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25 mayo 2009

Sesquidécada: mayo 1994

Si entre el común de los mortales se lleva con discreción y disimulado silencio no haber leído El Quijote, entre los profesores de lengua poner en cuestión el dogma de su obligada lectura puede llevarnos a situaciones más que tensas. Todos asumimos la grandeza de la obra cervantina y casi nadie se atreve a manifestar abiertamente que, digan lo que digan, es una obra larga y difícil de leer para un lector medio.
El Quijote ha estado en mi biblioteca familiar desde que tenía ocho o nueve años. En muchas ocasiones me había acercado a sus páginas e incluso había buscado en el diccionario decenas de palabras que no entendía: adarga, rodela, vellorí, enjuto... Pero no pasé más allá de la aventura de los molinos, que constituía aquella secuencia "a la que había que llegar".
De modo que, cuando en la carrera de Filología llegó el turno de la literatura clásica, agradecí la obligación de leer El Quijote. Y eso ocurrió justo hace quince años.
Sé que algunos defienden que en la educación secundaria se obligue a los alumnos a leer El Quijote; no voy a discutir una vez más la idoneidad de ciertas lecturas a ciertas edades. Sólo diré que leer el Quijote a mis 26 años fue una delicia, como lector y como filólogo, y que todos los intentos anteriores lo único que habían forjado en mí era un miedo absurdo hacia los clásicos, en los que veía textos opacos, insulsos por culpa de mi ignorancia. Después de aquella lectura madura, ya puedo declarar con toda justicia que el Quijote es una lectura que nunca olvidaré y a la que regreso siempre que puedo. Y como resulta difícil decir sobre este clásico algo que no se haya dicho, recurriré a una propuesta marginal que quizá ya conocéis.
Hace unos años, Terry Gilliam (componente de los Monty Python y director, entre otras, de Brazil -imprescindible-, Doce monos -inquietante-, Las aventuras del Barón de Munchausen -divertida-) quiso llevar a cabo una adaptación del Quijote, para lo que se vino a España a rodar algunas escenas. Ese rodaje se convirtió en un cúmulo de desdichas (inundaciones en tierras de sequía perpetua, ciática en los actores, aviones a reacción sobre los exteriores...) que quedaron plasmadas en un documental magnífico llamado Lost in la Mancha. Pues bien, según las últimas informaciones, parece ser que Gilliam quiere retomar el proyecto y es posible que pronto tengamos una nueva adaptación de nuestro clásico, con Johnny Depp convertido de galeote en Sancho Panza. Si tenéis tiempo, echadle un vistazo a algunos detalles de la historia y seguro que os sorprende igual que a mí.

Más información:

Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/10997674@N07/3529598834

16 mayo 2009

Getxolinguae, blogs y amigos

Tras una semana intensa de viajes, experiencias, vida social y clase normal (pues parece mentira que sólo haya perdido un par de horas de clase con tanto ajetreo), no acabo de centrarme en la puesta al día del blog y de otros menesteres TIC que tengo pendientes.
La jornada de Getxolinguae ha sido memorable, en la línea de lo vivido el año pasado en Espiral Edublogs. He compartido unos magníficos momentos con Adela, Irene y Marimar, de blogge@ndo, con Isidro, con Felipe, con Carlos, Marcos, Patxo y Aster, de Tres Tizas, con Ana Basterra, con Iñaki Murua, con Manuel Guerrero y con otros estupendos profesionales que nos han facilitado la vida en ese evento. Hospitalidad y profesionalidad resumirían una experiencia difícil de explicar en estas pocas líneas.
En Getxo hablé, oficialmente, sobre la sintaxis estructural de los blogs, aunque, en realidad, utilicé al pobre Saussure para hablar de las relaciones que establecemos blogs y blogueros dentro de la blogosfera educativa. Hablamos de ejemplos TIC y de los inconvenientes que surgen a diario; de la conveniencia de crear identidades coherentes en la red; de Blogger y WordPress (oh, cielos, mejor ni lo nombro); y un poquito de Twitter, a los postres, como merece una herramienta tan breve.
Esta fue mi ponencia:

No son más que apuntes tomados del natural, reflexiones sobre mi propia labor y sobre el universo de blogs educativos que visito día a día. Del mismo modo que el Curso de Lingüística General nos llegó gracias a los apuntes de unos discípulos aventajados, no me resisto a mostrar los apuntes originales que dieron lugar a estos desvaríos:


Por último, os animo a que vayáis al IV Encuentro Edublogs que se celebrará también en Getxo; yo no podré ir, pero seguro que el trato es igual de agradable y la experiencia tan satisfactoria o más.
Más información:
Mis notas en el Blog de Getxolinguae 2009:
blogge@ndo:
Tres Tizas:
Darle a la lengua:
El blog del profesor de lengua:

11 mayo 2009

Influenza

Según el Diccionario Crítico Etimológico, de Corominas y Pascual, la palabra "gripe" proviene del francés grippe, procedente a su vez del alemán grüpi (grupen: agacharse, acurrucurse, temblar de frío, encontrarse mal). En México y Colombia, según el Diccionario panhispánico de dudas, se utiliza la forma gripa. Para la Fundación del Español Urgente, la palabra influenza, de uso generalizado en los diarios mexicanos, es de origen italiano.
Pero, sea cual sea la etimología del término, antes de que los medios de comunicación nos aterrorizasen con esta enfermedad (olvidando la malaria y el hambre, por ejemplo), quienes jugábamos con las barajas de Familias de 7 Países intuíamos a través de tópicos inocentes cuál iba a ser su origen:

04 mayo 2009

Ceder el testigo

A estas horas, si fuese más guapo y tuviese menos barba y mejor cuerpo, estaría entregando los laureles del Premio Espiral Edublogs a Celestino Arteta, ganador de la edición 2009 con su blog Educación tecnológica. Pero este certamen no está diseñado para lucir la menoscabada belleza de los docentes, sino para servir de escaparate del mundo de los blogs educativos, y por ello, a lo más que debe aspirar Celestino es a lucir con orgullo su peonza dorada el próximo mes de junio.
Para quienes hemos vivido ya este certamen desde fuera y desde dentro, nos resulta evidente que la calidad de los blogs presentados es cada día mayor, lo que significa que los blogs educativos no han tocado techo, que quedan aún recursos por explotar en este ámbito. Cualquiera que haya paseado por los blogs finalistas o por los premiados habrá podido comprobar que en todos ellos se notan pasiones desbordadas, ganas de trabajar, ansias de mejorar, y, sobre todo, voluntad de compartir actividades, recursos, materiales, experiencias... Esa es, para mí, la grandeza de los blogs educativos: la capacidad de generar un trabajo que puede servir al resto de la comunidad educativa.
En ese gran banco de recursos que vamos conociendo y ampliando año tras año gracias a iniciativas como Espiral, los docentes pueden hallar el material que necesitan para el aula, solucionar las dudas que les salen al paso, o compartir los problemas a los que se enfrentan a diario. No hay excusas para seguir escondiendo apuntes añejos como si fuesen oro en paño; no hay excusas para decir que sin equipamientos no se puede hacer nada: hay multitud de colegas que están preparando la escuela del futuro con muy pocos medios y con bastante moral. No hace falta un ordenador para cada alumno (se equivocan, sí), porque lo que necesitamos, sobre todo, son ganas de mirar hacia adelante.
Enhorabuena a todos los premiados de este año en cada una de las categorías. Y al resto de participantes, ánimo, que el futuro está ahí. Ahora, después de ceder el testigo, quizá me tome un tiempo para descansar.

Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/44186100@N00/57169479