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26 diciembre 2016

Sentado y mirando hacia atrás


Mis recientes funciones de Director han tenido como efecto colateral el retraso en la entrega de las memorias trimestrales de actividad que voy publicando en el blog desde hace años. Aunque la carga de trabajo docente es inferior, sólo diez horas lectivas semanales, la complejidad y diversidad del cargo, y más para un novato, provoca que siempre haya tareas urgentes que me alejan de la vida en las redes. Sin embargo, he defendido -y defiendo- hasta la saciedad la exigencia profesional de detenerse en el camino, de sentarse y mirar hacia atrás, para contar públicamente nuestra tarea docente a los cuatro vientos, por un lado, como bálsamo contra la impotencia o la tristeza de los momentos duros, y por otro, como testimonio de los logros, pequeños o grandes, que llevamos a cabo a diario en nuestro oficio. Ahí va, pues, esta memoria en tres actos.

Primer acto: la dirección

Allá por septiembre, conté en el blog todas las actuaciones que estábamos poniendo en marcha dentro de nuestro proyecto de dirección. Pasado el trimestre, algunas están ya funcionando con mayor o menor éxito. Veamos algunas:
Hemos establecido vínculos de interacción con la Universitat Jaume I, concretamente a través del Máster de Secundaria y del Máster de Psicopedagogía. Todos los alumnos del máster de Secundaria, al margen de los que vengan a hacer las prácticas al centro, tienen que resolver un caso práctico de atención a la diversidad con los parámetros reales de nuestro centro. En un par de sesiones, les conté los recursos y las necesidades que tenemos y ellos deben organizarse como pequeños equipos directivos para darnos sus soluciones, que contarán en unas sesiones en mayo. Por otro lado, tenemos dos alumnas de Psicopedagogía haciendo prácticas en el Departamento de Orientación.

Se han puesto en marcha las reuniones mensuales de Delegados de grupo, con interesantes aportaciones que intentamos resolver. De este estímulo a la participación del alumnado ha surgido el Front d'Estudiants del Bovalar, la primera asociación de alumnos del centro. Siguen adelante los patios lúdicos, la propuesta de juegos populares no sexistas a la hora del patio, con acompañamiento de un docente de Educación Física. También a la hora del patio se ha habilitado un Aula de Ocio (Aula d'Esbarjo), cediendo la gestión al alumnado de Bachiller.

Estamos reactivando la Revista Riu Sec, de momento en versión digital (en formato blog y en Facebook y Twitter) como órgano de difusión de las actividades del centro, pero con intenciones de que haya una versión impresa antes de final de curso. En la revista se van haciendo visibles todas las actividades y hechos relevantes que afectan al centro, como, por ejemplo, el reconocimiento en la lucha contra la violencia de género.

Se ha puesto en marcha la iniciativa Bovalar projecta, que busca incentivar el ABP en los primeros cursos de ESO y en el PMAR. Con el apoyo de Francesc Collado, estamos haciendo un curso de formación en el centro y queremos preparar una semana de los proyectos para compartir y difundir trabajos de cada asignatura, orientados al tema de la Sostenibilidad, principalmente con el leit-motiv del uso de la bicicleta.

Hemos revisado y digitalizado toda la documentación organizativa del centro para mejorar la imagen corporativa, incluyendo la actualización de la página web. Ya se ha creado también un canal de difusión de noticias por Telegram para los docentes y otro para las familias. También se ha activado el twitter oficial @iesbovalar. Hemos comenzado una campaña para identificar al alumnado con Altas Capacidades. Con ellos queremos montar un comité de jóvenes expertos, una especie de consejo de redacción para la elaboración de la revista en versión impresa.

Al margen de todas estas propuestas, se ha incidido en la colaboración con otros agentes de la comunidad educativa: AMPA, asociación de vecinos, Fundación Punjab, Secretariado Gitano, AMICS, SPAM o el Consulado de Rumanía. Todo ello va dando pequeños resultados en forma de colaboraciones más o menos puntuales, como el banco de libros de lectura, las sesiones de mediación o refuerzo, con el alumnado gitano, talleres de habilidades sociales, clases de lengua y cultura rumana, etc.

Con el profesorado, la tarea de Dirección ha sido muy cómoda, ya que los apoyos han sido firmes y hemos contado con la confianza de los docentes desde el primer momento, incluso cuando nos hemos equivocado. Quisiera destacar el esfuerzo por sacar adelante la Comisión de Convivencia, que exige una dedicación extra para renovar unos protocolos y documentación que habían quedado obsoletos. Tampoco he tenido problemas con los miembros del personal de administración y servicios, que han mostrado a diario su gran profesionalidad.

El cargo de director me ha conducido, por otro lado, a conocer, casi de manera personal, a cada uno de los 650 alumnos del centro. Es quizá una de las tareas que más tiempo me ocupa, resolver conflictos y problemas de convivencia entre el alumnado. En la mayoría de casos, se arregla con diálogo, paciente y continuo, aunque es cierto que hemos tenido que abrir numerosos expedientes disciplinarios, generalmente cuando afectan a agresiones físicas o verbales (por suerte sin mucha trascendencia). 



Segundo acto: la docencia

Tengo diez horas lectivas, como decía arriba: un grupo desdoblado de 2º de ESO, un taller instrumental de 1º de ESO, un grupo de Proyecto Futuro y dos horas de refuerzo para atender a la revista de centro. Todo mi alumnado tiene problemas, muchos problemas, académicos y sociofamiliares: alrededor de 140 alumnos del centro tienen necesidades de educación compensatoria por situación de riesgo socioeconómico, familiar o étnico. Ello obliga a quienes trabajamos en el centro a trabajar la inclusión como una estrategia fundamental dentro del aula, ya que de lo contrario sería imposible hacer frente a la diversidad.

Mi desdoble de 2º de ESO son doce alumnos que han repetido ya en alguna ocasión y que tienen el Castellano pendiente de 1º de ESO. La mayoría de ellos son absentistas parciales y alguno total. Este absentismo es la principal causa de fracaso en mi centro, ya que los alumnos no pueden seguir las programaciones ordinarias debido a que faltan uno o dos días a la semana o, a veces, semanas enteras. La regulación de los protocolos de absentismo es ineficaz, como demuestra el hecho de que casi todos ellos ya han sido absentistas en el colegio. Desde que se detecta el absentismo hasta que se activan las actuaciones legales pueden pasar meses... o años. Incluso en el caso de que Servicios Sociales intervenga de manera eficaz con visitas a las familias, suele ocurrir que esos alumnos vienen un par de semanas seguidas y luego vuelve a comenzar el ciclo de ausencias. De ahí que no resulte extraño que en mi grupo de 2º de ESO nunca hayamos estado todos juntos; hay días en que sólo hay tres o cuatro alumnos. Un horror. ¿Qué se hace en el aula, entonces? Hemos estado trabajando la sostenibilidad, viendo el documental Océanos de plástico y elaborando fichas para buscar información al respecto. También en diciembre, junto a los alumnos de Proyecto Futuro, hemos leído el Romancero Gitano para participar en el homenaje a la Generación del 27. Pequeños pasos.

En el taller instrumental de 1º de ESO, hemos leído los Mitos griegos, ampliando la lectura con el conocimiento de expresiones artísticas relacionadas, como la pintura de Velázquez o los poemas de Garcilaso. También realizamos nuestra pequeña aportación a la Semana Europea de la Robótica, inventando robots.

El Proyecto Futuro es un banco de horas de atención a la diversidad que, de momento, se ha articulado en un grupo de refuerzo instrumental de tres horas, que he asumido yo, y otro grupo interdisciplinar que incluye al Aula CiL (alumnado con diversos grados de autismo), que integra artes plásticas y música. Los destinatarios del proyecto son alumnos/as con alto riesgo de fracaso y abandono escolar, generalmente por una trayectoria continuada de absentismo o de inadaptación al medio escolar. Aunque la mayor parte de ellos son de etnia gitana, no se pretende que sea un grupo segregado, ya que el objetivo es que puedan continuar estudios en algunas de las opciones que ofrece el sistema educativo, sobre todo la Formación Profesional Básica. Estos grupos tienen muchos condicionantes, siendo el más destacado el absentismo de nuevo. También se complica la intervención cuando hay expulsiones por expediente disciplinario. Sin embargo, debo decir que, pasado un mes de su puesta en marcha, hemos comprobado que vienen con ilusión y me buscan para que no me olvide que tengo clase con ellos. Creo que, con esa pequeña ilusión, si conseguimos reducir el absentismo mínimamente, habrá una posibilidad de salvar a algunos de ellos.

Con este alumnado llevamos a cabo otra intervención digna de reseña: el estreno de Piratas y libélulas, una película de Isabel de Ocampo, que recomiendo vivamente conocer y llevar a aulas como las nuestras. Llegué a esta película de la mano de la siempre activa Mercedes Ruiz, que me puso en contacto con la protagonista, Matilde Martínez, y con la directora. El pase fue muy interesante, con pasarela de fotos incluida y con una atención y silencio inusitados para este tipo de espectadores. Posteriormente, llevamos al aula el debate sobre la visión que se da en la película sobre los gitanos, que nos llevó a debatir después sobre los roles de género. Cuando volvamos de vacaciones tienen pendiente la realización de las reseñas, que intentaré compartir.

Tercer acto: la vida pública

Antes de llegar a la dirección de mi centro, tenía cierta proyección pública, sobre todo a través de las redes, pero me he dado cuenta de que, según se asciende en el escalafón, las miradas confluyen en uno de manera exponencial. Esto puede ser una gran ventaja si aprovecha para potenciar lo positivo del centro, pero también puede ser un riesgo, teniendo en cuenta lo fácil que resulta cometer un error y que los medios se ensañen con ello. Por ello, me he propuesto moderar mi presencia pública en las redes y mis manifestaciones más o menos ideológicas en los medios. Es autocensura, lo asumo, pero creo que nos falta mucha alfabetización mediática o, al menos, la necesaria para distinguir un perfil personal de uno profesional. Ahora represento -de lunes a viernes- a una comunidad educativa, la de mi centro, y no quisiera perjudicar a nadie por decir en público lo que pienso en privado. Dicho esto, quisiera mencionar un par de acontecimientos de esa vida pública de los que me siento bastante orgulloso.

Por un lado, la repercusión de nuestra iniciativa Centro sin deberes. Se trataba de una propuesta que tiene como finalidad reducir el número de deberes, el peso de las mochilas y el cambio metodológico. Desde el primer día, se ofreció a los docentes, de manera voluntaria, la firma de un compromiso personal. No hemos llegado a la mitad del claustro, pero casi: 27 docentes la han firmado y, de momento, están bastante contentos con los resultados. Nuestra iniciativa nos ha llevado a la portada de algún periódico y a la participación en alguna jornada de debate sobre deberes escolares. No tengo certezas al respecto, ni creo tampoco que sea extrapolable a más contextos, pero creo que en mi centro acabará siendo un elemento positivo, sobre todo para ese alumnado que, lamentablemente, no tiene ayuda ni supervisión fuera de las horas de clase.

Por otro lado, ando muy satisfecho con el reconocimiento por parte del PSPV de mi labor en Educación dentro del campo de las TIC. Ha sido un premio sorpresa, pues no soy militante y estoy seguro de que hay profes igual de válidos que yo, o más; sorpresa, además, por haber compartido premio con mi maestro Felipe Zayas y con los integrantes de PROESO, representados por Elena Baviera, con quien he coincidido en los goliardos educativos y en la farsa de la evaluación. Como dije en el acto, las TIC cobran para mí valor por la "C" de Comunicación. Después de diez años en las redes, el uso de las tecnologías está casi normalizado, pero tal vez el esnobismo está convirtiendo a las TIC en herramientas de exclusión, en barreras que contribuyen a agrandar la brecha entre centros "supermodernos" y centros sin equipamiento digno. Las TIC han tenido y tienen para mí el valor de convertir las aulas en ventanas para ver y para ser vistos, y creo que las administraciones deberían velar para que la Escuela Pública tenga la dotación necesaria para que todo el alumnado llegue adonde tiene que llegar.

Creo que no debo dejar pasar tanto tiempo si hacer memoria, porque, al final, me salen unas parrafadas enormes que pocos se atreverán a leer. Espero que la del siguiente trimestre no resulte tan prolija. Felices fiestas.

Crédito de la imagen: 'Autumn bench'

10 febrero 2016

Centros sin deberes


Los docentes somos gente rara. No hay duda. Miren estas noticias que enlazo desde diferentes medios de comunicación:


Podría decir que cualquiera con sentido común se daría cuenta de que algo falla en un país que encabeza las listas de fracaso escolar y que a la vez se encuentra entre los que más deberes ponen a sus alumnos. Pero digo que los docentes somos gente rara porque como padres y madres pensamos de un modo y como docentes actuamos de otro. He oído a mis colegas quejarse de que sus hijos llevan demasiados deberes y que deben pasar horas ayudándolos en casa; sorprendentemente, esos mismos colegas mandan a sus alumnos una buena ración de deberes para no perder la costumbre. Porque debe ser una cuestión de costumbre, que de otro modo no se explica la afición de mandar faena para casa a esos jóvenes que pasan media vida en las aulas y otra media haciendo deberes.
Cuando sale el tema, los defensores de los deberes argumentan que son necesarios para reforzar lo aprendido y para incentivar el esfuerzo. Veamos qué ocurre cuando ponemos positivos por hacer deberes:

En un mundo ideal, que un alumno traiga hechos los deberes significa que ha aprendido y se ha esforzado, así que merece un positivo. A la vez, el alumno que no los trae evidencia que tiene poco interés o que no ha atendido suficiente en clase, de modo que merece un negativo.

En un mundo real, el alumno que trae los deberes, y por tanto es merecedor del positivo, puede:

  • haberlos hecho él mismo
  • haberlos encargado a su padre/madre/hermanos mayores
  • haberlos hecho en una academia con apoyo ajeno
  • haberlos copiado a la hora del patio con o sin amenazas previas hacia el plagiado

Por contra, quien no los trae y se llevará su negativo, puede:

  • no haberlos hecho por no tener ganas
  • no haberlos hecho por no saber hacerlos
  • no haberlos hecho porque nadie le ayuda con las dudas
  • no haberlos hecho por tener que ocuparse de faenas del hogar
  • no haberlos hecho porque los considera aburridos si ya los sabía hacer antes
  • no haberlos hecho por falta material de tiempo ante su acumulación

Como vemos, en un mundo real, hacer o no los deberes no garantiza nada en la evaluación del alumnado. En realidad, como indican los estudios, el apoyo sociofamiliar es fundamental para el aprendizaje, y los deberes en este sentido penalizan a quienes no cuentan con ello.
Puedo entender que en alguna ocasión, ante tareas mecánicas, los docentes piensen que reforzar con deberes es positivo, pero creo que eso mismo se puede hacer en horas de clase. Sin embargo, lo que veo a mi alrededor es que se deja poco tiempo para los deberes en el aula, lo que provoca que los estudiantes se lleven a sus casas una o dos horas de deberes como mínimo. Deberes absurdos en muchos casos, sacados de libros de texto y con tareas descontextualizadas. Deberes que generan ansiedad en los más cumplidores, rechazo en los más rebeldes e impotencia en los más incapaces. Deberes inútiles a la vista de los resultados generales del país. 
No soy partidario de prohibir los deberes, porque confío más en el diálogo y en el sentido común, pero no estaría mal que se creasen "centros sin deberes", algo así como una red de calidad educativa que preste atención a la necesidad de los jóvenes de disponer de tiempo libre para cuestiones ajenas al cole o al instituto. Centros sin deberes en los que se trabaja en el aula, sin la presión de tener que acabar un temario o las prisas de terminar el libro de texto. Quizá así tendrían tiempo, por ejemplo, de hacer deporte,  reunirse, jugar o leer por placer. 

A título personal, confieso que cada día pongo menos deberes, casi ninguno. Si hay tareas para fuera del aula, dejo tiempo de sobra para que se pueda hacer en los huecos de clase. He llegado a la conclusión de que muchas veces los deberes son una especie de venganza ante la frustración de un aprendizaje fallido y eso me hace sentir mal. Por eso estoy en contra de ellos. Os dejo para finalizar un vídeo de una plataforma impulsada por Eva Bailén, que explica con bastante claridad lo absurdo de este sistema que alarga la jornada escolar más allá de lo soportable.



Crédito de la imagen: 'An Attempt at Homework'

17 septiembre 2009

Polis de secundaria

Estos días, como parece que ya se han aburrido de lo de la gripe A, la han tomado con darle más autoridad a los docentes. No me voy a quejar, porque no va mal un poquito de revuelo sobre el siempre cuestionado respeto al profesor, aunque tampoco me creo que esto vaya a ir muy lejos y apuesto a que será otra ley de ésas que se convierten en papel mojado antes de cumplirse alguna vez. De hecho, tenemos desde hace tiempo en esta comunidad (y en otras) un decreto que regula la convivencia en los centros (Decreto 39/2008). A pesar de que tiene pocas páginas, no se lo lee mucha gente (entre ellos las propias administraciones educativas), y es una pena porque sólo con que se cumpliese la mitad de lo legislado nos podríamos dar por satisfechos. Que conste que el decreto también recoge derechos de los alumnos que, a veces, pasamos por alto, y obligaciones de los docentes que parecen haber sido sepultadas en el cofre del Cid bajo siete llaves. Pero, como estamos abordando el abuso al que son sometidos los docentes por los alumnos y sus familias, sólo recogeré extractos de los deberes de estos colectivos. He aquí una selección de los momentos más interesantes de la ley, que viendo lo que tenemos a diario en clase, casi provocan carcajadas (de esa risa casi histérica que esconde un llanto profundo):
CAPÍTULO II
De los deberes del alumnado
Artículo 24. Deber de estudio y de asistencia a clase
1. El estudio es un deber básico de los alumnos y las alumnas, que comporta el desarrollo y aprovechamiento de sus aptitudes personales y de los conocimientos que se impartan.
(...)
3. Este deber básico, que requiere del esfuerzo, de la disciplina y de la responsabilidad por parte de los alumnos y las alumnas, se concreta en las obligaciones siguientes:
a) Tener una actitud activa, participativa y atenta en clase sin interrumpir ni alterar el normal funcionamiento de las clases. (...)
c) Asistir al centro educativo con el material y equipamiento necesarios para poder participar activamente en el desarrollo de las clases.
d) Realizar las tareas encomendadas por el profesorado en el ejercicio de sus funciones. (...)
f) Respetar el ejercicio del derecho y el deber al estudio de los demás alumnos y alumnas. (...)
i) Atender a las explicaciones, manifestar esfuerzo personal y de superación para sacar el máximo rendimiento. (...)
4. Los alumnos y alumnas tienen asimismo deber de asistir a clase con puntualidad.
Artículo 25. Deber de respeto a los demás
1. Los alumnos y alumnas tienen el deber de respetar el ejercicio de los derechos y las libertades de todos los miembros de la comunidad educativa.
2. Este deber se concreta en las obligaciones siguientes:
a) Respetar la libertad de conciencia, y las convicciones religiosas, morales e ideológicas de los miembros de la comunidad educativa.
b) Respetar la identidad, la integridad, la dignidad y la intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa.
c) Colaborar con el profesorado en su responsabilidad de transmisión de conocimientos y valores.
d) Cumplir las normas y seguir las pautas establecidas por el profesorado.
e) No discriminar a ningún miembro de la comunidad educativa por razón de nacimiento, raza, sexo, lengua o por cualquier otra circunstancia personal o social.
Artículo 26. Deber de respetar las normas de convivencia
1. Los alumnos y las alumnas tienen el deber de respetar las normas de organización, convivencia y disciplina del centro educativo.
2. Este deber se concreta en las obligaciones siguientes: (...)
b) Respetar el derecho del resto de los alumnos y alumnas a que no sea perturbada la actividad educativa.
c) Justificar de forma adecuada y documentalmente, ante el tutor o tutora, las faltas de asistencia y de puntualidad. En caso de que sea menor de edad, se justificará por parte de los padres, madres, tutores o tutoras del alumno y alumna. (...)
f) Cumplir el reglamento de régimen interior del centro. (...)
h) Cumplir las normas de seguridad, salud e higiene en los centros docentes, considerando expresamente la prohibición de fumar, portar y consumir bebidas alcohólicas, estupefacientes y psicotropos. (...)
k) Utilizar el equipamiento informático, software y comunicaciones del centro, incluido Internet, para fines estrictamente educativos.
l) Respetar lo establecido en el reglamento de régimen interior del centro respecto a los usos y prohibiciones en la utilización de las nuevas tecnologías (teléfonos móviles, aparatos reproductores, videojuegos, etc.), tanto en la actividad académica como cuando no sirvan a los
fines educativos establecidos en el proyecto educativo del centro.
No sólo los alumnos tienen obligaciones: los padres o tutores son responsables directos de la educación y se ven asimismo afectados por esta ley:
CAPÍTULO II
Deberes de los padres, madres, tutores o tutoras de los alumnos y alumnas
Artículo 52. Deberes
A los padres, madres, tutores o tutoras de los alumnos y alumnas les corresponde asumir los siguientes deberes:
a) Inculcar el valor de la educación en sus hijos e hijas y el del esfuerzo y estudio para la obtención de los mejores rendimientos académicos en el proceso de aprendizaje y la responsabilidad que conlleva.
b) Asumir la responsabilidad que tienen de cumplir con la escolarización de sus hijos e hijas y atender correctamente las necesidades educativas que surjan de la escolarización.
c) Colaborar con el centro educativo. Cuando los padres, madres, tutores o tutoras, por acción u omisión, no colaboren con el centro educativo de sus hijos e hijas, se procederá conforme a los dispuesto en el artículo 41.2 del presente Decreto.
d) Escolarizar a sus hijos o hijas. Los padres, madres, tutores o tutoras de los alumnos y alumnas que, por acción u omisión, no cumplan responsablemente con los deberes que les corresponden respecto a la escolarización de sus hijos o hijas, es decir, que permitan el absentismo, la administración educativa, previo informe de la inspección educativa, pondrá en conocimiento de las instituciones públicas competentes los hechos, con el fin de que adopten las medidas oportunas para garantizar los derechos del alumno y alumna contenidos en el capítulo I del título II de este decreto.
e) Estar involucrados en la educación de sus hijos e hijas, a lo largo de todo el proceso educativo.
f) Fomentar el respeto de sus hijos e hijas hacia las normas de convivencia del centro.
g) Fomentar el respeto por todos los componentes de la comunidad educativa.
h) Enseñar a sus hijos e hijas a cuidar de los materiales e instalaciones del centro y responder de los desperfectos causados en estos, en los términos del artículo 31.1 del presente Decreto.
i) Velar por la asistencia y puntualidad de sus hijos e hijas en el centro escolar.
j) Proporcionar al centro la información que por su naturaleza sea necesaria conocer por parte del profesorado. (...)
n) Estimularles para que lleven a cabo las actividades de estudio que se les encomienden.
o) Participar de manera activa en las actividades que se establezcan en virtud de los compromisos educativos que los centros docentes establezcan con las familias, para mejorar el rendimiento de sus hijos e hijas.
p) Conocer, participar y apoyar la evolución de su proceso educativo, en colaboración con los profesores, profesoras y el centro docente.
q) Respetar y hacer respetar las normas establecidas por el centro, la autoridad y las indicaciones u orientaciones educativas del profesorado. (...)
El artículo 41.2 que he señalado arriba en negrita es el siguiente:
Artículo 41. Reiteración de conductas contrarias a la convivencia y falta de colaboración de los padres, madres, tutores o tutoras.
1. En aquellos supuestos en los que, una vez llevada a cabo la corrección oportuna, el alumno o la alumna siga presentando reiteradamente conductas perturbadoras para la convivencia en el centro, además de aplicar las medidas educativas correctoras que correspondan, se dará traslado, previa comunicación a los padres, madres, tutores o tutoras legales en el caso de menores de edad, a las instituciones públicas que se consideren oportunas, de la necesidad de adoptar medidas dirigidas a modificar aquellas circunstancias personales, familiares o sociales del alumno o alumna que puedan ser determinantes de la aparición y persistencia de dichas conductas.
2. En aquellas actuaciones y medidas educativas correctoras en las que el centro reclame la implicación directa de los padres, madres, tutores o tutoras del alumno o alumna y éstos la rechacen, el centro lo pondrá en conocimiento de la administración Educativa, con el fin de que se adopten las medidas oportunas para garantizar los derechos del alumno y de la alumna contenidos en el capítulo I del título II del presente Decreto y el cumplimiento de los deberes recogidos en el capítulo II del referenciado título. La Administración Educativa, si considera que esta conducta causa grave daño al proceso educativo de su hijo o hija, lo pondrá en conocimiento de las instituciones públicas competentes, previo informe de la inspección educativa.
Creo que es éste el paso que nunca se cumple y que debemos exigir: la implicación directa e inmediata de las instituciones competentes cuando no hay respuesta de las familias. No me soluciona nada que un padre o madre me maltrate y luego lo consideren atentado a la autoridad. Lo que quiero es que eso no llegue a producirse nunca. La administración sabe reducir (y someter, si hace falta) al ciudadano cuando no cumple con otras obligaciones (multas, hacienda, salud, etc.) y eso mismo debería hacer cuando unos padres no educan correctamente e infringen continuadamente una ley en vigor. Exijamos unos servicios sociales eficientes y una administración educativa y de justicia que colaboren con ellos. Entonces no necesitaremos ir al aula como polis de secundaria.
Crédito de la imagen: 'joe'