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24 agosto 2008

Apurando lecturas

Con apenas una semana por delante para empezar otro curso, percibo que he desconectado muy poco, aunque al menos he aprovechado para leer bastante. He aplicado la técnica del sándwich: varios libritos finos y ligeros entre gruesas rebanadas de novelones. De algunos ya he hablado en notas anteriores, pero no me quiero dejar en el tintero otros que pueden servir para recomendar en clase. Así que aquí va otra retahíla de lecturas:
  • El diablo en el túnel. Assumpta Garcia Mas (Edebé). En las obras del metro, aparecen unos restos extraños... Es una historia que parece una puesta al día de alguna novela de Julio Verne, con misterio y con algo de utopía. El final es bastante efectista, pero aguanta el tirón de la intriga. Para 2º o 3º de ESO.
  • La venganza de los museilines. Francisco Díaz Valladares (Bruño). Un secuestro y una búsqueda en el desierto jordano... Me parece un poco sosa, con un desenlace apresurado y un tanto confuso. Quizá pueda interesar a los amantes de las culturas de Oriente Próximo, pero creo que le falta empuje.
  • El caso del artista cruel. Elia Barceló (Edebé). Un pintor moderno y un poco desequilibrado se ve envuelto en un asesinato... Trabaja bien las conductas de los personajes y los hace creíbles a pesar de sus exageraciones. Es un poco previsible, pero está bien resuelto. Permite acercarse al mundo de las galerías de arte y de los estudiantes en el extranjero. Buena para 3º ESO.
  • El misterio de los cachorros desaparecidos. Pilar López Bernués (Bruño). Unos cachorritos aparecen y desaparecen mientras unos neonazis andan al acecho... Novela muy ligera, ideal para los de 1º de ESO.
  • Una casa con encanto. Cristina Macía (Edebé). Una herencia de una anciana un poco rara mantendrá enredada a una chica bastante escéptica. El atractivo de esta historia es su protagonista principal, irónica, ingeniosa, rebelde... Es un relato sin grandes pretensiones y que quizá por ello se mantiene fresco. Puede funcionar en 2º de ESO.
  • Ordenadores con bandera pirata. César Fernández García (Bruño). Los ordenadores del aula de informática hablan conmigo... Una historia bastante flojita que abusa de la tecnología. Sólo para alumnos de 1º de ESO a los que les guste la informática.
  • La soga del muerto. Blanca Álvarez (Edebé). Una joven profesora, atormentada por problemas familiares, se ve envuelta en una intriga de los laboratorios químicos... Tiene el atractivo de incluir personajes que llaman la atención: un policía honesto, un alumno rebelde pero leal, un hacker... Mantiene muy bien el ritmo de la intriga, pero, como suele ser habitual en estos casos, abusa del ingenio de sus protagonistas. Vale para 2º o 3º de ESO.
  • El Horla y otros cuentos fantásticos. Guy de Maupassant (Alianza). A pesar de que algunos relatos han perdido la frescura que tendrían en su época, vale la pena rescatar los cuentos de Maupassant para los estudiantes más avanzados. Para buenos lectores de 4º de ESO y Bachillerato.

Y me quedan algunos que he leído y que no recomendaré por distintas razones.
El gusano del mezcal, de Miguel Sandín (Edebé) es una novela con demasiadas ambiciones (metaliteratura, novela de intriga, novela de amor, folletín...) que no satisface plenamente. Creo que le sobran páginas y que abusa de los mexicanismos. Pensaba que podría ser un aceptable best-seller, pero se queda un poco corto.
Viajes con Heródoto, de Ryszard Kapuscinski (Anagrama), es una delicia para los amantes de la historiografía clásica y el periodismo actual. Exige un lector competente y siempre cómplice, algo difícil de hallar en las aulas.
Crash, de J.G. Ballard (Minotauro); pensé que algo de ciencia-ficción podría funcionar, pero esta novela no es una anti-utopía adecuada para el ámbito académico, a menos que uno quiera echarse encima a la asociación de padres y madres en pleno.
La piedra lunar, de Wilkie Collins, no recomendable básicamente por su extensión; a mí me tiene, de momento, atrapado en esa narración tan británica del siglo XIX. Espero acabarla a tiempo, antes de que se agote este verano fugaz.

11 agosto 2008

La envidia de Virgilio

Alguna vez he hablado de mi incontrolada afición a las listas, sean del tipo que sean: libros, discos, premios, concursos de traslados... Hoy he comprado el diario El País porque el suplemento semanal ofrecía como portada este sugerente título:
Estaba claro que no lo podía evitar. El primer ejercicio ha sido comprobar cuántos de esos libros me había leído. Como suele ocurrir, el saldo es ridículo: apenas un 40 %; podría dedicar un año a completar la lista, pero seguro que volvería al mismo resultado en el siguiente canon.
Pero, de todo este asunto, lo que me ha llamado la atención es que en el suplemento ofrecían una lista parcial de todos los libros elegidos (que se puede descargar completa desde ese mismo artículo en internet). Siguiendo con mi particular vicio, he constatado, al menos ocho errores difícilmente achacables a erratas:

  • Los hijos del capitán Aterras, de Julio Verne: Extraña mezcla de Las aventuras del capitán Hatteras con Los hijos del capitán Grant.

  • Mi corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers: Quizá por dolor del propio redactor, añade un posesivo donde no toca.

  • Derrerum natura, de Lucrecia: Puede ocurrir que no conozcas el suficiente latín para hablar De rerum natura, pero travestir al pobre Lucrecio...

  • Brindas, de Pérez Galdós: No sé si Galdós hubiese brindado al ver así La de Bringas.

  • La madre, de Máximo Gorka: célebre escritor vasco.

  • Envidia, de Virgilio: Supongo que el gran poeta acabó escribiendo culebrones venezolanos.

  • El maestro y Margarita, de Nikita Bulgaz: Que debe de ser el negro de Mijail Bulgakov.

  • Elogios, de Sant Jon Terce: El premio Nobel Saint-John Perse se sentirá feliz por su elevación a los altares.

En fin, un despropósito sólo excusable por los estragos veraniegos en las redacciones de los periódicos. No he tenido tiempo de seguir repasando la lista completa. Es una lástima que no sean más rigurosos a la hora de comprobar las referencias (sin duda, algunas han sido tomadas de oído sin ser verificadas después).
Si encontráis alguna errata más, me lo decís. Felices lecturas.
Crédito de la imagen: www.flickr.com/photos/40421323@N00/80802561

02 agosto 2008

Los tochos son para el verano

Pues lo dicho: no hay mayor delicia que disfrutar de las lecturas de verano en formato king size, tochos de más de 600 páginas, culebrones inmensos, folletines sin fin. Como Un mundo sin fin, de Ken Follett que me devoré hace poco y que recomiendo por su alta dosis de adicción.
Y ahora he acabado, en menos de una semana, Los hombres que no amaban a las mujeres, una novela negra del sueco Stieg Larsson que inaugura una serie de tres: Millenium. Aunque no me suelo fiar mucho de la crítica y menos de las novedades (llegué a Larsson a través del último número de Qué leer), en este caso parece que aciertan al considerar a Larsson una revelación literaria. Una revelación, por otro lado, bastante aciaga, pues el autor murió poco antes de ver publicada su primera novela (lo que me remite a John Kennedy Toole y su brillante conjura de los necios, aunque al sueco se la aceptaron enseguida en la editorial).
La novela tiene los ingredientes necesarios para convertirse en éxito: una intriga bien configurada, unos protagonistas poco convencionales, pero, a la vez, verosímiles, un trasfondo escabroso y unas dosis de efectismo mesurado.
Si alguien se anima, que nos cuente su opinión.