
Horror de horrores. Lo peor de sufrir una desconexión de Internet no es la molestia de buscar medios alternativos, que los hay, sino la pesadilla de lidiar con la incompetencia humana. Desde el sábado he tenido que explicar una y mil veces que mi ordenador (tanto el fijo como el portátil) podían recibir información, pero no mandar paquetes de más de 1k., vamos que me encontraba asimétrico total. Parece simple de explicar y entender, ¿no? Pues he oído barbaridades y he sufrido desplantes que ruborizarían a cualquiera, como que la culpa era de mi Firewall (que no tengo activado y mucho menos en los dos ordenadores). El caso es que tres días después parece que los técnicos van solucionando poco a poco el problema (aún no funciona la red inalámbrica y tengo que escribir de pie, como orador en púlpito).
Menos mal que mis colegas blogfesores entendieron el grito de socorro y aliviaron mi silencio forzado. Prometo corresponderles si algún día sufren tamaño mal (que San Bilgates no lo quiera)
Un saludo.