombia, según el Diccionario panhispánico de dudas, se utiliza la forma gripa. Para la Fundación del Español Urgente, la palabra influenza, de uso generalizado en los diarios mexicanos, es de origen italiano.
Pero, sea cual sea la etimología del término, antes de que los medios de comunicación nos aterrorizasen con esta enfermedad (olvidando la malaria y el hambre, por ejemplo), quienes jugábamos con las barajas de Familias de 7 Países intuíamos a través de tópicos inocentes cuál iba a ser su origen:

13 marzo 2009

Publicidad en el aula


No juzguen demasiado rápido. Esta no es una nota de propaganda hipotecaria. Más bien es una reflexión ligera, casi a vuela pluma sobre la publicidad en la asignatura de lengua.
Las actividades con anuncios publicitarios solían ser mis preferidas. Dedicaba un montón de horas a diseccionar anuncios de revistas para mostrar los mecanismos lingüísticos y literarios que se escondían detrás de esos mensajes en apariencia tan simples. Sin embargo, descubrí muy pronto que a los alumnos no les gusta que les desmonten el automatismo de sus miradas; no acaban de creerse que, detrás de esa propaganda que tanto les impresiona, haya una campaña perversa de márquetin; tampoco les apetece tomar conciencia de que las metáforas, las antítesis, las paradojas, etc. les asaltan más allá de los poemas del libro.
Con la (inminente) llegada de pizarras digitales a las aulas, incluir los textos publicitarios audiovisuales debería ser una obligación para el profesor de lengua; y más cuando parece que va a desaparecer la Comunicación audiovisual del Bachillerato. El consumo diario de publicidad de un alumno de Secundaria es bestial; sin embargo, su presencia en los currículos es algo anecdótico. Y su inclusión iría más allá de lo comunicativo, pues es indudable que la educación social y ciudadana está estrechamente ligada a las manifestaciones publicitarias.
No sé hasta qué punto debemos dar cabida a la publicidad en los distintos niveles de la Secundaria. Quizá vosotros hayáis encontrado respuesta a ello. Mientras tanto, aprovecho esta nota para recoger algunos enlaces que tenía recopilados de hace un tiempo:
Y me atrevo a mandaros unos deberes:
¿Cuál es el anuncio de la tele que más os gusta? ¿Y cuál a vuestros alumnos? ¿Y a las alumnas?

30 enero 2009

Romance del inspector

Estábase el profesor
asentadito en la clase,
sus deberes ordenando,
sin que nadie perturbase.

Había ya apaciguado
a aquella rebelde Vane,
al maleducado Juan
y a su vïolenta madre.

Preparadas ya las Acis
y otros asuntos de base,
aguantaba más de un mes
sin poner un solo parte.

Tutorías, guardias, faltas,
informes, extraescolares,
le ocupaban muchas horas
y no cabían más planes.

Sentíase feliz él,
maguer cansado acabase,
que a sus alumnos quería
sacar del vital desastre.

Mas al lugar allegose,
sin que nadie lo llamase,
aquel avieso inspector
muy presto a supervisarle.

En su afanoso control
poco habían de importarle
muchos logros obtenidos
por el docente y su clase.

Interesábale más
todo oficial bagaje,
papeles y más papeles
de enrevesado lenguaje.

Púsole en grave aprïeto,
enrojeciole el semblante,
delante de muchos profes
avergonzándole en balde.

Menor interés tenía
en que solventasen males
que en buscar erratas tontas
y otros descuidos banales.

Y así marchose ligero
tras de sí dejando tales
disgustos, penas y cuitas,
problemas artificiales...

Quedose triste el profesor
aquel que antaño pensase
que su labor era digna
entre otros profesionales.

Y el inspector muy ufano
preparábase otro ataque,
a solucionar dispuesto
las grandes lacras sociales.

(Romance anónimo)

Crédito de la imagen: Kalipedia

22 enero 2009

Metempsicosis de la fotocopia

No es fácil para una fotocopia reproducirse. Claro, con una fotocopiadora resulta fácil. Pero, todas esas fotocopias añejas que descansan al amparo de ciertas dosis de nostalgia y atisbos de síndrome de Diógenes tienen muy difícil perpetuarse. Sin embargo, esta es la historia de una fotocopia que luchó contra su destino, una fotocopia que halló en las nuevas tecnologías el sendero inextricable que la convertiría en inmortal.
Nuestra fotocopia había nacido casi en la noche de los tiempos del vientre de una ciclostil y su propietario la había leído por primera vez con apenas veinte años. Por desidia en la limpieza, la había conservado entre las hojas de un atlas de promoción de un diario dominical.
Años más tarde, habiendo ya trasegado una infinidad de botellines en congresos, jornadas y certámenes, aquel joven se convirtió en profesor universitario. Empezó, como todos, dando lecciones interesantes, motivadoras, poéticas incluso. Pero enseguida vino la decepción en forma de reclamaciones: alumnos que no entendían nada, que preguntaban incesantemente si había que leerse todos los libros que aparecían en la bibliografía, gentes que no sabían siquiera qué era importante y qué no. Aquel profesor pensó acabar con su vida y con su carrera (para lo que le hubiera bastado contradecir en público al catedrático), pero tuvo una inspiración repentina. Durante tres días, sacudió uno por uno todos los libros inútiles que le habían regalado con los periódicos hasta que encontró aquella fotocopia añeja. Tenía ya los bordes carcomidos y algunos acentos se habían volado. Pero podía servir.
En las siguientes clases, se dedicó a dictar apuntes. Los jóvenes universitarios respondían bastante bien, aquiescentes, sumisos. En los exámenes ya no había casi reclamaciones: "¿Has puesto lo que dicté en los apuntes? Pues, eso..." Generación tras generación, la fotocopia fue materializándose en cientos de libretas, con letras apretadas, cursivas, de hormiga...
Pero el salto definitivo vendría con el bolígrafo digital, ese artefacto que, para delicia de los estudiantes universitarios, permite digitalizar aquello que se escribe como un simple apunte. Nuestra fotocopia pasa de los ojos del profesor a su boca, de allí al oído del estudiante, que lo transmite a impulsos de la mano y los dedos, un movimiento captado por un sensor inalámbrico que lo almacena en una memoria flash que, volcada en un ordenador, permite crear una imagen que, una vez escaneada, se convierte en un documento de texto que, voilà, se puede imprimir y fotocopiar a los compañeros de clase. En fin, el milagro de la vida.


Observaciones:
  • Para tomar apuntes susceptibles de digitalización es preciso que el profesor dicte. Un profesor que dicta, ¿es un profesor?
  • ¿No sería más sencillo grabar la clase en un podcast y escucharlo en mp3?
  • ¿No sería más sencillo que todos los estudiantes tuviesen (por medios menos complejos) ese mágico documento digital que se está dictando?
  • Si los estudiantes universitarios parecen tan entusiasmados con el invento del bolígrafo digital, ¿para qué nos estamos dejando el pellejo con lo del constructivismo, etc.?
  • ¿Se podría proponer este invento del boli digital para los premios Leonardo Dantés?
Crédito de la imagen: Der Zweit Weltkrieg

08 enero 2009

Millonarios en ilusiones

Vuelta al cole, sin que nos haya tocado la lotería. Nos queda el consuelo de que las cosas de la educación van mejorando cada día y que, con la crisis y la ola de frío, habrá cuestiones más importantes que las quejas continuas de los docentes. Y menos mal que nos queda el humor.


Crédito: Remixito (Via Generator blog)

12 diciembre 2008

Trance evaluador

Ya están aquí las sesiones de evaluación. Se pone en marcha ese mecanismo legal mediante el cual todas las vicisitudes de un grupo de alumnos durante un trimestre quedan grabadas en forma de acta notarial. No resulta fácil traducir la acción, el interés, el esfuerzo, la agonía o la pasividad demostrados por un alumno, en una muesca de la escala numérica. Para ayudarnos en ese difícil trance de conversión evaluadora, el sistema ha previsto estas sesiones de evaluación en las que los docentes, iluminados por el clarividente criterio de equipos directivos, gabinetes de orientación, tutores y profesores más experimentados, podemos dar rienda suelta a nuestras dudas y titubeos, a nuestros dolores y alegrías, a la indignación y la aquiescencia. Arropado por miles de datos interesantes sobre cada alumno (oficio del abuelo, gustos culinarios, enfermedades padecidas en la infancia, anhelos laborales...), el docente calibra su nota y la compara con la de sus compañeros para ver si la tiene más grande o más pequeña (quizá dejándose llevar por algún vestigio freudiano). Y mirando bisojo su cuaderno de profesor, asiente firmemente cuando tiene que confirmar sus notas, seguro de no equivocarse, pues una Junta de evaluación no evalúa sino que pontifica.
Pasados esos momentos de éxtasis educativo, el docente volverá a sus aposentos con la satisfacción del deber bien cumplido. Desde ese instante, comenzará un nuevo ciclo de números, símbolos, rayitas, cruces, números de teléfono, pegatinas, etc. que irán conformando el humus de la siguiente evaluación. Tal vez entonces descubra por qué se fugó de casa la tía de Peláez o por qué Josito tiene un repelón detrás de la oreja.

Crédito de la imagen: Self-cutting generator

29 octubre 2008

Móviles y retretes, una vez más

Leyendo esa joya de la diversión diaria que es el periódico 20 minutos, me encuentro con esta noticia:

Atrapado en el váter de un tren cuando intentaba rescatar su teléfono móvil

Lo que me lleva a las siguientes conclusiones:

Y, por supuesto, queda claro que el protagonista de la noticia no había trabajado en clase de lengua mi actividad del móvil y el metro de Nueva York.

Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/47379017@N00/2109131640

26 septiembre 2008

Mea culpa

Arrastro toda la semana un gran complejo de culpabilidad: creo que estoy formando una secta de profesores friquis. Ya sabéis que, de tanto en tanto, imparto cursos relacionados con las TIC y en ellos me deshago en alabanzas de las aplicaciones tecnológicas en el aula (a pesar de las carencias más que evidentes de algunos centros educativos -como el mío- en este sentido). Estos días en los que estamos con la ortografía y las TIC, unos aguerridos profesores (casi mejor decir profesoras, pues son mayoría aplastante) se pelean con los mil inconvenientes que surgen en esto de la interactividad, las cuentas de usuario, los plugin de flash, etc. (nos hemos acostumbrado a instalar todos los días el Firefox 3, pues el aula de informática se empeña en desinstalar todo por la noche, y andamos ya como Sísifo).
Los veo y las veo pelearse con páginas que se resisten a ser cargadas, con programas que no quieren instalarse bien o tienen ficheros corruptos (¿hasta aquí la política?), con imágenes que ocupan mucho o se ven poco. Sé, por experiencia, que algunos no seguirán más allá de lo que veamos en el curso, pero otros y otras, lamentablemente, habrán caído en las redes TIC, en este universo de profesores que ocultan su condición de docente de día y bloguero de noche, vendiendo sus experiencias por un puñado de comentarios.
Me siento culpable porque gentes de bien, como Balma, Lorena, Mayte, Carmina y tantos otros, han sido ya abducidas por esta pasión por las TIC, de la que no podrán librarse. Espero que algún día, a todos esos docentes que se han atrevido a modernizarse y a innovar les llegue el reconocimiento que merecen. Mientras tanto, me seguiré sintiendo culpable por haberlos convertido en un poco friquis.
Crédito de la imagen: http://www.flickr.com/photos/49754617@N00/22690346