Hubo un tiempo en el que me encantaba la metaliteratura, esas obras que se interpelan a sí mismas como productos literarios y enlazan con otras de su especie en un juego casi infinito de espejos. Joyce, Italo Calvino... pero también Cervantes, Unamuno y mucho más cerca Enrique Vila-Matas. En esta sesquidécada aparece una novela de este último, Doctor Pasavento, la tercera de una trilogía metaliteraria que incluye Bartleby y compañía y El mal de Montano. Vila-Matas es un autor difícil, que requiere paciencia y mucho contexto erudito para disfrutarlo. Quizá en estos tiempos que corren, con la necesidad de la recompensa inmediata, no sea el autor más recomendable. Llegué a él gracias a El viaje vertical, que me gustó mucho, y luego fui leyendo casi todo lo que publicaba, hasta que me agoté con este Doctor Pasavento. La novela presenta a un escritor que trata de borrar su identidad como Robert Walser, Salinger o Pynchon. A través de un viaje por escenarios literarios y de búsqueda interior, Pasavento va desapareciendo en un laberinto de intertextos. Una locura.
Para los profesores de lengua y literatura, este blog pretende ser la Cueva de Alí Babá, en la que encontrar alguna idea, algún germen que permita abrir caminos, sembrar dudas, avivar el seso de los más inquietos.
22 junio 2026
Sesquidécada: junio 2011
25 agosto 2024
Sesquidécada: agosto 2009
Quizá no conozcáis la trilogía de Deptford, de Robertson Davies, una serie compuesta por tres novelas con un crimen como hilo conductor: El quinto en discordia, Mantícora y El mundo de los prodigios. Es una obra difícil de encasillar, ya que no es novela negra ni drama, pero tiene elementos de ambos géneros. La narración es muy sugerente y también el estilo. Una buena recomendación lectora para este próximo otoño.
Otra novela rescatada, esta vez sí que del género negro, es El hombre de los círculos azules, de la autora francesa Fred Vargas. Se trata de la primera novela de la serie del comisario Adamsberg, un detective que protagoniza numerosas novelas muy recomendables de esta autora.
30 junio 2024
Sesquidécada: junio 2009
En aquellos años en los que no formaba parte del equipo directivo, junio era el mes en el que empezaban mis lecturas juveniles: decenas de libros que leía para valorar y proponer como referencia en los distintos niveles en los que me tocaría dar clase en el curso siguiente. Ahí podría rescatar un montón de títulos y autores: José María Latorre, Agustín Fernández Paz, Fernando Marías, Care Santos, Fernando Lalana, Elia Barceló, Ana Alcolea...
De ellos voy a recuperar para esta sesquidécada a Laura Gallego, que a día de hoy sigue publicando buenas novelas de aventuras y fantasía. En aquel momento me leí Finis mundi, una de sus obras más conocidas. Coincidí con Laura en un curso de doctorado sobre novelas y romances de caballerías, así que puedo dar fe de su competencia literaria en el mundillo medieval y también de su pasión por la escritura. Creo que es muy necesario este género como fidelización de jóvenes lectores, que vienen desde Primaria con ansias de historias que los enganchen y que, a veces, en Secundaria pierden el hábito lector por no tener unas lecturas que compitan en interés con los reels y virales de tiktok.
También el verano es momento de novela negra o policíaca: La ratonera, de Agatha Christie, Que se levanten los muertos, de Fred Vargas, Noticias de la noche, de Petros Markaris...
Dos obras breves destacan entre esas dos tendencias mencionadas arriba: Hadjí Murat, una novela corta de Leon Tolstoi que habla de lucha y resistencia, y el inclasificable ensayo de Thomas de Quincey Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes, una obra maestra de la ironía y del humor inglés. Ambos clásicos son un buen punto de partida lector para comenzar el verano. Disfrutadlo.
24 agosto 2009
Lecturas I: Verano negro
He pasado el verano con apenas tres o cuatro notas en el blog. Escribir poco ha servido para que lea mucho, algo que se agradece, sobre todo porque con el curso en marcha es difícil robar tiempo para lecturas privadas. No voy a hacer un recuento exhaustivo de mis lecturas, pero dejaré constancia de algunos títulos que me han gustado o me han sorprendido, que no tiene por qué ser lo mismo.